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De pachanga con Calamardo
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De pachanga con Calamardo

La chupipandi de Nickelodeon se junta para homenajear los 30 años de la marca. Y yo con estos pelos

Por Juan B.,
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Desde que Nintendo sacó allá por 1999 aquella bomba jugable en forma de lucha llamada Super Smash Bros, no han sido pocos los estudios que han intentado copiar la fórmula. La propia Sony lo intentó con un descafeinado Playstation All-Stars Battle Royale que servía como homenaje a los personajes de la marca japonesa, pero estaba lejos de ofrecer todo lo que había hecho popular al título de la Gran N. Ahora, y gracias a la experiencia de GameMill Entertainment desarrollando títulos para la marca, Nickelodeon ha apostado por un brawler con sus producciones originales para aprovechar el tirón de la campaña navideña. Nickelodeon All- Star Brawl tiene mucho sentido por su influencia en distintas generaciones y por todo el material original del que disponen, pero desafortunadamente el resultado final no ha sido el esperado.

Lo primero que apreciamos en Nickelodeon All-Star Brawl es la falta de presupuesto, con unos personajes faltos de detalles y unos fondos que, si bien están plagados de referencias, son extremadamente genéricos y sin el encanto que despreden los propios dibujos animados. Tampoco es que el juego esté a la altura de lo que ha sido su campaña de promoción, ya que sólo tenemos dos modos de juego (el Arcade y otro de batallas aleatorias) y ningún desbloqueable que merezca la pena resaltar más allá de algunas pistas de audio para escuchar en el menú de Extras. El punto más negativo es que aunque se pretende homenajear a lo mejor de Nickelodeon, hay muy poco del encanto de los años 90 y sí mucho de lo popular en la actualidad. De esta forma tenemos una plantilla formada por Bob, Arenita y Patricio de Bob Esponja; Aang, Toph y Korra de Avatar; Leonardo, Michelangelo y O'Neill de Las tortugas ninja; Lincoln y Lucy de Una casa de locos; Nigel Thornberry de Los Thornberry; Zim de Invasor Zim; Helga de ¡Oye Arnold!; Oblina de Real Monsters; Reptar de Los Rugrats; y algunos invitados que van por libre como Catdog, Danny Phantom, Ren & Stimpy y el Hombre tostadas en polvo. Como se puede ver, es una plantilla formada con la idea de atraer al público más juvenil, pero se echan en falta a algunos de los personajes más queridos de la generación de los 90.

¿Y Jimmy Neutron? No te lo perdonaré jamás, Nickelodeon. Jamás.


Nickelodeon All-Star Brawl sigue la estela de Super Smash Bros, así que podéis esperar la misma base jugable. Estamos ante un juego de lucha de 2 a 4 jugadores en el que para salir victoriosos debemos lanzar a los rivales fuera de los límites del escenario. Para ello, y ya vais a ver que es un calco a la propuesta de Nintendo, debemos rellenar el porcentaje de daño acumulado del rival a base de golpes, de manera que cuanto más alto sea el porcentaje, más fácil será enviarlo fuera del mapa. No obstante, encontramos unas pequeñas diferencias que lo alejan un poco (pero muy poco) de su referente. Por ejemplo, no hay objetos repartidos por el escenario, y tampoco podemos esquivar los ataques, así que lo único que podemos hacer para mitigar el daño es activar la pose defensiva. Por supuesto, tampoco hay ataques Smash, pero sí un set de movimientos fuertes que podemos realizar en el aire y que están basados en algunas situaciones cómicas de las series animadas. Si bien es cierto que Nickelodeon All-Star Brawl intenta diferenciarse minimamente en ese aspecto, sus mecánicas quedan un tanto fuera de lugar. Por ejemplo, el movimiento de lanzar a nuestros enemigos no está para nada equilibrado, es muy fácil de utilizar, no supone una penalización en caso de fallar y en muchísimas ocasiones será lo que nos haga salir victoriosos.

"Me ha sorprendido que cada personaje tenga un set de movimientos único y un estilo bien diferenciado."


Ya hemos comentado que la plantilla de luchadores se nos queda pequeña y con grandes ausencias, pero nos ha sorprendido que cada personaje tenga un set de movimientos único y un estilo bien diferenciado. No ha tenido que ser tarea fácil para un estudio que en los últimos años se ha dedicado a calcar a los referentes de diferentes géneros, pero en esta ocasión han ido un paso más allá y se aprecia el esfuerzo en este apartado. De esta manera, a pesar de que los personajes se manejan de la misma forma, siempre hay pequeñas diferencias. Reptar, por ejemplo, es muy parecido a Bowser en el aspecto de que es un tanque que golpea a un ritmo pausado, pero que puede mandar a cualquiera fuera del mapa en pocos golpes. Otros como Bob Esponja o Catdog son mucho más ágiles que la gran mayoría, y si bien no rellenan el porcentaje de daño a una gran velocidad, siempre es molesto que puedan saltar y esquivar constantemente. Cada uno de estos personajes trae consigo un escenario de combate, unos 20 en total, que es una cifra excelente salvo porque muchos de ellos no son divertidos de jugar. Todos los escenarios pasan por una fase frenética en los que además de enfrentarte a tus enemigos, también debes echar un ojo a las secciones de plataformeo. En algunos escenarios el terreno se mueve rápidamente y se intercambia por uno nuevo, mientras que en otros hay que esquivar unos coches en lo alto de una montaña rusa. Este tipo de niveles suelen ser más frustrantes que divertidos, y no hay argumentos de peso para sacrificar la diversión por un amago de espectáculo visual.

Los escenarios están plagados de huevos de pascua.


En cuanto a modalidades, el juego está escaso de contenido y poco variado. Tenemos el Modo Batalla, que no deja de ser la clásica Partida Rápida de toda la vida. Lo que sí podemos hacer es seleccionar tres estilos diferentes de juego: el modo por vidas, en el que debemos agotar la salud del enemigo antes de que la nuestra caiga al mínimo, una partida por tiempo que consiste en acabar con todos los enemigos antes de que el reloj de arena se vacíe y el modo de la pelota, en el que debemos colar el balón en la portería rival a base de golpes para sumar puntos en el marcador. Por supuesto, cualquiera de estos modos se puede jugar tanto en solitario como en modo multijugador local de hasta 4 jugadores. El otro modo que nos queda por tratar es el Arcade, que tampoco tiene mucho recorrido, pero que nos invita a disputar una serie de combates hasta vencer al jefazo final y ver los créditos. Como decíamos, nos queda el mal sabor de boca de que se podría haber hecho mucho más. Tampoco ayuda que los desbloqueables se reduzcan a simples pistas de audio, que no están licenciadas, y un set de imágenes promocionales de cada personaje. No hay variaciones de colores o aspectos que podamos comprar en una tienda, y eso le pasa factura en la vida útil del juego.

Otro detalle que nos ha sorprendido, y mucho, es el mimo y la atención que encontramos en el multijugador online. Lo más llamativo de todo es que Nickelodeon All-Star Brawl cuenta con rollback netcode, una característica imprescindible para cualquier juego de lucha que pretenda ofrecer un producto de calidad en su faceta en línea. Partiendo de lo esencial, al competir a través de una conexión a Internet es vital que nuestra latencia sea mínima. De esta forma, se reduce el margen de tiempo entre que ejecutamos una acción y lo que vemos en pantalla. En ese sentido, cada segundo cuenta cuando se trata de un juego de lucha y de ofrecer una experiencia satisfactoria para todos los jugadores. Sin ir más lejos, Mortal Kombat 11 puede resultar un completo caos por la ausencia de rollback netcode, y debido a la enorme cantidad de movimientos que ejecutan los jugadores al mismo tiempo, una latencia un poco más elevada de lo recomendado puede estropear la experiencia de ambos. Y cuando son combates de más de dos jugadores, como en Super Smash Bros, el caos se intensifica.

Jugablemente es divertido, aunque muchos niveles resultan demasiado caóticos.


Gráficamente cumple sin alardes en su versión para PlayStation 5, que es la que hemos podido probar. Tanto en PC como en las consolas de nueva generación funciona a una resolución 4K y a 60 fotogramas por segundo, y tampoco hemos apreciado caídas de fotogramas en ningún momento. Eso sí, nos consta que la versión para Nintendo Switch rinde regular. Por lo que hemos podido comprobar, funciona a una resolución 1080p y a 30 fotogramas por segundo en modo TV, o 720p del modo portátil. Además, los tiempos de larga van de los 20 a los 40 segundos, un tanto extraño al tratarse de un juego poco exigente en su apartado gráfico.

Respecto al sonido, el punto más lamentable de Nickelodeon All-Star Brawl es que no incluye voces de ningún tipo. Somos conscientes de que reunir a tantas voces que han formado parte de los últimos 30 años de Nickelodeon dispararía el presupuesto del juego, pero hubiera estado genial haber grabado algunas frases, al menos las más icónicas, a modo de entrada al combate o como frase ganadora. Sin duda, el apartado más flojo, ya que se limita a salir del paso con algunos sonidos cómicos y poco más. La banda sonora tampoco es que sea nada del otro mundo, dicho sea.

Nos ha sorprendido el modo multijugador online, aunque en PlayStation 5 hay pocos jugadores.


Conclusiones

Nickelodeon All-Star Brawl apuntaba a ser algo más que un clon, pero carece de la profundidad y pulido de un Super Smash Bros. Tiene cierto encanto por aquello de homenajear a toda una fábrica de sueños como lo es Nickelodeon, pero desafortunadamente no tiene mayor recorrido cuando descubres que los 20 personajes que forman la plantilla en estos momentos es todo lo que el juego tiene que ofrecer. No hay nuevos personajes por desbloquear, ni tampoco un modo de juego que invite a dedicarle un buen puñado de horas. Cualquier persona echará en falta fácilmente más de diez personajes de la marca que se han ausentado en Nickelodeon All-Star Brawl, pero el estudio ya se ha apresurado para anunciar que próximamente llegarán más luchadores en forma de contenido descargable. Mientras tanto, puede ser la opción ideal para el público infantil de cara a estas navidades.

Hemos jugado a la versión de PlayStation 5. Copia digital proporcionada por Dead Good Media

Análisis de Nickelodeon All-Star Brawl para PS5: De pachanga con Calamardo
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Alternativas
Super Smash Bros. Ultimate
El multijugador online está muy cuidado
Pero acusa la falta de contenido y modos de juego. Sin voces y con música sin licenciar
Nickelodeon All-Star Brawl cumple en su apartado jugable y en la vertiente multijugador online, pero falla en todo lo demás.
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