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Temporada de transición
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Temporada de transición

Os contamos lo que nos ha parecido FIFA 22, una entrega que añade animaciones y mejora la base de lo que será el futuro de la serie, pero lejos del impacto esperado.

Por Juan B.,
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En el fútbol, mirando en concreto al Real Madrid y al FC Barcelona, se aplica el principio de la teoría de Blaise Pascal sobre los vasos comunicantes. Es decir, hay un cambio de papeles cada cierto tiempo. Cuando el Barça está bien, el Madrid suele vivir sus peores momentos. Dicho con otras palabras, nunca estarán en el mismo nivel porque cuando uno gana, el otro pierde. No hay más que ver la situación actual, con el equipo catalán arrastrándose a duras penas y en la ruina mientras Mbappé, la cara visible de FIFA 22, cuenta los días para vestir de blanco. Es fascinante que podamos aplicar esta teoría a los simuladores de fútbol, y es que cuando FIFA está en su mejor estado de forma, Konami trata de hacerse con una pequeña porción del pastel con su Pro Evolution Soccer (ahora eFootball), que esta temporada ha resultado ser un desastre. Pero, ¿dónde queda FIFA 22 que, sobre el papel, promete una evolución respecto a las entregas anteriores pero sin llegar a presentar novedades de peso? El mayor cumplido que le podemos hacer es que por primera vez en mucho tiempo ofrece fútbol de verdad.

FIFA 22 es la primera entrega en la que las consolas de nueva generación (PlayStation 5 y Xbox Series X/S) sirven como punto de partida y que forman los cimientos de lo que será el futuro de FIFA con la incorporación de nuevas tecnologías que añadan nuevas animaciones y que reconstruyan el sistema de comportamiento de los jugadores. Empecemos con el gran cambio de este año, la ostentosa introducción de la tecnología HyperMotion, exclusiva de las nuevas consolas y de Google Stadia (incomprensiblemente se ha dejado fuera de PC). Gracias a esta nueva metodología de captura de movimiento, EA Sports ha podido añadir hasta 4000 animaciones al juego para ofrecer movimientos y comportamientos más realistas. Es lo primero que salta a la vista en los tiros, los cabeceos, los forcejeos o las faltas. Eso sí, no estamos ante nada revolucionario ni ante un juego que nos demuestre que lo que hace es posible gracias a la nueva generación de consolas.

FIFA 22 es una entrega de transición, lejos de lo que podría ser un simulador de fútbol de nueva generación.


FIFA 22 tiene un tempo más lento y pausado que el año pasado. No es un ritmo idéntico al que hemos visto en PES en sus últimas entregas, pero sí que se nota que hay un cierto alejamiento del estilo que predicaba EA Sports hasta ahora y que lo hacía un correcalles. A nosotros nos encanta que FIFA 22 haya bajado una marcha y nos exija trabajar más las jugadas. Este ritmo más pausado es posible gracias a una serie de decisiones que cambian la base de los últimos años. Los regates ya no son tan efectivos, no el movimiento en sí, como podría ser una marsellesa, sino las filigranas que se podían cancelar para aprovechar la explosividad del jugador y con los que podíamos salir disparados. Se enfatiza más el juego de pases, la elaboración de las jugadas y el uso de tácticas personalizadas. No obstante, creo que no me equivoco si digo que va a suceder una actualización post-lanzamiento que podría alterar la jugabilidad. No han sido pocos los jugadores que se han quejado de este nuevo ritmo, por aquello de estar acostumbrados a FIFA 21, y quién sabe si FIFA 22 será en un futuro un simulador que premie las filigranas y los sprints y no una buena táctica. Hay que decir que en el caso de Ultimate Team, sí que hemos notado que continúa por el camino de lo arcade, pero que la velocidad ya no resulta tan determinante, al menos por parte de los extremos.

Los porteros se han mejorado, ahora se comportan de una manera totalmente distinta. Eso se agradece, era uno de los apartados más criticables de los últimos años. Los guardametas cubren bien su palo corto y se posicionan correctamente cuando el rival se aproxima, pero es una mejora que sólo se aprecia jugando contra la inteligencia artificial. La otra cara de la moneda es que no son capaces de responder cuando un jugador lanza un tiro de calidad. No es difícil ver un partido con varios goles desde fuera del área, y si es con una volea o con un tiro raso, todavía más. La efectividad es peligrosamente elevada con estos disparos, y aunque nos ha sorprendido al tratarse de los primeros días de juego, puede que a la larga sea algo predominante. Es lo que nos tememos, no es difícil ver a jugadores como Piqué o Marquinhos, muy lejos del perfil de tirador lejano, lanzando misiles a la escuadra sin que el portero pueda hacer nada para atajarlo. Por fortuna, el sistema defensivo se ha actualizado a los tiempos que corren y las sensaciones que deja son positivas. Si nuestra posición es ventajosa, podemos robar el balón fácilmente. Es extraño que suceda aquello del delantero llevándose el balón a su favor con un rebote tras un bloqueo de nuestro defensa, una buena noticia que evitará dolores de cabeza.

La tecnología HyperMotion ha hecho posible que las animaciones como los cabeceos o los disparos queden naturales, lejos de las robóticas de entregas pasadas.


En cuanto a modalidades, FIFA 22 es un tanto conservador, aunque mantiene aquello de ofrecer diferentes tipos de juego en uno solo que encajan perfectamente con lo que demanda el perfil de jugador. De esta manera, EA Sports mantiene la base que ha ido construyendo en los últimos años y la refuerza con añadidos y cambios en forma de calidad de vida. Por ejemplo, la gran novedad del Modo Carrera es que ahora podemos crear de cero nuestro propio club, confeccionar nuestra plantilla y definir nuestros objetivos a corto plazo. Hay variedad de opciones que no se limitan solamente a la búsqueda de un nombre para el equipo, sino que podemos profundizar y seleccionar cánticos, marcar nuestro punto de partida en primera o segunda categoría, o seleccionar nuestras aspiraciones como jugador. Que esa es otra, ya no arrancaremos de titular al llegar al equipo, sino que seremos suplentes y los minutos que rasquemos al inicio de temporada influirán en las decisiones del míster de cara a su próximo once inicial. También se ha implementado un nuevo sistema de rasgos para definir todavía más el estilo de nuestro jugador. Además, por aquello de potenciar la temática rolera, se incluyen cinemáticas dentro del vestuario y en las negociaciones para que tengamos más presencia con las opciones de diálogo.

Otro que se sube al carro de los añadidos es Clubes Pro, que por primera vez recibe el trato que merece. Algunos de los cambios van más allá de poder personalizar nuestro avatar como una mujer y formar equipos mixtos. Se ha añadido un sistema de ventajas idéntico al que hemos comentado en el Modo Carrera y que permite equipar hasta 26 habilidades que se complementan con el árbol de ventajas que ya conocíamos. A nivel de opciones, por fin podemos disputar partidos informales en compañía de amigos y así sumar experiencia para que las estadísticas no afecten al club o poder jugar con amigos de otros equipos sin tener que salir del mismo. Además, se añaden los elementos de personalización en forma de cánticos o selección de banda sonora como acompañamiento en la celebración de nuestros goles.

Volta, el modo callejero heredero de FIFA Street, regresa un año más consolidándose como un fijo. Lo hace abandonando los elementos narrativos de poco interés y apostándolo todo para ser el modo Arcade por excelencia de FIFA. Este año el estilo de juego es más directo y veloz si cabe, con un medidor de habilidad en el que nos van dando puntos que se multiplican por realizar virguerías con el balón, regatear, hacer caños o dar pases con estilo. Esto se combina con las habilidades definitivas: Golpe Poderoso, Ritmo Puro y Entrada Agresiva, las cuales tienen un tiempo de reutilización, por lo que no podremos abusar de ellas porque el sistema no lo permite. El principal añadido es la inclusión del Volta Arcade, una selección de modos que varía cada fin de semana y que no son más que minijuegos para echar el rato con unos colegas. ¿Lo peor? Que más allá de las recompensas semanales, no tiene mayor recorrido.

Ultimate Team repite como el modo con más chicha, pero con un claro abuso a los micropagos que habría que estudiar.


Pero la chicha de FIFA está en Ultimate Team. El modo estrella de EA Sports continúa siendo tan adictivo como siempre, pero diseñado a conciencia para incentivar las microtransacciones (lo de micro se queda corto para lo que gastan algunos jugadores). Uno no puede evitar pensar que FUT se ha convertido en una auténtica máquina tragaperras que incentiva el pay-to-win y evita atajar la problemática de las cajas de botín que ya intentan regular en algunos países. Por el momento, EA se conforma con mostrar una previsualización de los sobres para que sepamos el contenido de la próxima apertura, con la condición de que no podremos echar un nuevo vistazo hasta pasadas 24 horas. Dicho esto, no encontramos nuevas características o mecánicas más allá del añadido de las cartas Héroe (jugadores como Morientes, Di Natale o Ginola en los mejores momentos de su carrera pero lejos de ser tratados como Icono) y algunos extra en la personalización de estadios. Este año, la experiencia se centra en los cambios estructurales para ofrecer una experiencia más agradable al usuario y que resulte gratificante para todos cuando hablamos de recompensas equivalentes al tiempo invertido.

Division Rivals ha cambiado casi por completo la estructura de competición, y ahora durante una temporada los jugadores van escalando posiciones y subiendo de división y rango en base a sus resultados. Es lo que ya existía, pero con cambios que lo hacen más afable para aquellos jugadores que no puedan invertir tanto tiempo. Existen puntos de control que nos impiden descender de categoría incluso si encadenamos una racha de derrotas. También hay una liga Élite reservada para jugadores profesionales o para aquellos con la suficiente maestría como alcanzar dicha división, que no es poca cosa. Por ahora, el matchmaking no funciona correctamente, y es que al tratarse de los primeros días de FIFA 22 es habitual que nos empareje con jugadores con mejor equipo y más habilidad. FUT Champions se ha rediseñado para estar en sintonía con los cambios aplicados en Rivals, así que ahora se divide en play-offs y fase final. El acceso a los play-offs se puede conseguir a lo largo de las seis semanas que dura cada temporada de Ultimate Team, mientras que las finales se celebrarán los fines de semana. De esta forma, el nuevo formato de FUT Champions es mucho más flexible y nos quita de encima la exigencia de disputar una cantidad ingente de partidos.

A nivel audiovisual, la presentación de los partidos es increíble. La gran mayoría de equipos cuentan con los cánticos oficiales de la hinchada.


FIFA continúa siendo un espectáculo en cuanto a ofrecer una experiencia de fútbol cercana a los partidos que se emiten en televisión, con los marcadores oficiales de las grandes ligas y un gran repertorio de equipos y estadios licenciados. Eso sí, con algunas ausencias de equipos importantes como la Juventus o la Roma, que no cuentan con licencia y tampoco existe la opción de poder personalizar sus indumentarias. A nivel gráfico, este año apenas vemos ninguna diferencia más allá de las nuevas animaciones, que repetimos que es una tecnología reservada en exclusiva para PS5, Xbox Series X/S y Google Stadia. Este año funciona a una resolución 4K y a 60 fotogramas por segundo durante los partidos y a 30 fotogramas en las cinemáticas. Los jugadores de PS4 y Xbox One notarán el salto con las texturas del césped, la nueva iluminación y el desgaste de la hierba, pero no es un salto significativo. En cuanto al audio, repiten Manolo Lama y Paco González, pero tampoco le vamos a dedicar más tiempo del necesario a un apartado estancado que no le hace ningún bien a la serie. Hace falta un cambio urgente en la narración, y más vale que sea pronto. La banda sonora es la clásica marca de la casa, con un repertorio de más de 150 temas con artistas como Chvrches, The Chemical Brothers o Swedish House Mafia.



FIFA 22 supone una pequeña evolución a nivel jugable, con un ritmo más pausado y la sensación de que predomina el juego elaborado ante el individualismo. De momento nos deja con la sensación de que es algo más continuista de lo que debería y que mantiene su apuesta por un estilo de juego que continúa ofreciendo diversión y unos partidos vistosos. En cuanto a los modos de juego, nos encontramos con muchos ajustes que hacen la experiencia más agradable, pero con un Ultimate Team que continúa abusando de los micropagos. Los jugadores habituales quedarán satisfechos con el resultado final, al igual que aquellos que llevan un tiempo tomándose un descanso.

Jugado en PlayStation 5. Copia digital proporcionada por Electronic Arts.
Análisis de FIFA 22 para PS5: Temporada de transición
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Alternativas
Os diríamos eFootball 22, pero...
El ritmo pausado. Los cambios pensando en la calidad de vida. El Modo Carrera.
Es un FIFA de transición, con cambios de poca profundidad. Ultimate Team sigue siendo pay-to-win.
FIFA 22 es una entrega continuista que sienta las bases de lo que será el futuro. El ritmo es divertidísimo y los añadidos todo un acierto.
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