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La red social de las monerías podría vivir exclusivamente de este juego.
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Versión analizada: PlayStation 4
Parece que fue ayer cuando Media Molecule revolucionó el concepto de las plataformas con Little Big Planet, y a lo tonto ya han pasado seis años desde su estreno en PS3. El estudio dejó la serie tras la segunda entrega, decisión que le permitió centrarse en el magnífico Tearaway, así que Sony ha tenido que reclutar a otros talentos para garantizar su paso por PSP, Vita y las inevitables carreras de karts. Son trabajos de cierta responsabilidad, qué duda cabe, pero no se pueden comparar con Little Big Planet 3, sobre todo si el encargo incluye también una versión para PS4.
Queda claro, por tanto, que lo de Sumo Digital no ha sido coser y cantar. Sin embargo, lejos de amedrentarse, el estudio ha hecho todo lo posible por elevar el listón, y ese es el tipo de confianza que debe mostrar para seguir compitiendo en esta liga. Al fin y al cabo, si ha podido con Forza Horizon, ¿por qué no iba a poder con Little Big Planet?
El primer cambio destacable con respecto a las anteriores entregas es la presencia de un mayor componente argumental. Incluso hay un antagonista claro: Newton, un tipo con cabeza de bombilla (y bombín en la cabeza) extremadamente británico que ha robado la creatividad a los habitantes del planeta Bunkum. Sackboy tendrá que recorrerlo de arriba abajo para darle una buena lección, tarea para la que cuenta con el apoyo de tres nuevos amigos tan cucos como él.
Está bien que Sumo Digital haya tenido el detalle de inventarse una historia, pero tampoco hacía falta que se extendiese tanto, empezando por esa secuencia de inicio llena de gente feliz que parece un anuncio de seguros. Por mucho que el narrador y Newton estén doblados por Stephen Fry y Hugh Laurie (el primero ha salido bastante perjudicado en la versión española), en más de una ocasión desearemos que se callen un rato y que el juego nos devuelva el control. También resultan algo excesivos los tutoriales y, sobre todo, los tiempos de carga que acechan al final de cada diálogo y cada nivel. A falta de un salto técnico más significativo, sería muy de agradecer que la versión de PS4 no tuviera tantos parones y tantos bugs, sobre todo después de instalar el primer parche de actualización. No pasa nada porque un personaje se quede enganchado momentáneamente a una textura, pero que un error nos devuelva al menú de la consola es una faena.







