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Mazmorras y penurias
PC PlayStation 4 Xbox One

Mazmorras y penurias

Un nuevo juego de rol de acción que apuesta por el rol más que por la acción como nunca antes habíamos visto.

Por Juan Emilio Palomino González,
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Analizado en Xbox One X. Copia digital proporcionada por Koch Media.


El estudio canadiense Nine Dot Studios lleva años ultimando su primer gran proyecto de envergadura, un juego de rol de acción de los de antes, de los que dejan huella en el jugador. El título se llama Outward y ya está disponible para PC, Xbox One y PlayStation 4, por lo que nos toca contaros nuestras desventuras con el juego más ambicioso, complicado y duro que recordamos. Ya, algunos estarán pasándolas canutas con Sekiro: Shadows Die Twice y se reirán al leer que este Outward se atraganta más que el juego de From Software, pues casi. Y no solo porque su sistema de combate se inspire en la serie Souls y derivados, además Outward aprieta al jugador cada vez que puede para que cada tarea mundana en cualquier otro videojuego resulte en nuestro caso satisfactoria. Como decimos, estamos ante un juego de rol de acción en mundo abierto, muy cercano en ambientación y planteamiento a los The Elder Scrolls de Bethesda salvo que en esta ocasión veremos a nuestro personaje en tercera persona. Tras pasar por el tutorial del menú principal (optativo pero necesario) y crearnos un avatar con un limitadísimo editor, despertaremos en la playa sin ninguna pertenencia tras sufrir un aparatoso naufragio.

En seguida nos encontraremos con un compañero de aventura que ha sobrevivido igual que nosotros, para a continuación, plantarnos la primera traba de muchas que vendrán: la autoridad competente llama a nuestra puerta para que paguemos "la deuda de sangre", un cuota heredada por las malas decisiones de nuestros abuelos por la cual debemos abonar una cantidad de dinero (150 monedas de plata) antes de cinco días si no queremos que nos embarguen. Eso para entrar en calor. Nuestros primeros pasos se centrarán en reunir algo de equipamiento y hablar con nuestros vecinos, porque ellos soltarán información sobre encargos y tareas que recompensarán con las monedas que necesitamos para el pago. Pero ésto será solo el principio. Conforme conseguimos pagar a nuestros acreedores, comenzaremos a conocer el funcionamiento de este nuevo mundo que se abre ante nosotros, un mundo en el que debemos hidratarnos, nutrirnos, descansar y cuidar muy mucho de la ropa que llevamos si no queremos pasar frío o calor.

Se masca la tragedia.


Hasta aquí, pues alguno dirá que lo de comer y beber ya estaba más que visto en otros juegos. Pues sí. Claro que aquí se ha puesto especial hincapié en darle variedad al asunto, como al elaborar recetas culinarias con los ingredientes que encontremos o al buscar agua potable para satisfacer nuestra sed, por lo que nos tocará hervir el agua salada o pantanosa para que no nos sea indigesta. Además de vigilar lo que ingiere nuestro cuerpo, deberemos echar un ojo a lo que llevamos en nuestra mochila. Podremos tener diferentes petates, cada uno con una capacidad o características, pero lo verdaderamente importante será dejar nuestro equipamiento en el suelo antes de un combate para que no nos perjudique a la hora de atacar al enemigo. Y sí, al ser derrotados perderemos nuestra mochila, de manera que deberemos volver hasta el lugar en el que caímos (el juego salva continuamente y no hay guardado manual) para recuperar nuestras posesiones más valiosas como ocurre en los juegos de From Software. En Outward todo tiene un precio, uno bien alto en realidad. Por ejemplo si queremos que nuestro personaje opte por las artes arcanas, deberemos poner rumbo a los lugares arcanos en los que enseñan esas disciplinas, y una vez allí hacer el sacrificio pertinente para sacrificar parte de nuestro potencial físico para ganar las dotes mágicas. Se acabó lo de ser un portento musculoso que da mandoblazos con una mano mientras fríe a sus enemigos con bolas de fuego con la otra.

En cuanto al combate, podremos fijar al enemigo para que centre nuestro atención, y a partir de aquí tocará tener un ojo en nuestra salud y en nuestro medidor de resistencia para no quedarnos exhaustos a las primeras de cambio. En cuanto a las variantes, hay ataques normales, especiales y las socorridas trampas que podremos colocar previamente para ganar algo de ventaja. Para defendernos, cubrirnos (con escudo o sin él) con una barra que desciende según la cantidad de golpes encajados y una voltereta que evita desgastar nuestra defensa a costa de cansarnos un poco más. Para colmo, recuperar nuestra vitalidad será complicado. Las vendas impiden que la sangre llegue al río... literalmente, pero poco más, nuestra salud se recobrará lentamente, comiendo y descansando. Lo de ir atiborrado hasta arriba de pócimas curativas de frasquitos rojos lo podemos ir olvidando. A ver, el juego es complicado, el estudio de desarrollo ha intentado mezclar los juegos de rol más austeros y complicados con la jugabilidad de la serie Souls, por lo que imperiosamente deberemos tener cuidado con cada paso que demos y medir muy bien cada estocada en un combate, pero no es imposible. Basta con ser conscientes de nuestras limitaciones y saber que lo que en otros juegos del género es asequible, aquí nos costará el doble (o el triple) conseguirlo.

Outward resulta muy rejugable, sobre todo porque una vez hemos avanzado lo suficiente se nos permitirá inscribirnos en una de las tres facciones disponibles, de manera que podremos empezar una nueva partida con todo lo aprendido para conocer las otras dos. Como lo de subir de nivel es muy mainstream, aquí aprenderemos habilidades, de manera que cada nueva partida puede suponer tener diferentes cualidades que alterarán nuestra forma de enfocar las situaciones. Conseguir una habilidad concreta puede desencadenar un viaje para visitar a quién la conoce y completar los encargos requeridos. A esto debemos sumar el sistema de "muerte" implantado. Más que "morir", seremos "derrotados", lo que tendrá diferentes consecuencias para nosotros. En lugar de aparecer en nuestra casa del pueblo, podemos ser secuestrados por una banda de ladrones o en su lugar, caer en combate puede significar que terminemos en una misión diferente pero de mayor dificultad. En este sentido, Nine Dot Studios ha hecho un trabajo formidable, ya que transmite como pocos títulos hasta el momento el significado de "juego de rol". A todo esto, el componente rejugable se potencia con un cooperativo para dos jugadores, tanto en línea como a pantalla partida, algo realmente llamativo para el tipo de juego del que se trata. Lo malo es que el segundo jugador no avanzará en su "partida", pero a cambio mejorará y podrá llevarse el equipamiento ganado con el sudor de su frente.

Aunque no se guarde el progreso de la aventura para el segundo jugador, el cooperativo es uno de los mejores añadidos del juego.


Estamos ante un juego que apuesta a lo grande, con infinidad de situaciones, variables y restricciones para que el jugador pise por Outward con pasitos cortos pero seguros. Pero toda esa atención a los detalles termina por pasarle factura al apartado técnico, y lo cierto es que en nuestro caso el resultado más que malo, es feo. No es que el juego esté plagado de bugs o de problemas de rendimiento, más bien es que los personajes parecen las manualidades hechas con arcilla por un grupo de preescolares. El resto, va en consonancia, con colores sobrios y edificios que parecen hechos con Minecraft. Lo mismo podemos decir de las animaciones, los enemigos y la fauna, todo muy limitadito, como si hubiesen empezado el desarrollo en la generación anterior y no les hubiese dado tiempo de adaptar todo el trabajo a un motor más agradecido. El juego cuenta con subtítulos en castellano, pero las voces se quedan en inglés, francés y alemán.

Outward parece un Fable con la profundidad de Kingdom Come: Deliverance y la exigencia de Dark Souls. Y la verdad es que cumple con los objetivos planteados: es ambicioso, es grande y es duro. Pero al estudio de desarrollo se le notan tanto las buenas intenciones como la falta de medios como para que su obra nos entre por los ojos. Y eso, hoy en día, termina por pasar factura. Outward es un juego para aquellos jugadores que echan de menos los títulos de antes, las grandes aventuras, la satisfacción que esconden los pequeños retos. Porque en definitiva, el juego es un carrusel de emociones, pero al menos se las ingenian para que después de cada derrota, de cada pérdida de la mochila, cojamos el arrojo suficiente para superar la adversidad y seguir adelante. No es juego para todo tipo de jugadores, pero si encajas en el perfil, será el juego que te atrape por meses.
Análisis de Outward para XONE: Mazmorras y penurias
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La cantidad de posibilidades abruman. Cooperativo. Muy rejugable.
Apartado técnico flojete. Duro como la rodilla de una cabra.
Es áspero, pero reconforta. Si eres de los que no se aminalan, súbele cinco puntos a la nota. Prepárate para horas de diversión y sufrimiento.
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