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Dolor y honor en Calradia
PlayStation 4 Xbox One

Dolor y honor en Calradia

En un gran mundo medieval seremos lo que deseemos, desde noble hasta mendigo, pero no será fácil. Ahora en consolas.

Por David Vigón Rodríguez,
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Si bien algunas misiones se cumplen mediante el uso de las habilidades sociales (diálogos, persuasión, sobornos, recogida de impuestos) lo que abundan son las de luchar (sobre todo contra bandidos, que son una plaga). Aquí llega el gran problema, que para adquirir nivel, prestigio y dinero hay que luchar la mayoría de las veces, y es un tormento. No es divertido, ni satisfactorio, ni está bien ejecutado. La idea de realizar distintos tipos de ataque (tajo superior, inferior, en picado) con sus correspondientes movimientos defensivos, con una gran variedad de armas, es buena, pero eso no oculta sus carencias: mal control, mal sistema de impactos, la cámara inestable (el stick sirve tanto para avanzar como poner la vista en 1ª persona). Es una experiencia frustrante, y si hablamos del combate a caballo peor todavía. La equitación es inestable, no se puede controlar el caballo con precisión, para bajar al suelo hay que estar totalmente quieto, y si nos rodean algunos enemigos es casi imposible moverse o reaccionar.

Los bandidos, la pesadilla del jugador

Otra experiencia desagradable son los viajes por el gran mapa, cuando vamos de aldea en aldea, de ciudad en ciudad, de castillo en castillo. Es una tarea tediosa, lenta y sin posibilidad de viaje rápido ni automático. Al menos podemos marcar en el mapa nuestro destino y dejar que el muñeco viaje solo hasta alcanzarlo... y aun así no es aconsejable. Si no prestamos atención existe el riesgo de que no encontrar ciertos personajes importantes (sea para las misiones de búsqueda, sea para conocerlos) o peor, toparnos con bandidos o desertores. Es lo más horrible que nos puede pasar, pues obligatoriamente debemos encararnos a ellos, sea pagando dinero de la extorsión o luchando contra ellos. Y si luchamos probablemente perdamos por el mal sistema de combate o porque estemos en desventaja numérica y táctica. En ese caso no es Game Over sino que nos aprisionan, roban equipo, dinero y nuestros compañeros. A los pocos días escaparemos en un punto alejado, desorientados y con más bandidos a nuestro alrededor.

Lo que no se puede negar es que tiene mucho contenido y horas de duración. El mapa principal es enorme, con centenares de ubicaciones, personajes y misiones. Además está el modo "Combate personalizado" para luchar sin compromisos y al gusto de cada uno: terreno, los héroes, el tamaño del ejército, las armas, la montura, de todo. También hay un modo multijugador que alberga a 32 usuarios al mismo tiempo en un mismo mundo, para que interactúen entre ellos, sean aliados o enemigos. La inclusión del multijugador es todo un detalle, pues así se respeta el espíritu de la versión original de PC, pero tememos que será difícil encontrar muchos jugadores conectados. Siempre quedarán los amigos para quedar por las calles de Calradia.

Belleza simplista


Ahora hablemos del aspecto sonoro y visual aunque no sea nada halagador. Debemos tener en cuenta que no todo en esta vida son los gráficos y que unos estudios tienen menos medios que otros, que prima la jugabilidad por encima de lo visual. Lo comprendemos... pero es que es demasiado feote. Los personajes rozan la inhumanidad, son estáticos, se mueven de manera ortopédica, unos muñecos de trapos sin ningún hueso ni músculo que les dote de realismo o físicas. El clipping es exagerado, sea al atravesar muros como a personas. Las texturas son pobres. Al menos los escenarios, a pesar de su sensación de vacío y de espacio desaprovechado, son variados y representan bien los edificios y palacios acorde a la cultura del lugar (sean cristianos o musulmanes). Un mimo historiofilo también presente en los uniformes militares, no así en la vestimenta del populacho o de la realeza, sin apenas distinciones entre culturas. El apartado sonoro tampoco se salva. Sí, algunas veces se escuchan melodías de corte medieval, pero ni son bonitas ni crean ambiente, de hecho son chirriantes y molestas. No existe ningún tipo de doblaje, sólo se oyen gritos de fervor guerrero durante las peleas o los de júbilo tras una victoria, pero son tan sobreactuadas y salvajes que resultan ridículas.

Conclusión

Es difícil valorar este juego, porque está diseñado para un tipo de jugador muy concreto, uno muy perseverante que le gusta echar muchas horas. Las posibilidades jugables son abrumadoras (conquistar ciudades, asaltar fortalezas, boda y tener descendencia, pelearnos con borrachos, formar un ejército, traficar con prisionero, labrarse una reputación y un destino), tanto que en ocasiones no sabremos a donde ir, que hacer o donde encontrar a las personas adecuadas, y tocará viajar por todo los reinos. El exceso de información, entre reinos, ciudades, personalidades, líneas genealógicas de familias enteras, guerras, eventos, puede agotar mentalmente y liar, pero no se puede negar que se trata de un mundo nutrido de contenido y trasfondo.

Esto es lo bueno, pero lo malo tampoco se queda atrás. Los menús no son intuitivos; el control del personaje es muy tosco, especialmente durante las peleas y al cabalgar; con tantas opciones, acciones que realizar, viajes por el mapa la sensación es de lentitud y hastío; los gráficos son realmente feos y la música casi inexistente. Puede llegar a ser muy lento y poco dinámico. Eso sí, asegura muchas horas, porque aunque no sea divertido (en el sentido clásico) tiene ciertos ingredientes que enganchan por alguna razón. No lo recomendamos abiertamente, y menos si se espera un Skyrim o un The Witcher, pero los que disfruten con Nobunaga's Ambition o Three Kingdoms lo harán con Mount & Blade: Warbands. Lo dicho, diseñado para su público especifico y nadie más, pues es una experiencia dura y desafiante.
Análisis de Mount & Blade: Warband para XONE: Dolor y honor en Calradia
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Alternativas
Nobunaga's Ambition y Three Kingdoms son títulos históricos complejos para gente detallista.
Muy largo y con muchas posibilidades de elección de misión. Realismo medieval muy presente.
El control en los combates. Gráficamente triste. Menús confusos.
Un título diseñado para usuarios exigentes, pacientes y fans del medievo. No muy dinámico pero adictivo y largo. Lástima del control y combates toscos
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