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El infierno en las ruedas
PC

El infierno en las ruedas

En los albores del Cd-Rom, los programadores de Lucas Arts se frotaban las manos con la posibilidad de incluir las voces de los personajes pero con la emoción olvidaron echar más leña al juego.

Por Gladiator,
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Si por algo ha recibido halagos Lucas Arts, amén de sus juegos sobre la conocida saga galáctica, es por sus títulos pertenecientes al género de las aventuras gráficas. Monkey Island, Grim Fandango, El Día del Tentáculo o Indiana Jones, son claros ejemplos de lo que un juego debería ofrecer: Diversión, humor, un interfaz agradable y una dificultad bastante ajustada. En todos estos aspectos los juegos de Lucas son auténticos reyes, y en su momento se bastaron para convertir el género en uno de los más cotizados y valorados de la historia de los compatibles.

La industria ya es bastante despiadada como para encima tener al enemigo en casa. El caso de Full Throttle, juego objeto del presente análisis, corre paralelo a la vida del menor de una familia numerosa, en la que el benjamín de la casa no sólo tiene que medirse con los demás día a día, sino también con lo que sus hermanos mayores lograron en su momento. Si no se tuviese esa vara de medir, podría decirse que Full Throttle es una magnífica aventura gráfica, posiblemente de las mejores, pero con la sombra alargada del resto de títulos de la compañía, el juego se convierte en el eslabón más débil, apareciendo algunos defectos importantes si se le observa desde ese punto de vista.

Full Throttle tiene un buen argumento e incluso humor -bien encajado a pesar del momento y lugar en el que se fija la historia-, ciertas dosis de ingenio en sus puzzles, una sensacional banda sonora y un ameno interfaz que incluso sería llevado más tarde a otros juegos como por ejemplo la tercera entrega de Monkey Island. ¿Qué falla entonces? Pues un poco de todo, los puzzles no son excesivamente complicados como en Monkey Island, su duración es menor, gráficamente está en tierra de nadie... Pero con todo el principal fallo es que está uno o dos peldaños cualitativos por debajo de sus "hermanos".

Una de las mejores bazas de Full Throttle es su cabecilla, Tim Schafer, que actualmente está en boca de todos debido al cercano lanzamiento de su último juego, el excepcional Psychonauts. En aquella época, el responsable de esta aventura gráfica también se encontraba en los altares de la industria, compartiendo escalafón con otro de sus compañeros, Ron Gilbert. Junto a él, había colaborado activamente en las dos primeras entregas de Monkey Island, a principios de los noventa, para pasar posteriormente a dirigir uno de sus mejores trabajos con la secuela de Maniac Mansion y finalmente dar su mayor golpe de efecto, años después, con Grim Fandango. Entre ambos títulos sólo desarrollo un juego: Full Throttle.

El argumento

Full Throttle no cuenta con una historia excesivamente densa o rebuscada, aunque no por ello deja de ser atractiva para el jugador. Con todo lo mejor es su gran desarrollo, entrelazándose matices, usuales en películas o libros, como la ambición, la lealtad o la venganza.

El jugador asume el papel de Ben, el líder de una banda de motoristas conocida como "Polecats", un personaje de aspecto rudo y fiel a su modo de vida en la carretera. Ben, sin comerlo ni beberlo, se verá envuelto en una trama para eliminar al dueño de la Corley Motors (claro guiño de la gente de Schafer a la popular marca de motocicletas Harley Davidson). Tras esta conspiración se esconde Ripburguer, el vicepresidente de la compañía, un personaje oscuro y manipulador que no dudará en utilizar todos los medios a su alcance para quitar de enmedio cualquier obstáculo que se interponga en su camino, y reconvertir la fábrica de motos en una factoría de furgonetas, acabando así con parte del espíritu que rodea este peculiar modo de vida. Los efectos colaterales de esta conspiración harán que la banda de Ben termine en prisión y él sea perseguido por la policía como principal sospechoso del asesinato del viejo Corley, que, cómo no, ha sido obra de Ripburguer y sus matones.

Para lograrlo, Ben, vivirá un sinfin de aventuras que le llevarán a conocer a Maureen, una atractiva mecánica de motos que esconde un importante secreto. Por otra parte, entrará en juego Miranda, una periodista que tiene la suerte o la desgracia de presenciar el asesinato de Corley, y, al igual que Ben, será perseguida por Ripburguer.
Un juego de moteros compitiendo con alocados piratas, arqueologos de cine o tentáculos dictadores
Un juego de moteros compitiendo con alocados piratas, arqueologos de cine o tentáculos dictadores
A pesar de la temática del argumento, el juego cuenta con algunos momentos entrañables
A pesar de la temática del argumento, el juego cuenta con algunos momentos entrañables
El objetivo a lograr es limpiar el nombre de Ben, de su banda y chafar los planes de Ripburguer
El objetivo a lograr es limpiar el nombre de Ben, de su banda y chafar los planes de Ripburguer

Información del juego

Fecha de lanzamiento: 1994
Desarrollado por: LucasArts
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