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Análisis de Paper Mario: La Puerta Milenaria, revisitando el clásico más vivo que nunca
Nintendo Switch GameCube

Análisis de Paper Mario: La Puerta Milenaria, revisitando el clásico más vivo que nunca

Vuelve Mario por turnos, con un clásico de GameCube para el que el tiempo no ha pasado

Por Enric Z.,
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El enorme éxito de Nintendo Switch ha provocado que su catálogo se amplíe con clásicos de las últimas décadas totalmente remasterizados. Algunos más cercanos en el tiempo que otros, pero el que hoy nos atañe es un imprescindible con 20 años a su espalda y uno de los más queridos por los fans.

‘Paper Mario: La Puerta Milenaria’ se lanzó en Gamecube en 2004 y es la segunda entrega de la saga de RPG con estética colorida de cartón. Una saga que ha funcionado muy bien en los últimos años y que prácticamente todas las consolas de Nintendo han tenido su propia versión desde Nintendo 64. Quizá el hecho de que GameCube es una de las consolas más queridas pero no la más exitosa a nivel de ventas haya promovido este remake, aunque no se duda de que la calidad del juego original también habrá jugado un papel importante en esa decisión.



‘La Puerta Milenaria’ arranca con una trama ligeramente diferente a los ya manidos casos de Princesa Peach secuestrada. Aquí no solo tenemos que encontrar a Peach, situada en una localización indeterminada, sino que contamos con un añadido extra: la búsqueda de un tesoro oculto desde hace muchos años. Por supuesto, no iremos solos, sino que lo haremos acompañados de diferentes personajes que aparecerán en el momento adecuado, como en todo buen RPG. Estos personajes nos aportarán parte de la trama, así como diferentes movimientos extras que nos permitirán llegar a sitios dónde no lo haríamos solos. Podremos cambiar de compañero con solo pulsar un botón e incluso consultarles cómo debemos continuar, ofreciéndonos pistas relativamente sutiles por si te quedas atascado.

La gran novedad de esta versión de ‘Paper Mario: La Puerta Milenaria’ es el lavado de cara de sus gráficos. Sin duda, el original era una explosión de colores y estética de cartón, por lo que el remake ha sido más fiel que nunca, llevando el juego a la alta definición y recreando todos los escenarios de cero, con nuevas texturas, colores y sombras. Consiguen aquello que todo remake busca: recrear la experiencia original, hacernos creer que estamos viviendo la misma experiencia que hace 20 años, pero en el momento en el que lo comparamos con el original nos damos cuenta del salto gráfico y de todo el trabajo que hay detrás.



Los escenarios son de lo más variado, desde las clásicas llanuras verdes a oscuros sótanos, barcos y mucho más dispuesto a sorprendernos en cada acto. En ellos nos moveremos en 3D con mucho sabor a 2D, conoceremos personajes y exploraremos los secretos y posibilidades de la jugabilidad. Uno de los puntos más interesantes son las “maldiciones” que nos irán cayendo, que no son más que poderes extra que nos venden de forma irónica como algo maligno. Podremos aprovechar que somos personajes de papel para convertirnos en aviones o cambiar la perspectiva del personaje para caber en cualquier rincón. De esta manera podremos avanzar en el juego y recular hasta aquella ciudad en la que vimos un hueco por el que antes no podíamos pasar.

Por supuesto, no faltan las batallas por turnos, que literalmente tienen lugar en un teatro. Como buenos protagonistas, disputamos la lucha en el escenario y el público generalmente nos aplaudirá cuánto mejor sea nuestro desempeño. La tarea es sencilla: usar nuestros ataques para terminar con los enemigos, pero el público jugará un papel importante: podrán subirnos el ánimo y darnos poderes extra, aunque a veces se colarán haters que nos lo pondrán difícil e intentarán hundirnos.



Algo que agradecemos porque las batallas son bastante sencillas, e incluso algo lentas en ocasiones. Subimos de nivel de una forma muy lineal, aunque se nos permite mejorar una de estas tres estadísticas: la vida total, los puntos mágicos o los puntos flor, que nos permiten hacer ataques muy fuertes, aunque escasean. Sin duda, el aspecto RPG de la subida de niveles y avance de los personajes no es de lo más elaborado, pero cumple su función.

Pero hay algo en ‘Paper Mario: La Puerta Milenaria’ que le hace destacar ante la competencia, incluso 20 años después y es su humor descarado. Todo lo cañero que puede ser Nintendo, claro. De hecho, en algunos momentos, se nos olvidan los estrictos niveles de corrección de los juegos de Mario ya que nos sorprenden con ciertos comentarios o tramas que no esperaríamos hoy, así que imagina en 2004.



Dentro de esta narrativa moderna se incluye, como no podía ser de otra manera, la trama del personaje de Bibiana. Sin desvelar demasiado de la historia, ella es una bruja que nació con el género equivocado y que se identifica como mujer. La manera en la que los personajes, tanto héroes como villanos, reaccionan a esto es cuanto menos interesante y todo un ejemplo de representación trans sin burla ni chiste detrás. En español el juego ya estaba correctamente traducido en su día, pero algunas otras localizaciones han sido corregidas tanto para añadir el género correcto de Bibiana como para eliminar los insultos tránsfobos, algo que no ha sentado bien en una parte residual de la comunidad que considera que si en su día de estableció así, ahora no debería blanquearse. Sea como sea, no afecta en nada a la trama ni a la jugabilidad, y si esto puede servir para que un nuevo jugador de ‘Paper Mario: La Puerta Milenaria’ entienda que no se debe insultar a las personas trans, será todo un éxito.

Polémicas aparte, las novedades de este título van más orientadas al aspecto visual y sonoro. Como ya hemos comentado, la renovación gráfica es total aunque extremadamente fiel al original, ampliamos la visibilidad de la pantalla de 4:3 a 16:9 y contamos con nuevos arreglos musicales, aunque los más fieles a GameCube podrán contar con la banda sonora original al desbloquearla mediante una medalla en el juego. Tampoco todas las novedades son positivas, pese a que el original corría a 60 frames por segundo en la potentísima GameCube, ahora nos tenemos que conformar con 30, pero tampoco es algo que vaya a mermar la experiencia y las mejoras gráficas lo merecen.



Las ayudas en el juego están más presentes que nunca, desde los ya mencionados personajes que nos revelan cómo continuar, a una serie de accesos desde Villa Viciosa a todos los mundos completados para facilitar las misiones secundarias. Misiones algo repetitivas que nos tendrán moviéndonos por los escenarios arriba y abajo. Es en ese momento donde nos damos cuenta que el diseño de niveles de ‘Paper Mario: La Puerta Milenaria’ bebe mucho de los juegos de plataformas, ya que son escenarios de izquierda a derecha, con sus secretos, objetos escondidos y demás. Una vez ya los has resuelto, volver a ellos es un puro trámite y la diversión ya no lo es tanto. Al menos, con estos accesos directos recortaremos un poco el tiempo para resolver las secundarias.

CONCLUSIONES

‘Paper Mario: La Puerta Milenaria’ llega como un clásico dentro de la saga, un RPG por turnos de Nintendo celebrando a sus personajes más míticos. Mario vuelve a rescatar a Peach con una vuelta de tuerca que nos obligará a recorrer ciudades, unirnos a nuevos personajes originales y con un humor tan sorprendente que a veces dudarás de si es un juego de Nintendo. Batallas que te mantendrán atento, estrategias en función de los enemigos, con mucho énfasis en la verticalidad, así como una trama secundarios con mucha miga, fue la evolución perfecta de Super Mario RPG y aún hoy puede competir con todas sus secuelas sin temblar. Las mejoras gráficas son evidentes, puliendo un aspecto visual que en su día ya era espectacular y aportando nuevas versiones de la banda sonora.

¿Son suficientes las novedades para justificar su compra? En una época en la que los remakes o remasters se llevan a cabo con pocos años de distancia, tener un Paper Mario con 20 años a su espalda con estas mejoras es imprescindible. Tanto para llegar a las nuevas generaciones, como para los más nostálgicos que no tienen tiempo de enchufar su GameCube. Ahora en portátil luce de lujo y es un juego perfecto para cualquier viaje por su ritmo pausado centrado en la narrativa y en la exploración. Si no supiéramos que es un clásico, podría pasar por un juego actual, fresco, divertido y trepidante. La recomendación es absoluta.

Analizado en Nintendo Switch. Copia digital proporcionada por Nintendo

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Sigue siendo un juego muy sólido, y la mejora visual es perfecta
Pocas novedades aunque no las necesite
Un remaster correcto de un juego excelente, con pocas novedades pero imprescindible
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