PlayStation Portable
La calavera llameante
Ghost Rider, el juego de la pelicula del comic.
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Toda película viene acompañada con un juego bajo el brazo, y más si está protagonizado por un famoso personaje de la Marvel, la casa de las ideas. Así nos llega a nuestra pequeña Ghost Rider, el videojuego, basado en la película del mismo nombre.
A grandes rasgos, para quien no conozca el personaje o no haya visto la película, Ghost Rider es la historia de Johnny Blaze, un motorista acrobático que vende su alma al diablo para salvar la vida de su tutor (en la película y, por lo tanto en el videojuego, es su padre). Así, el diablo cumple su parte, y Johny Blaze se transforma, a cambio, en el Motorista Fantasma, un personaje embutido en cuero y con una calavera llameante por cabeza, que se dedica a vengar a los inocentes con su moto y tal.
El videojuego continua la historia justo después de donde lo dejo la película, y nos ofrece una nueva historia relatada a través de viñetas animadas, al estilo cómic, donde la novia del motorista ha sido secuestrada por el diablo. Por lo tanto deberemos bajar al infierno, ir a pueblos fantasmas, cementerios y a las calles de la ciudad, para rescatar a la chica de turno, y ya sea de paso matar, a unos cuantos demonios que quieren amargarnos la vida.
Nos encontramos, por lo tanto, con un Beat´em up, genero que se ha vuelto a poner de moda gracias a sagas como Devil May Cry o God of War. Y es de este último donde Ghost Rider extrae la inspiración y muchas otras cosas. Así que, armados con nuestra cadena y nuestra escopeta demoníaca, vamos masacrando a los enemigos que nos salen al paso, realizando combos y ataques especiales.
El juego, esta estructurada en 5 fases, cada una dividida en 10 subfases. Puede parecer una cifra elevada, pero tiene truco. Cada súbfase está estructurada de la siguiente forma: en un recinto cerrado, minimamente grande, tenemos que afrontar tres oleadas de enemigos. Una vez que hayamos derrotado a todos acabaremos la súbfase. Así que olvidaos de exploración o puzzles, ya que Ghost Rider no tiene nada de eso. Para hacer la mecánica un poco más variada, cada nivel contiene dos o tres subfases en que vamos subidos en nuestra moto infernal. El estilo de juego en estas fases es muy parecido a aquel antiguo Road Rash, así que, con cadena en mano, debemos derrotar a tantos enemigos aparezcan por pantalla y llegar a la meta. En la última súbfase de cada nivel tendremos que enfrentarnos al enemigo final de turno, ya sea subido en la moto, como a tortazos. Es de agradecer, para los amantes del personaje, tener unos enemigos finales tan carismáticos como Venganza, Lilith, o el Espantapájaros, por ejemplo. Al final de cada fase nos darán una serie de puntos para comprar movimientos, energía y, lo mejor, fragmentos de diversos cómics que repasan la historia del personaje (no están los cómics enteros, pero disfrutaremos de varias decenas de páginas).
Para aumentar la dificultad del juego, que no es muy elevada, dicho sea de paso, los programadores han ideado un sistema de combos, muy parecido al del Devil May Cry: así encadenando golpes subimos nuestro estilo y aquí está la trampa, ya que algunos enemigos tienen barreras mágicas que solo se pueden romper, cuando llegamos al nivel de estilo exigido. Así pues, tenemos que realizar diferentes combos, subir nuestro estilo, y es entonces cuando podemos romper las barreras, pero claro, cualquier golpe enemigo nos hará empezar de cero.
A grandes rasgos, para quien no conozca el personaje o no haya visto la película, Ghost Rider es la historia de Johnny Blaze, un motorista acrobático que vende su alma al diablo para salvar la vida de su tutor (en la película y, por lo tanto en el videojuego, es su padre). Así, el diablo cumple su parte, y Johny Blaze se transforma, a cambio, en el Motorista Fantasma, un personaje embutido en cuero y con una calavera llameante por cabeza, que se dedica a vengar a los inocentes con su moto y tal.
El videojuego continua la historia justo después de donde lo dejo la película, y nos ofrece una nueva historia relatada a través de viñetas animadas, al estilo cómic, donde la novia del motorista ha sido secuestrada por el diablo. Por lo tanto deberemos bajar al infierno, ir a pueblos fantasmas, cementerios y a las calles de la ciudad, para rescatar a la chica de turno, y ya sea de paso matar, a unos cuantos demonios que quieren amargarnos la vida.
Nos encontramos, por lo tanto, con un Beat´em up, genero que se ha vuelto a poner de moda gracias a sagas como Devil May Cry o God of War. Y es de este último donde Ghost Rider extrae la inspiración y muchas otras cosas. Así que, armados con nuestra cadena y nuestra escopeta demoníaca, vamos masacrando a los enemigos que nos salen al paso, realizando combos y ataques especiales.
El juego, esta estructurada en 5 fases, cada una dividida en 10 subfases. Puede parecer una cifra elevada, pero tiene truco. Cada súbfase está estructurada de la siguiente forma: en un recinto cerrado, minimamente grande, tenemos que afrontar tres oleadas de enemigos. Una vez que hayamos derrotado a todos acabaremos la súbfase. Así que olvidaos de exploración o puzzles, ya que Ghost Rider no tiene nada de eso. Para hacer la mecánica un poco más variada, cada nivel contiene dos o tres subfases en que vamos subidos en nuestra moto infernal. El estilo de juego en estas fases es muy parecido a aquel antiguo Road Rash, así que, con cadena en mano, debemos derrotar a tantos enemigos aparezcan por pantalla y llegar a la meta. En la última súbfase de cada nivel tendremos que enfrentarnos al enemigo final de turno, ya sea subido en la moto, como a tortazos. Es de agradecer, para los amantes del personaje, tener unos enemigos finales tan carismáticos como Venganza, Lilith, o el Espantapájaros, por ejemplo. Al final de cada fase nos darán una serie de puntos para comprar movimientos, energía y, lo mejor, fragmentos de diversos cómics que repasan la historia del personaje (no están los cómics enteros, pero disfrutaremos de varias decenas de páginas).
Para aumentar la dificultad del juego, que no es muy elevada, dicho sea de paso, los programadores han ideado un sistema de combos, muy parecido al del Devil May Cry: así encadenando golpes subimos nuestro estilo y aquí está la trampa, ya que algunos enemigos tienen barreras mágicas que solo se pueden romper, cuando llegamos al nivel de estilo exigido. Así pues, tenemos que realizar diferentes combos, subir nuestro estilo, y es entonces cuando podemos romper las barreras, pero claro, cualquier golpe enemigo nos hará empezar de cero.





