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Análisis de Harold Halibut - Un viaje hacia la introspección
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Análisis de Harold Halibut - Un viaje hacia la introspección

Harold Halibut es un emocionante viaje plagado de buenos momentos.

Por Juan B.,
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En 2017 el estudio independiente Slow Bros, sin ayuda de ningún tipo, abrió su proyecto de micromecenazgo en Kickstarter con la esperanza de sacarlo adelante. Era un proyecto atípico en el que todos los personajes y escenarios se hacían a mano con arcilla y que ya llevaba cinco años de desarrollo en aquel entonces, pero tan único y especial que a falta de una editorial detrás que financiase el proyecto se apoyó en el público. El resultado no fue el esperado y en Kickstarter solo logró poco menos de la mitad del objetivo propuesto, pero fue suficiente para hacerse eco y conseguir la financiación por otras vías. Ahora casi siete años después y tras más de 10 años en desarrollo, Harold Halibut es una realidad y llegará mañana, 16 de abril, a PlayStation 5, Xbox Series X|S y PC, además de formar parte del catálogo de GamePass. Se trata de una aventura narrativa al estilo clásico stop-motion que nos ha recordado por momentos a las películas de Wes Anderson (Fantastic Mr. Fox o Isla de Perros) y que nos ha dejado boquiabiertos no solo por su ingenio y buen hacer, pero también por lo que transmiten sus personajes.

Harold Halibut cuenta una historia muy bonita con la amistad como uno de sus ejes.


Un viaje espacial en el marco de la Guerra Fría

El argumento de Harold Halibut nos traslada a Fedora, una ciudad construida en un océano localizado en un planeta alienígena. Cuando la Guerra Fría estalló, los científicos más reputados de la Tierra idearon un plan para evitar la extinción de la humanidad: construir una nave con la capacidad de albergar a cinco generaciones de familias y recorrer la galaxia hasta encontrar un planeta habitable. Lo hicieron, eso sí, 200 años después del despegue, pero con la mala fortuna de que sus datos eran erróneos y el planeta estaba cubierto de océanos de los cuales no iban a poder salir a causa de la radiación. Por si fuera poco, dejaron de recibir mensajes de la Tierra, dejando la incógnita de qué ocurrió tras la Guerra Fría. Así nació All Water (por su traducción, Todo Agua), una empresa corporativa que se encarga de la supervisión y el mantenimiento de Fedora, así como de la construcción de un sistema de túneles de agua para que los habitantes puedan moverse libremente por la estructura. Aunque eso sí, con un peaje que no termina de convencer a nadie.

Nosotros tomamos el papel de Harold, personaje que da nombre al título, un joven asistente de mantenimiento de laboratorio que nació en la Fedora cuando ya había encallado. A Harold se le podría describir como una persona que sabe hacer de todo, pero que no es experta en nada. Ayuda a quien lo necesita, aunque su altruismo le lleva a meter la pata en más de una ocasión. Por suerte para él, la científica Jeanne Mareaux, su jefa, trabaja incansablemente para encontrar el modo de que la nave pueda abandonar el planeta y todos puedan encontrar un lugar en el que asentarse que no esté en lo más profundo del océano. En medio de todo esto, Harold se topa con un alienígena y no le queda más remedio que ocultar el suceso al resto de Fedora, forjando un vínculo entre ambos a medida que la relación se estrecha.

Todo el elenco de personajes derrocha carisma.


Una historia emotiva y cargada de buen rollo
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Dicho lo cual, lo más fascinante de Harold Halibut son sus personajes y lo que consiguen transmitir. Ante todo, es una aventura narrativa, por lo que no hay muchas opciones en términos de jugabilidad. Pero eso no es un problema, porque lo verdaderamente atractivo es su historia y los personajes que la componen. La historia gira en torno a los habitantes de la Fedora, que parecen muy contentos de estar allí; sin ambiciones ni sueños, limitándose al día a día y a compartir momentos con sus círculos más cercanos. Pero Harold no es así, sino que es más bien un hombre apagado que no ha terminado de encontrar su lugar. Una persona simple en gustos, pero tan ambiciosa que no termina de creer que su vida se reduzca a una estación rodeada de océanos. Pero retornando a aquello de que se trata de un juego con mucho énfasis en la narrativa; nos os preocupéis, pues en Harold Halibut siempre hay algo que hacer, personajes con los que dialogar y tareas que cumplir.

En ese aspecto, Harold Halibut es mucho mejor cuando exploramos la Fedora que cuando nos ceñimos a la historia principal, y no es porque no sea interesante, en absoluto, pero los mejores momentos de la aventura, los más emotivos, aquellos que nos hacen soltar una carcajada, o lo más solemnes, están reservados para las tareas opcionales. A medida que nos movemos por los distintos distritos de la Fedora tenemos la oportunidad de conocer a algunos de los habitantes, cada uno más peculiar que el anterior. Mi favorito es Chris, que cumple el cliché de profesor mazado y apuesto con una bondad rebosante que le hace pecar de ingenuo. Es ese mundo tan lejano y, sin embargo, tan cercano al nuestro el que nos empuja a querer conocer cada personaje con el que nos encontramos. Además, ese contraste entre Harold, una persona más apagada que contrasta con la extravagancia del resto, es el detonante perfecto para que cada conversación sea un derroche de ingenio.

Recorrer la Fedora y conocer a sus habitantes es una tarea que recompensa con momentos genuinos.


Es una pena no poder explicaros con detalle por qué ciertas situaciones nos han parecido tan ingeniosas, pero lo mejor para disfrutarlas en su plenitud es descubrirlas por vosotros mismos. Si bien el grueso de la historia se podría contar en otro formato, como en una película, el hecho de que sea un videojuego hecho a mano es lo que marca aquí la diferencia, esa característica única de meternos tan de lleno la historia y que nos permite interactuar con el escenario. Ningún diálogo se siente forzado, todo fluye con naturalidad y el trabajo de los actores de voz es genuino. Una de mis preocupaciones era si algo tan sofisticado como el stop-motion iba a llevarse por delante algunas de las ideas en el apartado jugable, pero en absoluto. Se siente genial a los mandos y todo funciona correctamente.

Sin embargo, la sensación es que en la recta final el desarrollo se alarga más de lo que debería. La historia principal, que oscila las 12 horas de duración (pudiendo ascender a las más de 15 si somos de un perfil completista), le sobran perfectamente un par de ellas. Esto se debe a que la historia quiere contar una trama envuelta en la conspiración al tiempo que desarrolla a Harold y sus incertidumbres ante su descubrimiento de una raza alienígena, por lo que en vez de converger las dos tramas en una, decide llevarlas parcialmente por separado, estropeando un poco parte de ese final. No obstante, no es para echarse las manos a la cabeza y el conjunto está realmente bien ejecutado. Brilla cuando tiene que hacerlo, y cuando lo hace no escatima en utilizar todos sus recursos para ponerle el broche de oro a la escena.

Los habitantes de Fedora nos pedirán ayuda en ocasiones, ya sea para arreglar una impresora, hacerles compañía o simplemente invitarnos a comer.


Harold Halibut es brillante en su dirección artística

Otro aspecto que nos ha sorprendido muy gratamente ha sido en su apartado audiovisual, una maravilla que en la que se ha sido cuidado hasta el más mínimo detalle. Todo el proceso de modelaje se ha hecho a mano utilizando arcilla para poder escanearlo y llevar estos elementos al terreno virtual. La iluminación, las texturas, las animaciones, la cantidad de elementos que tienen los escenarios, los modelados... El nivel es altísimo y no son pocas las ocasiones que hemos tenido la sensación de estar ante una película de Wes Anderson. Quizá afea un poco el conjunto que el HDR no funcione correctamente y ocasione algunos defectos gráficos o que hayamos tenido que jugarlo, al menos previo a su lanzamiento, en el modo Rendimiento por recomendación del propio estudio.

El sonido, por su parte, rara vez toma el protagonismo y se dedica a acompañarnos con sonido ambiental para enfatizar el tono de cada uno de los momentos que viviremos. El doblaje de Harold Halibut es simplemente soberbio con unas interpretaciones magníficas que captan a la perfección las peculiaridades de cada personaje. Los textos están en español, y pese a que la calidad de la misma sea incuestionable, hay líneas de diálogo que no han llegado a traducirse.



CONCLUSIÓN

Harold Halibut es uno de esos videojuegos que dejan un poso, con unos personajes para el recuerdo tras haber vivido junto a ellos una historia que trata con honestidad temas como la amistad, el vacío de la soledad o el encontrarse a uno mismo y conocerse. La manera en la que lo hace es sorprendente, valiéndose no sólo de un guión espontáneo sino también de una estupenda dirección artística. Hay aspectos menos brillantes, como la ausencia de unas mecánicas que no brillan por su variedad, pero que sabe dónde poner el foco: la historia, lo que quiere contar y cómo lo cuenta.

Jugado en PlayStation 5. Copia digital proporcionada por Popagenda PR.


Análisis de Harold Halibut para PS5: Análisis de Harold Halibut - Un viaje hacia la introspección
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Los personajes y sus peculiaridades. Plagado de buenos momentos. Dirección de arte.
Algunos defectos gráficos y los problemas con el HDR. Flojea un poco en la recta final.
Una buena aventura conversacional que destaca por su temática, reflexiones de la vida y su particular estilo stop-motion. Recomendadísimo.
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