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Novela romántica tórrida
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Novela romántica tórrida

La continuación de Wet Dreams Don't Dry llega a consolas con un Larry Laffer descorazonado.

Por Juan B.,
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Jugado en PlayStation 5. Copia digital proporcionada por PressEngine.


Las aventuras gráficas vivieron una época dorada entre los años 80 y mitad de los 90. Con la llegada del 3D las aventuras de point and click se quedaron a un lado, y aunque no desaparecieron, la gran mayoría de compañías se vieron obligadas a reinventar la fórmula. No es que el género haya desaparecido como muchos quieren afirmar en los últimos tiempos, sino que las mecánicas se han reinventado y ahora tenemos otro estilo de aventuras gráficas. Y aún así, en la actualidad muchísimos estudios intentan sacar adelante sus proyectos de aventuras gráficas de corte clásico, como las de LucasArts o Sierra, Thimbleweed es un buen ejemplo de ello. Precisamente por esa sensación nostálgica nos alegramos cuando llegó Leisure Suit Larry: Wet Dreams Don't Dry, título lanzado en 2018. Significaba el regreso del carismático Larry Laffer, pero ahora con un mensaje menos rancio y menos machista. No se puede decir que el experimento de recuperar a Larry saliese mal, ya que nos ha dejado una de las mejores aventuras gráficas modernas de los últimos tiempos, y es complicado afirmarlo mientras intentamos olvidar aquellas infames entregas de 2004 y 2009. Pero sí, el estudio alemán de CrazyBunch nos sorpendió a todos con el anuncio de Leisure Suit Larry: Wet Dreams Dry Twice, la continuación directa que se lanzó el pasado mes de noviembre para PC. Desde hace unas semanas lo tenemos disponible también para PS4, Xbox One y Nintendo Switch, y tras un buen puñado de horas en las playas de Cancúm, podemos asegurar que estamos ante una de las mejores aventuras de Larry Laffer.

Nos encontramos ante una secuela muy continuista, la cual arranca exactamente en el mismo punto en el que lo deja Wet Dreams Dry, con un Larry confuso tras la desaparición de Faith, su gran amor. Al tratarse de una continuación tan directa, en parte a causa del final abrupto de la primera entrega, vamos a obviar el dar ciertos detalles del argumento. Lo que sí os podemos decir es que justo en el prólogo se nos presentará a un personaje que, en caso de que se lo pidamos, nos resumirá de manera superficial los hechos que tuvieron lugar en Wet Dreams Don't Dry. Dicho esto, a Larry le tocará explorar la lujosa isla de Cancúm (aunque realmente hay más de una) en busca de su amada. Nos encontramos ante una aventura de corte clásico, que pese a que nunca llega a mostrar nada sí está enfocada a un público adulto. Larry sigue desbordando ese humor pícaro y subido de tono, sigue siendo tan carismático como el primer día, pero alejado de esos clichés que se daban en los 90. ¿Es necesario haber jugado a la primera entrega? Lo cierto es que no, ya os hemos comentado que hay un breve resumen, pero nosotros recomedamos que probéis la primera entrega si no lo habéis hecho todavía, ya que se trata de una muy buena aventura gráfica moderna, que os ayudará a entender todas las referencias que se den en Wet Dreams Dry Twice.

Larry Laffer sigue siendo un machista de narices, aunque sin llegar al nivel de las entregas clásicas.


Las nuevas aventuras de Larry nos llevan a visitar lugares paradisíacos, un entorno muchísimo más animado y atractivo que el que nos presentaba la primera entrega, centrada en urbanizaciones y grandes ciudades. El cambio le ha sentado fenomenal, ya que ha servido para que el humor clásico de la serie se mantenga a través de las diversas localizaciones y personajes que vamos conociendo. Visitaremos lujosos hoteles, conoceremos a una tribu canibalista y feminista, descubriremos las leyendas místicas de los fundadores de las islas o nos enfrentaremos a varios miembros del KGB. Como decíamos, Wet Dreams Dry Twice es un título para adultos, que pese a que no muestra ninguna imagen explícita, sí tiene muchas ocurrencias subidas de tono y muchos elementos de índole sexual repartidos por el escenario. Por suerte, este mensaje rancio y machista se ha quedado en el olvido. Las mujeres han dejado de utilizarse como un recurso para que nuestro personaje tenga un ligue más o sirva como un trozo de carne, esta vez muchas de ellas tienen más profundidad de lo que nos venía acostumbrando la serie. Ejemplo de ello es la inteligencia artificial de nuestro móvil, una suerte de Siri (la asistente de Apple) que acostumbra a meterse con las ocurrencias de Laffer y a dejarle en evidencia delante de todos.

En el apartado jugable nos encontramos, efectivamente, el clásico point and click de toda la vida, aunque adaptado a la disposición de botones de un mando. El stick izquierdo lo utilizamos para mover al personaje por el escenario, mientras que el stick derecho se reserva para hacer la función de puntero e interactuar con personajes y objetos. Cuando pasamos el cursor por uno de estos elementos se resalta su nombre, y tenemos la opción de solicitar una descripción del mismo y otra para hablar con otro personaje o para interactuar con un objeto. Además, tenemos un tercer comando que sirve para utilizar un objeto en una parte del escenario. Una de las problemáticas de la primera entrega fue el pixel hunting, aquellos escenarios con elementos interactuables que dificilmente podíamos encontrar. En esta ocasión contamos con un nuevo comando que destaca todos estos elementos, el cual funciona a las mil maravillas y nos ha salvado la vida en más de una ocasión. Como seña de distinción respecto al resto de entregas de la serie, Larry tiene su propio móvil con una inteligencia personal que nos ayudará en toda la aventura y que será la contrapartida de la personalidad de nuestro protagonista. El móvil es de uso vital, lo podemos utilizar en cualquier momento y sirve para gestionar nuestro inventario, ver las tareas pendientes y lo que requiere cada paso o para utilizarlo como viaje rápido para desplazarnos por el archipiélago

La base de su humor sigue estando ligada a las referencias de índole sexual.


Ya hemos dicho que Wet Dreams Dry Twice es una secuela muy continuista, y lo reiteramos, pero también añade nuevas características. A nuestro dispositivo móvil se añade una aplicación que sirve para recopilar planos y construir artilugios. Estos planos se adquieren avanzando en la historia, pero es de uso único para momentos puntuales de la trama. Al abrir la aplicación se nos cambia de escena y tenemos que gestionar los recursos de nuestro inventario para crear un objeto. Si uno de los objetos no coincide con los requeridos por el plano, el objeto no se construirá. Por ejemplo, en el inicio de nuestra aventura debemos crear una balsa, pero para ello necesitamos una muñeca hinchable, restos de basura sin reciclar y varios sujetadores que hagan las veces de vela. Otra de las aplicaciones es la que hemos comentado en el párrafo anterior, un mapa con coordenadas accesible únicamente en exteriores para poder movernos por el territorio.

Un elemento que nos ha encantado de esta aventura es su libertad en el desarrollo. Es cierto que, como suele ocurrir en la mayoría de juegos de Leisure Suit Larry, visitamos los mismos escenarios una y otra vez, pero en esta ocasión el desarrollo de la aventura es completamente libre, dejándonos varias tareas para cumplir a nuestro ritmo. Por lo tanto, si nos hemos atascado con un puzle o una sección se nos atraganta, siempre podremos explorar otros lugares y avanzar en nuevas tareas. Y si nos olvidamos de estas tareas, siempre podemos acceder a la lista de objetivos pendientes, que siempre suele ofrecernos una pista de cuál debe ser nuestro próximo movimiento. Resaltamos esta libertad porque Wet Dreams Dry Twice no es una aventura gráfica sencilla, todo lo contrario. Se dan algunos puzles que, como ya sucedió en la primera entrega, carecen de lógica y son muy complejos. No es así en todo el desarrollo de la aventura, a lo que solemos hacer frente es a puzles que requieren colocar un objeto de nuestro inventario en una parte del escenario, pero en alguna ocasión se nos plantean puzles de lógica muy difusa cuya solución resulta difícil de descubrir de manera natural.

Sí, es una referencia a Tigle de Zelda. Y sí, le encanta el sadomasoquismo.


A nivel gráfico, se nos presenta un acabado artístico muy similar al de su antecesor, salvo que en esta ocasión se aprovecha mucho más la paleta de colores vivos, dando como resultado un estilo mucho más cartoon, con fondos variados y repletos de detalles. Funciona a las mil maravillas en este aspecto, aunque nos ha dado la sensación de que, al menos en su versión para PlayStation 4, los tiempos de carga son más largos de lo que nos gustaría. El diseño de personajes está genial, muy variado como ya nos habían acostumbrado, aunque hemos echado en falta más animaciones para los personajes secundarios. Larry suele reaccionar a lo que sucede cuando se activa en una secuencia, pero el mundo que lo rodea apenas cambia de expresión. No obstante, y por enésima vez, se ha optado por repetir la fórmula que funcionó en la primera entrega, aunque nos hubiese gustado una mayor variedad de escenarios y animaciones.

La banda sonora cumple con creces. Se nos presentan nuevas melodías agradables que se unen a un repertorio de temas clásicos con algunos retoques. La música siempre está presente y sabe acompañar fenomentalmente el desarrollo de la aventura. El doblaje, solo en inglés y en alemán, brilla con luz propia gracias al veterano Jan Rabson, que vuelve a interpretar al personaje de Larry. Lo hace estupendamente, es un personaje con el que se siente a gusto y sabe resaltar las múltiples personalidades del personaje. Pero en general, todas las voces cumplen a la perfección, particularmente porque muchos personajes de repiten de la primera entrega, con la que ya se había hecho un enorme trabajo. Nos hubiese gustado disfrutar de unas voces en castellano, pero hay que agradecer el mimo y cariño que hay con estas voces originales.

La dificultad de algunos de sus puzles es notablemente alta, aunque tenemos total libertad para completar las tareas.



CONCLUSIÓN

Larry Laffer nos ha vuelto a conquistar el corazón con Leisure Suit Larry: Wet Dreams Dry Twice, una aventura gráfica de corte clásico que ha sabido quitarse de encima la etiqueta macarra, rancia y machista de los 90, pero que ha mantenido su puesta en escena con un humor que funciona perfectamente durante la mayoría de los casos. Nos queda una aventura gráfica que evoca la época dorada del género, con una dificultad un tanto elevada y un apartado gráfico y sonoro que cumplen estupendamente. Todo ello, insistimos, con un humor marca de la casa, con muchas referencias y elementos sexuales. Una aventura gráfica imprescindible.
Análisis de Leisure Suit Larry: Wet Dreams Dry Twice para PS4: Novela romántica tórrida
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Alternativas
Wet Dreams Don't Dry, la primera entrega
Sus referencias a la cultura pop. Brilla en el apartado artístico y sonoro. Su humor.
Lógica difusa en la resolución de algunos puzles. Hemos echado en falta más variedad de escenarios.
Larry Laffer regresa con su mejor versión: menos machista y rancio, pero con la esencia clásica. Una aventura gráfica imprescindible.
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