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Diplomacia antes que espadazos
Le toca el turno a la maquinaciones políticas y a la estrategia en las ya famosas novelas de los Tres Reinos.
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Nobunaga Oda tiene ambición. Pero la tiene desde hace la tira de tiempo, desde 1983 concretamente en BASIC (Wikipedia mediante) para disfrute de los ordenadores personales nipones de la época. Desde entonces ha pasado por casi todas las plataformas conocidas (no, en N-Gage no) desde sus inicios, de manera que esta entrega es la número catorce dentro de la serie. Todo esto lo decimos porque muchos pensarán que estamos ante otro subproducto de los Musou, esos Dynasty Warriors que aparecen cada poco tiempo casi sin avisar, pero no. Aquellos son cuentos chinos y estos son cuentos japoneses. Sería al revés prácticamente, la serie Musou sería el spin off de las ambiciones de poder de Nobunaga. El juego apareció en su mercado natal en diciembre de 2013 y llega ahora a Europa en formato físico para PlayStation 4 (se queda en digital tanto su versión de PlayStation como la de PC).
Nosotros encarnaremos a un Daimyo, soberano feudal que deberá cuidar las necesidades de los súbditos de su castillo, mantener la diplomacia con las zonas colindantes sin descuidar la expansión territorial para gloria de nuestro nombre. Todo ello para medrar poco a poco y reunir recursos para conseguir la máxima ambición de Nobunaga, reunificar toda China bajo la misma bandera de nuestro Japón. De esta manera, las tres facetas mencionadas (social, política y batalla) se conjugarán para cimentar nuestro progreso por la historia, con importantes eventos reales recreados y ajustados a la jugabilidad con menciones y videos. Nuestros líderes crearán su biografía mientras adquieren nuevas habilidades y envejecen a lo largo de las décadas.
El juego parece utilizar el propio Google Maps versión siglo XVI, con una vista áerea y una flecha amarilla que nos permite seleccionar las zonas con las que queremos interactuar. Los gatillos derechos se encargan de acercan la imagen (hasta que vemos a nuestros ciudadanos como hormiguitas) y alejarla (para contemplar Japón a vista de satélite). El trackpad funciona como el stick izquierdo, el que controla la flecha, pero de forma mucho más rápida para movernos a toda pastilla por el escenario. No faltarán las tablas con estadísticas para llevar un control de la situación y la cantidad de recursos que tenemos disponibles para llevar a cabo los cometidos que nos encargan. Lo mejor de todo es que han facilitado un tutorial para que empecemos con buen pié en nuestra conquista de este Japón tan feudal y tan estratégico.
Hay que dejar claro que el título no entra por los ojos, no hay muchos más de lo que muestran las imágenes que podéis observar al lado de este texto. Tampoco es que la interfaz sea una maravilla, pero funciona y al poco rato sabremos más o menos donde está todo lo que necesitamos. Lo mejor son las batallas multitudinarias en las que se juntan decenas de unidades a la greca y las ilustraciones, esas que veremos hasta la saciedad porque representan a los personajes a la hora de que tengan largas conversaciones. Las fanfarrias japonesas y las voces en inglés son las típicas de la biblioteca de sonidos de Tecmo Koei, nada que no hayamos visto en otros de sus juegos.
Nobunaga's Ambition: Sphere of Influence es una rareza. Uno de esos juegos por el que te preguntarán tus amigos cuando lo vean puesto en la "juegoteca" de tu casa. No es una joya ni un clásicazo, es un producto muy japonés con mucha tradición que ha llegado a occidente por la gran aceptación de la nueva plataforma de sobremesa de Sony, ni más ni menos. Tan denso como complicado, a lo que sumamos lo elitista que puede resultar su ambientación, casi rozando lo marginal. Sin lugar a dudas, pasará el tiempo y tendrá más valor por lo raro que será conseguirlo que por los valores jugables que propone.
El sistema de juego. La cantidad de historia y hechos...
... pero que puede llegar a abrumarnos. El idioma es un problema con tanto texto.
Producto que se sale de lo habitual por su planteamiento y temática, pero que consigue lo que se propone. Ideal jugarlo antes de las elecciones.









