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Los moradores tortuosos de mi mente
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Los moradores tortuosos de mi mente

Una aventura de terror breve pero intensa. Tan personal y deprimente que crea angustia.

Por David Vigón Rodríguez,
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Analizado en PlayStation 4. Copia digital adquirida por el redactor

Las pesadillas son la máxima expresión del horror porque a pesar de su insustancialidad, de ser creaciones de nuestra mente, reflejan el terror puro. En las profundidades abisales de nuestra mente inexplorada viven nuestros miedos enraizados, nuestras culpas y esas premoniciones que no deseamos que se cumplan. Todo lo que nos definen como criaturas de pecados y errores. Todo ser viviente tiene pesadillas, pero si somos personas torturadas la situación es aún peor. Es el caso de Matt Gilgenbach , creador de Neverending Nightmares, una obra-juego que expone sus angustias vitales. Sufre depresión y un trastorno obsesivo-compulsivo, enfermedades mentales que le condicionan la vida. Unos males reflejadas en su obra. La encarnación del autor es Thomas Smitt, un joven acosado por sus dolencias físicas y sus tormentos del subconsciente. Cada noche tiene pesadillas y nunca despierta, porque unas están dentro de otras y nada es real. La persona más cercana a él es su hermana pequeña Gabby, quien está presente en sus sueños. Un elemento constante en su mente, a pesar de que muera una y otra vez, o sea su asesina, o algo más. Gabby siempre está presente, anclada en sus recuerdos.

En el aspecto formalmente jugable se trata de una aventura trafica muy simplificada, prácticamente un juego cinematográfico, con toques de survival horror y exploración. A grandes rasgos recorremos escenarios laberínticos, recogemos objetos puntuales para avanzar (un hacha para romper una barrera o una vela para adentrarnos en la oscuridad) y esquivamos a los monstruos para no morir entre terribles sufrimientos. Los puzles son de dificultad nula así que la miga se concentra en la exploración y supervivencia. Es una aventura lineal en 2.5D, ni es un mundo abierto ni se puede considerar grande, pero es largo y cíclico como una dolorosa realidad infinita.

Debemos tener memoria fotográfica para recordar nuestros pasos y fijarnos en los detalles del escenario para hallar el camino correcto sin perdernos por pasillos y habitaciones que se repiten y nos hacen retroceder y desorientarnos. Incluso aún cuando las salas no se repiten se asemejan mucho entre ellas con tal de engañar nuestra percepción. La suerte también es sutil para escapar, pero mejor no depender de ella y menos cuando proliferan los enemigos por los alrededores. No podemos luchar ni vencer, solo escapar y escondernos. Las criaturas de pesadilla son extremadamente letales puesto que nos matan al instante. A cambio no son muy inteligentes y es fácil engañarlos, incluso aún cuando nos escondemos delante de sus narices o andamos con sigilo al lado suyo. Algunos seres son lentos, otros fuertes, otros ciegos y varios van en grupo, pero todos son reconocibles por sus pisadas y gemidos emitidos.

"Los sueños perecen pero las pesadillas permanecen"

La aventura es corta, bastante, pero a cambio es una experiencia intensa y desasosegante, además de rejugable. Así que no debemos preocuparnos por su brevedad. Existen tres finales distintos, cada uno con su propio significado e intención. De hecho en cada uno la historia y sus personajes son totalmente diferentes. Todo es ambiguo y abierto a interpretaciones personales que pueden rozar la paranoia y a la conspiratoria rebuscada. Sin duda hay usuarios con mucha imaginación. No son el clásico “final bueno o malo” ni “final verdadero”, porque van más allá de ese maniqueísmo. Todos los finales son igualmente validos y coherentes con la historia. Lo que sí es cierto es que dentro de la crueldad imperante de la trama algunos desenlaces son optimistas, dentro de la tragedia, y otros inevitablemente devastadores.

Desbloquear cada final es tan sencillo como tomar ciertas rutas antes de llegar al tramo final, lo que altera la trama, los escenarios y los enemigos, porque algunos de ellos sólo aparecen en determinados caminos. A la hora de rejugar podemos seleccionar el fragmentos de la historia desde donde queramos iniciar. Por un lado es una opción cómoda que nos ahorra repetir todo el juego en nuestra tarea de descubrir todos los secretos, pero por otro lado es una concesión a lo fácil y rápido, que acorta a la de por sí breve aventura.
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