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Nada nuevo bajo el mar
Nintendo Switch PC

Nada nuevo bajo el mar

Uno más en la primavera de los metroidvanias. Innova poco pero si es tu género lo vas a disfrutar.

Por Keyser Soze,
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Versión analizada Nintendo Switch . Copia digital proporcionada por Brown Betty.


En la primavera (un poco eterna) de los metroidvanias que estamos viviendo en la escena indie llegan propuestas casi cada mes. Hoy nos ponemos delante de Outbuddies DX, una versión remozada del Outbuddies sin el DX que salió hará ya un año. Para situarnos, estamos ante un juego que ha desarrollado, de arriba a abajo una sola persona. Julian Laufer ha programado desde el diseño artístico, pasando por la música y llegando hasta el gameplay todo. Una tónica que viene repitiéndose, aún más si cabe en géneros como el que nos ocupa, y que no parece vaya a tener fin en el medio y corto plazo.

Pero vayamos al juego. Si has llegado hasta aquí o bien eres una de esas personas que se ve conquistada por casi cualquier cosa con aspecto de juego clásico, pixel art o un género tan manido como lleno de posibilidades. Sí, normalmente a los que nos gustan los metroidvanias nos suelen hacer gracia todos o casi todos. Siempre suelen aportar algún detallito nuevo a la jugabilidad que nos parece merecedor de explorar con nuestras propias manos. ¿Estamos ante ese caso? No, Outbuddies DX no aporta nada nuevo al género. Rotundamente no. Ahora, ¿hace eso que el juego sea peor? Pues si somos sinceros, tampoco necesariamente.

Si nos centramos en el argumento pues tiene un aire a Bioshock. Una ciudad hundida, una civilización perdida y un héroe varado a la deriva. A partir de ahí se construye un guión un poco enrevesado pero sin mucha profundidad y que acaba siendo algo accesorio al gameplay. No es el vehículo que te lleva a lo largo del juego, si acaso un simple tren que va parando de estación en estación donde las estaciones son los diferentes biomas.

En lo que tiene que ver ya estrictamente con la jugabilidad el juego es un calco en métodos de Metroid. Habilidades como rodar para pasar por lugares más estrechos de lo habitual, tener que disparar para abrir las compuertas que separan bioma y bioma. Una multitud de detalles que igual es hasta aventurado decir que es un 'metroidvania' pues hay poco de vania y mucho de metroid en él. Eso sí, todo alternando escenarios terrestres y acuáticos. Nuestro equipo inicial es un traje de submarinista por el que ir adentrándonos en los mundos de Bahlan. Bueno, la única no, tendremos a nuestro lado un bastante cuqui y pequeño bot que nos ayudará con diferentes habilidades: de radar, impulsos electromagnéticos, y una capacidad de mover una serie de tótems que nos permitirán llegar, al moverlos, a lugares antes inaccesibles. Dato aparte es que este pequeño robot puede usarse por otro jugador en modo cooperativo. Decisión que la verdad, más allá de la pirotecnia al decirlo, jugablemente aporta poco, si acaso el aburrimiento de ese segundo jugador que hará tirando a poco.

La verdad que los bosses pequeños, lo que se dice pequeños, no son


Los power ups del juego son poco abundantes y una vez nos hayamos hecho con el cañón inicial tendremos algunas mejoras pero que no cambiarán sensiblemente la aventura. O al menos no nos proporcionarán esa cosa tan satisfactoria que tan bien hace Hollow Knight u Ori: ese trayecto desde joven padawan a El elegido una vez vas acaparando diferentes habilidades y mejoras. Aquí no sucede eso. Y bebiendo tanto como lo hace de Metroid pues algo más podría haber, la verdad.

Los niveles se entralazan bastante bien, la verdad, en una mezcla equilibrada entre el nadar y el correr no habiendo exceso por ninguna de sus dos vertientes. Ahora, el control es tosco, rudo, duro, poco fino. Quizás es este punto el que hace que el juego se quede en un justo aprobado y no llegue a un buen notable. El diseño de niveles es bueno, no es especialmente corto (o al menos no engaña en su precio con eso), el universo creado es seductor, en fin, tiene muchas cualidades, pero el control no deja viajar por ellas como debería. El backtracking existe, como buen imitador de papá Metroid, pero es redundante con las sensaciones anteriores, no hay motivos ni jugables ni argumentales que lo sustenten y al final da la sensación que existe como mera herramienta para darle un par de horas al título. Los jefes no suponen retos muy grandes pero son sprites enormes y es donde más podería muestra el juego. Recuerda, aquí, a Axiom Verge, con el inteligente uso del zoom sobre el bioma según el tamaño del jefe que tengas delante.

¿Lo mejor de el juego? Una breve y escueta banda sonora pero que crea un entorno afinadísimo con la paleta de colores en la que se mueve el juego. En definitiva un juego que si eres de metroidvanias porque los adoras te gustará jugar y si no, pues no. Tan simple como eso.
Análisis de Outbuddies DX para Switch: Nada nuevo bajo el mar
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Alternativas
Desde Hollow Knight, Ori, Blasphemous hasta, por supuesto, de el que más bebe: Metroid
La banda sonora y la ambientación
El control se hace algo atropellado por momentos.
Poco riesgo en la propuesta para ir sobre seguro. Dentro del género aporta poco pero pisa sobre seguro.
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