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La variedad es la sal de la vida
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La variedad es la sal de la vida

No solo es una de las sorpresas de este 2021, It Takes Two también es un firme candidato a mejor juego del año.

Por Juan B.,
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Jugado en PlayStation 5. Copia digital proporcionada por Electronic Arts.

Con miles de juegos lanzándose al mercado a lo largo del año es realmente difícil sorprenderse con alguno de ellos. Rara es la ocasión que llega un juego que destaque por su frescura y originalidad. Precisamente este caso es el de It Takes Two, la última obra de Hazelight con Josef Fares al mando de la dirección. El estudio ya nos había impresionado en 2013 con su Brothers: A Tale of Two Sons, una aventura cooperativa que se jugaba con un único mando, pero que obtuvo unas calificaciones estupendas. Josef Fares y los suyos repetirían jugada en 2018 con A Way Out, una aventura con un mayor coste de producción que esta vez sí permitía a dos jugadores cooperar por un mismo objetivo: escapar de una prisión de máxima seguridad. El tono era más adulto y sombrío que Brothers, pero también venía cargado de acción. Tres años después, y con unas intenciones claras, Hazelight vuelve a unirse a Electronic Arts para lanzar It Takes Two, el que ya es el mejor juego del estudio (y de Fares), y también un firme candidato a mejor juego del año.

La trama de It Takes Two nos pone en situación rápidamente, y aunque introduce temas poco comunes como los problemas sentimentales, lo hace de manera muy sencilla y con cierto exceso de melodrama. La historia nos presenta a Cody y May, un matrimonio que vive en un pedazo de casoplón junto a su hija, Rose. La pareja ha vivido tiempos mejores, y donde antes había compenetración, ahora sólo hay gritos y discusiones para ver quién queda por encima del otro. Estos problemas matrimoniales afectan directamente a Rose, que ve como sus padres la dejan a un lado para centrarse en sus discusiones diarias. Y con el desamor llega la separación, algo que Rose no se toma muy bien y se encierra en su cuarto a llorar. Un libro mágico del Dr. Hakim, un muñeco de arcilla y otro de madera, junto a unas lágrimas de tristeza. ¿El resultado? La conciencia de Cody y May ha sido transportada a esos diminutos juguetes, y lo que parecía ser un sueño se convierte en una pesadilla (para ellos). Desde ese instante el objetivo de la pareja será reencontrarse con Rose, ya que creen que ella es la única que puede romper la maldición que pesa sobre ellos. Desafortunadamente para ellos, y para forturna del jugador, el Dr. Hakim se materializa en forma de libro mágico impidiéndoles llegar hasta su hija, y es que él asegura que la única forma de salir del hechizo es cooperar y redescubrir lo que una vez los unió, de tal forma que el amor entre ambos vuelva a florecer. Lo que la pareja no esperaba es el sinfín de aventuras que les iba a tocar vivir.

Cody y May necesitan que su amor vuelva a florecer, y no hay un método mejor que vivir aventuras increíbles.


Hace unos meses escuchaba a Josef Fares decir en una entrevista que daría 1.000 dólares a cualquiera que se aburriese con It Takes Two. La opinión pública sobre Fares es sabida por todos, y pensando que se trataba de otra de sus peculiaridades, tras haber jugado a It Takes Two he comprobado que era una afirmación totalmente sincera. La aventura dura unas 10-15 horas, depende de cuánto tiempo hayamos dedicado a la exploración y minijuegos, pero ha sido imposible encontrar un solo momento de aburrimiento o pereza. La variedad es tan abrumadora que te anima a seguir jugando: disparos, plataformeo, puzzles, rol... Es una absoluta locura ver las continuas roturas de patrón que cambian el ritmo y nos obligan a modificar nuestro estilo de juego y adaptarnos al nuevo. Todos hemos experimentado en algún momento ese videojuego que incluye experiencias variadas pero que no llega a concretar ninguna y el resultado final hace aguas. El mayor logro de Hazelight con este It Takes Two es haber conseguido lo imposible: juntar cincuenta juegos en uno y que el resultado sea excelente, rozando la perfección. Cada personaje adquiere poderes puntuales que, combinados junto a los del otro jugador, permiten resolver los rompecabezas que se nos van planteando. Por ejemplo, en un capítulo Cody se hace con un reloj que le permite alterar el tiempo, mientras que May puede crear una proyección de su persona para luego teletransportarse. Pero antes de eso Cody podía alterar el tamaño de su cuerpo y May hacer uso de unas botas que manipulaban la gravedad. Una vez más, resaltamos la capacidad de It Takes Two de lograr la excelencia en cada momento sin llegar a aburrir en ningún momento.

A lo largo de unos nueve capítulos viajamos a lugares únicos, cada uno más original que el anterior. Visitamos el interior de un árbol con una guerra entre ardillas y avispas, el espacio exterior recreado en un salón de juegos o el interior de una bola de nieve. Estos son solo unos pocos de los muchos lugares que visitamos en la aventura. En cada capítulo Cody y May reciben unas habilidades especiales que les ayudan a resolver los rompecabezas con los que se cruzan. Vamos a obviar el profundizar en estas habilidades, y es que no hay nada mejor que la capacidad que tiene It Takes Two de sorprendernos constantemente mientras nos dejamos llevar a través sus mecánicas. Sí podemos decir que hay de todo, como la huída de una mazmorra calcando la esencia de Diablo con un mago y un guerrero atravesando las armaduras del enemigo con sus conjuros y golpes letales. ¿Que te apetece disputar un combate como en Street Fighter contra una ardilla? Hecho, y además emulando el combate a la perfección. A lo largo de sus más de 10 horas de duración sentiremos constantemente que estamos jugando a algo nuevo, por lo que la repetitividad es un elemento que no existe en este título.

Nos encontraremos escenarios abiertos, que si bien no tienen nada de utilidad para avanzar, sí que esconden muchos detalles con los que interactuar, easter eggs por descubrir o minijuegos para competir con nuestro compañero de juego. El ritmo está muy bien medido, consiguiendo que nunca sintamos que estamos haciendo lo mismo una y otra vez. De fases de plataformeo pasamos a algunas más sosegadas en las que podemos explorar, pero la intensidad se recupera con los enfrentamientos contra los jefes finales. Algunos de estos jefes son muy originales, mientras que otros son los típicos que podemos ver en los Mario Bros de tres dimensiones. No hay una barrera de dificultad significativa, y como los jefes no suelen requerir un gran uso de las mecánicas, no se vuelve nada complicado. No es un problema porque It Takes Two no busca ofrecer un desafío, pero los que busquen un reto pueden quedarse con un mal sabor de boca. En nuestro caso no ha sido así, la facilidad de adaptarnos a sus mecánicas ha hecho que no sintamos hastío de repetir una sección varias veces. No obstante, la muerte sí está contemplada en It Takes Two, y cada vez que lo hagamos debemos pulsar un botón varias veces para reaparecer. Eso sí, si nuestro compañero también ha muerto se dará como un Game Over, obligando reiniciar desde el último punto de control, que estará a pocos segundos de donde ocurrió nuestra muerte.

Los jefes no suelen ser difíciles, pero siempre ofrecen una forma diferente de acabar con ellos.


Al tratarse de un juego puramente cooperativo, los rompecabezas están a la orden del día. Hay un poco de todo, y rara vez se siente que se haya reciclado un puzzle de una fase anterior. Algunos de ellos son más fáciles que otros, pero en general todos brillan por su presentación intuitiva, lo que no supondrá una complicación si los dos jugadores consiguen compenetrarse. Por ejemplo, en una de las fases Cody tiene acceso a unos tornillos que puede clavar en las superficies para que May, que tiene un martillo, cruce a través de las plataformas. Uno de los mejores rompecabezas se nos presenta en un nivel invernal en el cual May y Cody deben hacer uso de unos imanes para atravesar una fuerte ventisca. Es difícil elegir qué mecanica es la mejor de todas, cada jugador tendrá sus preferencias, pero que nadie dude de que muchos de estos momentos quedan grabados a huella en nuestro recuerdo.

Volviendo a la figura de Josef Fares, creo que tiene razón cuando explicó que It Takes Two no iba a contar con objetos coleccionables porque "la gente siquiera termina los juegos". Nos hemos acostumbrado a títulos como Assassin's Creed con más de 100 coleccionables que aportan entre poco y nada y ofrecen una sensación falsa de rejugabilidad. Por ello, y como ya hemos dicho, It Takes Two no cuenta con este elemento. Sí se puede repetir la historia las veces que queramos, así como elegir una sección o capítulo en concreto, pero no va a haber un aliciente de buscar algo escondido. La exploración en este título no es algo que requiera de un coleccionable para motivarnos a ello, ya que el premio está en encontrar todas las referencias ocultas y las curiosidades que se esconden a simple vista. Hay de todo y para todos, como homenajes a Zelda: Ocarina of Time, el joystick de la Atari 2600, la senda arcoíris de Mario Kart o a la escena final de Terminator 2. Y si buscamos más, aunque no mucho porque se encuentran fácilmente, tenemos a nuestra disposición unos 32 minijuegos para competir con nuestro compañero. Porque sí, hay que cooperar, pero no se puede dejar de lado los "piques" casi-amistosos. Carreras por el hielo, disparar a las dianas, tirar de una cuerda, carreras de velocidad, a caballo, batear una pelota... Hay de todo, y realmente esto sí ofrece rejugabilidad, porque siempre querremos volver a repetir la experiencia con otra persona diferente para picarnos con estas actividades.

Los homenajes a Street Fighter o Diablo son unos de los muchos momentos que te dibujan una sonrisa en la cara.


It Takes Two sorprende gratamente con su apartado audiovisual, muy cuidado y que es fácil de percibir que se ha trabajado hasta el más mínimo detalle. Desde la iluminación hasta las texturas, pasando por el sonido, efectos, animaciones o la cantidad de detalles del escenario... En más de una ocasión hemos tenido la sensación de que estamos delante de una película de Pixar. A nivel técnico no podemos poner ninguna pega, constantemente jugamos a 60 fps en su versión de PS5, y aunque la tasa puede bajar en momentos de acción con mucho elemento en pantalla, no es para nada apreciable. Hemos jugado a través del online y tampoco hemos notado lag. En toda la aventura sólo nos hemos topado con bug, pero que rápidamente se ha solucionado cargando el punto de control, que estaba literalmente en el mismo punto. Las pantallas de carga son inexistentes, tanto la reaparición tras una muerte o directamente empezar a jugar es instantáneo.

La banda sonora es magistral, cambiando el tono y la intensidad que evolucionan según lo que sucede en pantalla. También hay lugar para melodías ambientales que acompañan a nuestros personajes para enfatizar el tono de cada momento. Los protagonistas cuentan con voces dobladas, aunque solamente en inglés. ¿Hemos echado en falta las voces en castellano? Por supuesto, pero la realidad es que los actores hacen una interpretación genial y consiguen que empaticemos con ellos. Los subtítulos están en castellano, pero en momentos puntuales con mucha acción nos perderemos prestando atención a nuestro personaje y no al texto.

El uso de los poderes es único en cada nivel. Por ejemplo, el spinner permite que podamos planear por el aire durante unos breves segundos.


CONCLUSIÓN

It Takes Two es una oda al videojuego, una carta de amor para cualquiera que haya sentido pasión por el medio. Es una aventura divertida, repleta de momentos únicos y una variedad que convierte cada nivel en una sorpresa que deja huella en el corazón. Experimenta constantemente con las mecánicas, las lleva a buen puerto y se esfuerza en que el jugador se lo pase bien y sonría a cada momento. Se posiciona como una de las mejores experiencias cooperativas que se hayan hecho jamás. Incluso si eres de los que prefiere jugar en solitario y no en compañía deberías jugarlo. Ya había asomado la patita con A Way Out, pero ahora Hazelight tiene argumentos de sobra para ser uno de los estudios a tener en cuenta de los próximos años. Decía Fares que iba a dar mil dólares a quien se pudiese aburrir con It Takes Two. Que se los quede, ha ganado esta partida.
Análisis de It Takes Two para PS5: La variedad es la sal de la vida
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Alternativas
A Way Out
Una variedad insana. Audiovisualmente espectacular. Es una sorpresa constante.
Algunos no verán con buenos ojos depender de un segundo jugador.
It Takes Two es único, divertido y emocionante. Un imprescindible que quedará para siempre en el recuerdo.
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