¡Colabora!
0
Sera, planeta abierto
PC Xbox One

Sera, planeta abierto

Splash Damage y The Coalition nos traen Gears Tactics, un acercamiento de la franquicia de Microsoft a la estrategia bélica por turnos popularizada por X-COM. Análisis de Gears Tactics.

Por Sergi Bosch [@GriffithDidNW],
0 0 0

Gears of War comenzó sus bélicas andaduras allá por 2006; el título original, una suerte de shooter en tercera persona de esquema moderno y acción a raudales, con una somera prodigación cromática y con un apartado visual que sentó el primer salto gráfico de su generación, surgió de la exitosa sociedad que componían Epic Games y Cliff Bleszinski, al menos hasta los desabridos descensos al infierno de este último tras fracasos de la talla de Lawbreakers y Radical Heights. Sin duda la franquicia sobrevivió a su creador, tal y como atestiguan Gears of War 4 y Gears 5, ambos desarrollados por una The Coalition que quizás no las tenía todas consigo después de Judgment. Eso sí, Gears of War siempre se mantuvo en su zona de confort, haciendo, básicamente, lo que mejor se le da: ofrecer una auténtica profusión de explosiones, balas, sangre, soldados espaciales hipertrofiados hasta los límites humanos de la vigorexia, y un multijugador competitivo y exigente, no carente de ciertos toques estratégicos. La evolución, por tanto, era lógica, y más o menos era hasta previsible un experimento del estilo de Gears Tactics, un título de estrategia por turnos que recoge esa adictiva jugabilidad combativa popularizada por los X-COM modernos y la traslada a un escenario y a una historia que se siente muy Gears, con todo lo que ello conlleva. Si quieres saber más, continúa leyendo, que aquí viene nuestro análisis de Gears Tactics.

La guerra no cambia, pero la jugabilidad sí

En cuanto al trasfondo, Gears Tactics se sitúa unos doce años de los sucesos acontecidos en el primer Gears of War; las ciudades de Sera, planeta ficticio que hace las veces de mundo natal de la humanidad en la franquicia, están comenzando a ser asediadas por una horda de monstruos pálidos y tétricos que responden al nombre de Locust, en algo que bien podría ser un eco lejano de la influencia de los Morlocks de Wells, hipervitaminados, eso sí, en su furor destructivo, en su musculatura innata y su intrínseca maldad. Un año después del día de la Emergencia, Prescott declara la purificación de buena parte de la superficie planetaria martillo del alba mediante, y da comienzo a una carrera por la aniquilación absoluta del bando enemigo; la trama, no obstante, se aleja de los altos vueltos y gira en torno a Gabe Díaz, futuro padre de Kait Díaz, la protagonista del, cuando menos, notable Gears 5, y a los intentos de su pelotón reconstruido por derrotar a Ukkon, un extraño y despiadado genetista Locust que es el presunto artífice de algunas de las creaciones más rocambolescas y dañinas de su horda de bichos infernales.

Las escenas son de buena calidad, aunque a veces resultan un tanto previsibles; como todos los ámbitos del título, se ven empañadas en las misiones secundarias genéricas.

A fin de evitar spoilers, hasta aquí podemos leer; sin embargo, la historia sigue sin ser uno de los puntos fuertes de una franquicia que, a pesar de la tentativa de profundización psicológica que evidencia Gears 5 con toda la búsqueda de los orígenes de Kait, continúa reflejando que su mero trasfondo, esto es, su lore, sigue jugando un papel mucho más importante que el desarrollo del hilo argumental y la evolución de sus personajes. Por tanto, no debemos esperar grandes ejercicios a este respecto en Gears Tactics, entrega que, en cualquier caso, funciona como un spin-off, pero lo nuevo de The Coalition y Splash Damage sí que ofrece aspectos interesantes en materia de ese trasfondo, de esos sucesos de contextualización que tan bien funcionan en la serie, especialmente a la hora de elaborar un marco cronológico de un mundo que a veces casi se siente vivo. Hay muchos puntos interesantes que son tratados en Gears Tactics, como las características de la imulsión o aspectos de las Guerras del Péndulo, por lo que los seguidores de la franquicia tienen motivos para estar satisfechos en este sentido. Por desgracia, todavía faltan un mejor guion y una cadena de escenas mejor planteada, pero también hay que valorar las cosas en su contexto, y entendemos que esta no es necesariamente una asignatura pendiente de Gears Tactics, sino de la franquicia principal en sí. Al menos en la historia principal, ya que la repetición, a veces rayana en lo absurdo, de patrones de las misiones secundarias -obligatorias para avanzar en la trama-, escasas en tipos y frecuentes en su aparición, no obedece a más motivos que a un intento artificial de alargar la duración de una campaña que de por sí ya es bastante larga, lo que supone indudablemente el gran vicio de la aventura.

La jugabilidad, no obstante, sí que ofrece una mayor profundización, y no solo por el paso del shooter en tercera persona al de la estrategia por turnos -cambio de ritmo radical-, sino porque se nota que es verdaderamente el ámbito más trabajado del título. Como ya decíamos anteriormente, Gears Tactics adapta la jugabilidad de los X-COM modernos, lo que se traduce en la aplicación de un esquema de acciones por turno, de probabilidades de impacto para cada ataque, de coberturas, y, por supuesto, de un sistema de clases cuyas habilidades especiales pueden trastocar por completo la manera en la que acometemos una misión. En este sentido, las mecánicas jugables funcionan todas de manera realmente notable, acaso porque se trata más bien de un ejercicio de adaptación de una fórmula de calidad contrastada que de la creación de un nuevo plano combativo, pero es llamativo el hecho de que la acción consigue conservar las características fundamentales que hacen que Gears sea, después de todo, único; véase el uso macabro de la motosierra integrada en las metralletas, el cerrar agujeros de Locust con una explosión de la granada -e incluso la posibilidad de pegar los explosivos en determinadas superficies-, o recoger parte del armamento más destructivo del bando enemigo. Todo esto está en Gears Tactics, y además integrado de manera excelente en el plano jugable; en esencia, los combates mantienen ese toque de frenesí y de vesania desesperada, a pesar del paso del tiempo real al combate por turnos, y se vuelven cada vez más adictivos y exigentes. No ofrece grandes innovaciones a la industria, en absoluto, pero funciona de maravilla.

Los jefes finales dejan los mejores momentos de la propuesta, pero también hay tensión en el desarrollo de las misiones normales, especialmente cuando se juntan las hordas enemigas en territorios complicados.

De todas formas, la estrategia no solo se vincula a la acción más inmediata, ya que su sistema de clases ofrece tanto diversidad jugable como personalización. Todos los personajes, ya sean principales -y, por tanto, únicos- o secundarios -reclutables y editables-, se adhieren a una de las cinco clases, entre las que se encuentran explorador, vanguardia, pesado, francotirador y apoyo, cada una bien diferenciada de la otra; cuentan, además, con un árbol de habilidades de cuatro caminos que permite distintos acercamientos a la especialización en combate, de manera que, a efectos prácticos, el título funciona sobre todo a través de sus distintas subclases. No todas están al mismo nivel, ni plantean una diversión igualmente cuantificable -si acaso algo así existe-, pero en la variedad está el gusto, y hay algo de adictivo en esto de probar distintas combinaciones de personajes y ver cómo alteran el acercamiento del jugador a la victoria. En cuanto a lo segundo, la personalización, el título plantea tanto una breve edición de elementos estéticos, como selección de cabello, vello facial, cicatrices, y otros pequeños aspectos, como algunos componentes de looter, de manera que con frecuencia nos encontraremos cajas de equipo de distinta rareza -raro, épico, etc.-, que contienen partes mejoradas para nuestras armas o armaduras. No todas las combinaciones, de nuevo, son igual de efectivas, pero sirven para diferenciar personajes y tienen cierto éxito a la hora de ofrecer nuevas perspectivas jugables. Se puede echar en falta, eso sí, mayor variedad de equipo y, en general, una importancia mucho más limitada de las misiones secundarias.

La repetición de las mismas misiones secundarias se vuelve bastante pesada, aunque a veces es la ocasión perfecta para probar otros estilos de combate.

Finalmente, el apartado audiovisual no tiene la prolijidad de los grandes desarrollos del estudio, pero se maneja bastante bien con una carga poligonal elevada, más aún si tenemos en cuenta la tónica general del género al que pertenece. Los escenarios presentan buenos acabados, si bien son bastante estáticos y cortos, y los efectos, a excepción de una sangre de larva que a veces recuerda a la textura de la mermelada, cumplen en todo momento y consiguen deslumbrar en los enfrentamientos especiales, que suponen tanto la sublimación del ámbito jugable como del apartado técnico de Gears Tactics. La mala nota la ponen unas texturas que a veces tardan demasiado en cargar, sin duda un homenaje implícito al primer Gears of War, pero en general es de lo mejorcito del género. El audio, por su parte, cuenta con un buen doblaje al castellano, como mandan los cánones, y con unos efectos sonoros que en buena medida parecen rescatados de las entregas numeradas, por lo que no hay queja posible aquí.

Gráficamente es de lo más potente del género, aunque hay algunas texturas que cantan muchísimo.


Conclusiones

Gears Tactics se siente más como un ejercicio de experimentación que como un spin-off tradicional; el cambio tan radical de género, con ese también palpable viraje en lo que al ritmo jugable se refiere, le sienta verdaderamente bien a la franquicia, aunque también implica que algunas de sus mejores virtudes, como el furor jugable y la destreza mecánica, se queden fuera de la ecuación. El título funciona y entretiene sin ningún tipo de complejos o pegas cuando se centra en las misiones principales, en parte por unos enfrentamientos especiales que son tan épicos como intensos, pero se diluye bastante cuando se pierde en esa vorágine de recados secundarios que solo sirve para alargar su duración y para romper la secuencia de la historia. El resultado final, a pesar de todo, es notable, ya que su sistema de combate está muy bien adaptado y es, como siempre, muy adictivo, pero deja el regusto agridulce de que con un poco más de ambición podría haber sido muchísimo mejor, y quién sabe, incluso podría haberse erigido como un referente dentro del género. En definitiva, tiene asignaturas pendientes para una hipotética segunda entrega, pero la base es muy buena y prometedora.

Redactado por Sergi Bosch (Elite)

Análisis de Gears Tactics para PC: Sera, planeta abierto
Análisis de Gears Tactics para PC: Sera, planeta abierto
Análisis de Gears Tactics para PC: Sera, planeta abierto
Análisis de Gears Tactics para PC: Sera, planeta abierto
Análisis de Gears Tactics para PC: Sera, planeta abierto
Análisis de Gears Tactics para PC: Sera, planeta abierto
Análisis de Gears Tactics para PC: Sera, planeta abierto
Análisis de Gears Tactics para PC: Sera, planeta abierto

Alternativas
X-COM, Mutant Year Zero: Road to Eden... En el plano RPG también están los sobresalientes Divinity Original Sin.
El sistema de combate. Los enfrentamientos finales. El apartado audiovisual. Algo de personalización
Excesiva repetición de misiones secundarias. Guion muy plano. Cierto desequilibrio entre clases.
Tiene algunos vicios por corregir, pero adapta de manera sensacional la estrategia por turnos de XCOM a la estética Gears. Tan divertido como intenso.
Para poder aportar cualquier tipo de contenido a uVeJuegos.com necesitas estar registrado y además haber iniciado sesión.

Elige lo que quieres hacer:

Administradores de Análisis: ____GEX_____, beto, CodeRed, Doscv, elite, Keyser Soze, MrRafa, NewRandomAge, Ohkouchi.
×