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Iron Harvest: Complete Edition - Review
PlayStation 5 Xbox

Iron Harvest: Complete Edition - Review

King Art Games y Koch Media nos devuelven al conflicto europeo más dieselpunk con Iron Harvest: Complete Edition, la adaptación para consolas de nueva generación de su interesantísimo RTS.

Por Sergi Bosch [@GriffithDidNW],
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Iron Harvest fue uno de los títulos de estrategia más prometedores del año pasado; a su genial ambientación, que plantea una suerte de combinación de la Primera Guerra Mundial y de una estética dieselpunk que le queda fenomenal a su contexto histórico, se sumaba una jugabilidad de estrategia en tiempo real que, aunque a veces parecía un pelín predecible, era más que efectiva. Es verdad que tenía algunas asperezas, como unas campañas un tanto desabridas y una concepción de las físicas y de las coberturas que a veces rompía un poco la coherencia interna de sus mecánicas, pero la fórmula tenía, y sigue teniendo, muchísimo potencial, especialmente gracias a las posibilidades que brinda su peculiar atmósfera y su potente puesta en escena. En su momento, a finales de 2020, ya lo cubrimos para ordenador, y también tratamos su primera expansión, así que la obra de King Art Games ya nos es conocida; eso sí, ahora ha llegado a PlayStation 5 y a Xbox Series, con su flamante edición completa, y en uVeJuegos aprovechamos para repasar sus claves y para contarte si merece la pena adquirirlo en los nuevos sistemas de Sony y Microsoft. Análisis Iron Harvest Complete Edition.

En primer lugar, creo que sería interesante hacer un pequeño repaso argumental; eso sí, para consideraciones algo más complejas te remito a mi primer análisis, donde traté la narrativa de Iron Harvest de manera algo más prolija. En esencia, lo que propone lo último de King Art Games, artífices de The Book of Unwritten Tales, es una reformulación fantasiosa de la Primera Gran Guerra, idea que extrae de Scythe, el genial juego de mesa en el que se inspira; a partir de ahí, Iron Harvest nos presenta una convulsa Europa que se encuentra dividida en tres grandes facciones: Polania, Saxony y Rusvia. En efecto, no es demasiado complicado encontrar el correlato real de estas tres naciones, pues la primera hace una referencia directa, acaso descarada, a Polonia, la segunda es una especie de Gran Bretaña venida a más, y la tercera, como es lógico, es de claro fondo soviético. ¿La razón de fondo? Elemental, querido lector: Scythe y, por ende, Iron Harvest, parten de las ilustraciones de Różalski, un artista conceptual polaco que, entre otras cosas, dedica parte de su tiempo libre a reimaginar conflictos bélicos a partir de un elemento disruptor con respecto a la realidad, que en este caso es la estética dieselpunk. La clave de la estética pasa por una suerte de retrofuturismo del combustible en el que la sociedad dispone de impresionantes artificios tecnológicos, pero a partir de elementos cotidianos, no anacrónicos, de su momento histórico. Dicho de otro modo, mechas y robots gigantes de vapor. Ya está, las cartas sobre la mesa.



Al margen de la ambientación que, insisto, es con muchísima diferencia lo mejor del título, el tema está en que cada una de las facciones tiene su campaña, de manera que profundizamos en el conflicto desde una perspectiva tricotómica, sin que en ningún momento el título constriña su narrativa en un único y presuntamente victorioso y legendario frente (ya podrían aprender ciertas superproducciones de Hollywood). En cualquier caso, decía en mi análisis original que, a grandes rasgos, hay dos tipos de juegos de estrategia, más allá de su separación a partir del tiempo de juego o de su género (como traté muy sucintamente en el análisis de Age of Empires IV), esto es, los que intentan construir un hilo argumental propio, más cercano al mundo cinematográfico, o a la concepción clásica del videojuego de aventuras para un jugador, y los que prefieren que cada jugador forme su propia historia. Clarísimo ejemplo de esta segunda aproximación a la narrativa estratégica es Crusader Kings III, cuyas intrigas palaciegas y elementos roleros se prestan de manera excelsa a la generación espontánea de historias que se sienten muy, muy personales. Ahora bien, Iron Harvest es del grupo diametralmente opuesto: tiene una historia muy clara en mente e intenta contarla de la mejor manera posible. Lo hace con acierto variable, con determinadas ambivalencias que, en suma, no permiten que la historia termine de brillar, si bien es verdad que, aún así, tiene un poderoso hechizo.

Y es una pena que no siempre tenga éxito porque la puesta en escena sí que consigue ser apabullante en todo momento. Además de su diseño artístico, que entra muchísimo por los ojos, Iron Harvest destaca también por la configuración visual de sus escenarios y por el maremágnum de destrucción que suponen sus combates. A fin de cuentas, nos encontramos ante un juego de estrategia en tiempo real que pone toda su atención en la vertiente más bélica del género, de manera que la guerra lo es prácticamente todo. A nivel táctico, la propuesta es bastante clásica y sencilla: debemos guiar a nuestros soldados por el mapa y aprovechar el terreno y los escenarios a nuestro favor, algo que resuena de manera bastante orgánica con su interesante sistema de coberturas. Eso sí, como decía anteriormente, es verdad que la inteligencia artificial no siempre hace uso de las marcas del terreno de forma óptima, lo que termina provocando que, de tanto en tanto, nos encontremos con ciertas acciones un tanto inexplicables; hablo de soldados que se cubren por el flanco que no es, o que se sitúan de la peor manera posible para perfilar una emboscada. Por suerte, este tipo de disonancias no son lo común, pero en determinadas ocasiones suponen un problema para la inmersión. Eso se aplica, sobre todo, a las unidades terrestres, que en cualquier caso son las menos interesantes de Iron Harvest; evidentemente, aquí todos venimos para ver a los mechas retrofuturistas reventando a puñetazos y a misiles a todo lo que pillen por delante. Y ahí, fíjate tú, el título siempre acierta.



En lo referente a la Complete Edition, cabe destacar que, como su propio nombre implica, trae consigo las dos expansiones del título. La primera se llama Revolución de Rusviet y versa sobre la revolución rusa, algo que no debe sorprender a nadie; la segunda es Operación Águila, y básicamente gira en torno a los incipientes deseos de Usonia, la representación fantasiosa de Estados Unidos, de sumarse a las políticas y a los avances imperialistas de la época. En general, hay un montón de contenido, pues las dos expansiones vienen cargadas de localizaciones nuevas, de héroes jugables y, en fin, de una ingente cantidad de unidades de infantería nueva que harán las delicias de los seguidores del género. Además, la adaptación a las consolas es bastante buena; el control con el mando es más fluido de lo que cabría esperar, en parte porque la microgestión del título no es especialmente exigente, y visualmente, aunque no es un portento, es bastante resultón.

Conclusiones

Iron Harvest no fue perfecto en su lanzamiento original, y a buen seguro ahora tampoco lo es; no obstante, la Complete Edition viene cargada de contenido adicional, y la adaptación a consolas de nueva generación es bastante buena. Por norma general diría que todos estaríamos de acuerdo en que este tipo de títulos apuntan más hacia una audiencia de ordenador, algo que también tiene mucho que ver con la tradición de las plataformas de sobremesa, históricamente menos dadas a la estrategia, pero la verdad es que Iron Harvest se desenvuelve sorprendentemente bien en consolas. Por tanto, si te apetece un RTS en Xbox Series o en PlayStation 5, lo último de King Art Games puede ser lo que andabas buscando; eso sí, siempre que te llamen la atención su sensacional estética dieselpunk y su enfoque puramente bélico, con esos mechas destructivos que tanto gusta ver en pantalla, en el sentido de que el título tampoco ofrece mucho más. Si prefieres otro tipo de experiencia estratégica, recomiendo meditar un poco más la compra, pues me parece que Iron Harvest es más bien un juego de nicho.

Copia digital proporcionada por Koch Media.

Análisis de Iron Harvest 1920 Complete Edition para PS5: Iron Harvest: Complete Edition - Review
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La estética dieselpunk. Visualmente es muy llamativo. La guerra con los mechas. Mucho contenido.
La IA es bastante cuestionable. Tácticamente va muy justito. Las campañas son mejorables.
Iron Harvest sigue teniendo sus claroscuros, pero regresa con más contenido que nunca y con una adaptación muy buena a consolas de nueva generación.
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