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Análisis de Lysfanga: The Time Shift Warrior, un hack and slash táctico muy particular
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Análisis de Lysfanga: The Time Shift Warrior, un hack and slash táctico muy particular

Lysfanga es la ópera prima de Sand Door, una aventura con una jugabilidad peculiar y muy poco explorada.

Por Juan B.,
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Es probable que conozcas a Quantic Dream por sus títulos con una fuerte carga narrativa como Heavy Rain o Detroit: Become Human, pero desde que fuese adquirido por la gigante china NetEase, el estudio francés ha aprovechado su nuevo músculo financiero para sacar adelante su propio sello con vistas a apoyar a la escena independiente. Así nació Spotlight by Quantic Dream, siendo Under the Waves, un título cuyas impresiones podéis leer en el siguiente enlace, el primero de ellos. Ahora el turno es de Lysfanga: The Time Shift Warrior, la ópera prima de Sand Door, un estudio afincado en París que en 2021 se alzó con un premio de la Academia de las Artes y las Técnicas del Videojuego francés y que en el pasado Summer Game Fest brilló por su propuesta.

Nosotros ya hemos podido jugar a Lysfanga: The Time Shift Warrior, una aventura hack and slash de perspectiva cenital con una premisa muy interesante: hay que superar las batallas sincronizando nuestros golpes con las copias que vamos creando. El concepto es bastante difícil de explicar, y por mi experiencia a los mandos, durante las primeras horas también es complicado de comprender. Sin embargo, Lysfanga tiene varias pequeñas virtudes que, una vez se unen entre sí, llega a ser muy satisfactorio el avanzar por los distintos niveles y rejugar las pruebas que ya hemos completado para superar nuestra puntuación.

Lysfaga invita a probar nuevas opciones en nuestro arsenal a través de los desafíos en los que intentamos batir nuestro propio récord.


Explorando un reino antiguo a través del tiempo

La historia también tiene bastante peso. En este caso nos ponemos en la piel de Imë, la Lysfanga que da nombre al juego cuyo poder concedido por la diosa del tiempo le permite volver atrás en el tiempo y luchar mano a mano junto a sus versiones pasadas. Este poder le será útil para acabar con los Raxes, unos monstruos que han aparecido de la nada y que amenazan con alterar la paz que el mundo de Antala anhela. A lo largo de los tres actos que componen la aventura principal, descubrimos nuevos misterios del mundo que nos rodea, algunos relacionados con la diosa del tiempo y otros con las amenazas que se ciernen sobre el Nuevo Reino.

Sin querer desmerecer a la historia, el verdadero jugo de Lysfanga se encuentra en sus mecánicas. En el apartado más básico del combate recuerda a Hades (aunque no guarda parecidos más allá de que visualmente y los diálogos se den un aire, pero no tienen nada que ver): contamos con un ataque débil y otro fuerte, así como un pequeño impulso que sirve para esquivar a los enemigos o abalanzarnos hacia ellos, así como para sortear distancias fácilmente. Cada batalla está separada por una arena de combate con la que nos topamos a medida que progresamos en la fase. El objetivo es sencillo: acabar con todos los enemigos en el tiempo indicado. Antes de que eso ocurra, la acción de pausa y se nos permite echar un vistazo a la arena de combate: la colocación de los enemigos, los distintos caminos y atajos por los que podemos acceder y los recursos que tenemos a disposición. Una vez comenzamos arranca el temporizador e Imë muere con tan solo dos golpe y, por si fuera poco, la batalla se reinicia al poco tiempo. Es ahí donde entra en juego el concepto tan ingenioso de Lysfanga.

Tiene detallitos que recuerdan a los juegos de Supergiant Games, aunque sabe diferenciarse con sus propias ideas.


Divertido y satisfactorio en todo momento

Las batallas, pese a que se reinician, no son las mismas, sino que la Imë del pasado está ejecutando los movimientos que ya hicimos en la primera vuelta, por lo que ahora la versión actual de Imë le toca hacer lo propio para que las dos versiones estén compenetradas y acaben con los enemigos. Lo sé, es difícil de explicar, también de ejecutar, pero es muy sencillo y divertido con el paso de las horas. Una de las primeras situaciones que se daban es el hecho de que había que derrotar a tres enemigos al mismo tiempo, por lo que había que reiniciar la batalla en hasta tres ocasiones para que las tres copias de Imë atacasen a los enemigos de manera sincronizada para poder avanzar. Esto es así al principio, pero con el progreso se torna en un rompecabezas en el que fácilmente puede haber hasta una docena de Imë moviéndose por el escenario y repitiendo las acciones que habíamos hecho antes.

Dicho así, puede parecer que los combates son excesivamente fáciles, pero cada arena plantea unas limitaciones que pueden variar entre sí y que nos fuerzan a darle caña a la materia gris para progresar. Esto, por norma general se reduce a limitar las copias que podemos crear, que hacen las veces de vida. La variedad de enemigos también puede llegar a influir en nuestra toma de decisiones; algunos tienen distintas variantes, algunas más débiles y otras que requieren de varios golpes. Además, muchos de esos son también una pieza del rompecabezas para terminar la arena. Están los enemigos voladores que explotan al morir pero que podemos lanzar para que impacte en otro enemigo o aquellos que requieren que nos coloquemos a sus espaldas para evitar su escudo protector.

Visualmente es precio, el trabajo en la dirección de arte es sublime.


El arsenal es variado y se puede dividir en tres apartados: las armas, las magias y las runas. En lo que respecta a las armas, hay un total de tres; el escudo y espada básicos para el combate cuerpo a cuerpo; los Chakrams como opción ágil y rápida para algunos desafíos; y la lanza, útil para los combos y el daño en área. Todas estas armas tienen hasta dos combos, cada uno distinto. Por otra parte, las magias se obtienen a medida que progresamos en la historia, aunque solo podemos acceder a una de ellas por desafío. Algunas son muy útiles, como el velo mágico que nos oculta durante unos segundos vitales para tomar la espalda del enemigo, mientras que otras son más situaciones, como la meditación que nos hace inmunes y nos permite hacer un contraataque. Las runas siguen los mismos pasos, limitada a una de ellas activa al mismo tiempo, y su función es pasiva, al contrario que las magias. Aumentar la duración de los loops, tener una vida más o incrementar la velocidad son algunas de las opciones que nos brinda el juego.

Lo cierto es que este sistema de equipamiento le sienta como anillo al dedo a Lysfanga, no solo por las opciones que brinda, sino por cómo las introduce. Todo esto lo podemos desbloquear progresivamente, y como todas estas arenas son repetibles y siempre presentan un desafío cronometrado, en algún momento le daremos uso a todo este repertorio de habilidades. El diseño de niveles escala en complejidad a medida que avanzamos, si bien al principio las fases son intuitivas y la solución es sencilla, poco a poco entendemos el concepto de hack and slash táctico del que hablaban sus creadores. Los niveles se convierten en pequeños rompecabezas que debemos superar con ingenio. Sin lugar a dudas es un juego muy creativo en lo que respecta al apartado jugable.



CONCLUSIÓN

Le he dedicado sus buenas horas a Lysfanga: The Time Shift Warrior, y aún con todo siento que solo he rascado la superficie. Puedo entender por qué un titán como Quantic Dream se fijó en un estudio primerizo como Sand Door Studio, y es que hay muy buenos mimbres para que el estudio se haga con un nombre en los próximos años. Su primer proyecto recuerda indudablemente a las obras de Supergiant Games, pero tiene ideas propias que lo convierten en un título muy recomendable. Es un juego distinto al resto, muy ingenioso y bien ejecutado. El diseño de niveles es brillante y toda una proeza cómo logra que cada poder, runa o magia tenga sinergia con el resto y de rienda suelta a la imaginación. Se le puede encontrar algún pero aquí y allá, como una dificultad pasada de rosca en su tercer acto o lo poco aprovechado que está el mundo, pero sería restarle importancia al mérito del estudio cuando se trata de llevar a buen puerto unas mecánicas tan peculiares. Es un título que, además, no me cabe la menor duda que disfrutarán los usuarios de una SteamDeck; Lysfanga es de esos juegos que invita a echarse sobre el sofá con café y manta para mayor disfrute.

Jugado en PC. Copia digital proporcionada por Meridiem Games.


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Alternativas
Salvando las distancias, Hades.
Un combate muy divertido. Muy bonito visualmente. Un concepto bien ejecutado.
Algún que otro nivel pasado de rosca, nada grave.
Lysfanga es un juego atractivo y divertido con unas mecánicas tan peculiares como adictivas. Dadle una oportunidad.

Información del juego

Fecha de lanzamiento: 2023
Desarrollado por: Sand Door Studio
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