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El papelón de Mario
Nintendo Switch

El papelón de Mario

Switch recibe su correspondiente entrega de Paper Mario como bálsamo de sobrellevar los calores veraniegos.

Por Juan Emilio Palomino González,
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Versión analizada Nintendo Switch. Copia digital proporcionada por Nintendo.


Uno de los estudios más constantes de Nintendo es Intelligent Systems, igual te mantienen una serie tan densa como Fire Emblem que te sorprenden con un WarioWare. De ellos también es la marca Paper Mario, subserie que hoy nos ocupa y que nació en la ya lejana Nintendo 64. Desde entonces, todas las consolas de sobremesa (y alguna portátil) ha tenido su correspondiente entrega de la franquicia en la que destaca un sistema de juego con tintes roleros (cada vez más rebajados), muchísimo humor y la peculiaridad de que todos los personajes de este submundo de Nintendo está realizado como si fueran recortes de papel en dos dimensiones. Aunque las primeras entregas seguían un patrón más o menos parecido, llegado el momento la idiosincrasia de la serie ha cambiado con los tres últimos juegos publicados. En ellos, el estudio de desarrollo ha querido darle una importancia capital al hecho de que son personajes de papel y en función de eso, desarrollar a partir las características únicas de cada nuevo videojuego. Si en Paper Mario: Sticker Star para Nintendo 3DS la clave estaba en la introducción de las pegatinas, para Wii U y su Paper Mario: Color Splash se hizo hincapié en el tema de llenarlo todo con cubos de pintura porque Splatoon pegó muy fuerte en su momento y por aquello de ser el primer juego en alta definición de la serie ya que quedaba realmente bien. Tenemos personajes de papel con pegamento y coloreados al máximo... para Nintendo Switch han hecho el rizo con tirabuzón y se han pasado a la papiroflexia.

Cuando uno llega con toda la ilusión a la feria del Origami y se encuentra que allí no hay nadie es que algo malo pasa. Mario y Luigi tenían su invitación, por lo que ambos se presentaron en las inmediaciones del castillo de Peach para pasar un día de fiesta viendo las curiosidades que se pueden hacer en el noble arte de hacer figuritas doblando hojas de papel. Pero eso de que no hubiese nadie escamaba, y todavía fue peor al entrar al castillo y buscar a la princesa. Estaba cambiada, claramente no era ella... esa forma de hablar, esos pliegues... ¡había sido "origamiada"! En estas nuestro bigotudo protagonista se encuentra con Olivia, inseparable compañera de aventuras desde ese mismo momento y hermana del maloso del juego, Olly el rey del Origami. Este malvado ser quiere convertir a todos los habitantes del reino (tanto a los champiñonescos súbditos de Peach como a las huestes de Bowser) en esclavos fieles bajo su mandato gracias a la mágica transformación del origami. Para colmo, el malévolo rey arranca el castillo de cuajo mediante unas serpentinas mágicas, se lo lleva a lo alto de una montaña y lo envuelve con las citadas tiras de colores a modo de impenetrable escudo. Mario y Olivia unirán fuerzas para visitar los mundos en los que nacen esas serpentinas de colores, romperlas y así entrar de nuevo en el castillo para hacer frente al villano y liberar a todos los damnificados en esta catástrofe. Lo que Mario llama un martes.

La cantidad de situaciones hilarantes en las que se embarca Mario es demencial.


Ya hemos visto mundos hechos de papel como Paper Beast o Tearaway Unfolded, pero Mario es otro rollo aparte. Aquí tendremos mundos más o menos acotados que iremos desbloqueando conforme jugamos, cada uno de ellos dividido por varias zonas bien diferenciadas en las que encontraremos sus combates por turnos, sus eventos especiales y sus minijuegos. Cada vez que soltemos una de las serpentinas de su carrete podremos acceder a un mundo nuevo, mientras tanto Mario ganará en pericias y equipamiento que invitan a que intentemos interactuar con todo lo que nos llame la atención en los escenarios. Cada mundo tiene sus cositas pendientes, unas listas de pequeñas tareas que iremos completando del tipo de rellenar agujeros con confetti como si de yeso se tratase, rescatar Toads, golpear los bloques con interrogación o encontrar todos los tesoros escondidos. No puede faltar la "acción especial origami" en el juego, cortesía de nuestra amiga Olivia la cual siempre estará pendiente de nosotros para hacernos un comentario si pulsamos el botón correspondiente del Joy-Con. Esta habilidad "origámica" se activa si nos colocamos en el lugar indicado por un llamativo sello amarillo y permite a Mario estirar sus brazos como si fueran acordeónes de papel para tirar, enrollar o golpear con sus manos alguna parte del escenario. Seguro que te lo estás preguntando y la respuesta es sí, podremos usar los sensores de movimientos de los manditos para tal ejecutar estas acciones.

Ahora hablemos del sistema de combate, uno de los temas más peliagudos de todo el juego. A ver, la serie (junto a las entregas de Mario & Luigi en las consolas portátiles) se ha caracterizado por este tipo de enfrentamientos en el que durante cada turno elegimos nuestras acciones para debilitar a los enemigos que harán lo propio cuando acabemos nosotros y le cedamos la vez. Pues bien, se recuperan movimientos clásicos como el ataque en salto para pisarles la cabeza o el contundente martillazo, pero en esta ocasión el primero atacará a toda una fila de enemigos (a todos los que estén uno detrás del otro) mientras que el martillo no llega tan lejos pero sí que tiene una zona de influencia de daño mucho más "ancha". ¿Por qué decimos esto de que unos ataques de Mario son más largos y otros más amplios? Porque nos ubicarán en el centro de unos círculos concéntricos que podremos moverlos para colocar a los enemigos en la posición que mejor nos venga para maximizar nuestros ataques. Es más sencillo verlo que explicarlo, aunque una vez visto no tenga mucho sentido eso de colocar a nuestros enemigos en desventaja a nuestro criterio para nosotros salir beneficiados. Poco a poco ganaremos nuevas formas de ataque y nuevos aliados que nos ayudarán, por lo que la colocación de los enemigos y las zonas de daño que podemos realizar se convertirán en unos pseudo-puzles que carecen apenas de dificultad. Ese empeño por mantener el toque rolero con unos combates por turnos no termina de encajar de ninguna de las maneras. Ya no solo porque todo lo que se refiere a esto de la rueda resulte aberrante, si no porque ni siquiera resulta satisfactorio, ni tampoco engancha, ni resulta un reto de enjundia por su escasa dificultad.

Otro de los puntos fuertes del juego (y de los más divertidos) es cuando encontramos a personajes que conocemos bien la serie, como esbirros de Bowser o habitantes del reino Champiñón metidos en algún berenjenal. Si interactuamos y los ayudamos, se nos unirán a nuestro equipo durante un tiempo y pueden hasta echarnos un cable en los combates por turnos venideros. En este sentido, el juego está lleno de minijuegos, eventos y cambios de registro para sorprendernos constantemente. Como es lógico, los aficionados más estudiosos del ecosistema Nintendo pillarán todas las referencias, pero los menos habituados seguirán con la sonrisa puesta constantemente en la boca debido al bobalicón sentido del humor que desprende. Hacía tiempo que no nos divertíamos tanto con un videojuego.

Al fondo siempre un cabo de la serpentina que debemos romper para liberar el castillo.


Más que por el despliegue técnico, The Origami King destaca por la cantidad de locas situaciones que nos tocará vivir. La variedad de lugares, momentazos y experiencias que el juego aguarda son dignas de elogio, todas ellas llenas de simpatía y muchísimo humor que nos pondrá muy difícil soltar el mando para seguir en otro momento. Vale que la mayoría de los personajes en esta serie de Nintendo son en dos dimensiones, pero la triquiñuela de la papiroflexia aporta un giro de tuerca la mar de atractivo. Ver a todos los conocidos personajes de este universo en su versión origami es realmente tan curiosa como desternillante. Vale que no es un juego que destaque por la cantidad de polígonos que tiene cada personaje en pantalla o por la complejidad de los escenarios, pero solo con ver los papeles doblarse para formar los enemigos, los vehículos que podemos llevar o las nubes de papelillos que soltamos para rellenar los huecos del escenario se nos olvidan todas las referencias a teraflows, resoluciones, imagénes por segundo y zarandajas técnicas. Este Paper Mario tiene una imaginación desbordante que atrapa al jugador y casi le obliga a llamar a los que vivan con nosotros (si hay alguien, claro) para enseñarle la última ocurrencia que hemos visto en el juego. Al mismo nivel se encuentra el apartado sonoro, lleno de melodías pegadizas y sonidillos de todo tipo que refuerzan todo lo referente al humor. En parte, esa vis cómica es tan buena gracias a la localización al castellano, algo en lo que Nintendo pone especial cuidado.

A este The Origami King le ha pasado casi lo mismo que a Paper Mario: Color Splash, muy divertido y colorido pero el sistema de combate no está a la altura del resto del juego. Quizás en otra franquicia eso no pese tanto, pero en un juego que lleva el nombre de Mario es complicado de justificar, sobre todo cuando todo lo demás está hecho con tan buen gusto y tantísimo cariño. Claro que The Origami King es un título estupendo para tener en nuestra Switch durante estos calurosos días veraniegos, lo pasaremos en grande con las ocurrencias y los disparates que han ideado en esta nueva entrega, pero seguramente lo pasaremos mejor recorriendo los diferentes mundos mientras cumplimos las tareas aquí y allá que cada vez que nos toque un enfrentamiento en la rueda de combate. En Intelligent Systems tienen que estar devanándose los sesos con este asunto, porque en cada nueva entrega prueban algo diferente pero no terminan de acertar, cuando en todo lo demás han dado en la diana. En este sentido, el juego está claramente descompensado. Si al final te tomas los combates como un trámite y ponderas más la exploración y el humor sobre los enfrentamiento, estarás frente a frente ante uno de los juegos más divertidos de Nintendo Switch. Pero seguramente estarás con nosotros en lo de que se podía haber planteado otro sistema para los combates por turnos (o quitarlos y sustituirlos por otras mecánicas totalmente diferentes) que resultase más satisfactorio para todos. No son un desafío por su escasa dificultad en cuanto sabemos de qué va el rollo y terminan por ser más un engorro para el juego que una mecánica para conseguir nuestros objetivos. Eso sí, el resto es canela fina, más de una carcajada soltarás a gusto.

Redactado por Juan Emilio Palomino (Spiderfriki)
Análisis de Paper Mario: The Origami King para Switch: El papelón de Mario
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Muy divertido, cargado de humor y buen rollo. Todo lo relacionado con la papiroflexia.
Misma estructura de anteriores entregas. Los combates no terminan de llenarnos.
Salvo en los combates, la serie Paper Mario es una factoría de hacer grandes juegos llenos de humor y situaciones tronchantes.

Información del juego

Fecha de lanzamiento: 17 de julio de 2020
Desarrollado por: Intelligent Systems
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