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Aggro Crab debuta con Going Under, un roguelite enfrascado en el mundillo tecnológico

Por Juan B.,
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Versión analizada PlayStation 4. Copia digital proporcionada por Team17.


El género roguelike y roguelite se ha expandido tanto con el paso de los años que cuesta encontrar algo nuevo. Es cierto que en esta década hemos tenido títulos como Darkest Dungeon, Dead Cells o The Binding of Isaac, pero faltaba un juego que se saliese de la norma y que llamase la atención a primera vista. Justo eso es lo que hemos encontrado en Going Under, el juego con el que han debutado los australianos de Aggro Crab. Por fin nos dejamos de mazmorras con ambientaciones grotescas para trasladarnos a algo más común: una empresa multinacional.

¿Quién no ha soñado con el trabajo de su vida? Despertarse sabiendo que se han acabado los estudios e ir camino de tu nuevo trabajo. Eso es justo lo que pensaba Jackie Fiasco, protagonista de Going Under, una becaria con sueños y aspiraciones comunes en su edad. Tras un pequeño viaje llega a la sede de Cubicle dispuesta a incorporarse al departamento de márketing de Bebidas Fizzle, una rama de la corporación citada anteriormente. Justo aparece Marv, su jefe. Un hombre con aspecto inocente que, sin que ella pueda presentarse, la manda automáticamente a una mazmorra de la compañía a matar a unos monstruos. Tras manchar sus manos de sangre es cuando Jackie se da cuenta de la realidad, y es que la mazmorra que acaba de limpiar de enemigos no es más que una startup fallida con sus trabajadores pululando esperando a su momento para atacar Cubicle. Y es en este mismo instante en el que nosotros, como jugadores, somos conscientes de que nos encontramos ante una sátira de las startup fallidas, multinacionales que venden sueños imposibles a los más jóvenes, becarios con prácticas no remuradas y demás situaciones reales que se pueden dar en el día a día.

Cualquier elemento del escenario puede ser utilizado a nuestro favor para acabar con los enemigos.


Es todo un soplo de aire fresco que una desarrolladora de videojuegos se haya decidido a lanzar mensajes tan críticos y contundentes a las malas prácticas que se realizan en las grandes compañías. Además, lo hace a través de una historia divertida y que engancha. Dentro de cada sátira hay un mensaje político, y el que transmite Going Under es totalmente coherente. Poco se tarda en descubrir que Cubicle es una parodia a Amazon, con toda esa cultura abrumadora, el capitalismo excesivo o al trabajo forzado en un sistema que no funciona. Es cierto que en ocasiones nos encontramos con tintes de humor y no tanto de sátira, lo cual pierde contundencia en su crítica, pero en todo lo demás ha habido un acierto total en lo que se quiere contar y en el cómo. Tampoco faltan a la cita los personajes con estereotipos de este tipo de empresas, como el CEO plasta con el ego por las nubes, el señor que pone el dinero pero se olvida de todo el trabajo que hay que realizar, o la secretaria que está hasta el gorro de que la tomen por tonta cada vez que habla. Cada uno de estos personajes cumple una función importante en Going Under y ninguno sobra en esta función.

Pero claro, estamos hablando de un roguelite, así que lo que buscamos es mazmorreo. Limpiar esas salas infestadas de enemigos mientras conseguimos habilidades que potencian nuestros ataques para que, una vez hayamos llegado al jefe final, le destrocemos sin compasión. Aquí se nos presentan las tres mazmorras disponibles en el juego, cada una de ellas con temática de una startup que fracasó en su intento de llegar a lo más alto. Estas tres zonas mantienen el nivel de diseño y temática de la historia para reflejar a la perfección el lugar en el que estamos. Por ejemplo, Styxcoin es un escenario que representa a una empresa que se dedicaba al minado de bitcoins, pero su ambición fue también su condena y eso les llevó al fiasco. Pues bien, toda la mazmorra está decorada con una temática minera, con trabajadores convertidos en esqueléticos mineros y una moneda exclusiva de este nivel que hace las veces de bitcoin. Una muestra más de que este juego está muy bien llevado más allá de lo jugable.

El diseño de los jefes finales es uno de los grandes aciertos de Going Under.


El sistema de combate es simple, pero hay que dominarlo si no queremos repetir las mazmorras una y otra vez. Contamos con un botón defensivo para esquivar y otro ofensivo para golpear, además de un tercero para lanzar nuestra arma al enemigo. Por suerte, prácticamente cualquier objeto del escenario nos servirá para atizar a esos monstruos indeseables. Desde una chincheta a un teclado, pasando por máquinas de grapar, lápices, cajas, sillas... un montón de objetos y cada uno de ellos con un estilo de juego que nos beneficiará en cada combate. Las cajas o los lápices nos sirven para golpear rápidamente, pero las sillas o las guitarras son pesadas y nos restan agilidad, aunque atizan de manera contundente gracias a su daño. También tenemos a disposición las armas a distancia, como grapadoras o pistolas de balines que nos ofrecen la oportunidad golpear desde la distancia evitando el ataque del enemigo. De vez en cuando encontraremos salas con unas habilidades en su interior, teniendo un repertorio de hasta 80 diferentes. Cada una de estas habilidades nos aplica un beneficio pasivo que podemos usar en combate, como curarnos cuando matemos al enemigo que nos acaba de quitar vida o conseguir que el último enemigo de la sala se una a nuestro equipo y nos ayude. La curva de dificultad se hace más agradable cuando descubrimos que si utilizamos estas habilidades con frencuencia, las desbloquearemos para activarlas antes de entrar en la mazmorra y tenerlas de forma permanente. Aunque ojo, porque no podemos tener más de una activa al mismo tiempo.

El sistema de habilidades está bien llevado, y se agradece que haya una variedad tan grande que sepa complacer al estilo de juego de cada jugador. Tenemos un repertorio de beneficios ofensivos, defensivos o neutrales, que combinados nos van a hacer la vida más fácil en unas mazmorras realmente complicadas. La inteligencia artificial enemiga es contundente y no deja ni un segundo de respiro, siempre irá a por todas a acabar con nuestra vida y será muy fácil perder salud con el paso de las salas. La parte positiva es que podemos recuperar vida en las tiendas repartidas por las mazmorras, aunque los objetos serán caros y los enemigos no es que otorguen mucho dinero. Siempre podemos recurrir a nuestro móvil inteligente para instalar aplicaciones repartidas por los niveles que nos darán un pequeño extra. Desde una caja con una nueva arma hasta una aplicación basada en YouTube que distraerá a los enemigos, o la de Yoga, que nos curará la vida tras realizar una breve meditación. También podemos obtener una serie de beneficios gracias a los mentores, que vendrían a ser nuestros compañeros de oficina. Cuando completemos sus tareas secundarias nos recompensarán con una nueva habilidad pasiva, que además se podra mejorar si seguimos realizando sus recados.

Aggro Crab utiliza la sátira para lanzar críticas contundentes a las multinacionales.


El progreso en Going Under es agradable, ya que si bien es cierto que se muere mucho, cada vez que pisamos la mazmorra subimos el nivel de una de nuestras habilidades, lo que en un futuro nos ayudará a limpiarla con mayor facilidad. Si nos parece difícil, desde el menú de accesibilidad tenemos unos ajustes que nos harán la vida mucho más sencilla. Podemos activar una durabilidad extra a las armas para que no se rompan tras unos pocos golpes o activarnos unos corazones extra. Estas son unas cuantas de las muchas opciones que tenemos para activar, siendo todas ellas opcionables. Yo por ejemplo activé la posibilidad de empezar con dos corazones extra (de un máximo de cinco) en una de las mazmorras por su alta dificultad, ya que me era imposible pasar de las otras salas. Lo positivo es que una vez limpiada la mazmorra, pude salir de la partida y volver a cambiar los ajustes por defecto. Going Under nos permite cambiar todas estas opciones en cualquier momento, y activarlas no supondrá una penalización, al contrario, el juego nos anima a activarlas si vemos que se nos complica.

El estilo gráfico cumple sobradamente gracias a haberse basado en las series de animación de los últimos años, presentando personajes de grandes proporciones y con paletas de color muy saturadas. En Aggro Crab han sabido adaptar a la perfección todo lo que rodea el mundillo tecnológico para aplicarlo en este roguelite sin que desentone en ningún momento. Como decíamos antes, toda la interfaz está basada en dispositivos móviles actuales y algunas habilidades son aplicaciones, los que nos mete todavía más en esta sátira. En los enemigos básicos y jefes principales es donde Going Under da rienda suelta a la imaginación con representaciones más fantásticas (ogros, esqueletos o demonios) que realistas, pero que una vez más no se salen del marco de lo que quieren contar. Por otro lado, hay decisiones que no llegamos a entender, como los movimientos tan extraños que realiza la cámara en determinadas situaciones o los desenfoques, que terminan por ser molestos y no hemos visto que se pueda desactivar.

Desgraciadamente le tenemos que dedicar unas palabras negativas a la versión 1.23 del juego en PlayStation 4, y es que hemos sufrido dos borrados de partida al cerrar la aplicación. En ambas ocasiones el juego se ha cerrado de manera forzosa, sin dar la oportunidad a realizar un nuevo guardado para mantener el progreso. Desconocemos si se trata de un error generalizado o de mala fortuna, pero perder una partida con la aventura completa y casi el 100%... molesta, y mucho.

En Styxcoin se minaba bitcoins, aunque ahora es un lugar abandonado repleto de esqueletos y maquinaria.


CONCLUSIÓN

Going Under es uno de los juegos independientes más destacados de este año. Es divertido tanto por la historia como por lo jugable, con un sistema de combate rápido y que nos fuerza a cambiar nuestro estilo de juego constantemente por culpa de la durabilidad de las armas. Los diálogos entre los personajes están bien construidos y su traducción al castellano es excelente. La crítica que lanza a través de la sátira es contundente y no habíamos visto algo así antes, pero en ocasiones el humor fácil nos ha sobrado. Jugablemente una delicia, que aún con una duración de unas 9 horas, nos va a pedir jugar una mazmorra más para desbloquear nuevas habilidades y seguir completando los recados de los mentores. Mención especial para el estudio desarrollador, Aggro Crab, porque se trata de su primer proyecto y le han dado una vuelta de tuerca al género roguelite con algo fresco y novedoso. Si tenemos que ponerle una pega, por decir algo, sería el haber perdido la partida en dos ocasiones.
Análisis de Going Under para PS4: Becarios no, por favor
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Alternativas
El reciente Hades o The Binding of Isaac
Los personajes y sus diálogos. Divertido y rejugable. La crítica que realiza y cómo la hace
A veces peca de un humor muy gratuito. Hemos echado en falta un par de mazmorras más
Going Under se destapa como un excelente roguelite en una ambientación única
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