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Análisis de Monster Hunter Stories 3: Twisted Reflection, el JRPG de Capcom que mezcla Pokémon y Fire Emblem
La tercera entrega de Monster Hunter Stories llega a PlayStation 5, PC, Nintendo Switch 2 y Xbox Series X/S con todo para ser uno de los grandes JRPG de 2026. Te contamos si lo consigue o no.
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La serie Monster Hunter Stories constituye la vertiente JRPG por turnos dentro de la franquicia principal de Monster Hunter, uno de los grandes pesos pesados del videojuego japonés en general y de Capcom en particular (una Capcom, además, que lleva varios años en racha de oro, con el gran broche reciente que es Resident Evil Requiem). Uno viene a Stories buscando muchos de los elementos que dan esencia a la caza de monstruos fantástica que propone la saga principal, pero también con un cambio de ritmo en mente: uno más sosegado, más suave, que recuerda a las aventuras roleras niponas de siempre, con combates por turnos, personalización combativa y una trama fija y bien definida.
Desde el lanzamiento del Stories original, allá por 2016, y su continuación, Monster Hunter Stories 2: Wings of Ruin (2021), el JRPG de monstruos de Capcom no ha parado de crecer y ahora, en 2026, está muy claro su estatus como uno de los grandes del género para este año. Te contamos todo lo que tienes que saber de Monster Hunter Stories 3: Twisted Reflection aquí, en nuestro análisis, ahora que lo tienes disponible en PlayStation 5, Nintendo Switch 2, PC y Xbox Series X/S.

La historia de Monster Hunter Stories 3: el problema de los dos reinos
Monster Hunter Stories 3: Twisted Reflection coge el universo de su subsaga, como es lógico, pero introduce al jugador en unas dinámicas narrativas completamente nuevas ahora, unos doscientos años después de los eventos acaecidos en las entregas anteriores. Es más, una de las cosas más llamativas de Twisted Reflection es que también se desliga un poco del tono de aventura familiar, entrañable, acaso un tanto arquetípica, que vimos tanto en el Stories original como en Wings of Ruin, en pos de una historia que se siente más madura, más oscura, y más densa, con conflictos diplomáticos, duelos de reinos y agravios históricos que, en cierto modo, recuerdan levemente a lo que hemos visto siempre en Fire Emblem.
En Twisted Reflection tomamos el papel del heredero al trono de Azuria (lo puedes personalizar completamente en creación de personaje), que no solo tiene abolengo áureo y regio, sino también talento, porque es el único “rider” del reino que es capaz de montar a Rathalos, una de las figuras legendarias del lore de Monster Hunter en general desde que debutó como buque insignia y jefe final de la primera entrega de la franquicia principal. En Twisted Reflection, no obstante, Rathalos no es el bicho al que tendremos que llevar al borde de la extinción para hacernos una capa a juego con los guantes, sino un personaje principal y un compañero desde la más tierna infancia que, además, hace las veces de presagio oscuro en las propias leyendas del juego.

Este es uno de los apartados que más me han gustado de la narrativa de Twisted Reflection: que trabaja mucho con el concepto de mito, leyenda, e historia cíclica. Sin entrar en spoilers, claro, porque lo ideal es que cada uno lo descubra a su propio ritmo, la premisa es que como heredero de Azuria tendremos que hacer frente a la cristalización de los ecosistemas. a la guerra entre los reinos de Azuria y Vermeil, y a profecías antediluvianas que, como no podría ser de otra forma, anticipan el final del mundo. A lo largo de la historia iremos conociendo a múltiples acompañantes, que se unirán a nosotros en nuestro desesperado intento por agostar los conatos de guerra entre naciones y, de paso, descubrir el origen de la plaga de cristal.
Cada uno de ellos tiene sus propias misiones secundarias y su historia personal, y a pesar de que en líneas generales la narrativa de Twisted Reflections es más efectiva y correcta que sobresaliente, en ocasiones da justamente con el tono y las líneas necesarias como para que el guión se eleve por encima del notable. No es un JRPG que se vaya a quedar grabado en el recuerdo por la fortaleza de su argumento, eso por descontado, pero sí que es memorable por la intensidad de algunas de sus escenas, por el estado de mundo que plantea, y sobre todo por su jugabilidad, que es el elemento nuclear de la fórmula de Monster Hunter Stories desde siempre.

Cómo entrenar a tu Rathalos: JRPG y caza de monstruos se dan la mano
Primero, empecemos por las obviedades: al igual que las dos entregas anteriores, Monster Hunter Stories 3: Twisted Reflection es un JRPG por turnos que mantiene las bases del género y de su propia franquicia. Hablamos de un sistema de combate que conserva ese esquema estratégico inspirado en debilidades y ventajas en tipos de ataque, como en una suerte de papel-piedra-tijera o sota-caballo-rey con los ataques potentes, ágiles y técnicos, y los ataques combinados especiales, junto con mecánicas centradas en el vínculo entre el Rider (el protagonista y los acompañantes) y sus monsties, es decir, las criaturas monstruosas que les acompañan y con las que establecen una relación que, salvando las distancias, siempre ha tenido claras reminiscencias a Pokémon.
A diferencia de los Monster Hunter principales, donde la interacción entre seres humanos y monstruos normalmente conlleva problemas y exterminios, en Stories es tan importante la recolección y el entrenamiento de monstruos como el combate por turnos. Tendrás que recolectar huevos en nidos de monstruos, personalizar las habilidades mediante ritos de canalización, y, a grandes rasgos, entrenar a tus monstruos para que sean capaces de enfrentarse a los múltiples desafíos combativos que están por venir. Y, como siempre, se mantiene la capacidad de atacar partes concretas de los enemigos, una mecánica que viene de la franquicia máter, dando lugar tanto a efectos beneficiosos como a materiales para recolectar. Sigue siendo tan divertido como siempre, pero también un poco denso al principio, con varias capas teóricas y buenas dosis de reiteración y “grindeo” a las espaldas.

Eso sí, Twisted Reflection viene también con unas cuantas novedades: las cargas sincronizadas, una suerte de ataques corales con todo el equipo que recuerda a los “All-Out” de los maravillosos Persona de Atlus, así como las restauraciones de hábitats, muy en consonancia con las premisas argumentales del título. Estas restauraciones ecológicas pasan por la captura y liberación de monstruos en zonas específicas, principalmente, con el objetivo de regenerar ecosistemas dañados por la plaga de cristalización, lo que no solo tiene efectos inmediatos a nivel artístico y de exploración, sino que también desbloquea variaciones salvajes más fuertes y huevos con rasgos genéticos únicos. ¿Ves por dónde van los tiros, verdad? Está intrínsecamente relacionado con el entrenamiento y las formas de progreso, y por tanto conforma un todo que se siente bastante cohesionado, pero que también se vuelve un tanto telegrafiado y repetitivo a medida que sumamos horas en la aventura principal (que dura entre 45 y 55 horas, dependiendo del ritmo).
Todo esto viene acompañado también de una exploración más dinámica, que siempre es bien recibida. Puedes cambiar instantáneamente de monturas en el mapa para encadenar habilidades sin pausas, y también empezar los combates con ventaja atacando a los monstruos enemigos como en otros tantos JRPG; quizás la analogía más clara es Metaphor ReFantazio por su proximidad en el tiempo. Con todo, Monster Hunter Stories 3: Twisted Reflection es un juego muy divertido que, eso sí, plantea unas capas teóricas algo más avanzadas de lo que estamos acostumbrados a ver en el JRPG promedio (producto de su fusión con los juegos de captura y entrenamiento de criaturas, tipo Pokémon, y de su herencia de Monster Hunter), así que recomiendo probar la demo antes de lanzarse de cabeza a por él. Es una jugabilidad notable, incluso sobresaliente, pero puede no ser para todo el mundo.

El mundo de Monster Hunter Stories: optimización, rendimiento y gráficos de Twisted Reflection
En el plano visual, el título presenta una evolución notable respecto a sus predecesores. Mantiene un estilo artístico colorido de inspiración anime, pero incorpora un mayor nivel de detalle y un acabado que combina técnicas de corte más realista, lo que le da un rollito de estética híbrida que le sienta muy bien. Sí que he echado en falta un mejor juego de sombras y, sobre todo, una paleta de colores algo más dura en ciertas partes de la aventura, pero a nivel artístico es un videojuego muy, muy cuidado.
En temas técnicos, puedes esperar una experiencia sólida tanto en PlayStation 5 y Xbox Series X como en PC. Sin embargo, rinde por debajo de lo esperado en Series S, y sobre todo en Nintendo Switch 2, tanto en el modo dock como en portátil. El principal problema viene de la tasa de frames, de su inconsistencia, y de la resolución y distancia de dibujados; eso sí, no me malinterpretes, sigue siendo plenamente disfrutable en todos los sistemas, pero nos quedamos con la nota de que podría haber dado un poquito más de sí en la máquina de Nintendo.

Conclusiones
Monster Hunter Stories 3: Twisted Reflection venía con el cartel de primer gran JRPG de 2026, y tras más de sesenta horas de aventura mi sensación es que no se ha quedado ni mucho menos atrás. Estamos, sin duda, ante la entrega más ambiciosa, divertida y calibrada narrativa-jugablemente de la subserie, con un enfoque algo más maduro en su argumento (al que todavía le falta más para ser verdaderamente memorable; los juegos de rol tienden a vivir en el inconsciente por el guión, la banda sonora y el worldbuilding, y aquí a Stories le sigue faltando un poquito), y mecánicas nuevas que son bastante significativas. El combate es divertidísimo, como siempre, la cría y entrenamiento de monstruos tiene un punto de complejidad y si te engancha es súper adictivo, y la exploración funciona mejor que nunca. De momento es el primer JRPG de renombre y calidad del año, y me extrañaría mucho que no termine 2026 siendo de lo mejorcito del género.
Desde el lanzamiento del Stories original, allá por 2016, y su continuación, Monster Hunter Stories 2: Wings of Ruin (2021), el JRPG de monstruos de Capcom no ha parado de crecer y ahora, en 2026, está muy claro su estatus como uno de los grandes del género para este año. Te contamos todo lo que tienes que saber de Monster Hunter Stories 3: Twisted Reflection aquí, en nuestro análisis, ahora que lo tienes disponible en PlayStation 5, Nintendo Switch 2, PC y Xbox Series X/S.

La historia de Monster Hunter Stories 3: el problema de los dos reinos
Monster Hunter Stories 3: Twisted Reflection coge el universo de su subsaga, como es lógico, pero introduce al jugador en unas dinámicas narrativas completamente nuevas ahora, unos doscientos años después de los eventos acaecidos en las entregas anteriores. Es más, una de las cosas más llamativas de Twisted Reflection es que también se desliga un poco del tono de aventura familiar, entrañable, acaso un tanto arquetípica, que vimos tanto en el Stories original como en Wings of Ruin, en pos de una historia que se siente más madura, más oscura, y más densa, con conflictos diplomáticos, duelos de reinos y agravios históricos que, en cierto modo, recuerdan levemente a lo que hemos visto siempre en Fire Emblem.
En Twisted Reflection tomamos el papel del heredero al trono de Azuria (lo puedes personalizar completamente en creación de personaje), que no solo tiene abolengo áureo y regio, sino también talento, porque es el único “rider” del reino que es capaz de montar a Rathalos, una de las figuras legendarias del lore de Monster Hunter en general desde que debutó como buque insignia y jefe final de la primera entrega de la franquicia principal. En Twisted Reflection, no obstante, Rathalos no es el bicho al que tendremos que llevar al borde de la extinción para hacernos una capa a juego con los guantes, sino un personaje principal y un compañero desde la más tierna infancia que, además, hace las veces de presagio oscuro en las propias leyendas del juego.

Este es uno de los apartados que más me han gustado de la narrativa de Twisted Reflection: que trabaja mucho con el concepto de mito, leyenda, e historia cíclica. Sin entrar en spoilers, claro, porque lo ideal es que cada uno lo descubra a su propio ritmo, la premisa es que como heredero de Azuria tendremos que hacer frente a la cristalización de los ecosistemas. a la guerra entre los reinos de Azuria y Vermeil, y a profecías antediluvianas que, como no podría ser de otra forma, anticipan el final del mundo. A lo largo de la historia iremos conociendo a múltiples acompañantes, que se unirán a nosotros en nuestro desesperado intento por agostar los conatos de guerra entre naciones y, de paso, descubrir el origen de la plaga de cristal.
Cada uno de ellos tiene sus propias misiones secundarias y su historia personal, y a pesar de que en líneas generales la narrativa de Twisted Reflections es más efectiva y correcta que sobresaliente, en ocasiones da justamente con el tono y las líneas necesarias como para que el guión se eleve por encima del notable. No es un JRPG que se vaya a quedar grabado en el recuerdo por la fortaleza de su argumento, eso por descontado, pero sí que es memorable por la intensidad de algunas de sus escenas, por el estado de mundo que plantea, y sobre todo por su jugabilidad, que es el elemento nuclear de la fórmula de Monster Hunter Stories desde siempre.

Cómo entrenar a tu Rathalos: JRPG y caza de monstruos se dan la mano
Primero, empecemos por las obviedades: al igual que las dos entregas anteriores, Monster Hunter Stories 3: Twisted Reflection es un JRPG por turnos que mantiene las bases del género y de su propia franquicia. Hablamos de un sistema de combate que conserva ese esquema estratégico inspirado en debilidades y ventajas en tipos de ataque, como en una suerte de papel-piedra-tijera o sota-caballo-rey con los ataques potentes, ágiles y técnicos, y los ataques combinados especiales, junto con mecánicas centradas en el vínculo entre el Rider (el protagonista y los acompañantes) y sus monsties, es decir, las criaturas monstruosas que les acompañan y con las que establecen una relación que, salvando las distancias, siempre ha tenido claras reminiscencias a Pokémon.
A diferencia de los Monster Hunter principales, donde la interacción entre seres humanos y monstruos normalmente conlleva problemas y exterminios, en Stories es tan importante la recolección y el entrenamiento de monstruos como el combate por turnos. Tendrás que recolectar huevos en nidos de monstruos, personalizar las habilidades mediante ritos de canalización, y, a grandes rasgos, entrenar a tus monstruos para que sean capaces de enfrentarse a los múltiples desafíos combativos que están por venir. Y, como siempre, se mantiene la capacidad de atacar partes concretas de los enemigos, una mecánica que viene de la franquicia máter, dando lugar tanto a efectos beneficiosos como a materiales para recolectar. Sigue siendo tan divertido como siempre, pero también un poco denso al principio, con varias capas teóricas y buenas dosis de reiteración y “grindeo” a las espaldas.

Eso sí, Twisted Reflection viene también con unas cuantas novedades: las cargas sincronizadas, una suerte de ataques corales con todo el equipo que recuerda a los “All-Out” de los maravillosos Persona de Atlus, así como las restauraciones de hábitats, muy en consonancia con las premisas argumentales del título. Estas restauraciones ecológicas pasan por la captura y liberación de monstruos en zonas específicas, principalmente, con el objetivo de regenerar ecosistemas dañados por la plaga de cristalización, lo que no solo tiene efectos inmediatos a nivel artístico y de exploración, sino que también desbloquea variaciones salvajes más fuertes y huevos con rasgos genéticos únicos. ¿Ves por dónde van los tiros, verdad? Está intrínsecamente relacionado con el entrenamiento y las formas de progreso, y por tanto conforma un todo que se siente bastante cohesionado, pero que también se vuelve un tanto telegrafiado y repetitivo a medida que sumamos horas en la aventura principal (que dura entre 45 y 55 horas, dependiendo del ritmo).
Todo esto viene acompañado también de una exploración más dinámica, que siempre es bien recibida. Puedes cambiar instantáneamente de monturas en el mapa para encadenar habilidades sin pausas, y también empezar los combates con ventaja atacando a los monstruos enemigos como en otros tantos JRPG; quizás la analogía más clara es Metaphor ReFantazio por su proximidad en el tiempo. Con todo, Monster Hunter Stories 3: Twisted Reflection es un juego muy divertido que, eso sí, plantea unas capas teóricas algo más avanzadas de lo que estamos acostumbrados a ver en el JRPG promedio (producto de su fusión con los juegos de captura y entrenamiento de criaturas, tipo Pokémon, y de su herencia de Monster Hunter), así que recomiendo probar la demo antes de lanzarse de cabeza a por él. Es una jugabilidad notable, incluso sobresaliente, pero puede no ser para todo el mundo.

El mundo de Monster Hunter Stories: optimización, rendimiento y gráficos de Twisted Reflection
En el plano visual, el título presenta una evolución notable respecto a sus predecesores. Mantiene un estilo artístico colorido de inspiración anime, pero incorpora un mayor nivel de detalle y un acabado que combina técnicas de corte más realista, lo que le da un rollito de estética híbrida que le sienta muy bien. Sí que he echado en falta un mejor juego de sombras y, sobre todo, una paleta de colores algo más dura en ciertas partes de la aventura, pero a nivel artístico es un videojuego muy, muy cuidado.
En temas técnicos, puedes esperar una experiencia sólida tanto en PlayStation 5 y Xbox Series X como en PC. Sin embargo, rinde por debajo de lo esperado en Series S, y sobre todo en Nintendo Switch 2, tanto en el modo dock como en portátil. El principal problema viene de la tasa de frames, de su inconsistencia, y de la resolución y distancia de dibujados; eso sí, no me malinterpretes, sigue siendo plenamente disfrutable en todos los sistemas, pero nos quedamos con la nota de que podría haber dado un poquito más de sí en la máquina de Nintendo.

Conclusiones
Monster Hunter Stories 3: Twisted Reflection venía con el cartel de primer gran JRPG de 2026, y tras más de sesenta horas de aventura mi sensación es que no se ha quedado ni mucho menos atrás. Estamos, sin duda, ante la entrega más ambiciosa, divertida y calibrada narrativa-jugablemente de la subserie, con un enfoque algo más maduro en su argumento (al que todavía le falta más para ser verdaderamente memorable; los juegos de rol tienden a vivir en el inconsciente por el guión, la banda sonora y el worldbuilding, y aquí a Stories le sigue faltando un poquito), y mecánicas nuevas que son bastante significativas. El combate es divertidísimo, como siempre, la cría y entrenamiento de monstruos tiene un punto de complejidad y si te engancha es súper adictivo, y la exploración funciona mejor que nunca. De momento es el primer JRPG de renombre y calidad del año, y me extrañaría mucho que no termine 2026 siendo de lo mejorcito del género.
Versión analizada PlayStation 5. Copia digital proporcionada por Plaion
El combate por turnos. Exploración dinámica y mejorada. El diseño artístico. Una historia más seria
Todavía tiene que mejorar en guión y mundo. Algunos sistemas son densos y un poco repetitivos
Un JRPG adictivo, complejo y súper divertido que profundiza en la fórmula de su franquicia. El mejor de los tres, sin duda.








