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La katana danzante
PC PlayStation 4 Xbox One

La katana danzante

Cyberpunk, baños de sangre y un cyborg ninja. Así se puede definir Ghostrunner, lo nuevo de One More Level.

Por Juan B.,
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Versión analizada PlayStation 4. Copia digital proporcionada por 505 Games.

No hay duda de que la estética cyberpunk está siendo tendencia en los últimos años. Probablemente Cyberpunk 2077 sea el principal culpable de esto, pero nos están ofreciendo varios títulos disfrutables con esta ambientación, como The Surge 2 o el reciente Cloudpunk. Hay un juego que está dando que hablar en las últimas semanas y que precisamente abraza la temática cyberpunk. Hablamos de Ghostrunner, desarrollado por One More Level con la ayuda de 3D Realms y Slipgate Ironworks, el cual nos pone en la piel de un cyborg ninja con habilidades extraordinarias para el parkour y el manejo de la katana. ¿Nuestro objetivo? Subir a lo más alto de la Torre Dharma, el último reducto de la humanidad. Tras haberos puesto en contexto, en el siguiente análisis os hablaré del que pienso que es uno de los tapados del año.

Todo comienza en Dharma, una ciudad futurística al borde del caos. El mundo se está extinguiendo por la falta de recursos y la violencia en las calles está en su máximo apogeo. Sin embargo, hay un lugar en el que todavía se puede sobrevivir, la Torre Dharma. Desafortunadamente, no es un lugar seguro para todos, dado que Mara, la dueña del complejo, gobierna con mano de hierro e impera la ley del más fuerte. Ahí entra nuestro protagonista, que es un Ghostrunner, una especie de guardaespaldas del antiguo dueño de la torre. Este escuadrón fue diezmado cuando Mara atacó el complejo para hacerse con el poder. Por fortuna para la humanidad, la inteligencia artificial de El Arquitecto consigue despertar los signos vitales del último Ghostrunner. ¿Su misión? Acabar con Mara y a su cuerpo de seguridad conocidos como Las Llaves.

No os vamos a contar mucho más de la trama, ya que hay alguna sorpresa y giro de guión que merece la pena descubrirlo por uno mismo. A nuestro protagonista le asaltarán las dudas en todo momento, ya que ha despertado con los recuerdos borrados. Tampoco es que el título sepa ganar nuestro interés por la historia, ya que si bien le dedica un esfuerzo a desarrollar su historia y a los personajes que la componen, da la sensación de que discurre en paralelo con la acción. La trama avanza en momento puntuales en los cuales no estamos en combate con el enemigo, así que afortunadamente no tenemos que estar leyendo diálogos mientras esquivamos balas. Resumiendo, nuestra misión principal es subir a lo alto de la Torre Dharma mientras nuestro personaje averigua su verdadera identidad.

Cada fase está infestada de trampas, algunas más sencillas de sortear que otras. Sin embargo, con práctica todo sale.


¿Habéis disfrutado de la sensación de vértigo al hacer parkour en Mirror's Edge? ¿o gozado con la acción frenética y estratégica de Hotline Miami? Pues Ghostrunner combina ambas a la perfección. El parkour es el eje principal de su jugabilidad, obligándonos a dominarlo para superar los 17 niveles que componen la aventura. Desde el primer minuto empezaremos a correr por las paredes, impulsándonos con una de nuestras habilidades o utilizando nuestro gancho en puntos de agarre para recortar grandes distancias. Cada nivel está plagado de trampas, como paredes electrificadas o turbinas a máxima potencia, pero el desarrollo lineal nos permite sortear las dificultades sin mucho quebradero de cabeza. Este aspecto es el que más nos ha recordado a Mirror's Edge, y en ningún momento se oculta su influencia.

Ghostrunner es muy desafiante en sus fases de acción: un golpe y estás muerto. Esta es la regla principal tanto para el enemigo como para nosotros. Eso sí, el constante número de puntos de control favorecen a la mecánica del ensayo y el error. El control de nuestro personaje es muy versátil tanto por tierra como por aire, lo que nos permite realizar todo tipo de virguerías acrobáticas para acabar con los grupos de enemigos, tales como darnos un impulso hacia delante o activar un tiempo bala de unos breves segundos. Todo vale para dar el golpe letal al enemigo. Bastante violentos, todo hay que decir, con mucha dosis de casquería. Aunque ya os digo, es fácil fliparse cuando nos ha salido un combo increíble. Sin embargo, morir es una característica disfrutable en Ghostrunner. Vamos a caer incontables veces a manos del enemigo, pero nos basta con un botón para volver a la acción. No hay tiempos de carga cuando morimos. De la muerte a volver al campo de batalla hay menos de un segundo de transición. Esto es genial, porque si bien estamos ante un juego difícil, nos motiva a seguir perfeccionando nuestras habilidades hasta superar el desafío. De no ser por esto, estaríamos hablando de un juego injusto y desesperante.

Ocasionalemente acudiremos al mundo virtual para aprender nuevas habilidades especiales.


Como decíamos antes, el desarrollo de la aventura es completamente lineal, no hay lugar para perderse. Hay secciones de plataformeo puro, pero también de acción en las cuales debemos matar a un número específico de enemigos para desbloquear la salida a la siguiente zona. El juego nos motiva a superar los niveles haciendo gala de nuestro ingenio y capacidad de resolución de enfrentamientos, aunque probablemente siempre elegiremos la vía fácil, que es la de morir sin parar hasta que demos con el camino fácil para sentenciar a nuestros enemigos. Aquí es donde más predecible y reiterativo se vuelve Ghostrunner. No obstante, la mecánica de morir es tan adictiva que pasaremos por alto este defecto. Es cierto que hay fases que pueden llegar a desesperar, especialmente en la segunda parte del juego, donde hacen aparición los jefes finales. No están muy inspirados en cuanto a mecánicas, e incluso llegan a ser injustos. No me hubiera importado prescindir de los jefazos y tener más secciones con soldados básicos. En definitiva, Ghostrunner es un juego "abusón" que nos va a exigir lo mejor de nosotros para recompensarnos con la cálida sensación de satisfacción.

Pero si tenemos dificultades en combate podemos hacer uso de las habilidades que desbloqueamos con nuestro progreso, como un tajo que corta por la mitad a varios enemigos desde la distancia o el poder lavar el cerebro a un enemigo para que ataque a sus compañeros. Estas habilidades especiales serán esenciales en combate, ya que si nos posicionamos de manera correcta afectarán a más de un enemigo y sacaremos el máximo provecho de ellas. No siempre estarán disponibles, pero podemos reducir su tiempo de reutilización matando a más enemigos. Además, contamos con un interesante sistema de personalización de habilidades especiales que nos recuerda a Tetris. Tenemos que colocar varias piezas, que hacen las veces de beneficios en combate para nuestro personaje, de tal forma que ocupen los huecos justos en nuestro panel de calibración. De primeras tendremos pocos nodos disponibles, pero a medida que avancemos desbloquearemos más ranuras.

Lo que menos me ha gustado de Ghostrunner es la falta de puntos de guardado. Contamos con muchos, pero muchos puntos de control, pero no de guardado. Si por cualquier razón tienes que apagar la consola, olvida mantener el progreso del nivel en el que te encontrabas. Medir la duración del juego completo es complicado, cada nivel es largo, pero va a depender de nuestra habilidad al mando. Si os vale, mi manejo es bastante cuestionable y me ha llevado alrededor de unas 12 horas, pero ir a por los coleccionables lleva bastante más. Explorar cada recoveco nos recompensará con textos o audios que nos ponen en contexto de lo que sucede en la ciudad. También podemos cambiar el aspecto de nuestra katana, pero sus diseños están escondidos en los niveles y también cuentan como coleccionable.

Hay pocos jefazos finales, pero cuentan con mecánicas un poco injustas. Vamos a maldecir cada una de nuestras muertes, y no serán pocas.


A nivel visual cumple, al menos en PlayStation 4, la plataforma en la que hemos realizado el análisis. Se mantiene en 30 fps estables, aunque hemos apreciado algunas caídas. Por suerte, jamás nos ha ocurrido en combate. En PC la situación mejora considerablemente gracias al uso del ray-tracing o de la tecnología DLSS de NVIDIA, que reconstruye la imagen en tiempo real. No es un título que exija demasiado, los test muestran buenos rendimientos a 4K, 60 fps y haciendo uso del DLSS. En líneas generales, un juego bien optimizado en todas las plataformas. Falta por ver cómo se comportará en Xbox Series X/S y PS5, versiones que estarán disponibles a lo largo del 2021 con Smart Delivery y actualización gratuita, respectivamente.

De la banda sonora se encarga David Deluxe, especializado en música electrónica. Encajan a la perfección con el juego y en combate fluyen en sintonía con nuestros espadazos, pero a la larga se vuelven repetitivas. Lamentablemente nos llega sin doblaje al castellano, así que leer los diálogos en plena acción será un desafío más. Eso sí, nos llega perfectamente traducido.

Cada rincón de la ciudad esconde un secreto. Los tenemos repartidos en tres secciones: audios, texto y aspectos para la katana.


CONCLUSIÓN

Ghostrunner se descubre como uno de los sleepers del año. Nos ha dado los motivos suficientes como para considerarlo uno de los mejores juegos de acción de los últimos meses: frenetismo, adrenalina, jugabilidad, exigencia, diversión... Cumple en casi todos los apartados. Si no os gustan los retos complicados, Ghostrunner no os va a gustar en absoluto. He ojeado mis estadísticas al final de la partida y aparecen más de 2.000 muertes en las 12 horas que he jugado. Prácticamente he muerto una vez cada dos minutos. Ahora bien, si disfrutas de los juegos de acción frenéticos y exigentes, estás ante una compra asegurada.


Análisis de Ghostrunner para PS4: La katana danzante
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Alternativas
Hotline Miami o SuperHot por la acción, mientras que Mirror's Edge por el parkour.
Es frenético y vibrante. La mecánica de ensayo y error es adictiva. Muy bien optimizado.
Los jefes finales no están al nivel del resto de enemigos.
Ghostrunner no crea algo original, pero ejecuta sus ideas de manera sensacional.
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