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Mi equipo, nuestra carrera
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Mi equipo, nuestra carrera

Codemasters depura un año más la fórmula de su simulador de la categoría automovilística estrella con F1 2020, la sublimación de las carreras de monoplazas en la presente generación. Análisis F1 2020.

Por Sergi Bosch [@GriffithDidNW],
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Ya te comentaba en las impresiones finales de F1 2020 que Codemasters, una de las grandes especialistas en el vibrante y evasivo género de la conducción virtual, ha encarado la recta final de la generación con el pie bien puesto en el acelerador; a las sucesivas entregas de GRID, con GRID (2019) como última y emocionante iteración de la franquicia, y del ritmo embarrado y frenético de DIRT, con el próximo DIRT 5, se le suma un Fast & Furious: Crossroads que apura sus últimos meses hasta su advenimiento a nuestros sistemas, y, cómo no, la última entrega de Fórmula 1, con este F1 2020 que viene a perpetuar la cuidada simulación de la serie, al tiempo que se atreve con la adición de nuevos modos de juego, en una de las experiencias más completas y satisfactorias que ha dado el género en los últimos años. En las siguientes líneas trataré de contarte lo mejor que pueda qué es lo que me ha parecido F1 2020, no obstante, si quieres un adelanto, ya te digo que acierta de pleno a la hora de transmitir la mayor emoción y el leitmotiv de la categoría: la competición, tanto entre escuderías como en la pista misma. Análisis de F1 2020.

El mundo de la competición

La Fórmula 1 no solo destaca por la indiscutible potencia de sus motores, sino también por sus grandes estrellas; en otras palabras, por los rostros detrás de los monoplazas, y por todas esas pequeñas polémicas que surgen alrededor de los cambios de escudería, de los contratos, del palmarés comparado, en fin, ya se sabe, de toda esta fuente de debate y discordia dentro de la comunidad. No nos engañemos, la Fórmula 1 es mucho más que una mera competición de destrezas y de reflejos; es una carrera tecnológica a la desesperada con vistas a la dominación de la categoría. F1 2020 recoge bastante bien esas sensaciones, en parte porque presenta las escuderías del mundillo, pero también debido a que los grandes estandartes de la máxima categoría automovilística se dan cita aquí, en un terreno que no es ajeno al ritmo de la competición y de las rivalidades, lo que te permite enfrentarte de manera directa a ellos en una gran variedad de situaciones al volante.



Esta apuesta tampoco es que sea una novedad, a fin de cuentas, es algo que ya pudimos ver en pasadas ediciones, pero cobra fuerza con la adición de un nuevo modo que va sin duda más allá de las pretensiones del ya clásico modo carrera; me refiero, en efecto, a “Mi equipo”, una suerte de experimento en el que simulación estratégica y automovilística se funden con habilidad, dando lugar a la que ya es la experiencia más completa de la franquicia, y quizás una de las más satisfactorias del género. El nuevo modo nos insta a crear una escudería desde cero, pasando desde los aspectos más pictóricos, como la elección del logo de la marca y los colores y diseño del monoplaza, a elecciones propias de los gestores de los equipos, como la inversión y desarrollo técnico del motor y de las áreas de ingeniería, o la contratación del segundo piloto, en una tentativa de convertir la empresa no solo en el undécimo rostro de la categoría, sino de conseguir que se sitúe a la cabeza, cara a cara con los grandes exponentes del sector. Al final, el éxito de nuestros anhelos competitivo-económicos dependerá de nuestras decisiones y habilidad al volante, por lo que sí que se plantea una sensación de evolución y progreso natural.



No obstante, que el modo “Mi equipo” te ofrezca la posibilidad de ser simultáneamente piloto principal y presidente de tu propia escudería —tal y como hicieron los icónicos Bruce McLaren y compañía—, trae aparejadas unas “complicaciones” ineludibles; reuniones con la prensa —quizás uno de los ámbitos menos trabajados del título, por su carácter previsible y monótono—, pruebas previas a los circuitos, inversiones económicas con selección de patrocinadores, etc., se combinan con las emociones primarias de la velocidad y configuran un apartado que es tan excelso en su completitud que puede llegar a resultar abrumador en primera instancia, máxime si se es neófito en la franquicia o en el género. Eso sí, propone un ejercicio de inmersión que, a pesar de ocupar ingentes cantidades de tiempo, recompensa a los jugadores pacientes y entusiastas con enormes dosis de profundidad y emoción jugable; sin embargo, su profundidad reverbera más allá, y permite que se generen una suerte de “vínculos” con la escudería propia, si bien algunos elementos, como la muy cuestionable decisión creativa de que las distintas áreas del equipo se enfaden o pierdan moral cuando te centras en la gestión y desarrollo de otro ámbito de la marca, pueden romper las sensaciones o la coherencia en algún momento. En esencia, si tienes buena predisposición y paciencia, te costará soltar el mando durante varias semanas.

A nivel puramente jugable, las sensaciones de conducción siguen siendo sensacionales; la vibración te traslada perfectamente al circuito, y las distintas trazadas y curvas se sienten tan reales que es imposible no sucumbir, aunque sea un poquito, al vertiginoso encanto de F1 2020. Se trata, además, de un título que se esmera en materia de accesibilidad —si bien no llega a los estándares de The Last of Us: Part II, pionero y punta de lanza en estas áreas, salvando, por supuesto, las distancias— y dificultades varias. Es posible activar distintas ayudas de conducción que faciliten las labores mecánicas o incluso el conocimiento de las pistas, por lo que puede llegar a ser una genial toma de contacto para los neófitos; eso sí, en los mayores niveles de dificultad el título puede llegar volverse demencial, y es una experiencia que solo recomendamos a los más avezados en el género… y a los más locos, en general. En cualquier caso, a estas mejoradas posibilidades de introducción a la franquicia coadyuva el retorno de la pantalla partida, sin duda una de las grandes noticias de esta nueva entrega.



Finalmente, el apartado audiovisual mantiene una buena nota, aunque deja algunos claroscuros; todo el modelado de los coches es sensacional, y presenta algunos efectos de iluminación, de reflejos y un trabajo de texturas que roza el sobresaliente, pero la configuración de los elementos exteriores de los escenarios, así como las animaciones de los pilotos o del personal de prensa en ocasiones brillan por una baja factura que no puede sino ensombrecer el resultado final. El modo foto funciona genial, y permite capturar instantáneas de gran calidad y de enorme resolución, por lo que permite poco espacio para las críticas. En el plano sonoro, se hace muy patente que estamos ante una entrega anual, y aunque hay que apreciar la completa traducción al español, es innegable que a corto plazo las frases de los comentaristas se vuelven repetitivas y dan una sensación de tautología o de eterno retorno que sacarían los colores al propio Nietzsche y a sus amigos estoicistas.



Conclusiones

F1 y Codemasters todavía tienen que mejorar en algunas áreas, pero está claro que F1 2020 supone la mejor experiencia de la franquicia en los últimos años, cuando no una de las mayores manifestaciones del género en la presente generación; jugablemente es sobresaliente, y el nuevo modo amplía de manera sustancial la longevidad del título y la complejidad de simulación del mismo. Es cierto que algunas de sus mejores características quizás encajan más con el sector más entusiasta de la comunidad y pueden resultar un tanto abrumadoras para los novatos, pero se me ocurren pocas alternativas mejores para iniciarse en el complejo, frenético y emocionante mundo de la conducción virtual... O para sumergirse de lleno en él.

Redactado por Sergi Bosch (Elite)
Copia digital proporcionada por Koch Media.

Análisis de F1 2020 para PC: Mi equipo, nuestra carrera
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Mi Equipo. Las sensaciones a los mandos. Accesibilidad jugable. Pantalla partida. Modo foto.
Audiovisualmente tiene ciertas carencias. Mi Equipo a veces es un tanto incoherente y abrumador.
A Codemasters todavía le falta limar algunas asperezas, pero F1 2020 regala una de las mejores experiencias automovilísticas de los últimos años.
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