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Días del cataclismo pasado
Nintendo Switch

Días del cataclismo pasado

Antes el abuelo te contaba sus batallitas... ahora podemos jugar todas las que nos contaban en Breath of the Wild gracias a Omega Force. Más o menos.

Por Juan Emilio Palomino González,
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Versión analizada Nintendo Switch. Copia digital proporcionada por Nintendo.


Breath of the Wild es el juego que ha marcado a la industria en los últimos años. Culminó la aciaga época de Wii U, inició la esplendorosa era Switch y cambió para siempre una serie tan revelante como es The Legend of Zelda. Un hito. Tras el tsunami, la calma. Una tranquilidad solamente sacudida por una segunda entrega sin fecha estimada y una "precuela" que acaba de estrenarse hace unos días. Pero este anuncio tenía truco, el nuevo juego era una subcontrata, un encargo a otro estudio muy afín a la causa, Koei Tecmo. ¿La trampa? Que no es un Zelda, es un nuevo Hyrule Warriors, el Musou ambientado en la serie de Nintendo que ya ha pasado por versiones para tres sistemas diferentes. Con todos estos mimbres, nos queda que el gran lanzamiento de Nintendo en estas navidades para su estelar Switch es un encargo que trae su puntito de polémica. Cosas de la pandemia mundial y una planificación comprometida con las circunstancias.

¿Polémica? ¿Musou? ¿Qué está pasando aquí? Pues veréis, si no sabeis lo que es un Musou es ese género que tantísima aceptación tiene en oriente y que aquí cada vez tiene más adeptos. Os tiene que sonar, manejamos a un solo personaje en pantalla capaz de exterminar centenares de contemplativos enemigos a base de combos y llamativos ataques especiales. Lo hemos visto en infinidad de veces con soldados japoneses, chinos, troyanos, series anime y hasta con la ambientación de otros videojuegos. Todo vale. Ahora lo de la polémica, complicado de explicar sin contar ningún detalle de la trama pero lo vamos a intentar. Se comentó que La era del cataclismo era la Hyrule de Breath of the Wild cien años antes y que veríamos las batallas que asolaron aquella tierra y que daban al paso al juego que todos conocemos. Pues había trampa, en realidad estamos ante un línea temporal alternativa que no tiene porqué terminar exactamente como cabría esperar. Omega Force, la desarrolladora, se marca aquí un Terminator en el que un pequeño guardián salta al pasado mediante una brecha temporal para intentar que la princesa Zelda no tenga el aciago futuro que le espera. Así, sin almanaque deportivo de por medio, nos encontraremos en una Hyrule alternativa en la que un habilidoso soldado llamado Link y la consejera de la princesa Impa, unen sus fuerzas para detener la guerra que acaba de iniciarse y para descubrir qué esconde el misterioso guardianito que ha irrumpido en sus vidas.



Todo este planteamiento nos servirá de excusa para encadenar las misiones principales (de esas que pueden llegar a durar media hora y en las que nos propondrán objetivos uno tras otros en el mismo escenario) que a su vez, darán paso a encargos de menor importancia y tareas complementarias. Todo el contenido secundario se divide en dos tipos, pequeñas misiones que nos llevarán mucho menos tiempo terminarlas y zonas en las que debemos entregar un número determinado de objetos (alimentos, peces, materiales y similares) para conseguir una mejora entre varias posibles (van desde aumentar los corazones de nuestra barra de vida hasta subir el número de golpes de nuestros combos) o elaborar una receta que nos de ventaja antes de empezar una misión. Conforme avancemos, sumaremos efectivos a nuestro grupo, mejoraremos nuestras armas mediante la fusión del gremio de los herreros y subiremos de nivel para afrontar con más garantías los peligros que están por venir. Esta progresión está medida para que una vez nuestro repertorio de héroes tenga el suficiente empaque, podamos repetir todas las misiones ya realizadas en el resto de niveles de dificultad, lo que nos proporcionará más premios y más puntos de experiencia para seguir jugando.

La mecánica Musou se ha zeldaficado en esta ocasión, no es que vayamos a resolver puzles o a explorar los escenarios a nuestro antojo, pero sí que dispondremos de los artilugios que ya vimos en Breath of the Wild que nos resultarán muy útiles en los combates y lo mejor de todo es que cada personaje tendrá su propia forma de emplearlas. Por ejemplo, la bombas, un elemento clásico en la serie. Al usarlas Link, las lanzará de una en una haciendo estragos entre las fuerzas enemigos pero si es la princesa Zelda la que las utiliza, aparecerá una enorme bomba con patas que controlaremos durante unos instantes que soltarán bombitas a su alrededor antes de la gran explosión. Pues así con todos los elementos más característicos de Breath of the Wild, incluso hay mecánicas importadas de allí, como que al realizar una esquiva "perfecta", podamos endosarle un combo demoledor a nuestro enemigo. La verdad es que los momentos en los que La era del cataclismo se muestra más espectacular es durante los enfrentamientos con los enemigos finales, se nota que han puesto esmero que luzcan a la altura de las circunstancias. Una de las novedades más destacable son las misiones de "disparos", segmentos en los que podremos controlar a las bestias divinas con las que eliminaremos a batallones enteros de enemigos como si nada. Buscan dar un puntito de variedad y de espectacularidad, aunque son los momentos en los que al juego se le notan más las carencias técnicas.



He jugado a muchos Musou, quizás demasiados. No es un género que me entusiasme demasiado, pero sí que consigo verle la gracia a determinadas entregas. Desde luego que La era del cataclismo es de las entregas más divertidas y con la que mejor me lo he pasado con mucha diferencia. La clave está en que normalmente, Omega Force cogía una ambientación y la metía con calzador en su orgía de combates multitudinarios. Daba igual que fuesen chinos, que japoneses, que demonios... a hostias hasta terminar el nivel, mejorar al personaje y seguir a por más. Hasta con el anterior Hyrule Warriors pasaba eso, cogieron todos los personajes de The Legend of Zelda y los metieron bajo el mismo ecosistema de batallas descontextualizadas.

Pero La era del cataclismo no es así, los videos tienen una coherencia, los personajes siguen un hilo más allá de unir fuerzas por el bien común y se han añadido mecánicas de juego de Breath of the Wild que permiten creer que estamos en el mismo universo. Todo eso con un trabajo de artesanía en el apartado estético, porque el estilo de Breath of the Wild es maravilloso y aquí se ha conseguido mantener ese nivel. Otra cosa es la parte técnica, Nintendo Switch no tiene potencial suficiente para un Musou como a nosotros nos gustaría que funcionase. La resolución es justita y la tasa de imágenes por segundo baila más que un cuñado en una boda con barra libre. Ya sacar la consola del dock ni nos lo planteamos, y lo del modo cooperativo a pantalla partida mejor ya cuando salga la Switch Pro, no vaya a explotarnos ésta en la cara. Está claro que es un juego por encima de las posibilidades de la consola, y eso no necesariamente tiene que ser malo. Denota que quieren exprimir al máximo el hardware y que no se limitan a cumplir expediente.



Estoy seguro que lo que voy a decir sobre la duración, mucha gente no estará de acuerdo y que cuantas más horas mejor. Por aquello de que los juegos valen una pasta y hay que amortizarlos hasta el infinito mismamente. La trama principal puede durarnos unas doce horas aproximadamente, siempre en función de las misiones secundarias que nos saltemos. A algunos le durará el juego diez horas y a otros más de veinte (si se ponen a repetir alguna en el resto de niveles de dificultad), pero podemos estar de acuerdo de que estamos ante el Musou más corto que recordamos. También es porque en otros títulos de este género, te metían ochenta personajes y centenares de misiones secundarias, de forma que la duración se convertía en tedio tras un tiempo no muy extenso.

Aquí no pasa eso. Hay secundarias coñazo, como en todos los juegos, pero ni por asomo inflan la duración como en otros títulos de Omega Force, algo que provoca que nos quedamos con mejor sabor de boca tanto si queremos terminarlas todas como si preferimos dar el salto a otro juego. Desde luego si eres de los aficionados a The Legend of Zelda de verdad, de los más extremos, esos que se enorgullecen de pulirse Link's Crossbow Training y todo, La era del cataclismo te va a gustar más de lo que te esperas. No es un Zelda desde luego, es un Musou 2.0 que respeta en todo lo que puede a la serie con la que se emparenta, y a poco que entiendas justamente eso, lo disfrutarás más que ningún otro spin-off que se haya producido de la icónica serie de Nintendo.

Redactado por Juan Emilio Palomino (Spiderfriki)
Análisis de Hyrule Warriors: La Era del Cataclismo para Switch: Días del cataclismo pasado
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El detalle y el mimo que han puesto para mimetizar el encanto de Breath of the Wild. Acción directa.
Repetitivo como buen Musou que es. Limitaciones técnicas. Menos contenido que Hyrule Warriors.
Un entretenido juego que aprovecha el buen nombre de Breath of the Wild para parecer mejor de lo que es en realidad. Musou y a mucha hornra.

Información del juego

Fecha de lanzamiento: 20 de noviembre de 2020
Desarrollado por: Nintendo , Tecmo Koei
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