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Análisis de Farthest Frontier: Los creadores de Grim Dawn sorprenden con un gran juego de estrategia
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Análisis de Farthest Frontier: Los creadores de Grim Dawn sorprenden con un gran juego de estrategia

Farthest Frontier es un city builder con espíritu clásico, una gran profundidad táctica, y un montón de gestión y construcción para asegurar la supervivencia de tu asentamiento medieval.

Por Sergi Bosch [@GriffithDidNW],
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Farthest Frontier es el más reciente trabajo de Crate Entertainment, el estudio responsable de Grim Dawn, uno de los mejores ARPG Diablo-like que puedes encontrar en PC y en Xbox One (y Xbox Series, por retrocompatibilidad). Ahora llevan un tiempo enfrascados con este Farthest Frontier, un videojuego de estrategia y de construcción de ciudades en el maremágnum de locura y decadencia de la era medieval, que acaba de culminar su periodo de acceso anticipado y que ya está disponible en su versión completa de lanzamiento. Lo tienes disponible en PC a través de Steam; en las siguientes líneas te cuento qué tal ha salido, pero por ir adelantándote un poco ya te digo que es uno de los mejores y más profundos city builders de los últimos años.



La frontera medieval: un city builder profundo, complejo, e intenso

La principal fortaleza de Farthest Frontier reside en su planteamiento complejo, polifacético, que toca multitud de aristas de estrategia y de gestión para llevar a tu pequeño asentamiento a la supervivencia: vaivenes económicos, producción y productividad, recursos y materias primas, administración social y civil minuciosa, vertiente táctica militar y defensiva y, por supuesto, muchísima construcción y aprovechamiento del espacio. También tendrás que lidiar con enfermedades, cada una con distintas curas y prevenciones, desde heridas y accidentes causados por la actividad laboral a cólera o disentería, y por supuesto también con hambrunas, fenómenos climáticos extremos y amenazas e incursiones externas.

Empiezas seleccionando un entorno natural, de diferentes características y dificultades medioambientales (de un valle idílico repleto de recursos a una tundra o un desierto inmisericordes), y de ahí te encuentras de cero con el nacimiento de tu nuevo asentamiento. Eliges el sitio exacto para el centro de la ciudad… Y a partir de este momento todo es magia. La diferencia de Farthest Frontier con respecto a otros city builders modernos es, de hecho, una vuelta a lo clásico; un regreso al ritmo dilatado, al lento discurrir de las estaciones (incluso en velocidad x3 es un videojuego claramente pausado), muy punitivo, que no se centra en la rápida expansión territorial ni en la optimización del crecimiento sino en la supervivencia y en la gestión a medio-largo plazo.



Como es lógico, tendrás que buscar recursos básicos, como alimentos, combustibles, materias primas o espacios edificables para la explotación y producción, a ser posible lejos de los múltiples campamentos bárbaros que pululan por el mapa, para ir avanzando desde los primeros compases de la civilización hasta una ciudad medieval de propio derecho, amurallada, sólida, autosuficiente, el pináculo de su era. No es fácil, eso ya te lo digo, porque en Farthest Frontier, incluso cuando parece que no pasa nada, pasan muchas cosas. Por ejemplo, los cultivos se pueden perder por cuestiones tan ínfimas, tan puramente técnicas como un exceso de temperatura imprevisto, por un descenso en la fertilidad provocado por la exploración del suelo, o incluso por la presencia de excesivas malas hierbas o de piedras en el terreno.

De igual manera, una fiebre tifoidea mal controlada, en casas sin acceso a agua potable o demasiado juntas, podría provocar el colapso de buena parte de la población del asentamiento de manera repentina, lo que te dejaría con una mano de obra insuficiente para sostener la infraestructura inmediata. Casos así hay muchos, y nos podríamos tirar un buen rato enumerando la infinitud de peligros y de ajustes finos que requiere la supervivencia de city builder de Farthest Frontier, pero creo que con esto te haces a una idea: es un juego muy denso, muy profundo, que es una auténtica maravilla si ya tienes algo de experiencia en el género, pero que puede hacerse muy duro si es tu primera toma de contacto con él. Hay, por suerte, selectores de dificultad que te permiten personalizar enormemente la experiencia, pero aún así hay tantos subsistemas que tendrás que armarte de paciencia al principio para entenderlos.



El esfuerzo, no obstante, merece la pena, porque lo que ha conseguido Crate Entertainment es, en esencia, uno de los mejores city builders del mercado ahora mismo; uno en el que la agricultura, además, adquiere un peso poco habitual dentro del género, gracias a mecánicas súper inteligentes y realistas como la rotación de cultivos, la planificación del suelo agrícola, la disponibilidad o cuestiones climatológicas. Lo mismo aplica al tejido productivo del juego (serrerías, forjas de armas, ahumadores de carne, academias, fábricas de ladrillo, canteras…), que no sorprende por traer nada especialmente nuevo pero sí por su grado de precisión a la hora de configurar auténticos entramados de recolección y logística de materias primas. Esta riqueza de todos los sistemas es el gran éxito de Farthest Frontier, con un sistema de economía y desarrollo que siempre, siempre transmite una sensación de progreso muy calculado y merecido.

La vertiente militar, aunque menos relevante en la partida, también tiene un papel importante… Y menos conseguido, todo sea dicho. Las incursiones de bandidos son quizás demasiado típicas, con ideas que un poco nos retrotraen a los clásicos de Civilization en los primeros compases de las civilizaciones y que hacen que el ejército sea poco menos que testimonial, pero es verdad que los ataques de fauna salvaje son un auténtico puntazo; tienes a tus leñadores por ahí, tan tranquilos, y en la tranquilidad del atardecer otoñal les ataca un lobo. Se monta, como te imaginarás, un caos de proporciones bíblicas: todos corriendo, dándose la vuelta ocasionalmente para defenderse, con los cazadores o los soldados cercanos acudiendo a la zona para acabar con el animal… Y, de pronto, uno de esos leñadores contrae cólera.



Es una movida, desde luego, pero mantiene la partida muy ágil; como te decía, incluso cuando parece que nada ocurre, en realidad todo ocurre. Le ha faltado algo más de presión bélica (sin ser un juego militar, entiéndase) y algo más de profundidad al respecto, pero el resultado es que la gestión, la construcción y la economía tienen un papel mucho más fundamental de lo que uno podría esperar en primera instancia.

En el apartado audiovisual, el título apuesta por una dirección artística muy sobra, eficaz, con escenarios más o menos detallados y, en general, buenos acabados en materia técnica y gráfica. El rendimiento es más o menos estable, pero también podría dar todavía más de sí; ha mejorado desde el early access, pero todavía a día de hoy, en la versión de lanzamiento, hay algún que otro tirón injustificado, un uso muy elevado de la GPU para el acabado gráfico del juego, y ciertos efectos no tan conseguidos como otros. Es satisfactorio, pero no tan bueno como me habría gustado, sobre todo teniendo en cuenta que hay otros títulos del mismo género, más grandes, más texturizados, que rinden francamente mejor.



CONCLUSIONES

Farthest Frontier es uno de los city builders más rigurosos y completos que recuerdo; la agricultura, la construcción, la economía, la planificación a medio-largo plazo, y la gestión de eventos adversos completamente emergentes (desde heridas a enfermedades contagiosas, pasando por efectos climáticos extremos o invasiones) son geniales, con un montón de subsistemas que le dan un grado de precisión muy por encima del juego de gestión de ciudades promedio, y un ritmo pausado que nos trae a los clásicos del género. Las principales pegas son su apartado militar, que palidece mucho en comparación con el resto de mecánicas (si bien se lo perdonamos por no ser un eje central de la propuesta), un rendimiento aceptable pero al que todavía le falta mucha depuración y optimización, y que quizás le falta una chispita de originalidad, un girito que revitalice el género. Eso sí, como city builder medieval es una apuesta súper segura, completa y absorbente, que te tendrá pegado a la pantalla durante horas y horas, casi ajeno al paso del tiempo.

Copia digital proporcionada por Terminals


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La agricultura. La gestión. Eventos aleatorios. Muy profundo, lleno de subsistemas. Diversos biomas.
Aspecto militar muy justito. La optimización está okay; todavía tiene mejorar un poco.
Farthest Frontier es estrategia compleja, honesta, clásica, y súper absorbente. Uno de los city builders más divertidos de los últimos años.

Información del juego

Fecha de lanzamiento: 23 de octubre de 2025
Desarrollado por: Crate Enternainment
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