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Moscú no cree en las lágrimas
PlayStation 4 Xbox One PC

Moscú no cree en las lágrimas

Envuelta en ciertas polémicas, la última aventura de Artyom llega a nuestros sistemas con propuestas sorprendentes, una narrativa mucho más íntima y detallista, y resultados espectaculares.

Por Sergi Bosch [@GriffithDidNW],
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Versión analizada: PC. Copia digital proporcionada por Koch Media.



A nadie le gustan las despedidas, aquellas amargas y frágiles miradas que se alejan con el devenir de los segundos, y que no pueden sino fundirse con los susurros más íntimos y con las promesas que se han perdido en el tiempo; es una especie de magia melancólica que se graba en nuestros recuerdos y que permanece ahí, enterrada para siempre. Metro Exodus, el nuevo shooter de 4A Games, creadores de la franquicia y antiguos responsables de proyectos como STALKER, es un título que, a pesar de pertenecer a un género que tradicionalmente ha sido muy parco en detalles, y cuyas historias son meros hilos conductores de la jugabilidad -con contadas excepciones, claro-, se adentra en los tremedales de la pérdida y el extravío. Y es que esta frenética y lóbrega travesía por los páramos radiactivos de la Rusia post-nuclear supone tanto un acercamiento a la interioridad de los personajes más insignes de la serie, como una combinación de mecánicas de distintos géneros que conforman un conjunto muy completo y variado. Si quieres saber más, continúa leyendo, que aquí viene nuestro análisis de Metro Exodus.

Éxodo en la Aurora

Como muchos ya sabréis, la historia de Metro, basada en la novela homónima de Glujovski, se sitúa en plena Moscú, en las décadas posteriores a la Tercera Guerra Mundial, y nos presenta una realidad devastada por la radiación, lóbrego legado de bombas nucleares, y por las horribles criaturas que se han adaptado a los eriales apocalípticos de esta Rusia de pesadilla. Solo unos miles han conseguido pervivir en las vías subterráneas del metro, y ahí malviven en la oscuridad, mediante la ingesta de toda clase de alimañas, sucumbiendo lentamente al caos y a la tuberculosis. Las anteriores entregas de la serie, Metro 2033 y Last Light, se servían de este contexto de ingobernable decadencia y nos envolvían en climas de inestabilidad política en los que distintos bandos, de diferentes ideologías, pugnaban por el control de una extenuada sociedad moscovita.

"El diseño de niveles es sublime; en la superficie también reina la decadencia y el caos."

Sin embargo, y a pesar de su marcado carácter de crítica política, es cierto que, entre medias, aparecían cuestiones de índole sobrenatural, véase el tema de los Oscuros, pero es innegable que la esencia misma de Metro era la guerra y los conflictos político-sociales en una sociedad post-apocalíptica. Hasta ahora. La llegada de Metro Exodus ha conseguido desviar el foco de atención a los mismos personajes; en otras palabras, presenta una historia mucho más íntima, compleja y humana a la que no le tiembla el pulso a la hora de envolvernos en falsas esperanzas y en situaciones cotidianas, ni en rompernos el corazón; aun así debemos reconocer que el final todavía nos ha dejado con sensaciones un tanto agridulces, pero no entraremos en materia descriptiva. Siguiendo con el ámbito argumental, la temática general de los diálogos es muy acertada, y algunos de los personajes citados intercalan frases pesimistas y esperanzadoras, ambas de muchos quilates, con relativa frecuencia... después de todo, qué queda en ese mundo salvo una incesante lucha contra la desilusión.

Así pues, y por causas que evitaremos desvelar, todo comienza cuando el sueño de Artyom de que hay un mundo más allá del metro de Moscú se hace realidad y, en compañía de su esposa Anna -junto a su padre, los dos mejores personajes de la franquicia-, y de un buen grupo de compañeros militares, se embarca en una travesía a bordo de la locomotora Aurora con la esperanza de encontrar los últimos resquicios de orden y vida en la convaleciente Rusia. En este sentido, en uno de los aspectos en los que más acierta Metro Exodus es en combinar las conspiraciones políticas y bélicas, los sueños rotos, las familias separadas, y el lado más oscuro y aterrador de aquellas gentes que han tenido que adaptarse a la vida en la superficie; todo esto, en conjunto, crea un mundo de gran coherencia que guarda gran cantidad de sorpresas, y que proporciona un argumento verdaderamente sólido y orgánico que reacciona, en mayor o en menor medida, a las acciones del jugador, sea consciente de las mismas o no.

"Hay diversas escenas de reuniones en las que los personajes comparten sus pensamientos e inquietudes, lo que refuerza la sensación de pertenencia a un grupo."
Análisis de Metro Exodus para PC: Moscú no cree en las lágrimas
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