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El resort de los soponcios
Nintendo Switch

El resort de los soponcios

Luigi no gana para sobresaltos y se encuentra atrapado por tercera vez en un enorme complejo cargadito de ectoplasma mal encarado.

Por Juan Emilio Palomino González,
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Versión analizada Nintendo Switch. Copia digital proporcionada por Nintendo.


Después de una primera entrega para Gamecube que conquistó nuestros coranzoncitos, Luigi no ha parado de reclamar su merecido protagonismo. Y es que el más miedica de los Bros ha encontrado en el canguelo su catapulta al éxito. Si en Nintendo 3DS tenemos su segunda parte y un coqueto remake del título primigenio, la esperada tercera entrega llega a bombo y platillo para la flamante Switch, la consola de moda en todo el mundo. Se encargan del desarrollo los canadienses chicos de Next Level Games, veteranos en esto de lidiar con las series de Nintendo y estudio que no deja indiferente a nadie. Y no porque los aficionados estén divididos con ellos, encontramos mucha gente que alaba sus juegos mientras otros vociferan en contra de su trabajo, pero esto ocurre porque en su portafolio de juegos encontramos todo tipo de resultados: fracasos (Metroid Prime: Federation Force), grandes aciertos (Luigi’s Mansion 2) y títulos que han pasado sin pena ni gloria (como las entregas futboleras de Mario Strikers). Desde ya os vamos a adelantar que su último trabajo es con diferencia el mejor que han realizado desde que colaboran con la desarrolladora japonesa, hasta el punto que creemos que ya estarán trabajando en su próximo proyecto para Nintendo Switch. Y si no, al tiempo.

La historia arranca con nuestros amigos de viaje en autobús. Mario, Peach, Toad (en varios colores) y Luigi se encaminan a unas vacaciones de ensueño. Su destino, el hotel Gritz, un gigantesco complejo del descanso que albergará el relax de nuestros héroes después de tantísimas aventuras. Ya de entrada saltarán nuestras sospechas durante el primer paseo por la recepción del hotel, pero no será hasta la primera noche en la que nuestro Luigi se despierte sobresalto cuando entendamos la magnitud de los hechos: Vilma Du Tel, la regente del establecimiento, ha liberado a todos los fantasmas que tenía el Profesor Fesor retenidos de anteriores entregas, entre los que se encuentra el rencoroso Rey Boo que ha orquestado toda esta trampa. Pero no solo ha conseguido escapar del cuadro que lo tenía retenido... también ha logrado atrapar en un lienzo a cada uno de nuestros amigos. Menos mal que el hermanísimo ha conseguido librarse de la encerrona y ha encontrado una de las aspiradoras del Profesor Fesor, la versátil Succionaentes GO-1000 con la que empezará a debilitar el fantasmagórico plan de el Rey Boo y sus secuaces.

El hotel Gritz impone desde la primera vez que visitamos su hall, luego acojona, pero nos encanta.


La primera de nuestras tareas será liberar al profesor, atrapado también dentro de un cuadro. En el momento que lo saquemos de su cautiverio, podrá instalar una base de operaciones en el garaje del hotel y nutrir de nuestro protagonista de artilugios y pistas que le ayuden en su cometido. La mecánica de juego contra los fantasmas seguirá siendo la de deslumbrarlos con la linterna, tirar en la dirección contraria hacia la que quieran escapar (como si estuviéramos pescando con caña) y una vez cogidos, golpearlos contra el suelo hasta desgastar su resistencia y poder atraparlos, lo mismo de otras entregas en esencia. Pero el Profesor Fesor ha estado muy activo en su taller creando cachivaches para que Luigi tenga soluciones a cada problema. Entre los extras encontramos un desatascador con ventosa para mover objetos grandes o un escáner capaz de liberar a las personas y los objetos retenidos en los cuadros (además de servirnos para encontrar cosas escondidas por los escenarios). Pero el gran añadido es Gomiluigi sin lugar a dudas, una sustancia verde capaz de replicar nuestra apariencia y que podremos mover para aprovechar sus viscosas propiedades. Con este ser podemos atravesar barrotes y rejillas o accionar resortes, pero tendremos que tener mucho cuidado porque su inestable naturaleza provoca que se disuelva con el contacto del agua. Ya la principal novedad de Luigi’s Mansion en Nintendo 3DS era el modo cooperativo en el que el segundo jugador manejaba un Luigi de color verde, un modelo simplificado del mismo por las limitaciones de la consola y para dejar bien clarito quién controlaba a quién. En esta tercera parte se ha justificado esa apariencia con el tema del Gomiluigi y se ha abierto una puerta al multijugador como mencionamos más adelante.

El juego mantiene una estructura por pisos del hotel, de forma que para acceder a uno nuevo, antes deberemos derrotar al enemigo final que guarda en su poder los botones del ascensor. Cada piso tiene sus habitaciones y su enemigo final, pero enseguida nos daremos cuenta que además esconden una serie de gemas que deberemos encontrar, bien rebuscando de lo lindo, bien haciendo pequeños puzles. Pero lo verdaderamente maravilloso de este Luigi’s Mansion 3 es sin lugar a dudas la variedad de ambientaciones que podemos encontrar (no vamos a decir nada para no reventar las sorpresas) que quedan coronadas con los mejores enemigos finales que recordamos en años. El mimo puesto en estos apartados (variedad y Final Bosses) lo colocan a la misma altura que cualquier juego protagonizado por su hermano. No podemos olvidar el guiño al malogrado Virtual Boy, la consola de realidad virtual de Nintendo que aquí aparece como artilugio del Profesor Fesor bajo el nombre de Virtual Boo. Servirá como mapa, menú y para contactar con el profe (la verdad es que llama demasiado) pero su estilismo con toda la interfaz en rojo nos ha calado. La pena es que Luigi’s Mansion 3 no es excesivamente difícil, tampoco lo eran los anteriores, pero esa carencia se suple con una duración respetable (puede llevarnos una quincena de horas tenerlo todo al cien por cien) y el multijugador. Tampoco termina de convencer el control, el uso de los dos sticks en habitaciones cerradas sin referencia provoca que demos demasiadas vueltas sobre nuestro propio eje a la hora de apuntar con la linterna o la aspiradora.

Al igual que ocurrió con la versión de 3DS del primer juego, se han añadido variantes de juego para varios participantes. Primero deberemos liberar al Profesor Fesor y que instale su base portátil, a partir de ahí tendremos las opciones disponibles. Y hay variantes para contentar a casi todos, por un lado tendremos la posibilidad de disfrutar de la campaña en cooperativo, pero en lugar de dos “Luigis", un jugador controlará al espigado hermano mientras que el otro hará lo propio con Gomiluigi, con sus ventajas e inconvenientes comentados con anterioridad. Para ésto, tendremos que haber desbloqueado el acceso a Gomiluigi y disponer de un segundo mando porque solo está disponible en local. En cuanto al juego en línea, tenemos dos vertientes llamadas "Torre de los desafíos" y "Luigi contra Luigi". Bueno, el primer modo del que hablamos, la torre, puede jugarse tanto en local como en línea, que quede claro. El objetivo pasa por succionar todos los fantasmas y todo el dinero posible de cada piso para poder pasar al siguiente. De esta forma tenemos una curiosa variante del “palacio sangriento” de la serie Devil May Cry solo que más amigable y pensado para jugar con amigos allá donde estén. El segundo modo se centra en competir contra otros jugadores, para ello permite enfrentar hasta ocho jugadores y hacer dos grupos de cazafantasmas italianos para participar en tres divertidos minijuegos. No es la repanocha, pero entretiene.

La cantidad de ambientaciones apabulla, es fantástica.


Al apartado gráfico de Luigi’s Mansion 3 se le puede achacar que las habitaciones son muy parecidas entre sí, que los escenarios son pequeños o que el diseño termina por repetirse. Quien diga eso no ha jugado a esta tercera entrega, punto. No vamos a decir que parece una película de animación, porque sería exagerar, pero el cariño, el mimo y la calidad de las animaciones y del modelado de los personajes ponen de manifiesto la máxima que no hacen falta texturas hiperrealistas o enormes escenarios abiertos para que un juego nos deje boquiabiertos. Luigi es un espectáculo, su forma de moverse, de asustarse, de batirse el cobre con cada espectro... pero es que cada enemigo final y cada estancia están a su misma altura. Evidentemente hay elementos que se repiten, los fantasmas “básicos” tienen que estar ahí como ejército de Boo que son y tiene que haber muchos para que la jugabilidad no se resienta, de igual forma que los cuartos de baño o los pasillos son complicados de hacer diferentes. Pero llegado un punto cada piso del hotel Gritz nos traslada a una ambientación diferente, el ascensor deja de ser un elevador que nos sube o baja para convertirse en un portal dimensional que nos lleva a escenarios tan variados como exóticos y grandilocuentes. Y los detalles, madre mía, la cantidad de elementos con los que podemos interactuar, desde arramplar con cortinas con nuestra aspiradora a ver planear los billetes al caer o las nubes de polvo que se generan al abrir un viejo cajón. Esos detalles terminan por repetirse, pero los disfrutaremos cada vez como si fuera la primera. El audio está muy cuidado aunque Luigi repita las cuatro frases de siempre y Fesor diga sus mismos soniditos guturales para expresarse. Por música, efectos y calidad, el apartado sonoro brilla con luz propia.

A Luigi le va el rollo miedica. Fue su forma de diferenciar su carrera de la de su hermano, y aunque ambos se juntan para las grandes ocasiones, nos encanta que hayan conseguido encontrar su sitio por separado. Con Luigi’s Mansion 3 llega su consagración como juego grande, grande de verdad. El primer juego gustó, pero su corta duración siempre jugó en su contra, y la segunda entrega tenía ese halo de producto menor al lanzarse en una portátil. Ahora no hay excusas, la tercera parte llega a la consola estrella de la casa, el juego es enorme y tan redondo como esperábamos. Quizás el multijugador competitivo no sea tan divertido como el resto del juego, pero ahí está para potenciar aún más la idea de que Switch es una consola para jugar con amigos y familiares. Luigi’s Mansion 3 es uno de los grandes de Switch de este 2019, y eso que coincide con auténticos titulazos como Pokémon o Super Mario Maker 2. No sabemos si habrá una cuarta parte de la marca o si ya que han empezado con el contenido descargable (para el multijugador por ahora), se deciden a ampliar la campaña con un Spa encantado o con la desinfastamación (aquí escuchasteis ese palabro por primera vez) de casas rurales, el caso es que la fórmula funciona y nos ha proporcionado los mejores momentos con nuestra Nintendo Switch en lo que llevamos de año.

Redactado por Juan Emilio Palomino (Spiderfriki)
Análisis de Luigi's Mansion 3 para Switch: El resort de los soponcios
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La cantidad de retos, salas y posibilidades. El estilo y el flow que transmite. El multijugador.
Se repiten mecánicas. El manejo con los dos sticks es torpe y poco preciso.
No es el mejor título de Switch, pero que no te extrañe si es tu juego preferido de la consola. Luigi regresa en plan amo.

Información del juego

Luigi's Mansion 3

Nintendo Switch

Fecha de lanzamiento: 31 de octubre de 2019
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