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El ocaso del samurái
PC

El ocaso del samurái

Team Ninja lleva la crudeza y el ingenio del exigente Nioh 2, su vibrante y nuevo action-rpg con herencia soulslike, a ordenador, y nosotros te contamos todo lo que tienes que saber de él.

Por Sergi Bosch [@GriffithDidNW],
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Diría que es innegable que, a estas alturas, el Japón feudal es una de esas ambientaciones predilectas de la industria del videojuego; es cierto, no obstante, que ha tenido sus más y sus menos en el devenir de las generaciones, y normalmente podríamos decir que ha sido más bien un amor estacional, transitorio, que aparece y desaparece con el paso de los años. En este sentido, es fácilmente apreciable que la generación pasada trajo consigo una revalorización de esta atmósfera tan especial e idealizada, sobre todo gracias a la popularidad del sobresaliente Sekiro: Shadows Die Twice, lo último de From Software (a la espera de un Elden Ring que se está haciendo de rogar), y probablemente uno de los hack and slash más mecánicamente clarividentes y gratificantes de la historia. De todas maneras, tiene también sus precedentes: la legendaria serie Onimusha, una cierta cercanía con el reinicio de la franquicia Ninja Gaiden en la época de la Xbox clásica (a pesar de que este hacía un poco lo que quería con el tiempo y la ambientación, las primeras fases están ahí), las idas y venidas de Genji, y, cómo no, un Nioh que se erigía como la reimaginación del subgénero soulslike de Team Ninja en 2017.

Es imposible desligar una influencia de otra en este continuum de inspiraciones, si bien está claro que todo parece haber confluido, sin duda, en un Ghost of Tsushima que impacta por su virtuosismo artístico, sus paisajes y su combate, sí, pero también por su tratamiento de los motivos típicos del Japón feudal, más realista que nunca. A pesar de ello, sería imposible olvidarse de Nioh 2, que actúa como contrapartida mítica, recogiendo el testigo de la primera entrega y acercándonos al Japón más mitológico, fantasmagórico y demoníaco con sus misterios, onis y espíritus salvajes. En las siguientes líneas trataré de contarte lo mejor que pueda qué puedes esperar exactamente de Nioh 2 en PC, ahora que ha dejado de ser una exclusividad total de PlayStation. Análisis de Nioh 2.



A nivel argumental, Nioh 2 se aleja un poquito de los derroteros de la primera entrega, en la que controlábamos a William, un sucio gaijin que se metía en movidas espirituales y en agravios antiguos entre clanes e imperios, siempre con esa extraña sustancia que es la amrita de fondo como catalizador de desgracias y líos escatológicos. Está claro que, a pesar de esa ambientación tan cuidada en el periodo sengoku y de que se hablaba mucho en su momento de que el hilo argumental estaba basado en una idea del legendario Kurosawa, realmente la trama nunca fue un aspecto fundamental en la fórmula Nioh; en este caso, la segunda entrega, aun haciéndose fuerte en su atmósfera lóbrega y de pesadilla del Japón feudal, adopta una perspectiva un tanto más humilde, más distante, y nos plantea una creación de personaje desde el mismo principio del juego, algo mucho más propio de los a-rpgs centrados en la prolijidad mecánica. Este sistema de edición de personajes es bastante complejo, y permite que el usuario se entretenga un buen rato en la mera personalización del aspecto; no es el mejor acercamiento a la creatividad que hemos visto en la industria, pero es un apartado que cumple con sus propósitos, y en general deja muy buenas sensaciones. Luego, cómo no, es turno de seleccionar la configuración de armas iniciales (sin demasiadas implicaciones, ya que podemos cambiar de build con facilidad), y nos lanzan al mundo.

Y es que a nivel mecánico es donde simplemente las cosas encajan en Nioh; hablo de una estructura dividida en escenarios, a los que se accede a través de un mapa principal con misiones, vendedores y actividades secundarias, en la que cada zona tiene la complejidad y la extensión suficientes como para involucrar importantes ejercicios de diseño de niveles. Hay algo especial en eso de perderse por las distintas áreas del título, cada una con un diseño específico (en las misiones secundarias a veces el acabado general decae un poco) y con sus propios peligros, trampas y emboscadas. En líneas generales, el gran acierto de Nioh es precisamente llevar la fórmula soulslike del hack and slash a un entorno mucho más rpg, centrado en estadísticas, habilidades y mejoras de equipo; a diferencia, por ejemplo, de lo que podemos ver en Sekiro, nos encontramos ante un título con muchísimas más variables, de manera que cada recorrido puede ser único, y la acción no está supeditada a un esquema determinado de mecánicas. Es por eso que la comparación es, cuando menos, un tanto oportuna: juegos como Sekiro se nutren fundamentalmente de la cohesión de sus elementos jugables, y se basan necesariamente en la calidad de los mismos, mientras que Nioh y Nioh 2 son impensables fuera de su predilección por la variedad, las configuraciones de armas y de habilidades, y de la personalización jugable del jugador. Es decir, aquí no es tan importante cómo juegas, sino con qué juegas; .



Afortunadamente, Nioh 2 introduce algunas armas nuevas, así como mecánicas para la ocasión, como la posibilidad de convertirnos en yokais (en demonios, vaya) para ejecutar determinados ataques especiales, o un modelo de fases de jefes finales más pronunciado, en el que es imprescindible identificar correctamente esos momentos en los que nos podemos permitir pasar a la ofensiva. El apartado combativo de Nioh 2 es de sobresaliente en la mayor parte de su desarrollo, con ese baile de estancias, la importancia del ninjutsu o la relevancia de las técnicas aprendidas en los múltiples árboles de talentos (ligados a las armas, sí, pero también al personaje), y es perfecto para aquellos jugadores que busquen un desafío constante y la genial sensación de posterior recompensa; al igual que en sus, digamos, predecesores espirituales, o mejor aún, al igual que en el primer Ninja Gaiden post-reinicio, la prudencia y el aprendizaje del usuario se convierten en elementos necesarios para el éxito. En esencia, si te descuidas, mueres.

No obstante, a diferencia del primer Ninja Gaiden o del propio Sekiro, la virtuosidad mecánica no es tanto un requisito para avanzar como un añadido estético, una mera cuestión de disfrute personal o, claro, una manera de sacar todo el provecho al personaje. Esto se debe a que Nioh 2 también incide en subir de niveles y en la optimización del equipo, características que, como decía anteriormente, lo acercan más aún al rpg, y en cierto modo lo alejan de la excelencia técnica, de la destreza absoluta que proponían los otros. Por tanto, está algo más cerca de lo que propone Dark Souls, por ejemplo, y salvando las distancias. Esto no es algo necesariamente negativo, es más, puede llegar a ser una ventaja, si bien es innegable que lo nuevo de Team Ninja a veces tiende a fijarse demasiado en los números. Es, en cierto modo, deudor de la dificultad de otros representantes del subgénero (algunos de mayor categoría), y se adapta a una audiencia que precisamente busca estas cotas de exigencia; no va dirigido, por tanto, a neófitos en el género, sino a jugadores moderadamente curtidos que puedan hacer frente, tanto técnica como mentalmente, a las situaciones que ofrece el juego.



En este sentido, a la fórmula de Nioh 2 se le pueden ver un poco más las costuras en algunos enfrentamientos especiales; hablo de jefes finales que no están ligados a las mismas reglas que el jugador, generalmente en lo relativo al ki o resistencia y al ataque, o de barras de salud que se acercan peligrosamente a la dificultad artificial, a la acaso excesiva preferencia por las estadísticas, en detrimento de la complejidad de ataques y de los patrones jugables. Cabe señalar que esto no sucede en todas las circunstancias, en tanto en cuanto es mucho más común en los primeros compases del juego, donde la curva de dificultad no está tan ajustada como cabría esperar. Es algo que, además, los propios desarrolladores han llegado a admitir, hasta el punto de que han llegado a tildar al título de “injusto” en ocasiones; sea como fuere, Nioh 2 no es injusto per se, sino que a veces simplemente centra sus exigencias en las estadísticas y en el nivel, de manera que hay enfrentamientos casi interminables que se tuercen por pequeñeces, o porque simplemente no estamos al nivel de poder requerido para que sea un combate enteramente disfrutable. Sin embargo, es innegable que el título también deja duelos y escenas para el recuerdo, y hay algunos jefes finales que plantean combates excepcionales.

Por otro lado, también es cierto que no solo disponemos de herramientas internas, como armas, estadísticas, niveles o distintas rarezas de conjuntos de equipamiento, para hacer frente a la endiablada dificultad del título, sino que también tenemos la posibilidad de invocar a otros jugadores para que nos ayuden, o incluso llamar a determinados espíritus benevolentes para que hagan lo propio. No hay nada de innovador o sorprendente aquí, ya que es algo propio de la fórmula, y más aún del subgénero, pero cabe destacar que las funciones online se mantienen en el terreno de lo puramente satisfactorio. El problema está en que, por supuesto, es posible enfocarse en la cooperación entre jugadores, pero el título de momento no permite enfrascarse en combates de jugador contra jugador, algo que siempre genera tensión y diversión más allá de las complejidades de su hilo argumental y de la lucha del usuario contra el entorno. A pesar de esto, tanto la duración de Nioh 2 como su rejugabilidad se disparan, especialmente gracias a las distintas configuraciones de equipo (una partida cambia enormemente en función del arma que llevemos), y a buen seguro te ofrecerá un contador de horas auténticamente envidiable. Quizás por eso sorprende más aún la ausencia de elementos pvp, si bien es algo que podría llegar en un futuro.



Finalmente, en lo relativo al apartado audiovisual, Nioh 2 tiene sus claroscuros; el diseño artístico está a muy buen nivel, a pesar de que a veces se acerca peligrosamente a la megalomanía, con esa excesiva profusión de luces y efectos que hace gala en determinados momentos, y, aunque hay localizaciones que brillan por su calidad, la adaptación a ordenador no termina de encontrar una estabilidad suficiente para que el conjunto destaque. No nos hallamos ante uno de esos casos que claman al cielo, como sí que podrían ser The Medium o Cyberpunk 2077 (este no tanto por su adaptación al PC, sino por su rendimiento general), pero es innegable que incluso configuraciones avanzadas pueden sufrir caídas de cuadros por segundo, algo imperdonable si tenemos en cuenta que una mala estabilidad puede terminar provocando la muerte del jugador en títulos tan exigentes como este. Con algunos ajustes gráficos, eso sí, el motor se acerca a la fluidez absoluta, y el músculo técnico de Nioh 2 puede respirar, despojado de esa presión negativa que ejercen en él las labores de optimización. Los efectos sonoros, por otro lado, están a un nivel altísimo y, si bien las voces no son especialmente memorables, se combinan con unas buenas melodías para dar como lugar un apartado bastante conseguido.

CONCLUSIONES

Nioh 2 combina motivos y mecánicas propias del subgénero soulslike con esa vertiente, acaso atávica, de los action rpg de antaño; aquellos hack and slash en los que el equipo, las estadísticas y la acción se situaban muchos peldaños por encima de las labores de contextualización y de la narrativa, en pos de una jugabilidad que tiene tanto de frenética como de adictiva. En el caso de lo nuevo de Team Ninja, no podemos hablar tanto de esa velocidad mecánica como de exigencia, pero la tónica se mantiene; Nioh 2 es un título que se hace muy fuerte en sus opciones de personalización, en su colosal rejugabilidad y en la profundidad de su combate, a pesar de que tiene algunos momentos que podrían haber estado más inspirados o pulidos desde el punto de vista creativo. En definitiva, no es perfecto, pero es un título totalmente recomendable para aquellos que busquen la nueva iteración de un subgénero en el que el desafío y la recompensa son el pan de cada día; ahora bien, si eres novato en los hack and slash, quizás la experiencia no te resultará especialmente satisfactoria. Los chicos de Team Ninja tienen muy claro cuál es su mercado, y lo explotan a las mil maravillas: si formas parte de su público objetivo, te va a encantar... Si no, quizás es mejor que te lo pienses dos veces.

Redactado por Sergi Bosch (Elite)
Copia digital proporcionada por PressEngine.

Análisis de Nioh 2 - The Complete Edition para PC: El ocaso del samurái
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Análisis de Nioh 2 - The Complete Edition para PC: El ocaso del samurái
La personalización y la variedad del equipo. Combate muy exigente. Mecánicamente complejo. Diseños.
Problemas de optimización y estabilidad. Algunos enfrentamientos pecan de injustos. No tiene PVP.
A pesar de algunas asperezas, Team Ninja se corona con Nioh 2; es más, mejor y más exigente que su predecesor... Y eso ya es mucho decir.

Información del juego

Fecha de lanzamiento: 5 de febrero de 2021
Desarrollado por: Team Ninja
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