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El club de la chatarra
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El club de la chatarra

Tras haber fallado estrepitosamente con la primera entrega, Modus lo intenta una vez más con Override 2: Super Mech League.

Por Juan B.,
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Versión analizada PS5. Copia digital proporcionada por Dead Good Media.

No engañamos a nadie cuando decimos que el género fighting se encuentra viviendo una época dorada. La situación actual es sorprendente, especialmente cuando echamos la vista atrás y sólo podíamos ver un futuro incierto tras el lanzamiento desastroso de Street Fighter V y las pocas alternativas que teníamos. Sin embargo, ahora mismo el género es otra cosa. La cantidad de alternativas que tenemos hoy en día es abrumadora: Dragon Ball FighterZ, Tekken 7, Mortal Kombat 11, BlazBlue... todos ellos títulos que atesoran una gran calidad y todavía nos mantienen pegados a la pantalla. Aún con todo ello, existe un nicho de desarrolladores con menos recursos que buscan hacerse un hueco en el género de peleas. Es difícil lanzar un juego de estas características, esencialmente porque hay que trabajar y estudiar mucho las mecánicas para que todo llegue a buen puerto. De esto sabe Modus Studios, compañía encargada de producir Override, y que le ha otorgado a su filial de Brasil el desarrollo de Override 2: Super Mech League. Nosotros ya pudimos probar la beta hace unas semanas, y aunque os contamos que tenía una pinta interesante, debía mejorar en algunos aspectos de cara a su lanzamiento. Tras haber jugado en profundidad a su versión final, hemos visto que no sólo no ha aprendido de los errores de la primera entrega, sino que en algunos aspectos se siente como una involución.

Override 2: Super Mech League nace de una idea fallida. La primera entrega era una suerte de homenaje a títulos como King of the Monsters de la Super Nintendo. Los que ya peinan canas recordarán esas enormes batallas entre King Kong y Godzilla (bueno, sus "clones"), y eso mismo es lo que buscaba recrear el primer Override, aunque lo hacía a través de los mechas. Amasijos de hierro de enorme estatura se enfrentaban los unos a los otros mientras un piloto los controlaba. Sí, todo muy Pacific Rim, sobre todo cuando había que hacer frente a un enemigo común que busca acabar con la existencia en la Tierra. Su condena fue no haber apoyado el juego desde un primer momento, dejándolo a su suerte y presenciando como nacía y moría en pocas semanas. Un juego que carecía de contenido, eternos tiempos de espera para encontrar jugadores o un rendimiento cuestionable. Con todo este desastre, Modus decidió barrer para casa y relegar el desarrollo de una continuación a un estudio propio, pero es que el resultado no podía ser peor. El feedback que se ha dado en la fase beta no parece que haya servido de mucho, porque salvo un balanceo a unos pocos personajes, todo sigue igual, e incluso en algunos aspectos ha empeorado.

La plantilla la forman 20 luchadores, siendo Ultraman uno de ellos, aunque de pago.


La propuesta de Override 2: Super Mech League se aleja bastante de lo convencional. Pese a que ya no existe un modo Campaña como tal, sí se sigue con los hechos acaecidos en la obra original. En esta ocasión el tiempo ha avanzado siete años, con la raza de los Xenotipos totalmente extinguida gracias a la colaboración de los pilotos, que unieron sus mechas para hacer frente a su invasión. Ahora los mechas se han convertido el en entretenimiento del gran público, ofreciendo batallas entre ellos en un sistema de ligas creados para la ocasión. Nuestro protagonista es un piloto novato que busca ser el campeón mundial. Una historia nada original, y que tampoco despierta ningún interés.

Estamos ante un juego de lucha en 3D con escenarios también en tres dimensiones, que nos permite desplazarnos libremente. Gran parte de los escenarios son manipulables, dándolos la posibilidad de usarlos como arma arrojadiza o aprovechar las armas especiales que hay repartidas por el lugar, como escopetas o espadas. Nuestro mecha es capaz de realizar cuatro movimientos de ataque, cada uno de ellos para cada una de sus extremidades. Sin embargo, esta vez los ataques no realizan con los botones principales del mando, sino que lo hacemos con los gatillos. Los botones delanteros se reservan para otras acciones secundarias, como saltar, bloquear o esquivar. Un sistema de combate que parece variado, pero que sobre la práctica se vuelve muy limitado. En comparación, Override 2 cuenta con 4 ataques menos de los que teníamos en la primera entrega (8 en total). Un pasó atrás que deja en evidencia su apartado jugable.

Los escenarios son pequeños y cuentan con muchos obstáculos, lo que hace que el combate se vuelva más tedioso de lo que debería.


Centrándonos en los escenarios, es un apartado que funciona muy mal. Son muy pequeños, lo que dejan poca libertad al jugador para moverse a sus anchas, pero es que todos los elementos que hay molestan en nuestro movimiento. Pequeños edificios con los que nos quedamos atascados, piscinas de agua que nos dejan atrapados y nos venden ante el rival. Aunque lo más perjudicial para la experiencia lo encontramos en mapas como el de la tarta de cumpleaños, que elevan partes del escenario de manera aleatoria y casi siempre nos dejan atascados en una textura sin la posibilidad de poder salir de ahí. Esto se agrava considerablemente cuando se juntan cuatro mechas en combate, ya que se vuelve un completo caos y resulta imposible orientarse cuando te estás atascando con todo.

El apartado jugable es lo más importante en un juego de peleas, y aunque entendemos que Override 2 es un caso excepcional, hay elementos que no se pueden pasar por alto. El primero es el input lag, que no es otra cosa que el tiempo que pasa desde que pulsamos un botón hasta que vemos a nuestro personaje realizar dicho movimiento. En la versión de PS5, que es la que hemos jugado, este tiempo va de los 2 a los 3 segundos. Hemos investigado y parece ser que la versión de PC es la única que no tiene un input lag exagerado, pero en consolas de Microsoft o Nintendo Switch sí van a encontrar este problema. Otro de los aspectos graves los encontramos en los combos infinitos, que no sólo no han sido solucionados en el paso de fase beta a la final, sino que los más de 10 personajes nuevos traen consigo este problema. De una plantilla de 20 luchadores, al menos 12 cuentan con combos infinitos. Hablamos de estos movimientos que impiden que podamos levantarnos del suelo, ya que al hacerlo el rival nos encadena con otro combo, así haya reducir al mínimo nuestra barra de salud. Es tan fácil dejar al rival así que cuando hemos encontrado partida contra otro jugador, nos ha tocado sufrir esta práctica. El primer Override lo solucionaba bien, ya que añadía una barra de agotamiento para evitar el "spam" de acciones, pero como esta vez no se ha incorporado, los jugadores lo han utilizado a su favor.

El juego cruzado entre plataformas todavía no está implementado, lo que nos ha obligado a jugar contra bots.


El modo Ligas pasa a ser la campaña principal, y esecialmente el único modo al que vamos a querer jugar. Decimos esto porque, al menos para nuestra sorpresa, el modo de partida rápida (ya sea local o jugado online) no desbloquea cosméticos ni tampoco aumenta nuestro progreso. Para esto, debemos acudir al modo Ligas. Si al menos nos permitiese competir con nuestros amigos en este modo lo entenderíamos, pero es que no se nos da la posibilidad. Lo peor de todo es que en la primera entrega sí podíamos desbloquear elementos combatiendo contra nuestros amigos. Retomando las Ligas, nuestro piloto buscará alcanzar la gloria, con lo que debe acceder a las diversas ligas disponibles e ir ganando combates hasta ascender de rango. En total, hay 8 ligas, cada una con unos 10 rangos por subir. Al comenzar se nos da la opción de enfrentarnos en un combate 1 contra 1, una reyerta a 4 o pelear contra Xenotipos en una especie de modo horda, pero los modos irán variando. Es decir, si nosotros preferimos jugar en un modo concreto, no podemos seleccionarlo porque van variando tras cada partida. Nunca estarán disponibles los mismos y están sujetos a una aleatoriedad inexplicable.

Esto es un problema por varios motivos, pero el más evidente es que no se nos da la posibilidad de jugar el modo que más nos guste. Nos parecería correcto si cada semana variasen una serie de partidas con reglas muy concretas, como lo hace Overwatch con su modo Arcade, pero que no podamos jugar a dobles siempre que queramos, o sin la posibilidad de jugar con un amigo... inexplicable. La comunidad, al menos en PS4 y PS5, versiones a las cuales hemos podido acceder, parece estar muerta. Los dos primeros días podíamos encontrar partida tras varios minutos de espera, pero en el momento de escribir estas líneas llevamos algo más de 40 minutos en cola y no ha aparecido un contrincante. Cuando lo encontramos se evidencia el problema del netcode, porque con fibra óptica estable hemos sido incapaces de jugar una partida sin latencia alta o personajes realizando movimientos extraños. Un detalle a tener en cuenta es que no hay juego cruzado entre plataformas, cosa que nos prometieron que estaría de lanzamiento, pero que finalmente se activará con un parche -el cual no está disponible-. Un grave error de comunicación haber anunciado esto días después de haberse lanzado el juego.

En PC, Xbox Series X y PS5 el juego funciona a 60 fps, mientras que en Nintendo Switch, Xbox One y PS4 nos tenemos que conformar con 30 fps.


CONCLUSIÓN

Override 2: Super Mech League falla en lo más básico. Puede llegar a ser disfrutable en compañía de un amigo o de algún familiar en modo local, pero no ofrece ningún tipo de diversión cuando se trata de jugar en el modo multijugador. Encontrar un contrincante es una odisea, y el lag que hay dentro de las partidas nos echa hacia atrás. Haber añadido el juego cruzado podría haber aliviado este problema. Hoy por hoy, no es un juego recomendable salvo que la obra original te encantase a límites insospechados. La división brasileña de Modus Studios tiene la complicada tarea de ofrecer un parche que solucione todos estos problemas, o de lo contrario morirá sin ninguna ceremonia, como ya le pasó al primer juego.
Análisis de Override 2: Super Mech League para PS5: El club de la chatarra
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Alternativas
Cualquier otro juego de peleas, no importa cuál.
Su plantilla de luchadores.
No tiene juego cruzado y la comunidad es pequeña. Mucha latencia en partidas. Los combos infinitos.
Override 2 va a necesitar muchísimos parches y dedicación para salvarse de esta situación. Hoy por hoy, es poco recomendable.
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