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La conquista de China
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La conquista de China

El spinoff estratégico de Dynasty Warriors nos transporta al periodo de los Tres Reinos para convertirnos en general y táctico

Por Andrés JC,
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Dynasty Warriors es una serie con solera, que pese a los años no para de reinventarse. En ocasiones, las reinvenciones vienen a través de nuevas franquicias, como los recientes Persona 5: Strikers o Hyrule Warriors: La Era del Cataclismo. Pero la franquicia original sigue dando guerra (y nunca mejor dicho) con el último título Dynasty Warriors 9 y ahora su correspondiente spin-off, Dynasty Warriors 9: Empires. Esta es la sexta iteración de la serie con el subtítulo Empires, que aprovecha el contenido del juego original y fabrica una nueva experiencia.

El romance de los tres reinos

Ambientado durante la época más dramatizada de la historia china, el periodo de los Tres Reinos, Dynasty Warriors 9 nos llevaba a través de los episodios más relevantes de este momento de una manera lineal. En su lugar, Empires nos propone sumergirnos en cada episodio de forma independiente, tomar el control de una facción y conquistar todo el territorio chino. Aquí, la historia no es tanto un hilo conductor, sino un telón de fondo en el cual aparecen todos los personajes importantes de esta historia, como Dong Zhuo, Cao Cao o Liu Bei. Hasta 94 personajes de la historia real china aparecen en el juego, y otros 300 generales ficticios, todos ellos pertenecientes a las múltiples facciones de China.



El jugador puede crear su general con un sofisticado editor de personajes, una de las características más destacadas de Dynasty Warriors 9: Empires. Este modo permite, no confeccionar un guerrero diseñado a nuestro gusto, sino también elegir cuál es el rango que ocupa. Sea con un personaje real o ficticio, el modo principal del juego consiste en jugar una campaña con el rango asignado en uno de los siete capítulos del periodo de los Tres Reinos, comenzando en la rebelión de los Turbantes Amarillos (año 184) y finalizando en la campaña del norte (año 228). Como en cualquier juego de estrategia, cada campaña se puede personalizar en ciertos parámetros, y por tanto ofrece un desafío diferente en función del personaje elegido, el reino al que pertenece y la dificultad establecida.

«La jugabilidad se divide entre capítulos de gestión de recursos (estrategia) y combates de conquista o defensa (musou)»


Jugar una campaña guarda una gran similitud con la mecánica de un juego tradicional de estrategia por turnos, en el cual el tiempo avanza mes a mes y debemos expandir el territorio de nuestro clan conquistando las provincias colindantes. Para conseguirlo, la jugabilidad se divide entre capítulos de gestión de recursos (estrategia) y combates de conquista o defensa (musou), dando como resultado una fórmula única y realmente interesante. Pero además, existe una dimensión adicional que marca la diferencia respecto al juego de estrategia convencional, y es que el rango del personaje determina qué acciones puede llevar a cabo. Si el personaje del jugador es un general raso, solo podrá realizar tareas administrativas sencillas como recaudar dinero o reclutar otros generales; conforme progrese a rangos superiores otras tareas más complejas estarán disponibles, como establecer los objetivos a largo plazo del reino, conquistar otras provincias o establecer alianzas. Es importante tener en cuenta unos cuantos elementos de nuestros dominios, como el dinero o los alimentos que produce cada provincia, los generales asignados y los soldados que tienen a su disposición, así como la relación que tenemos con cada general.



Afilando el acero

Como es obvio, tomar las armas es una actividad esencial y frecuente, y en muchas ocasiones sucederá por encima de nuestras propias decisiones, porque un reino enemigo nos intenta quitar una provincia o porque el líder del reino ha decidido expandir sus dominios y debemos acudir a dar servicio. Es aquí donde aparece la jugabilidad musou, y somos transportados al campo de batalla, ya sea a las puertas de nuestra fortaleza para defenderla, o en la periferia del dominio enemigo para asaltarlo. Como es habitual en el género, cientos de enemigos se interpondrán en nuestro camino, pero no todo es tan sencillo como derrotarlos de cualquier manera. El escenario está repleto de bases con soldados, catapultas y arietes que son esenciales para poder conseguir nuestro objetivo. Conquistar estos lugares, y derrotar a los generales enemigos es una tarea sencilla, pero que requiere tomar rápidas y a veces difíciles decisiones.

«Cientos de enemigos se interpondrán en nuestro camino, pero no todo es tan sencillo como derrotarlos de cualquier manera»


Una novedad importante de esta entrega son los planes secretos, una suerte de "ataque especial" que otorga mucha ventaja al oponente que la pueda ejecutar: está en nuestra mano garantizar que nuestro plan secreto sea un éxito, así como frustrar el del enemigo. Conseguir estos objetivos nos otorga puntos de experiencia y facilita ganar la batalla, y para ello debemos cumplir unos objetivos concretos, que normalmente son servir de escolta a otro personaje, derrotar a ciertos enemigos o conquistar unas bases específicas. Este aspecto sin duda añade más interés a las batallas, así como la opción de poder montar a caballo en todo momento para desplazarnos mucho más rápido, o poder dar órdenes a nuestros generales desde el menú de pausa, una opción en ocasiones fundamental.



Una combinación de géneros efectiva

Ambas dimensiones de Dynasty Warriors 9: Empires, tanto la gestión del reino, como la estratégica resolución de los combates, se van sucediendo constantemente durante la campaña. Cada una impacta directamente en la otra: si nos toca defender una fortaleza con pocos soldados, el combate será más difícil y los generales enemigos más poderosos; si hemos ejecutado un sabotaje previo al asalto de una fortaleza, ésta estará menos protegida. La combinación de estrategia y mamporros resulta realmente adictiva, y es capaz de infundir ese aspecto tan propio del género "un turno más", que nos empuja a seguir conquistando y mejorando las habilidades del personaje.

«Hay determinados aspectos que son poco intuitivos»


Todo esto arriba explicado es una síntesis de las mecánicas de Dynasty Warriors 9: Empires, pero un jugador poco familiarizado con esta subserie las pasará canutas para entender cómo funciona todo. Los niveles de tutorial solo nos enseñan a luchar, pero son bastante torpes para explicarnos qué significa cada cosa en el combate. Tampoco existe un tutorial ni unas indicaciones claras de cómo funciona la gestión del reino, así que tenemos que invertir unas cuantas horas para escapar de la confusión inicial. Hay determinados aspectos que son poco intuitivos, como por ejemplo, que es posible capturar una fortaleza enemiga por tres vías diferentes: derribando su puerta, saltando la muralla con una torre o usando un gancho para alcanzar la muralla. Esta aproximación, que es bastante creativa, no está explicada de manera explícita en ninguna parte, y hay muchas más, que solo aprenderemos mediante prueba y error. En consecuencia, los momentos iniciales pueden ser bastante frustrantes, pero una vez comprendido el sistema de juego, es una experiencia satisfactoria.



Una de las principales novedades de la entrega principal, Dynasty Warriors 9, fue ofrecer un mundo abierto en el cual podíamos recorrer China a pie en una escala muy reducida. Este mundo abierto también está presente en Empires, aunque su utilidad es más bien nula. Durante las fases de gestión del reino podemos interactuar con los generales y otros personajes, ya sea para reclutarlos o estrechar lazos con ellos. Sin embargo, este mapa adolece de los mismos problemas que anteriormente. Es un entorno prácticamente vacío, con poco interés y escaso nivel de detalle. Hasta el punto de que podemos ignorarlo por completo, y en su lugar ejecutar las acciones a través del menú de pausa.

«Es inevitable sentir que Dynasty Warriors 9: Empires es una experiencia poco profunda»


En términos generales, la cantidad de contenido disponible es enorme. No solo podemos crear nuestro general y afrontar una partida de muchas formas, sino que cada campaña dura más de diez horas y cada vez que jugamos su desarrollo será diferente. Hay varias pequeñas mecánicas que descubriremos con el tiempo y un elevado número de armas y habilidades distintas en el combate, que enriquecen moderadamente la experiencia. Más allá de eso, es inevitable sentir que Dynasty Warriors 9: Empires es una experiencia poco profunda. Las batallas se parecen demasiado entre sí, los objetivos siempre son los mismos y no nos permite interactuar de formas demasiado sofisticadas con el mundo. Solo podemos expandir el reino mediante asalto, el desarrollo de cada provincia solo depende de dos variables, y hay pocas opciones para gestionar nuestros recursos militares. No hay duda de que la combinación de géneros que ha orquestado Omega Force es muy digna, pero tiene peligro de caer en la repetición en algunos aspectos.



Conclusiones

Dynasty Warriors 9: Empires es una experiencia a la que es difícil entrar, pero una vez dentro, resulta magnética e hipnotizante. Sus mecánicas están en su mayoría bien calculadas para ofrecer un desafío interesante, distinto de lo habitual. Vivir la historia de China tanto en el papel de estratega, como en el papel de guerrero super poderoso es atractivo, pero también carece de profundidad y sofisticación, lo que en última instancia puede resultar repetitivo. Es mejor musou que juego de estrategia, aunque lo segundo complementa adecuadamente a lo primero.

Copia digital proporcionada por Koch Media

Análisis de Dynasty Warriors 9: Empires para Switch: La conquista de China
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Alternativas
Dynasty Warriors 8, Hyrule Warriors, Fire Emblem Warriors
Cientos de horas de contenido. La combinación de géneros es efectiva
Poco hábil enseñando a jugar. Escasa variedad de situaciones
Escueto y adictivo a partes iguales, este musou de estrategia es capaz de engatusarnos con la debida paciencia
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