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El rey emérito de los monstruos
PlayStation 4 Xbox One PC

El rey emérito de los monstruos

Toca arrasar las ciudades de medio mundo para poder salvarlas como dios manda.

Por Juan Emilio Palomino González,
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Analizado en Xbox One X. Copia digital proporcionada por Bandai Namco.


Los monstruos vuelven a estar de moda. Nos referimos a esos gigantes que destrozan ciudades y que terminan peleándose contra otros aún más grandes para goce del respetable. Son como luchadores de wrestling pero en lugar de besar la lona son capaces de romper un centro comercial de un espaldarazo. En realidad, estas enormes criaturas nunca se fueron, siempre vuelven cada cierto tiempo, sobre todo en el cine. No hay año en el que no tengamos una de Godzilla, King Kong o Pacific Rim estrenadas. Hasta el clásico de los videojuegos Rampage se ha pasado por la gran pantalla recientemente. En los videojuegos también han estado presentes, muchas veces como enemigos finales, pero en otras ocasiones han tenido la repercusión que se merecían, bien como protagonistas, bien como antagonistas en los que se centraban aspectos relevantes de la trama o la jugabilidad. Por nuestras manos han pasado títulos de todo tipo y condición, como las dos veteranas recreativas de King of the Monsters, el mencionado Rampage o el reciente Extinction con sus cíclopes y sus ogros tamaño XXL, lo malo es ue no resultó todo lo bueno que hubiésemos querido. Pero nos llega una nueva propuesta para este sobredimensionado subgénero, aquí tenemos Override: Mech City Brawl, una nueva oportunidad para arrasar ciudades mientras peleamos de la forma más barriobajera posible contra gigantes de cualquier pelaje imaginable. Un juego desarrollado por el pequeño estudio independiente afincado en Brasilia conocido como The Balance Inc y que se estrena justamente ahora en PlayStation 4, Xbox One y PC.

Este acercamiento coge ideas de varios sitios diferentes y los remueve en su particular batidora para ofrecernos un nuevo producto. De esta manera, encontramos un mundo futurista en el que los mechs del corte de Pacific Rim son posibles, hasta hay bichos que parecen sacados de un episodio de Power Rangers con los que aliñar los numerosos niveles (aunque cortos) de la campaña. En cuanto al planteamiento, tenemos que hacer referencia a War of the Monsters, el juego de PlayStation 2 a la hora de detallar su planteamiento. Al igual que en aquel, las ciudades están acotadas por muros invisibles que limitan el cuadrilátero virtual sobre el que peleamos. La idea es prácticamente la misma, pero con una oferta de luchadores robots más homogénea, más Mazinger Z. Podemos elegir nuestro mech para partirnos la quijada de metal en nuestra consola junto a un amigo a pantalla partida, utilizar la red de redes para encontrar oponentes u optar por el modo historia en el que desbloquearemos nuevos skins para nuestros caballeros de metal. Tanto en los combates contra otros jugadores como a la hora de enfrentarnos contra la inteligencia artificial, podremos optar por cooperar con un segundo jugador que nos acompañe (pantalla partida si es en la misma consola), lo que le da más atractivos al modesto modo historia.

Ahora toca hablar del manejo, uno de los aspectos más importantes en los juegos de lucha. En esta ocasión han buscado un control híbrido entre lo arcade y la simulación, aunque claramente impera la primera, desde un primer momento veremos que la jugabilidad busca ser lo más directa y rápida posible. Nosotros tendremos acceso directo a las cuatro extremidades de nuestro mech (los cuatro botones superiores se encargan de esto), de forma remotamente parecida a lo que vimos en el estupendo Robot Alchemic Drive de Sandlot, pero con la posibilidad de dejar pulsado el botón que corresponda para cargar el brazo/pierna que queramos y lanzar un golpe más contundente de lo normal. Tendremos barras de energía que se cargan conforme se desarrolle el combate, un poco como los movimientos EX de los juegos de lucha de Capcom, que habilitarán golpes especiales (hay uno por cada extremidad). Además de poder dar puñetazos y patadas como si del parking de un polígono de extra radio se tratase, podemos recoger armas que aparecerán en escena, incluso podremos desencadenar el ataque más devastador cuando nuestra energía esté bajo mínimos. A la hora de movernos, después de cada salto podremos planear si volvemos a pulsar el mismo botón, mientras que los movimientos rápidos (dash) estarán limitados por una barra de calentamiento. Esa misma barra restringe nuestro escudo (solo frontal), pero también podremos hacer un contraataque si pulsamos el botón apropiado (brazo o pierna) cuando recibamos un golpe cargado de nuestro enemigo. Se trata de un sistema correcto en cuanto a planteamiento, pero al que le echamos en falta un poco más de dinamismo, le falta velocidad y todo resulta muy pesado y tosco. Le hubiese venido muy bien más rapidez, un poco en la línea del fantástico Virtua On de Sega.

El apartado técnico es simple, y solamente destacan los robots protagonistas. Hay mechs de todo tipo y recuerdan a los clichés de los personajes en los juegos de lucha de la era de los 16 bits. Los escenarios pecan de simples y pequeños, algo que choca directamente con la idea de tener robots gigantes que se pelean llevándose por delante todo lo que pillen. Será para que no estemos más tiempo del necesario buscándonos para zurrarnos, pero da la sensación de que de esta forma queda todo un poco desaprovechado. Lo mismo pasa con la dirección artística, algo que notaremos especialmente durante el modo historia, ya que para ambientar los niveles tendremos conversaciones con otros personajes y podremos ver dibujos de los pilotos que manejan los mechs... y la verdad es que dejan que desear. Se nota que han querido darle una estética anime, pero el diseñador (brasileño por cierto) no ha sabido darle ese enfoque tan característico. Queda raro, la verdad. No hay nada en Override: Mech City Brawl que nos haga llevar las manos a la cabeza, pero tampoco hay nada rematadamente horrible como para que nos sangren los ojos. Se queda en correcto, aunque claramente se equivocan al limitar tanto el tamaño de los escenarios.

Hay que tener claro que este Override: Mech City Brawl es un juego modesto, un título pensado para jugar en línea contra otros jugadores o liarla parda en casa con un amigo, hecho que queda palpable por su modo campaña. No es la panacea, pero entretiene. Un juego independiente con un precio muy ajustado (no llega a treinta euros) que intenta llenar el hueco de títulos pasados (ya mencionados en este mismo texto), pero que termina por pesarle que solamente rasque la superficie de las posibilidades que podía plantearnos. No “mata”, pero entretiene, por lo que esperamos que el equipo de desarrollo actualice su propuesta con novedades jugables que amplíen la experiencia y contenido más variado.
Análisis de Override: Mech City Brawl para XONE: El rey emérito de los monstruos
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Multijugador en local y en línea. El modo historia asegura muchas horas de juego...
... pero se repite demasiado. El diseño de personajes y robots.
Pensado para el multijugador, esta propuesta consigue cumplir lo que prometía pero sin el lustro y ambición que debería.
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