Nintendo Switch 2
Análisis de Kena: Bridge of Spirits en Switch 2, una aventura preciosa con una adaptación cuestionable
Kena: Bridge of Spirits llega a Nintendo Switch 2 con su historia espiritual y animista, sus puzles y su aventura hack & slash, pero también con problemas de rendimiento y gráficos muy pronunciados.
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Kena: Bridge of Spirits fue uno de los indies más interesantes de 2021 gracias a su acabado técnico, su sensibilidad artística, que recordaba a la animación de Pixar, y a un mundo lleno de fábulas, cuentos, y maravillas coloristas, con ese toque de cultura histórica que se debate entre el animismo, la naturaleza y la espiritualidad. Lo cierto es que también tuvo su importancia como eje de debate en el mundo de los videojuegos, sobre todo en el contexto de una nueva generación bastante tímida que, por aquel entonces, como mucho había mostrado la patita, y que se nutría principalmente de proyectos intergeneracionales, entre los que se encontraba el propio Kena: Bridge of Spirits, que destacaba precisamente por su puesta en escena.

El notable indie de Ember Labs, que está cerca de cumplir cinco años, llega ahora a Switch 2 tras su paso por PlayStation 4 y PlayStation 5, PC, Xbox Series X/S y Xbox One, como tantos otros títulos que reciben una adaptación a la nueva consola de Nintendo aprovechando el incremento de potencia gráfica con respecto a su antecesora. Ahora la pregunta es… ¿Es Kena: Bridge of Spirits uno de los buenos ports de Nintendo Switch 2, se queda a medias, o es uno de los que hay que esconder bajo la mesa?
La respuesta, como de costumbre, es que depende. Kena: Bridge of Spirits en Nintendo Switch 2 nos da una de cal y otra de arena durante prácticamente toda la aventura (10-14h). Seamos positivos, aunque sea por evitar la agonía existencial inherente al ser humano (o por al menos posponerla un poquito) y empecemos por lo bueno. Lo más importante es que sí, Kena: Bridge of Spirits es tan buen videojuego hoy como lo fue en su lanzamiento en 2021; cuatro-cinco años, salvo casos extremos, no suponen un lapso de tiempo tan significativo como para que un videojuego “envejezca” o empiece a mostrar sus costuras de ecos pretéritos.

Pero es que además Kena: Bridge of Spirits está muy bien pensado, así que me parece que será uno de los indies de la presente generación que, efectivamente, consiga sobreponerse a los cambios de calendario. A grandes rasgos, hablamos de una producción independiente de altos valores de producción que se hace fuerte, primero, por un diseño artístico impecable, en un mundo de fantasía espiritual y animista, que nos plantea una aventura muy esencialista, donde tendremos que ayudar a las almas atrapadas en el mundo terrenal a ascender al más allá. Kena, la protagonista, que es una guía de espíritus, es la encargada de hacer estos rituales de paso, en una historia que se articula en torno a un viaje hacia un santuario sagrado, con todos los peligros de una naturaleza que sucumbe a la corrupción y con las pequeñas intrahistorias de los personajes secundarios que se va encontrando por el camino.
El segundo punto clave de la fórmula de Kena es que, simplemente, la jugabilidad funciona y se siente muy natural. El mundo, que se construye a partir de espacios naturales exuberantes (bosques, ríos, templos en ruinas…) funcionan como pequeños escenarios de narrativas fragmentadas, con un montón de cuestiones argumentales que se sugieren a través del ambiente, y se explora de maravilla, con esa combinación entre plataformas ligero, hack & slash y puzzles de Rots (unas pequeñas criaturas que nos acompañan) que plantea Ember Labs. Quizás lo único que se le puede achacar a Kena es que, por bonito y entretenido que sea el conjunto, a la narrativa le falta esa mordacidad, esa pulsión innegable que sí que tienen las grandes obras de corte primitivista y panteísta (como La Princesa Mononoke), y a la jugabilidad le falta ritmo, sobre todo en el combate, algo que hasta cierto punto se entiende y se disculpa por el tamaño de la producción. Nunca fue especialmente revolucionario, pero sí muy divertido y ameno.

Kena: Bridge of Spirits en Switch 2: rendimiento, resolución…
La adaptación de Kena: Bridge of Spirits a Nintendo Switch 2 es justamente donde se ven más asperezas. El título, que siempre ha tenido un diseño artístico muy potente, evidencia grandes diferencias entre el modo docked (o sobremesa), que presenta un resultado competente y estable (aunque no al nivel de PC, PS5 o Xbox Series)... Pero es el que el modo portátil está trágicamente cerca del desastre: resoluciones dinámicas súper agresivas, pérdida de nitidez en elementos y texturas finas, como el pelo o la vegetación, que provocan entornos pixelados y llenos de ruido visual, y una tasa de imágenes por segundo tirante, con micro-stuttering, a la que se le nota que le cuesta mantener los 30fps objetivo que tiene el modo portátil.
En general, el resultado es un tanto ambiguo. ¿Es un port terrible? Técnicamente no; el jugador incondicional de Switch 2 podrá disfrutar de Kena con su consola en el dock, en una versión no muy ambiciosa pero disfrutable a pesar de su distancia con la competencia. Eso sí, si quieres jugar en modo portátil, la experiencia es bastante más cruda, incómoda e irregular, y muy probablemente tendrás que armarte de paciencia. Es una pena, porque la filosofía de desarrollo de Ember Labs y el estilo de Kena: Bridge of Spirits encajan a la perfección con Nintendo Switch 2, pero en cuestiones técnicas es evidente que, como mínimo, la adaptación se ha quedado muy a medio gas y compromete en exceso la propuesta que sí que hemos disfrutado en otros sistemas.

CONCLUSIONES
Kena: Bridge of Spirits es un juego notable que no lo pasa demasiado bien en Nintendo Switch 2. Mantiene la mayor parte de sus numerosas virtudes, como su precioso apartado artístico, su narrativa ambiental, y la naturalidad con la que se desarrolla su jugabilidad, un híbrido clásico entre hack and slash ligero, exploración y resolución de acertijos, pero pierde su buen hacer audiovisual y su estabilidad con una adaptación poco ambiciosa, muy justita, que apenas cumple en el modo dock y que es francamente irregular en el modo portátil. La experiencia, en definitiva, siempre será recomendable, pero es evidente que es mucho mejor en otras plataformas. Es posible que mejore con el paso de los meses, eso sí.

El notable indie de Ember Labs, que está cerca de cumplir cinco años, llega ahora a Switch 2 tras su paso por PlayStation 4 y PlayStation 5, PC, Xbox Series X/S y Xbox One, como tantos otros títulos que reciben una adaptación a la nueva consola de Nintendo aprovechando el incremento de potencia gráfica con respecto a su antecesora. Ahora la pregunta es… ¿Es Kena: Bridge of Spirits uno de los buenos ports de Nintendo Switch 2, se queda a medias, o es uno de los que hay que esconder bajo la mesa?
La respuesta, como de costumbre, es que depende. Kena: Bridge of Spirits en Nintendo Switch 2 nos da una de cal y otra de arena durante prácticamente toda la aventura (10-14h). Seamos positivos, aunque sea por evitar la agonía existencial inherente al ser humano (o por al menos posponerla un poquito) y empecemos por lo bueno. Lo más importante es que sí, Kena: Bridge of Spirits es tan buen videojuego hoy como lo fue en su lanzamiento en 2021; cuatro-cinco años, salvo casos extremos, no suponen un lapso de tiempo tan significativo como para que un videojuego “envejezca” o empiece a mostrar sus costuras de ecos pretéritos.

Pero es que además Kena: Bridge of Spirits está muy bien pensado, así que me parece que será uno de los indies de la presente generación que, efectivamente, consiga sobreponerse a los cambios de calendario. A grandes rasgos, hablamos de una producción independiente de altos valores de producción que se hace fuerte, primero, por un diseño artístico impecable, en un mundo de fantasía espiritual y animista, que nos plantea una aventura muy esencialista, donde tendremos que ayudar a las almas atrapadas en el mundo terrenal a ascender al más allá. Kena, la protagonista, que es una guía de espíritus, es la encargada de hacer estos rituales de paso, en una historia que se articula en torno a un viaje hacia un santuario sagrado, con todos los peligros de una naturaleza que sucumbe a la corrupción y con las pequeñas intrahistorias de los personajes secundarios que se va encontrando por el camino.
El segundo punto clave de la fórmula de Kena es que, simplemente, la jugabilidad funciona y se siente muy natural. El mundo, que se construye a partir de espacios naturales exuberantes (bosques, ríos, templos en ruinas…) funcionan como pequeños escenarios de narrativas fragmentadas, con un montón de cuestiones argumentales que se sugieren a través del ambiente, y se explora de maravilla, con esa combinación entre plataformas ligero, hack & slash y puzzles de Rots (unas pequeñas criaturas que nos acompañan) que plantea Ember Labs. Quizás lo único que se le puede achacar a Kena es que, por bonito y entretenido que sea el conjunto, a la narrativa le falta esa mordacidad, esa pulsión innegable que sí que tienen las grandes obras de corte primitivista y panteísta (como La Princesa Mononoke), y a la jugabilidad le falta ritmo, sobre todo en el combate, algo que hasta cierto punto se entiende y se disculpa por el tamaño de la producción. Nunca fue especialmente revolucionario, pero sí muy divertido y ameno.

Kena: Bridge of Spirits en Switch 2: rendimiento, resolución…
La adaptación de Kena: Bridge of Spirits a Nintendo Switch 2 es justamente donde se ven más asperezas. El título, que siempre ha tenido un diseño artístico muy potente, evidencia grandes diferencias entre el modo docked (o sobremesa), que presenta un resultado competente y estable (aunque no al nivel de PC, PS5 o Xbox Series)... Pero es el que el modo portátil está trágicamente cerca del desastre: resoluciones dinámicas súper agresivas, pérdida de nitidez en elementos y texturas finas, como el pelo o la vegetación, que provocan entornos pixelados y llenos de ruido visual, y una tasa de imágenes por segundo tirante, con micro-stuttering, a la que se le nota que le cuesta mantener los 30fps objetivo que tiene el modo portátil.
En general, el resultado es un tanto ambiguo. ¿Es un port terrible? Técnicamente no; el jugador incondicional de Switch 2 podrá disfrutar de Kena con su consola en el dock, en una versión no muy ambiciosa pero disfrutable a pesar de su distancia con la competencia. Eso sí, si quieres jugar en modo portátil, la experiencia es bastante más cruda, incómoda e irregular, y muy probablemente tendrás que armarte de paciencia. Es una pena, porque la filosofía de desarrollo de Ember Labs y el estilo de Kena: Bridge of Spirits encajan a la perfección con Nintendo Switch 2, pero en cuestiones técnicas es evidente que, como mínimo, la adaptación se ha quedado muy a medio gas y compromete en exceso la propuesta que sí que hemos disfrutado en otros sistemas.

CONCLUSIONES
Kena: Bridge of Spirits es un juego notable que no lo pasa demasiado bien en Nintendo Switch 2. Mantiene la mayor parte de sus numerosas virtudes, como su precioso apartado artístico, su narrativa ambiental, y la naturalidad con la que se desarrolla su jugabilidad, un híbrido clásico entre hack and slash ligero, exploración y resolución de acertijos, pero pierde su buen hacer audiovisual y su estabilidad con una adaptación poco ambiciosa, muy justita, que apenas cumple en el modo dock y que es francamente irregular en el modo portátil. La experiencia, en definitiva, siempre será recomendable, pero es evidente que es mucho mejor en otras plataformas. Es posible que mejore con el paso de los meses, eso sí.
Copia digital proporcionada por Press Engine
La ambientación y el diseño artístico. Jugablemente sigue siendo muy divertido y disfrutable. Kena.
La optimización y el rendimiento. El diseño artístico y la jugabilidad se ven afectados.
Kena: Bridge of Spirits es un videojuego muy especial que, por desgracia, no ha dado el mejor de los pasos en Nintendo Switch 2.








