¡Colabora!
0
Análisis Far Cry 6 - ¡Viva la Revolución!
PC PlayStation 4 PlayStation 5 Stadia Xbox Xbox One

Análisis Far Cry 6 - ¡Viva la Revolución!

Ubisoft reinterpreta las convulsas revoluciones de la historia de Latinoamérica con Far Cry 6, que se erige como uno de los shooters más vibrantes, catárticos y humorísticos de los últimos años.

0 0 0

El recorrido de la industria de los videojuegos con todos los asuntos relativos a la revolución es algo que viene de largo; además de suponer un vaivén temático cuya variable acogida y misma concepción no pueden ser desligadas de un momento determinado de la realidad ontológica, es un motivo especialmente recurrente a la hora de preconfigurar tramas, hilos argumentales y estados de mundo. Lo hemos visto cientos de veces, y aunque a veces se tira en exceso de determinados tópicos, en realidad no nos queda otra que admitir que funciona muy bien, si bien nos gustaría que hubiera algo más de variedad. Esto es especialmente apreciable en la obra de Ubisoft, y a veces me pregunto hasta qué punto podemos hablar de la influencia del factor cultural e histórico de una nación en el eje narrativo de toda una serie de manifestaciones lúdicas pues, a fin de cuentas, hablamos de apariencia internacional pero de auténtico corazón francés. No obstante, como diría el legendario Michael Ende, “esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión”.

Lo indiscutible es que la revolución, en su esencia más inmaculada, ya protagonizó pasados proyectos del estudio, véase aquel agridulce Assassin’s Creed 3, que se ambientaba en la crudeza y en el maremágnum de decesos de la guerra de la independencia estadounidense, y claro, también es imposible no traer a colación un Assassin’s Creed Unity que, a pesar de sus claroscuros, hacía lo propio con la Revolución Francesa. No obstante, la cosa no queda ahí, porque es indiscutible que, hasta cierto punto, un porcentaje muy significativo de los títulos de Ubisoft se sirven del ideal humano de la rebelión, de acabar con la opresión de un statu quo milenario y caduco y avanzar hacia un nuevo y esperanzador futuro. Exactamente en estas consideraciones podemos enmarcar a Far Cry 6, la última entrada en la exitosa franquicia de tiroteos y mundos exóticos; así pues, en las siguientes líneas te contaré lo mejor que pueda qué me ha parecido lo nuevo de Ubisoft, aunque ya te puedo adelantar que lo considero uno de los shooters en primera persona más vibrantes, cachondos y desinhibidores de los últimos tiempos.



A nivel argumental, se cumplen los preceptos de sedición y revuelta que anunciábamos unas cuantas líneas más arriba: en Far Cry 6 encarnamos a Dani Rojas, un guerrillero especialmente salvaje que lucha en pos del éxito de un movimiento revolucionario ficticio-caribeño llamado, con toda la intención posible, Libertad. A este respecto, debemos hacer un inciso: lo nuevo de Ubisoft emplea un tratamiento del protagonismo relativamente similar al que pudimos ver en, por ejemplo, Assassin’s Creed Odyssey, de manera que el sexo de Dani Rojas quedará a nuestra elección; eso sí, a diferencia de su contrapartida grecolatina, el personaje será exactamente el mismo, por lo que no habremos de esperar diferencia alguna en lo que a carácter o personalidad respecta. Dicho de otro modo: solo cambia el modelo y la voz. Personalmente, me parece que está más trabajada la versión femenina, y creo que además posibilita una lectura que va más allá de lo meramente político, por lo que, a priori, mi recomendación iría por esos derroteros, a pesar de que la magia del asunto es que la elección corra a cargo del jugador. Creo que es fenomenal que cada uno tenga la posibilidad de escoger el avatar que más le apetezca, tenga mayores implicaciones en la trama o no.

"En Far Cry 6, la revolución lo es todo; es el eje argumental que une a los personajes y que sitúa la acción en su cauce."


En cualquier caso, el objetivo de Libertad es terminar con el yugo fascista de Antón Castillo, que ha sumido a Yara, nación insular que guarda una semejanza conceptual bastante tangible con Cuba y con República Dominicana, en la enésima representación fascista de los ideales del autoritarismo y del militarismo. Eso sí, es remarcable cómo se las ha ingeniado Ubisoft para escapar de la clásica dicotomía político-económica que, entre otras cosas, atenaza al mundo a día de hoy; estos esfuerzos, por suerte, redundan en un villano que no es precisamente fácil de clasificar, decisión creativa que considero un acierto. No en vano hablamos de una franquicia que lleva ya casi una década centrándose en el especial y místico ejercicio de crear villanos de altísimo calibre. Lo vimos con la demencia vesánica de Vaas en Far Cry 3, acaso la mejor entrega de la serie, y también con la volatilidad de Pagan Min y el fervor religioso de Joseph Seed en las sucesivas entregas, pero el malo-maloso de Far Cry 6 tiene algo especial: está interpretado (voz y expresiones) por Giancarlo Esposito, más conocido por su papel de Gus Fring en Breaking Bad, aunque también sale en Better Call Saul y en The Mandalorian. Poca broma con eso.



Por tanto, creo que no sorprendo a nadie cuando digo que los mejores momentos, en el plano narrativo, se dan cuando Antón Castillo aparece en escena; ya sea perfilando su turbulenta y compleja relación con su hijo, Diego Castillo, o dando rienda suelta a toda su crueldad, a su poder de tirano desmedido, el personaje convence y cautiva, aunque sin demasiadas florituras psicológicas, sin profundizar demasiado en la insondable existencia del ser. Ciertamente, Antón Castillo tiene una suerte de carisma impagable, y como personaje posee unos objetivos claros y cumple con creces su papel, pero tampoco es la sublimación de los antagonistas en el mundo de los videojuegos. Sin embargo, algunas veces, cuando su aparición brillaba con luz propia, llegaba incluso a recordarme a la fabulosa y temible figura del Dictador de El otoño del patriarca, sin duda la obra más barroca y compleja del genio atemporal que es Gabriel García Márquez… Salvando las distancias, claro está. El trasfondo existe y es también fácilmente inferible cómo personalidades reales han determinado el modus vivendi y la caracterización emocional de Antón Castillo, por lo que recomiendo dejarse llevar cuando aparece en pantalla y no hacerse demasiadas preguntas.

"El antagonista, interpretado por el sensacional Giancarlo Esposito, es el personaje que mejor sirve a los propósitos narrativos. Es una delicia ver cómo le arrebata la escena a los demás, está en su salsa."


No obstante, por eso me apena que el resto del elenco no esté al mismo nivel que el enemigo público número uno. Hay una buena nómina de secundarios, en su mayoría personalidades variopintos de toda índole, gentes de las clases más bajas, obreras y de espíritu magnánimo y honesto, aunque a veces se sienten un tanto monotemáticos, como si estuvieran excesivamente encorsetados en sus papeles. Los que mejor funcionan, además de Antón Castillo, son su hijo, por la potencia dramática que destilan muchos de sus momentos, y otros que están, simplemente, mal de la cabeza, como el loco de Philly o Juan Castillo, si bien mantienen esa dimensión limitada y plana que mencionaba anteriormente. Esto no deja de entrar dentro de lo esperado; de la misma manera que uno no se pone a ver una película de Rambo por el guion, nadie inicia Far Cry esperando encontrarse con un escrito de ardiente literariedad, o con una simbología visual rayana en la obsesión detallista de Bergman o Tarkovsky. Aquí se viene a pegar unos cuantos tiros y a pensar lo menos posible, y eso es bueno; es muy positivo que existan juegos así, catárticos en su medida, parcos en su expresión y muy resolutivos en la ejecución.



Porque todo lo dicho hasta ahora no implica, en absoluto, que la narrativa de Far Cry 6 sea mala; es más, lo nuevo de Ubisoft me ha convencido, por ejemplo, mucho más que la anterior entrega, en parte porque se descubre ante la autoparodia, se recrea en el humor y en el paroxismo irresoluto y simpático para mantenerte enganchado y derribar por completo la incredulidad del jugador. Llega un momento en el que no importa que un personaje sea predecible, o que la traición que se veía venir a cincuenta leguas finalmente se consume, porque el título no cesa de validarse a través de las referencias internas, de la parodia de sus propios motivos, y de resolver todas las situaciones escabrosas con un cóctel de explosiones, al ritmo de boleros y reggaetón escogidos al dedillo, como acompañamiento de toda una sarta de tiros y de insultos latinoamericanos dignos de los grandes éxitos de Yahoo Respuestas. Al final perdura la sensación de que todo está tan pasado de vueltas que la coherencia sencillamente deja de ser pertinente; la experiencia es, en suma, gratificante, simpática, y hasta catártica. Creo que es todo un acierto que el título, en esencia, no se tome muy en serio. Si eres capaz de vivir el momento, de entregarte a su propuesta, en Far Cry 6 te depara un chute de adrenalina, y te lo vas a pasar de maravilla.

"La experiencia que propone Far Cry 6, aunque no es novedosa en ningún sentido, es gratificante, simpática y hasta catártica; es perfecta para dejarse llevar y no pensar en nada durante un buen rato."


En cuanto al apartado jugable, ya sabemos a lo que venimos: estamos ante un shooter en primera persona que mezcla elementos propios del sandbox y del RPG en una estructura de mundo “semiabierta” (más consideraciones al respecto en las próximas líneas). La fórmula Far Cry se ha mantenido relativamente incólume desde sus inicios, aquellos que venían de la archiconocida demo técnica de una Crytek que quería abrirse al mercado de los videojuegos impresionando a las grandes compañías en un E3, aunque ha protagonizado alguna que otra evolución jugable en los últimos años. En este sentido, Far Cry 6 supone una vuelta a sus orígenes, en tanto en cuanto prescinde de ciertos elementos ajenos al núcleo de su propuesta, como los árboles de talentos o la excesiva proliferación del botín, y plantea un regreso al clásico, al esquema de tiros sin demasiadas complicaciones que era en primera instancia. No es una recapitulación plena, pero se atisban las razones de fondo: revitalizar una franquicia que quizás ha tenido demasiada cuota de representación en las últimas generaciones.

Por tanto, habremos de esperar un arsenal cuantioso de armas de fuego, un sinfín de explosivos, y por supuesto un desarrollo centrado fundamentalmente en la acción. Hay una ingente cantidad de pistolas, rifles, metralletas, escopetas, etc., además de armamento rocambolesco e inverosímil, como una mochila-mortero portátil, de manera que todas las herramientas de muerte se amparan en un sencillo sistema de estadísticas que contempla opciones como el daño, la cadencia, el alcance y la velocidad del proyectil, especialmente relevante por la existencia de una caída de bala que hará las delicias de los francotiradores empedernidos. Es más apreciable en unas armas que en otras, sin duda, pero hace las veces de sistema de progresión orgánico, y funciona muy, muy bien. Además, todo se puede personalizar y mejorar: silenciadores, munición incendiaria, venenosa, mirillas... Ni el buhonero de Resident Evil 4 o el conde de Village ofrecen tal variedad.



En general, una de las grandes virtudes de lo nuevo de Ubisoft en el shooter es que te permite encarar la acción de diversas maneras: desde la distancia, con sigilo, con vehículos armados de todo tipo, desde tanques y patrulleras armadas de costa hasta helicópteros de combate (nos ahorramos el chiste), y, cómo no, de frente, a pecho descubierto. En este sentido, destaco la evolución del sigilo, pero más que por su profundidad por la inclusión de determinadas mecánicas que contribuyen a que los jugadores puedan resolver situaciones más allá de estar agachados y detrás de una caja. Hablo de cositas como mirar por encima de una escalera, de asomar un poco la cara a través de una esquina, de desactivar las alarmas con pulsos electromagnéticos… Nada revolucionario, pero novedades, sin duda, bien recibidas. De todas maneras, no voy a mentiros: cuando mejor funciona Far Cry 6 es cuando se desata el caos, cuando nos ponemos frente a quince enemigos armados hasta los dientes, armados con un lanzallamas y con Fuego, de Bomba Estéreo, reverberando en nuestras cavidades auditivas y fundiéndose, no sin cierto encanto literario, con los disparos y las maldiciones. Los compañeros animales, por cierto, también funcionan genial y potencian la sensación de cachondeo que hace que el juego sea tan adictivo: es impagable ver cómo reaccionan los enemigos a nuestro cocodrilo psicópata, o a Chorizo, perrito con discapacidades de movimiento pero con malísimas pulgas. Hay unos cuantos y la mera actividad de desbloquearlos tiene su aquel.

"Aun con la mejora del sigilo y la profusión de vehículos de combate, cuando mejor funciona Far Cry 6 es cuando se desata el caos, cuando el tiroteo se vuelve total y se suceden los enemigos, los insultos y las acometidas salvajes de los compañeros o de la fauna. "


Y es que Far Cry 6 rebosa contenido por los cuatro costados: las tres inmensas zonas (cuatro, si contamos el prólogo) que vertebran su colosal mundo abierto están repletas de misiones, de submisiones, de misiones dentro de las misiones, el eterno retorno, infinitud sideral, esto no se acababa, mi chamaco, es una sucesión infinita de encargos, de tareas, de marcadores en el mapa, de carreras, de búsquedas de tesoros que, aunque en ocasiones puedan tornarse, en suma, abrumadoras, vacuas, consiguen no ser intrusivas en ningún momento, acaso uno de los grandes vicios de los trabajos de la compañía gala en los últimos años. Todo ese contenido adicional está simplemente ahí, de fondo, esperando a que el jugador se persone y se digne a participar en sus disparatadas propuestas; no he podido probarlo todo, por descontado, pero ya os aviso de que algunos de los mejores momentos de Far Cry 6 se encuentran precisamente en este tipo de encargos, porque es cuando el título se despoja de todas sus ataduras y se entrega y cuerpo y alma a su esencia más pura: el humor, el caos y la crueldad de la guerra. Es una combinación extraña, pero créeme que le ha salido bien al estudio. Y por si eso fuera poca emoción, cuenta con cooperativo en línea para dos jugadores. La locura máxima. Eso sí, en materias de inteligencia artificial la franquicia todavía tiene mucho que recorrer.



Eso sí, es una pena que en este regreso a las raíces de la franquicia, y probablemente del género, no haya habido algo más de clarividencia. La supresión de ciertos elementos RPG sin ningún tipo de sustitutivo ha simplificado las mecánicas, a veces en exceso, pero ese no es el auténtico problema: el tema está en que Far Cry 6, a diferencia de lo que propone su hilo argumental, solo se atreve con una revolución jugable a medias. A pesar de ser más shooter que en la quinta y en la cuarta entrega, incluye la rareza de las armas como factor nuclear en las estadísticas, y lo que es peor: el sistema de niveles, tanto en el protagonista como en los enemigos. Esto implica que, por desgracia, la progresión por su colosal mapa, que contiene tres áreas inmensas de distinta atmósfera y una decente variedad de biomas, parece un pelín artificial, en tanto en cuanto te cierra el paso a determinadas zonas por la simple existencia de enemigos de altísimo nivel que, como es lógico, son mucho más fuertes que Dani Rojas si está en los primeros compases de la partida. Eso no sería el fin del mundo si no diera lugar a sucesos un tanto descabellados, como ver a un enemigo resistir cinco o seis disparos seguidos a la cabeza simplemente porque la diferencia de niveles ampara unas diferencias que no casan con la jugabilidad clásica de un shooter, mucho más directa, y temo que también mucho más coherente y verosímil. Es cierto que con un poco de maña y con ciertas dosis de picaresca puedes saltarte las restricciones o, cuando menos, esquivarlas hasta cierto punto, pero siempre quedará la sensación de que Far Cry 6 podría haber sido mucho más atrevido aquí, y es un factor a tener en cuenta. Luego, como siempre, se pueden cazar numerosos animales e incluso mejorar las bases de Libertad, previa recolección de recursos... Poco más.

"A pesar de sus claroscuros, la experiencia que ofrece Far Cry 6 es trepidante y divertida a más no poder, es una oda al cine de acción más palomitero y espectacular."


La exploración, de todas formas, es bastante satisfactoria, algo que se debe a la existencia de búsquedas que por momentos recuerdan a los templos o a las ruinas de Uncharted y de Tomb Raider; implican en muchas ocasiones la utilización de nuestro gancho, uno de los grandes descubrimientos de la programación videojueguil en los últimos años, y el empleo inteligente del paracaídas o del wingsuit. Poco más puedo decirte, más allá de que vale la pena perderse por las cavidades olvidadas de las cuevas, más por lo satisfactorio del acertijo ambiental que por la recompensa, y que en cualquier caso las vistas, las alturas y el uso del traje de vuelo son un atractivo imperdible para estos menesteres. Hay algo muy mágico en esto de tirarse de una montaña y descender al campanario del pueblo de enfrente en caída libre, sostenido solo por el hálito del viento y de la naturaleza, porque Far Cry 6 también sabe ser relajado y distendido cuando la ocasión lo requiere. A veces está claro que se le pasa, como con ese polémico videojuego de pelea de gallos (que, honestamente, a pesar de lo flagrante de la costumbre se las ingenia para ser más simpático que pérfido y sucio), lo que supone uno de los homenajes velados más distinguidos que recuerdo a ciertos clásicos del género de la lucha, pero el título es lo suficientemente variado como para que puedas recorrer Yara a tu ritmo, sea a pie, volando, en coche, o a caballo. Toda una experiencia.



Finalmente, en lo relativo al apartado audiovisual, Far Cry 6 sigue la estela de Assassin’s Creed Valhalla, el anterior gran proyecto del estudio, y preconfigura escenas de un elevado músculo gráfico. Hay algunos efectos que no están a la altura, y, como de costumbre, si buscas vas a encontrar determinadas texturas rebeldes, que por un motivo u otro rehúsan un correcto funcionamiento a su resolución ideal, pero en general todo está a muy buen nivel. Destacan los atardeceres y el mecer de los árboles con el viento, especialmente en los parajes montañosos, que en mi opinión están más conseguidos que los marítimos, a pesar del ámbito insular de Yara. En materia de animaciones y expresiones faciales, cumple sin más, algo perfectamente lógico si tenemos en cuenta que su mapeado tiene una dimensión mucho mayor que buena parte de los grandes estandartes gráficos de la industria. Por otro lado, la banda sonora es una auténtica delicia: es muy completa, extensa, e incluye canciones como La gozadera, de Gente de Zona, Livin’ la vida loca, de Ricky Martin, Havana, de Camila Cabello, e incluso Bella Ciao, cuya creciente popularidad debemos, probablemente, al fenómeno de masas que ha sido La casa de papel. El doblaje en español, tanto europeo como latinoamericano, está bien y deja buenas interpretaciones, aunque destaca la versión original; por desgracia, casi todos los personajes hablan, en su mayoría, en inglés, a pesar de que todos los elementos de contextualización (carteles, propaganda, notas, letreros, etc) estén en español.

Conclusiones

Con esta sexta entrega, Far Cry es más grande y espectacular que nunca, por lo que cumple una de las consignas básicas del estudio. No obstante, también es muchísimo más; es un título inteligente que conoce sus carencias y sus límites y que explota, nunca mejor dicho, sus virtudes gracias a su genial sentido de la autoparodia, a su humor negro y desenfadado, y a una jugabilidad adictiva que, aunque no termina de completar una revolución que ya se siente necesaria, cumple con creces y te absorbe con la sinergia de casi todos los elementos que aúna la propuesta. Su mundo abierto es inmenso, está repleto de contenido, de vehículos, de destrucción y de catástrofes naturales y humanas, y en general lo nuevo de Ubisoft ofrece una experiencia vibrante, divertidísima y única que te hará reír y evadirte de la realidad, aunque sea para adentrarte en la nación de las penurias y de la volatilidad militar. Se echa en falta, eso sí, una revisión de los motivos básicos de la trama, una reinterpretación completa de las técnicas narrativas, ya que la franquicia se ha vuelto un tanto predecible, y una revisión más profunda de su esquema jugable, ya que a pesar de todo no consigue diferenciarse completamente de propuestas pretéritas del estudio, pero creo que Ubisoft no va por mal camino; en definitiva, si te apetece dejarte llevar por su frenética acción, su trepidante ritmo y su humor, en Far Cry 6 encontrarás un título que te cautivará de principio a fin. Eso sí, si no te gustaron los anteriores, dudo mucho que este consiga convencerte.

Copia digital proporcionada por Ubisoft.

Análisis de Far Cry 6 para PC: Análisis Far Cry 6 - ¡Viva la Revolución!
Análisis de Far Cry 6 para PC: Análisis Far Cry 6 - ¡Viva la Revolución!
Análisis de Far Cry 6 para PC: Análisis Far Cry 6 - ¡Viva la Revolución!
Análisis de Far Cry 6 para PC: Análisis Far Cry 6 - ¡Viva la Revolución!
Análisis de Far Cry 6 para PC: Análisis Far Cry 6 - ¡Viva la Revolución!
Análisis de Far Cry 6 para PC: Análisis Far Cry 6 - ¡Viva la Revolución!
Análisis de Far Cry 6 para PC: Análisis Far Cry 6 - ¡Viva la Revolución!
Análisis de Far Cry 6 para PC: Análisis Far Cry 6 - ¡Viva la Revolución!
Su humor. La banda sonora. El villano principal. Jugabilidad directa, completa y emocionante.
La trama es un tanto predecible. No consigue renovar mucho su fórmula.
A pesar de que la franquicia necesita una revolución algo más tangible, Far Cry 6 es tan vibrante como ingenioso. Uno de los shooters del año.
Para poder aportar cualquier tipo de contenido a uVeJuegos.com necesitas estar registrado y además haber iniciado sesión.

Elige lo que quieres hacer:

Administradores de Análisis: ____GEX_____, Aceskies, Doscv, elite, Keyser Soze, Mynra, NewRandomAge, Wuyashen.
×