PC
El resurgir del Mal
Los esbirros han vuelto y necesitan un nuevo Overlord.
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Hace unos años salió al mercado Overlord, un juego que nos ponía en la piel del Señor del Mal. Con él teníamos que sembrar el caos y la destrucción por donde pasáramos. La opción de ser malo y despiadado en el juego gustó mucho, ya que en todos los juegos tenemos que salvar el mundo, pero, ¿por qué no destruirlo? Codemasters nos ha traído de nuevo aquel mundo por destruir, pero esta vez con un nuevo Overlord que los esbirros se encargarán de encontrar.
Empezamos el juego siendo un niño (con los característicos ojos brillantes). Un niño no muy bueno, digamos. Los esbirros parduzcos nos van guiando por la ciudad de Glacialia, un lugar bastante frío. Debemos sembrar el pánico por la ciudad y todo lo que nos sirve de introducción al juego, también lo hace de tutorial. Se nos enseña cómo atacar, realizar conjuros, manejar a los esbirros... Todo ello tiene el fin de formarnos para la futura prueba de ascenso a Overlord, ya que siempre ha habido candidatos, pero sólo uno es válido. La historia ya está planteada: un nuevo príncipe del Averno que tiene que causar terror por el mundo, al mando de su ejército de esbirros.
Cuando nos alcemos con el trono del Overlord, podremos visitar la Torre del Averno siempre que queramos. En ella hay distintas dependencias importantes: en la forja se encuentra un esbirro soldador, Oxidio, que puede mejorar nuestras armas, crearnos otras nuevas (bajo el coste de dinero, gemas mágicas y esbirros) e incluso mejorar las distintas colmenas de esbirros. Por otra parte, también contamos con el criadero arcano, lugar donde viven todos nuestros esbirros. En él se ofrecen unas características de cada esbirro, además de contar con el cementerio, que regenta la Parca. Si hablamos con ella, podremos revivir a nuestros esbirros, aunque no va a ser gratis: la vida de nuestros esbirros más fuertes vale la de los más débiles, ya sean cinco, diez o veinte esbirros los que haya que pagar.
A todo esto, ¿dónde vive exactamente el Overlord? Pues tiene unas dependencias enormes, con unas vistas a la lava impresionantes. Además, cuando vayamos conquistando ciudades, podremos "coger prestadas" a algunas mujeres para que vengan a hacernos compañía (predeterminadas). Ellas doblegarán a los esbirros bastante mejor que nosotros y harán de nuestra sucia habitación una cosa agradable. En la habitación, aparte de las queridas, se encuentra el lugar donde mejoraremos los conjuros, ya sean de halo (ondas expansivas), objetivo (rayos mágicos) o esbirro (uso de los esbirros con habilidades mágicas, como otorgarles poder o sacrificarlos para conseguir salud). Para mejorar los conjuros se usan los catalizadores, que encontraremos repartidos por todo el mundo. Por último, la última estancia importante de la Torre del Averno es la sala del trono. Si la torre entera es un centro de operaciones (del mal, por supuesto), la sala del trono es el punto neurálgico. Desde allí guardaremos la partida, controlaremos qué misiones tenemos activas y podremos ver las peticiones de la gente, que son misiones secundarias o en algunos casos, principales. También es el lugar por el que nos trasladaremos de la torre al resto del mundo.
Pextonio, otro esbirro excavador, irá colocando por determinados lugares los portales del averno, que nos permitirán trasladarnos a otros portales o a la torre. Alrededor de éstos se concentran los cuatro puntos por los que accederemos a los esbirros que nos van a acompañar en esa misión. El tamaño de la horda al principio está reducido, pero a medida que encontremos diversas piedras mágicas, podremos aumentarla. Hay varios tipos de piedras mágicas: aumento de la horda, nuevas armas para la forja, nuevos conjuros, aumentos de salud, aumentos de magia además de las necesarias en el juego, que suelen funcionar como llaves.
Empezamos el juego siendo un niño (con los característicos ojos brillantes). Un niño no muy bueno, digamos. Los esbirros parduzcos nos van guiando por la ciudad de Glacialia, un lugar bastante frío. Debemos sembrar el pánico por la ciudad y todo lo que nos sirve de introducción al juego, también lo hace de tutorial. Se nos enseña cómo atacar, realizar conjuros, manejar a los esbirros... Todo ello tiene el fin de formarnos para la futura prueba de ascenso a Overlord, ya que siempre ha habido candidatos, pero sólo uno es válido. La historia ya está planteada: un nuevo príncipe del Averno que tiene que causar terror por el mundo, al mando de su ejército de esbirros.
Cuando nos alcemos con el trono del Overlord, podremos visitar la Torre del Averno siempre que queramos. En ella hay distintas dependencias importantes: en la forja se encuentra un esbirro soldador, Oxidio, que puede mejorar nuestras armas, crearnos otras nuevas (bajo el coste de dinero, gemas mágicas y esbirros) e incluso mejorar las distintas colmenas de esbirros. Por otra parte, también contamos con el criadero arcano, lugar donde viven todos nuestros esbirros. En él se ofrecen unas características de cada esbirro, además de contar con el cementerio, que regenta la Parca. Si hablamos con ella, podremos revivir a nuestros esbirros, aunque no va a ser gratis: la vida de nuestros esbirros más fuertes vale la de los más débiles, ya sean cinco, diez o veinte esbirros los que haya que pagar.
A todo esto, ¿dónde vive exactamente el Overlord? Pues tiene unas dependencias enormes, con unas vistas a la lava impresionantes. Además, cuando vayamos conquistando ciudades, podremos "coger prestadas" a algunas mujeres para que vengan a hacernos compañía (predeterminadas). Ellas doblegarán a los esbirros bastante mejor que nosotros y harán de nuestra sucia habitación una cosa agradable. En la habitación, aparte de las queridas, se encuentra el lugar donde mejoraremos los conjuros, ya sean de halo (ondas expansivas), objetivo (rayos mágicos) o esbirro (uso de los esbirros con habilidades mágicas, como otorgarles poder o sacrificarlos para conseguir salud). Para mejorar los conjuros se usan los catalizadores, que encontraremos repartidos por todo el mundo. Por último, la última estancia importante de la Torre del Averno es la sala del trono. Si la torre entera es un centro de operaciones (del mal, por supuesto), la sala del trono es el punto neurálgico. Desde allí guardaremos la partida, controlaremos qué misiones tenemos activas y podremos ver las peticiones de la gente, que son misiones secundarias o en algunos casos, principales. También es el lugar por el que nos trasladaremos de la torre al resto del mundo.
Pextonio, otro esbirro excavador, irá colocando por determinados lugares los portales del averno, que nos permitirán trasladarnos a otros portales o a la torre. Alrededor de éstos se concentran los cuatro puntos por los que accederemos a los esbirros que nos van a acompañar en esa misión. El tamaño de la horda al principio está reducido, pero a medida que encontremos diversas piedras mágicas, podremos aumentarla. Hay varios tipos de piedras mágicas: aumento de la horda, nuevas armas para la forja, nuevos conjuros, aumentos de salud, aumentos de magia además de las necesarias en el juego, que suelen funcionar como llaves.






