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Mentes peligrosas
PC PlayStation 5 Xbox

Mentes peligrosas

Los peores males y los miedos más terribles habitan en nuestra cabeza como bien se encarga de poner en relieve el nuevo juego de We Create Stuff.

Por Juan Emilio Palomino González,
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Jugado en Xbox Series X. Copia digital proporcionada por DeadGood Media.


Dicen que el primer proyecto que se emprende, lo que conocemos como ópera prima, suele ser el trabajo más aturullado e inconexo que llevamos a cabo. Tiene su lógica ese razonamiento, se paga la novatada por la falta de experiencia a lo que debemos sumar la ausencia de mesura al intentar añadir todas las ideas que se nos han pasado por la cabeza. Algo así le ha pasado al estudio We Create Stuff, ya que este In Sound Mind es su primer trabajo original tras coquetear con variantes del Portal de Valve en forma de mods o con aquella versión Flash en dos dimensiones que se sacaron de la manga. Estamos ante un juego de terror psicológico que no solo plantea situaciones incómodas al jugador, también intenta dar una solución viable y coherente a los conocidos como walking simulators que tantísimo han proliferado en los juegos de terror durante los últimos años. Si más preámbulos, vamos al psiquiatra para ver si estamos en nuestro sano juicio.

Todo empieza en un oscuro sótano, con el jugador desorientado y un feo entorno con el que deberemos familiarizarnos. Ya lo comentamos en el avance que publicamos hace un par de meses, este arranque tiene ese toque a "Escape Room" en el que deberemos encontrar la forma de salir mientras nos vamos familiarizando con la extraña construcción que nos toca recorrer. Después de pasar los clásicos tutoriales introductorio comenzaremos a esbozar una idea de lo que está pasando, por supuesto cada uno tendrá su propia idea de lo que allí acontece, pero para nosotros ese enorme caserón dividido por plantas no es más que el "palacio mental" de nuestro protagonista, un psicólogo que está pasando una mala racha después de que sus pacientes hayan muerto en extrañas circunstancias. En ese caserón encontraremos en una de las plantas su despacho en donde trataba a sus pacientes, allí será donde deberemos ir cada vez que encontremos un casete con las grabaciones de sus sesiones, momento en el que seremos transportados a la psique de nuestro paciente para comprender mejor qué "demonios" les atormentaban en vida y pudieron provocar su muerte.



Si el juego lo hubiese desarrollado la buena gente de Bloober Team, no tendríamos lugar a dudas de que este In Sound Mind sería mucho más lineal y estaría mucho más encorsetado como hemos visto en juegos relativamente parecidos como son las dos entregas de Layers of Fear. We Create Stuff ha utilizado la idea del "palacio mental" del protagonista para crear un pequeño "metroidvania" con zonas a las que no podremos acceder hasta que tengamos algo en nuestro poder o hasta que hagamos algo en la casa, de manera que deberemos volver sobre nuestros pasos en más de una ocasión para recorrer las zonas que antes estaban bloqueadas. Claro que visitar la psique de pacientes con problemas puede dejarnos a nosotros secuelas, de forma que los pasillos de nuestros recuerdos podrán llenarse de peligros que cambiarán su estructura cada vez que volvamos.

Este planteamiento a lo "metroidvania" que comentamos pasa también con algunos objetos secundarios, misiones optativas que pueden cambiar nuestra forma de afrontar situaciones. Por comentar una de las primeras que nos hemos encontrado a modo de ejemplo, en el arranque del juego encontraremos un papel en el que se detalla el lugar en el que se encuentran las piezas de una pistola. Podremos optar por conseguir esas piezas y montarla en el banco de trabajo de una de las habitaciones, de forma que con ella en nuestro poder podremos elegir entre esquivar y escondernos de las criaturas insidiosas que pululan nuestro subconsciente u optar por eliminarlas tajantemente.

Pero no todo será recorrer el caserón, la chicha está en lo que les ha ocurrido a los pacientes. Estas secciones sí que pueden parecer más lineales, pero que no os lleven a equivocación, ese camino hacia adelante en los que nos acogotarán con información solo nos pone en antecedentes de lo que está por venir. Vamos a tener muchos puzles, mucho mal rollito y más de un susto de esos de gritar en los que vienen el resto de gente de nuestra casa para que qué leches ha pasado. El estudio creativo ha introducido mecánicas realmente sorprendentes en ciertos tramos, como el "enfrentamiento" contra un fantasmagórico enemigo que solo nos atacará por la espalda, de manera que tenemos que ir con un espejo en la mano para ver constantemente lo que tenemos detrás nuestra. De largo, esos momentos son los que le dan un valor añadido al juego y lo diferencian de otras propuestas que podríamos considerar similares.



Quizás el juego no tenga un apartado gráfico deslumbrante, al fin y al cabo las texturas no pasan de normalitas y los modelados resultan bastante básicos, pero consigue crear una atmósfera muy particular la mayor parte del tiempo que consigue que nos metamos de llenos en las pesadillas que nos propone. Incluso en los momentos más psicodélicos al juego le falta pomposidad, cosa que no le ocurre a la hora de crear entornos oscuros y opresivos. En lo que sí destaca es a la hora de crear situaciones incómodas, zonas oscuras que iremos "iluminando" de forma progresiva, maniquíes que se amontonan en un almacén o ese teléfono que siempre suena en el momento más inoportuno. No deslumbrará con la pomposidad detallada que se pide a los juegos hoy en día, pero sí que cumple para que a oscuras y unos buenos auriculares quedemos completamente absortos con los nervios a flor de piel. La banda sonora compuesta por The Living Tombstone es buena, tanto como la cantidad de efectos sonoros que buscarán sacarnos de quicio a la más mínima.

Que el arranque no te eche para atrás, no te vas a enterar de nada y vas a estar más perdido que con una película de David Lynch escrita por Damon Lindelof, pero todo ese desconcierto es parte de la experiencia, no saber qué narices está pasando hasta todo comience a tener sentido (o algo parecido) más adelante. In Sound Mind no será el mejor juego de terror psicológico de todos los tiempos, pero sí que será el mejor que juegues este año. Muchas de sus mecánicas las veremos repetidas y recicladas en juegos con más presupuesto como si fueran suyas por el simple hecho de que son rematadamente buenas. Claro que no es perfecto, le falta subir un escalón (o dos) al apartado técnico, su narrativa es aturullada y el jugador puede desconectarse rápidamente entre ese sinsentido hasta que, después de hacer un esfuerzo por nuestra parte, entramos de lleno en su propuesta. Pocos en su sano juicio, aficionados a los juegos de terror y misterio principalmente, dejarán escapar una ópera prima tan interesante, rompedora e inquietante como es In Sound Mind. No es perfecto, pero como nosotros tampoco lo somos, os recomendamos encarecidamente que lo probéis si disfrutáis "pasarlo mal" con este tipo de juegos.

Redactado por Juan Emilio Palomino (Spiderfriki)
Análisis de In Sound Mind para Xbox: Mentes peligrosas
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La atmósfera y la historia. Algunas de las situaciones y de las mecánicas son de quitar el sombrero.
El apartado técnico es flojito. Hay tramos muy irregulares.
La "lista de juegos de terror psicológico" a tener en cuenta tiene una nueva aportación con este In Sound Mind. Ideal para jugar de noche con cascos.
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