PlayStation 2
La pesadilla de Nobunaga ha vuelto
Capcom nos brinda una secuela con un acabado gráfico espectacular y un desarrollo que no está tan centrado en un único personaje como en su predecesor
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Onimusha 2: Samurai's Destiny presenta al igual que su antecesor, unas secuencias FMV de una factura sublime, al nivel de las de Square, recordar que la secuencia introductoria del primer Onimusha fue galardonada en ferias tan prestigiosas dentro del campo de la animación generada por ordenador como el Siggraph. Estos FMV's serán bastante más abundantes que en su predecesor, y han sido realizados por ROBOT, al igual que en el anterior título.
Siguiendo con el apartado gráfico, nos encontramos con fondos prerrenderizados, aunque han evolucionado bastante desde Onimusha. Poseen muchos más elementos móviles y animaciones, destacando efectos como el movimiento del agua, que presenta un aspecto tremendamente realista. Aunque muchos jugones piden a gritos el paso a las 3D, que Capcom utilizará en la que será última entrega de esta trilógía, Capcom igual que hizo con las dos entregas de la saga Resident Evil aparecidas en Gamecube, nos demuestra que se pueden conseguir resultados igualmente impresionantes, y centrarse más aún en la calidad de los modelos. Tenemos decorados de gran viveza y no carentes de dinamismo, que denotan un gran trabajo de diseño y muestran una gran cantidad de elementos de ornamentación.
Si los escenarios presentan un aspecto imponente, la parte más elogiable del apartado gráfico es el excelente modelado de los personajes y enemigos, así como la gran calidad del motor gráfico del juego capaz de mostrarnos mediante secuencias en tiempo real partes fundamentales de la historia, animaciones faciales cuidadísimas que dan una gran carga dramática a los diálogos, así como unas texturas de gran calidad.
Debido principalmente al control digital, lacra heredada de la saga Resident Evil, nos encontramos en algunos casos con algunas animaciones algo robóticas de nuestro personaje principal, aunque gracias al tan deseado selector de 60 hz, el juego ha ganado enormemente en fluidez y rapidez, además de permitirnos gozar en todo su esplendo de la belleza y grandiosidad del apartado gráfico.
En cuanto al aspecto sonoro, poco hay que objetar, una BSO orquestada con tintes orientales que crecerán en intensidad y épica en los momentos estelares de la aventura, así como un doblaje al inglés excelente, ya que parece que los usuarios de PS2 no vamos a poder disfrutar en este género de grandes producciones dobladas al castellano, salvo los juegos de la propia Sony, siendo un detalle a agradecer la traducción de los textos a nuestro idioma, algo que no sucedió en el anterior Onimusha, y que resulta fundamental para que el usuario medio pueda seguir el hilo argumental del título, con una gran cantidad de informes acerca de la historia de los demonios, o de detalles cruciales para la aventura.
Siguiendo con el apartado gráfico, nos encontramos con fondos prerrenderizados, aunque han evolucionado bastante desde Onimusha. Poseen muchos más elementos móviles y animaciones, destacando efectos como el movimiento del agua, que presenta un aspecto tremendamente realista. Aunque muchos jugones piden a gritos el paso a las 3D, que Capcom utilizará en la que será última entrega de esta trilógía, Capcom igual que hizo con las dos entregas de la saga Resident Evil aparecidas en Gamecube, nos demuestra que se pueden conseguir resultados igualmente impresionantes, y centrarse más aún en la calidad de los modelos. Tenemos decorados de gran viveza y no carentes de dinamismo, que denotan un gran trabajo de diseño y muestran una gran cantidad de elementos de ornamentación.
Si los escenarios presentan un aspecto imponente, la parte más elogiable del apartado gráfico es el excelente modelado de los personajes y enemigos, así como la gran calidad del motor gráfico del juego capaz de mostrarnos mediante secuencias en tiempo real partes fundamentales de la historia, animaciones faciales cuidadísimas que dan una gran carga dramática a los diálogos, así como unas texturas de gran calidad.
Debido principalmente al control digital, lacra heredada de la saga Resident Evil, nos encontramos en algunos casos con algunas animaciones algo robóticas de nuestro personaje principal, aunque gracias al tan deseado selector de 60 hz, el juego ha ganado enormemente en fluidez y rapidez, además de permitirnos gozar en todo su esplendo de la belleza y grandiosidad del apartado gráfico.
En cuanto al aspecto sonoro, poco hay que objetar, una BSO orquestada con tintes orientales que crecerán en intensidad y épica en los momentos estelares de la aventura, así como un doblaje al inglés excelente, ya que parece que los usuarios de PS2 no vamos a poder disfrutar en este género de grandes producciones dobladas al castellano, salvo los juegos de la propia Sony, siendo un detalle a agradecer la traducción de los textos a nuestro idioma, algo que no sucedió en el anterior Onimusha, y que resulta fundamental para que el usuario medio pueda seguir el hilo argumental del título, con una gran cantidad de informes acerca de la historia de los demonios, o de detalles cruciales para la aventura.



