¡Colabora!
0
Análisis de Octopath Traveler II, un gran JRPG moderno con alma de clásico de los 16 bits
Nintendo Switch PC PlayStation 4 PlayStation 5

Análisis de Octopath Traveler II, un gran JRPG moderno con alma de clásico de los 16 bits

La segunda parte de Octopath Traveler, el JRPG de estilo clásico de Square Enix y Acquire, nos lleva a un nuevo mundo, con ocho nuevos personajes, y con muchas ideas nuevas. Te contamos qué tal está.

Por Sergi Bosch [@GriffithDidNW],
0 0 0

Una de las mejores tendencias que nos ha dejado la industria del videojuego en los últimos años es la revaloración del RPG (y del survival horror, pero eso es un tema para otra ocasión); después de unos cuantos años un tanto convalecientes, en los que todo nuevo proyecto de rol parecía aciagamente destinado a la hibridación con otras fórmulas, como los hack & slash, las aventuras de acción, etc., de pronto vuelve una especie de Renacimiento del género en el que, sorpresa, resulta que el rol clásico no estaba muerto, sino más bien de parranda. Lo más interesante es que este resurgir se produjo simultáneamente tanto en el rol occidental como en el oriental, es decir, en el JRPG. A este respecto, 2017 y 2018 son buenos ejemplos de ello: en el plazo de dos años, tuvimos Persona 5, Divinity Original Sin II, Pillars of Eternity II: Deadfire, Torment: Tides of Numenera, Pathfinder: Kingmaker, Ni no Kuni II, The Banner Saga III… Y también Octopath Traveler, un título que precisamente se hacía fuerte en su recuerdo de un pasado lejano, de una edad dorada del RPG por turnos que parecía haber sido condenada al olvido.

No obstante, Octopath Traveler, incluso dentro de su paroxismo melancólico, tenía unos cuantos problemas muy serios: el juego tiraba demasiado de la nostalgia de los 16 bits para llegar al corazón del jugador, el carisma y la calidad de los personajes principales era súper variable, y además la narrativa presentaba graves disonancias de ritmo y de coherencia interna. Todo lo demás, en cambio, le venía como anillo al dedo, porque su banda sonora era memorable, su diseño artístico conseguía ser sobrecogedor a pesar de las limitaciones de su pixel art bidimensional, y su sistema de combate introducía ideas de Persona y Bravely Default y las mezclaba con el funcionamiento de los Final Fantasy de primera hornada. Por eso tiene todo el sentido del mundo que la segunda parte del RPG de Square Enix venga a reconciliarse con ambos mundos: el de la jugabilidad y el de la narrativa. Te cuento si lo ha conseguido.

Historias abiertas en Solistia, un mundo de fantasía completamente nuevo

Antes de pasar a hablar de la historia de Octopath Traveler II en sí, permíteme que despeje algunas dudas directamente: no, no necesitas haber jugado al primero para disfrutar del segundo (no acontecen ni siquiera en el mismo mundo), y sí, el núcleo de la experiencia se mantiene muy parecido, como es lógico. Eso significa que estamos ante un JRPG por turnos, de estilo tradicional, que hace énfasis en múltiples facetas relativas a la exploración, las mazmorras, los sistemas de clases clásicos (por “trabajos”, como antaño), un montón de misiones secundarias y, por supuesto, incontables encargos menores que te irás encontrando mientras explores Solistia. Sobra decir que se trata de un sistema totalmente clásico y, honestamente, no creo que Square Enix haya pretendido alguna otra cosa en ningún momento; si acaso, más que por su originalidad, Octopath Traveler II destaca por la sinergia de todos sus bases jugables, lo que evidencia un más que notable trabajo de interconexión.



Donde sí que resulta rompedor lo nuevo Square Enix es en su estructura, muy diferente de la que podemos encontrar en un JRPG promedio: en lugar de presentar un desarrollo lineal, en el que cada suceso se encuentra vertebrado en una cadena predefinida de acontecimientos, Octopath Traveler II se arriesga con una suerte de estructura libre que te permite descubrir el juego de distintas maneras, a distintos ritmos. Comienzas la aventura seleccionando un personaje principal, dentro de ocho posibles candidatos, cada uno con su propia personalidad, trasfondo, y localización dentro de Solistia, de manera que la historia toma forma a partir de su perspectiva, para luego bifurcarse y abarcar el espectro de todos los demás personajes. Poco después del prólogo ya serás completamente libre de recorrer el mundo de Octopath Traveler II en función de tus intereses, ya sea movido por la curiosidad, por esa región que parece tan interesante, o simplemente por el veleidoso deambular de tus pies, en un sistema de exploración que contrasta también con lo que nos tiene marcado el género en los últimos tiempos.

"La narrativa está mucho más trabajada, hay una mayor interacción entre los viajeros de nuestro grupo, y en general la historia es mucho más disfrutable y más plena que en la primera entrega"


Evidentemente, tarde o temprano te encontrarás con el resto del reparto, en tanto en cuanto esa es la premisa base del argumento de Octopath Traveler II: son ocho pasados azarosos, ocho destinos inciertos que se entrecruzan de maneras inesperadas, hasta que al final todo se glorifica en un final coral que hilvana las tramas individuales en un todo. Tal pretensión tenía también la primera entrega, todo hay que decirlo, y a pesar de que creo que todavía hay margen de mejora, me parece que Octopath Traveler II triunfa allí donde su antecesor naufragó, en parte porque los personajes son muchísimo más interesantes de media (todavía hay alguno que está pensado un poco de aquella manera, y que no consigue escapar de toda una plétora de clichés básicos), sin duda, pero también porque la narrativa está mucho más trabajada, hay una mayor interacción entre los viajeros de nuestro grupo, y en general la historia es mucho más disfrutable y más plena que en la primera entrega.



Todavía está un pelín lejos de la prolijidad argumental de los grandes JRPG lineales, quizás porque esa estructura más abierta repercute en hasta qué punto se puede desarrollar una historia repleta de aristas, de giros de guion y de complejidad argumental en sí, y también porque no todos los personajes son igual de buenos, pero Octopath Traveler II compensa esas asperezas con su valentía narrativa. Al final, lo que perdura es la sensación de que, en efecto, el título te está proponiendo algo diferente a lo que estabas acostumbrado, y eso siempre tiene un efecto renovador que es difícil de explicar.

Un JRPG clásico con muchísimas influencias del más alto nivel

Buena parte del hechizo jugable de Octopath Traveler II reside precisamente en que su sistema de combate por turnos es soberbio, una característica que comparte con su predecesor inmediato. La base es la misma: batallas muy medidas, con hasta cuatro personajes controlados por el jugador, en las que tienes que romper las defensas de los enemigos a través del uso de determinados tipos de ataque, o de ciertas habilidades especiales, lo que recuerda vagamente al sistema de debilidades elementales que vimos, por ejemplo, en las célebres franquicias de Atlus, Persona y Shin Megami Tensei. A ello tenemos que añadir también una mecánica para potenciar los ataques de nuestros personajes y ciertos poderes especiales que pueden activarse en condiciones específicas, lo que añade un punto estratégico extra a la ya de por sí más que interesante idiosincrasia propia de los personajes, que encuentra la excelencia en unos más que notables combates contra jefes finales.



Esto se debe a que cada uno de los viajeros tiene sus características propias, su estilo de combate más o menos dado y su distinta destreza con armas, lo que determina también sus capacidades ofensivas y defensivas dependiendo de la situación combativa en la que se encuentren. Por suerte, también existe la posibilidad de asignar trabajos secundarios a los personajes, a fin de que desarrollen habilidades o competencias armamentísticas nuevas; también es posible alterar, hasta cierto punto, su rol dentro del grupo. No es nada nuevo, desde luego, y a buen seguro te recordará a aquellos distantes y maravillosos Final Fantasy del pasado lejano, franquicia con la que Octopath comparte tanto nexos temáticos como mecánicas fundacionales. En ambos casos, como es lógico, el sistema de trabajos secundarios funciona genial y posibilita que el jugador configure a los personajes en función de sus necesidades o de su estilo de juego, una idea creativa que resuena muy bien con la exploración libre que ofrece el videojuego. Hay pocas cosas más interesantes que salir de un follón inmenso a través de la inventiva, de apurar y optimizar al milímetro cada uno de los aspectos que integran tu grupo de protagonistas.

"Buena parte del hechizo jugable de Octopath Traveler II reside precisamente en que su sistema de combate por turnos es soberbio"


Eso sí, hay habilidades intransferibles, tanto dentro como fuera del combate, que se adentran ya un poco más en el terreno de la interacción con el entorno y que dejan momentazos: aprender habilidades de aldeanos aleatorios, reclutar a gente igualmente aleatoria, en un estrafalario intento de salvar el mundo a través de la correcta utilización material del prójimo, o incluso robar objetos o sonsacar información a la peña. En conjunto, hablamos de una capa interactiva en la que Octopath Traveler no solo funciona a través de la relación jugador-personaje, sino también personaje-entorno, una dinámica que no es ni mucho menos frecuente en el subgénero oriental. En materia de rol occidental sí que es bien común, con esos requisitos de habilidad y tiradas de múltiples factores que definen nuestro éxito en acciones ambientales o sociales, de modo que al final se siente como una especie de combinación de ambos mundos. El único defecto real del sistema es que hay algunas acciones de pacto claramente superiores a otras, y que sus efectos, tanto positivos como negativos, no parecen haber sido equilibrados tomando su poder en consideración. No es algo súper grave, pero puede conducir a una cierta incredulidad por parte del jugador, una tendencia que aumenta a medida que nos acercamos a las 60-70h que dura su campaña principal.



En temas audiovisuales, Octopath Traveler II repite con un diseño pixel art con elementos de alta definición, una especie de combinación estética que el propio Keisuke Miyauchi, director de arte del juego, ha definido en incontables ocasiones como “HD-2D”. Sus bases teóricas son un tanto difusas, sobre todo en lo relativo a sus orígenes (el primero en implementarlo como tal fue el Octopath original, aunque cabe preguntarse hasta qué punto fue el primer juego en apostar por este estilo), pero el resultado es bastante claro: los escenarios, los personajes y todo lo que acontece en Solistia es precioso, más incluso que en otros proyectos del estudio japonés que emplean técnicas análogas, como Live a Live o el notable Triangle Strategy. Eso sí, es verdad que a veces se abusa del blur o de diversos desenfoques para tapar las aristas angulosas de los píxeles, o incluso para esconder una cierta falta de detalle, lo que empaña un pelín una experiencia que, aún con todo, es sobresaliente, y que añade nuevas perspectivas y cámaras fijas para diversificar la escena. La música repite a un nivel altísimo, como de costumbre, con melodías brutales que se te quedan dando vueltas en la cabeza durante días.

CONCLUSIONES

Octopath Traveler II es una de esas secuelas que sobresale en el ancestral e incomprendido arte de mejorar el producto base con ideas poco innovadoras pero muy bien escogidas en materia de cohesión y coherencia. Casi todos los añadidos del nuevo JRPG de Square Enix se centran en una mejora de la narrativa, con un trasfondo de mundo más cuidado, mejores personajes principales y, especialmente, una historia que culmina en un epílogo coral, muy bien medido, a través del desarrollo de pequeñas intrahistorias personales que se van hilvanando en un todo. El combate y las mecánicas jugables siguen siendo eminentemente clásicos y son tremendamente divertidos, y también es palpable una pequeña pulsión por seguir ahondando en el género, en busca de mecánicas e ideas interactivas con el escenario que no han sido del todo exploradas en la denominación rolera japonesa. Y claro, si todo ello lo empaquetas con un apartado artístico y musical soberbio, se te queda un JRPG soberbio, casi sobresaliente, que con un poquito más de equilibrio, de innovación, de atrevimiento y de potencia argumental habría sido un absoluto megatón. Aún así, mucho tiene que pasar para que Octopath Traveler II no cierre el año como uno de los mejores juegos de rol de 2022… Y en un año en el que salen Diablo IV, Final Fantasy XVI, Sea of Stars, Hogwarts Legacy, Baldur’s Gate 3 e incluso Starfield, eso no es precisamente poca cosa.

Copia digital proporcionada por PLAION

Análisis de Octopath Traveler II para PS5: Análisis de Octopath Traveler II, un gran JRPG moderno con alma de clásico de los 16 bits
Análisis de Octopath Traveler II para PS5: Análisis de Octopath Traveler II, un gran JRPG moderno con alma de clásico de los 16 bits
Análisis de Octopath Traveler II para PS5: Análisis de Octopath Traveler II, un gran JRPG moderno con alma de clásico de los 16 bits
Análisis de Octopath Traveler II para PS5: Análisis de Octopath Traveler II, un gran JRPG moderno con alma de clásico de los 16 bits
Análisis de Octopath Traveler II para PS5: Análisis de Octopath Traveler II, un gran JRPG moderno con alma de clásico de los 16 bits
Análisis de Octopath Traveler II para PS5: Análisis de Octopath Traveler II, un gran JRPG moderno con alma de clásico de los 16 bits
Análisis de Octopath Traveler II para PS5: Análisis de Octopath Traveler II, un gran JRPG moderno con alma de clásico de los 16 bits
Análisis de Octopath Traveler II para PS5: Análisis de Octopath Traveler II, un gran JRPG moderno con alma de clásico de los 16 bits
El diseño artístico. Mejor narrativa que en el primero, con mejores personajes. El combate. Música.
Cierto desequilibro jugable. La trama todavía puede mejorar. No todas las historias son buenas.
Octopath Traveler II soluciona buena parte de sus problemas narrativos y de coherencia, y nos regala una experiencia JRPG clásica muy especial.
Para poder aportar cualquier tipo de contenido a uVeJuegos.com necesitas estar registrado y además haber iniciado sesión.

Elige lo que quieres hacer:

×