Spectrum
El Tour de los ochenta
Perico Delgado se compone de diferentes minijuegos, de muy variada calidad, que recrean los mejores momentos del ciclismo.
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Cada julio de finales de los ochenta, a la hora de la siesta, un segoviano levantaba del sillón a media España con sus eléctricos ataques en las montañas francesas. El honor recayó en Pedro Delgado (Segovia, 1960), desde hace varios años comentarista del Tour de Francia en TVE, que, a pesar de su brillante palmarés - destacan el Tour de Francia de 1988, las Vueltas a España de 1985 y 1989 y numerosos podios en ambas carreras -, es más recordado por su carisma y los sorpresivos episodios, que van de la heroicidad a la tragedia, que protagonizó a lo largo de toda su carrera.
La compañía Topo Soft, en plena eclosión, luchando por el liderazgo en nuestro país con la poderosa Dinamic, aparece para aprovechar el tirón del ciclismo, y más concretamente, del escalador segoviano. La programación de un gurú de los 8 bits, Rafayo Gómez, y la música en el tema principal del clásico Gominolas, seudónimo del entonces chaval astur César Astudillo, se unen en 1989 para crear Perico Delgado Maillot Amarillo, el primer título que intenta simular el deporte del pedal. El juego se basa en cuatro pruebas - salida en llano, cronoescalada, bajada del puerto y llegada a meta en llano - que componen una etapa, a las que accedemos mediante un sistema multicarga (debemos cargar cada vez que cambiamos de prueba). En todas ellas, el cronómetro y el radar, que nos indica nuestra posición y la de la cabeza de carrera, nos orientan para saber qué tal lo estamos haciendo en cada momento. El objetivo es el mismo que en cualquier prueba ciclista por etapas: sumar el menor tiempo posible entre todas para así hacernos con el maillot amarillo. Como cada prueba puede considerarse como un minijuego independiente del resto, se analizan a continuación de forma individual.
Salida en llano: El despiste de Perico
Si el segoviano era imprevisible y capaz de perderse por las calles de París y llegar tarde al inicio de "Le Tour", su juego también sufre altibajos en sus diferentes pruebas. Sin duda, la peor es la primera, en la que salimos al final de un largo pelotón para remontar puestos y llegar lo antes posible a la meta, mientras recogemos las bolsas con comida en los cinco avituallamientos, si no queremos sufrir una verdadera pájara, y sorteamos al resto de ciclistas. Además de los desfallecimientos, los peligros que debemos evitar son: los abanicos imprevisibles que hacen los corredores, las reviradas curvas y los coches incomprensiblemente aparcados sobre el asfalto en diagonal; cualquier error disminuye nuestra velocidad punta para que los minipelotones formados nos enguyan.
Técnicamente es muy pobre: la perspectiva cenital nos muestra unos gráficos sosos e indignos de un Spectrum, mientras que sólo hay sonidos para indicarnos que nuestra velocidad baja debido a algún error cometido. El control es sencillo y se realiza únicamente moviendo el mando de dirección: arriba para acelerar - no nos hará falta frenar - e izquierda y derecha para girar. La mayor dificultad será encontrar el hueco para adelantar al resto de ciclistas mientras seguimos la trayectoria de la carretera; no resulta una tarea sencilla, pero debemos concentrarnos, pues en esta prueba es donde podemos marcar mayores diferencias en la clasificación final de la etapa.
Cronoescalada: La épica de la montaña
Como con Pedro Delgado, el espectáculo en el juego llega durante la subida al puerto. En esta parte realizamos una lucha contrarreloj titánica, en la que demostramos nuestro estado de forma... y el de nuestro joystick. Debemos mover el joystick de derecha a izquierda lo más rápido posible durante los tramos de ascenso, y descansar para mantener la energía durante los pequeños descansos que existen de camino a la cima, a medida que cambiamos el piñón de la bicicleta, moviendo el joystick arriba o abajo, según varíe el desnivel de la carretera. El nivel estratégico es importante, pero más lo es aguantar el ritmo hasta el final, durante los más de tres minutos y medio de ascensión.
La compañía Topo Soft, en plena eclosión, luchando por el liderazgo en nuestro país con la poderosa Dinamic, aparece para aprovechar el tirón del ciclismo, y más concretamente, del escalador segoviano. La programación de un gurú de los 8 bits, Rafayo Gómez, y la música en el tema principal del clásico Gominolas, seudónimo del entonces chaval astur César Astudillo, se unen en 1989 para crear Perico Delgado Maillot Amarillo, el primer título que intenta simular el deporte del pedal. El juego se basa en cuatro pruebas - salida en llano, cronoescalada, bajada del puerto y llegada a meta en llano - que componen una etapa, a las que accedemos mediante un sistema multicarga (debemos cargar cada vez que cambiamos de prueba). En todas ellas, el cronómetro y el radar, que nos indica nuestra posición y la de la cabeza de carrera, nos orientan para saber qué tal lo estamos haciendo en cada momento. El objetivo es el mismo que en cualquier prueba ciclista por etapas: sumar el menor tiempo posible entre todas para así hacernos con el maillot amarillo. Como cada prueba puede considerarse como un minijuego independiente del resto, se analizan a continuación de forma individual.
Salida en llano: El despiste de Perico
Si el segoviano era imprevisible y capaz de perderse por las calles de París y llegar tarde al inicio de "Le Tour", su juego también sufre altibajos en sus diferentes pruebas. Sin duda, la peor es la primera, en la que salimos al final de un largo pelotón para remontar puestos y llegar lo antes posible a la meta, mientras recogemos las bolsas con comida en los cinco avituallamientos, si no queremos sufrir una verdadera pájara, y sorteamos al resto de ciclistas. Además de los desfallecimientos, los peligros que debemos evitar son: los abanicos imprevisibles que hacen los corredores, las reviradas curvas y los coches incomprensiblemente aparcados sobre el asfalto en diagonal; cualquier error disminuye nuestra velocidad punta para que los minipelotones formados nos enguyan.
Técnicamente es muy pobre: la perspectiva cenital nos muestra unos gráficos sosos e indignos de un Spectrum, mientras que sólo hay sonidos para indicarnos que nuestra velocidad baja debido a algún error cometido. El control es sencillo y se realiza únicamente moviendo el mando de dirección: arriba para acelerar - no nos hará falta frenar - e izquierda y derecha para girar. La mayor dificultad será encontrar el hueco para adelantar al resto de ciclistas mientras seguimos la trayectoria de la carretera; no resulta una tarea sencilla, pero debemos concentrarnos, pues en esta prueba es donde podemos marcar mayores diferencias en la clasificación final de la etapa.
Cronoescalada: La épica de la montaña
Como con Pedro Delgado, el espectáculo en el juego llega durante la subida al puerto. En esta parte realizamos una lucha contrarreloj titánica, en la que demostramos nuestro estado de forma... y el de nuestro joystick. Debemos mover el joystick de derecha a izquierda lo más rápido posible durante los tramos de ascenso, y descansar para mantener la energía durante los pequeños descansos que existen de camino a la cima, a medida que cambiamos el piñón de la bicicleta, moviendo el joystick arriba o abajo, según varíe el desnivel de la carretera. El nivel estratégico es importante, pero más lo es aguantar el ritmo hasta el final, durante los más de tres minutos y medio de ascensión.



