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El colorido bufete de la alegría
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El colorido bufete de la alegría

La serie de Capcom sobre abogados salta de las portátiles de Nintendo al resto de plataformas en un recopilatorio que ha perdido nuestro idioma por el camino.

Por Juan Emilio Palomino González,
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Versión analizada Xbox One X. Copia digital proporcionada por Koch Media.


Capcom no solo es la desarrolladora nipona que nos acribilla con zombis, mata-demonios y luchadores callejeros. De vez en cuando, nos arrastra al juzgado para que disfrutemos de los pleitos más salerosos y divertidos inimaginables en un videojuego. Y lo han vuelto hacer, con recopilatorio de por medio, pero nos han llamado a declarar como testigos en un juicio de sumario. En este proceso, se imputa a la serie Phoenix Wright: Ace Attorney, conocida franquicia que empezó sus andanzas en Game Boy Advance, pero que alcanzaría su relevancia en nuestro país con la llegada de Nintendo DS. Eran tiempos extraños, tan raros que la portátil de las dos pantallas nos engatusó para poner nuestro cerebro en forma (Brain Training), aprender inglés (English Training o realizas recetas de cocina (Cooking Mama). El Stylus se convirtió en nuestro puntero para las aventuras gráficas y esta serie sobre abogados se convirtió en todo un fenómeno.

Uno de los culpables de éxito fue que llegó en castellano, claro. Nintendo España se mantuvo impasible y presentó alegaciones hasta que Capcom (obcecada en que aprendiéramos inglés) cedió para que las entregas llegaran localizadas y traducidas a nuestro idioma. Claro que esa inversión la realizó la propia Nintendo, y es por eso (entre otras dimes y diretes) que la traducción no está presente en esta recopilatorio, ni siquiera en la versión de Nintendo Switch. Se ha abierto un atisbo de esperanza al conocer que próximamente se actualizará esta trilogía con los idiomas francés y alemán, pero ya cuesta hacerse ilusiones al respecto. Pero eso es pasado, vamos a hablar del hoy. Phoenix Wright: Ace Attorney Trilogy llega a todas las tiendas digitales de consolas por el coqueto precio de 29,99€ e incluye las tres primeras entregas de la marca, que son Phoenix Wright: Ace Attorney, Phoenix Wright Ace Attorney: Justice for All y Phoenix Wright Ace Attorney: Trials and Tribulations. Tres juegos como tres soles que acumulan catorce casos en los que deberemos interrogar testigos, acumular pruebas y resolver pequeños minijuegos,

Nosotros preferiríamos leer "¡Protesto!" en esa pantalla.


El argumento se centra en Phoenix Wright, un novato de los litigios que tiene que saltar al ruedo de la abogacía para enfrentarse a los más peligrosos y perspicaces fiscales del gremio. Junto a su pelo engominado y impoluto traje azul, desfilarán por nuestra pantalla decenas de personajes tan excesivos e hilarantes como un tertuliano de Tele Cinco. Y veremos de todo, desde testigos confundidos a otros que quieren ser el centro de atención pasando por policías incompetentes o médiums que nos asesorarán constantemente, sin olvidar los fiscales con chorreras, con látigos y hasta los que resultan ser adictos al café. Todos ellos acompañados por un sobrio juez al que el mismísimo Papa Noel envidiaría su tupida barba blanca. En realidad, la grandeza de la serie reside en el desarrollo de los casos y la habilidad de los guionista para dejar semillitas en el recuerdo del jugador que posteriormente volverán como guiños, referencias o llamativos giros argumentales. Ahí es cuando la serie termina por atraparnos. Primero picamos por sus divertidos diálogos, sus alocadas situaciones y por su mecánica de juego (de la que hablaremos a continuación), pero una vez que probamos, nos volveremos adictos sin remisión.

En realidad, Capcom fusionó las aventuras gráficas con las novelas visuales, un género muy extendido en su país natal pero que aquí no cuaja porque las poquísimas que llegan no lo hacen en nuestro idioma. De esta forma, los casos tienen diferentes momentos, mientras que en unas secciones acumulamos pruebas, durante el juicio tocará prestar atención a cada frase que dicen los testigos para encontrar una incongruencia respaldadas por nuestras pruebas. Bueno, la mayor parte del tiempo lo pasaremos leyendo, pero la interacción tanto con los escenarios mediante un puntero como a la hora de presentar alegaciones resulta satisfactoria. El problema de la serie es su nula rejugabilidad, son juegos lineales sin nodos de decisiones, hasta el punto que no podremos empezar el juicio hasta que no tengamos todas las pruebas en nuestro poder. Alguno me dirá que durante las alegaciones, si fallamos varias veces el juez dará por terminado el juicio, y es verdad, pero con cargar la partida para continuar desde el último punto de guardado se solventa. Ya, algunas entregas tienen diferentes finales, pero nos remitimos a lo que acabamos de decir del guardado.

Los personajes, fiscales como testigos, resultan tan histriónicos como divertidos.


El apartado gráfico se queda en una sucesión de imágenes estáticas, como si de un manga coloreado se tratase. De hecho, los dibujos son los mismos que vimos en Game Boy Advance, salvo que aquí han reutilizado las imágenes en alta definición que emplearon para la versión de Smartphones de hace unos años. En esta ocasión todo luce más pulcro y definido, aunque nosotros echamos un poco de menos que los píxeles nos arañen las retinas, pero entendemos que para las pantallas actuales de muchísimas pulgadas resulte inviable. Se trata de un juego muy simple, con “animaciones” que se repiten hasta la saciedad y fondos tan fijos que parecen el decorado de un guiñol. Pero funciona. Como ocurre con una buena novela, la trama nos lleva en volandas hasta un mágico mundo en el que los abogados y los fiscales compaginan alegatos con un postureo que sería la envidia de cualquier mocatriz que se precie. La banda sonora se repite, es inevitable, pero esa tonadilla que escuchamos al entrar en los juzgados se nos grabará a fuego, igual que el sonido de máquina de escribir que pone en pantalla la hora y el lugar. Para nosotros, ya resulta más icónico que la sintonía de Ley y Orden.

Que no quede duda, Phoenix Wright: Ace Attorney Trilogy es una experiencia imperdible para todos los amantes de los videojuegos... salvo los que ya lo jugaron en su momento, claro. La poca “interactividad” se compensa con las acciones de abogacía (buscar pruebas y refutar testimonios principalmente), pero el guión y el carisma de la mayoría de personajes compensan de sobra tantísima lectura. Nos quedamos con la primera y la tercera entrega, muy superiores a la segunda, más comedida si hacemos la comparación. Ahora bien, lo del idioma sigue siendo una puñalada trapera al usuario. Ya no porque el juego ya tenga una fantástica localización en Nintendo DS, vamos más allá, ya que esta trilogía ha salido en Nintendo 3DS, Smartphones, PC y todas las actuales consolas de sobremesa, ya les habría salido más que rentable apostar por una traducción como se ha hecho con el francés y el alemán. No perdemos la esperanza y agradeceríamos enormemente que se añadiera posteriormente, pero sin lugar a dudas, Señores de Capcom van muy tarde.
Análisis de Phoenix Wright: Ace Attorney Trilogy para XONE: El colorido bufete de la alegría
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La primera y la tercera entrega son muy divertidas. La alta definición y los logros.
Ni está, ni se espera que lo traduzcan al castellano. El segundo juego es el peor de los tres.
Tres aventuras gráficas divertidas, bien guionizadas y que atrapan hasta el final. Lo del idioma ya lo esperábamos, pero sigue doliendo.
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