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La teoría del todo
PlayStation 4

La teoría del todo

Creativo, original, transgresor, muy social y prácticamente eterno; así es Dreams, el gran sueño de Media Molecule y una de las propuestas más innovadoras y únicas de los últimos tiempos.

Por Sergi Bosch [@GriffithDidNW],
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Versión analizada PlayStation 4. Copia digital proporcionada por Sony.

Una mayor apuesta por la creatividad de la comunidad, y en general los sucesivos esfuerzos por las creaciones de los usuarios son algunas de las mejores y más esperanzadoras noticias de los últimos años; es cierto que ya se veían brotes verdes hace algo de tiempo, en parte gracias a la prolijidad constructora y a la libertad que otorgaba el célebre Minecraft, quizás uno de los títulos más influyentes e innovadores de su ambivalente década, pero a grandes rasgos parece innegable que la tendencia no ha hecho sino continuar su florecimiento. Ha tenido algunos traspiés, sí, pero es que los claroscuros son sencillamente ineludibles. Y es que sería hasta sencillo establecer una suerte de línea cronológica de las sucesivas manifestaciones de esta fórmula, de modo que nos permita a ver todos, de manera diáfana, las relaciones de inspiración y rectificación de los juegos que la integran, pero tal trabajo es quizás mejor dejarlo para otra ocasión; ahora acaso es suficiente con decir que este Dreams viene cargado de posibilidades, ingenio y capacidades para sorprender continuamente a su círculo de creadores, y por supuesto para erigirse como la gran punta de lanza de su género. A través de las siguientes líneas trataré de explicarte lo mejor que pueda qué me ha parecido la última obra de Media Mocule, sin duda su trabajo más ambicioso y transgresor hasta la fecha.

Para vosotros, soñadores

Algunos de los mejores momentos de Dreams, al menos en nuestras primeras tomas de contacto, se encuentran en “El sueño de Art”, una extensa sucesión de niveles y escenas, creada por la propia Media Molecule, que hace las veces de breve -en torno a 3 horas- campaña principal para el título. La historia se centra en las vicisitudes de su protagonista homónimo, Art, un atribulado y atrabiliario músico de jazz y blues que habrá de enfrentarse a sus miedos y obsesiones personales para, digamos, avanzar en la vida y reconciliarse con su pasado, consigo mismo y con sus seres queridos. No obstante, quizás lo fundamental es que “El sueño de Art”, a través de su sensacional ambientación noir y de su estructura de bello largometraje de animación, también funciona como una serie de escaparates para la pluralidad de géneros que propone el título, la mayoría de ellos representados a través de los sueños del protagonista; algo de plataformas, un poquito de exploración, unas dosis de acción y disparos y, de alguna manera, un poso de aventura gráfica de las de antes, todo ello con un buen uso de la narrativa, de los escenarios y de su peculiar y encantadora atmósfera.

Algunas escenas parecen más propias de una película de animación que de un videojuego, si bien las partes interactivas están muy presentes y arrojan resultados sobresalientes.

Además, los colores y el estilo gráfico tan característico de Dreams, con ese toque neblinoso, granuloso, contribuyen a darle un aura verdaderamente onírica que pinta bellas imágenes con su vívido estilo cromático, su juego de cámaras y un apartado sonoro de altísimo nivel, con melodías de enorme factura y un gran doblaje al español, voces que comparten también todos los tutoriales. La campaña principal, con todo, funciona como lluvia de ideas que se suceden a través de un eje narrativo, de manera que las distintas mecánicas centrales están engarzadas y justificadas. También hay otros ejercicios principales de la compañía, y aunque no alcanzan la buena factura general de la ensoñación de Art, el resultado total es conmovedor e inspirador, una auténtica delicia de un estudio que nos insta continuamente a la maravillosa aventura de crear e inventar. Un regalo tan generoso como terapéutico y enriquecedor, sin duda.

Sobra decir, eso sí, que a los niveles oficiales no les da tiempo a profundizar en las posibilidades virtualmente infinitas del editor de niveles, pero sí que hacen un sensacional repaso de cómo pueden usarse la voluntad y el talento para dar rienda suelta al potencial de nuestra imaginación. Sin embargo, “El sueño de Art” también puede ser un arma de doble filo, debido a que no es difícil generarse unas altas expectativas de creación personal y, como siempre, el resultado final siempre está supeditado a la diligencia, al sacrificio y al buen hacer del usuario, porque componer escenas en Dreams es, a pesar de todas las facilidades que ofrece, un proceso largo que requiere humildad y aprendizaje a raudales. Bastan dos o tres horas a los mandos para darnos cuenta de que, efectivamente, crear videojuegos no es algo sencillo, obviedad que nunca viene mal recordar. La buena noticia es que el título está repleto de simpáticos y efectivos tutoriales, de manera que uno no se siente perdido en el camino hacia sus profundos designios imaginativos, y con algo de paciencia y dedicación se terminan descubriendo unas técnicas de construcción, texturización, animación y lógica -programación- que sorprenden por su carácter intuitivo y por lo fácil que es lograr resultados satisfactorios y convincentes.

No solo cambian las mecánicas jugables en las distintas escenas de la campaña principal, sino que la ambientación y el diseño artístico también muda y sorprende con instantáneas de gran diversidad.

Dreams es, ante todo, un motor accesible, tremendamente amigable con los novatos y los neófitos en estas materias de programación, que consigue esconder el entramado de programación y las temibles líneas de código para centrarse en lo interactivo y puramente visual. Conserva ciertas complejidades, especialmente en materia de controles -a veces se hace un poco desesperante controlar al duende, el plácido ser peludo que hace las veces de puntero, con el DualShock- y de dedicación, pero su curva de aprendizaje es prácticamente perfecta, y en no mucho tiempo nos hallaremos creando espléndidas imágenes, paisajes y escenas, una actividad de “pintura” digital que nos puede tener enganchados durante horas, o bien añadiendo más interacciones, animaciones o comportamientos a los distintos elementos que pueblan los escenarios. En esencia, crear en Dreams tampoco es una tarea que deba tomarse a la ligera, ya que la producción artística nunca es una actividad vacua e intrascendente, pero las herramientas, las instrucciones y el interminable llavero de utilidades está ahí, esperando a ser descubierto.

Y aunque es innegable que la propuesta te impele al modo de composición de sueños, también consigue despertar interés por las creaciones de los demás, que pueden enmarcarse en los dominios de los temas periódicos y rotativos propuestos por Media Molecule o bien adscribirse a una inspiración totalmente personal. Basta un simple vistazo por el explorador de sueños para descubrir odas a la invención como una recreación completa de la demo de P. T, survival horror de Kojima y del Toro que fue cancelado y que además se coló en nuestro top de mejores juegos de su género, o incluso el procaz esbozo de cómo podría haber sido la aventura completa de este Silent Hills, elaborado por otro usuario; a estos trabajos se suman diferentes niveles de Sonic, una tentativa de llevar Fallout 4 a Dreams, algunas adaptaciones de escenas de Zelda, Castlevania y demás títulos emblemáticos de la industria, y, por supuesto, una interminable profusión de obras originales, algunas realmente difíciles de categorizar. Hay incluso uno que recuerda, salvando las grandes distancias, a los entornos de combate propuestos en el dogfighting de Star Citizen, o bien a la acción rogue like de Everspace.

La cantidad de herramientas y opciones de personalización pueden resultar sobrecogedoras en primera instancia, pero van descubriéndose poco a poco, de manera natural, a través de los sistemas de progresión del título; mención especial a los controles adaptados, que aunque no siempre son precisos evidencian un enorme trabajo de simplificación e implementación.

Es cierto que hay algunos trabajos de índole más experimental, poco más que demostraciones jugables o pruebas de determinadas interacciones y reacciones lógicas o ambientales, por lo que es recomendable filtrar las búsquedas con cierto cuidado y explorar en base a tus gustos, algo para lo que no puedo sino recomendar la página web in.dreams.me. En general, explorando sueños conecta cultural, social y emocionalmente a la comunidad, estableciendo una especie de respeto, compañerismo e inspiraciones recíprocas que no hacen sino crecer cuanto más navegamos por las tormentosas mareas de la ensoñación y el arrebato creativo, lo que nos lleva, a su vez, a valorar más y más el trabajo y esfuerzo de los demás, probablemente el gran e intemporal acierto de Dreams.

Tanto si pretendes dar rienda suelta a tu imaginación como si tu intención es simplemente jugar a las propuestas de los demás, Dreams tiene un hueco para ti.


Conclusiones

Es complicado sacar unas valoraciones absolutas y permanentes sobre Dreams, ya que por su mismo carácter se trata de una obra en constante cambio, sometida a la eterna evolución de los deseos y la voluntad de la comunidad, pero las intenciones de Media Molecule, la calidad de la campaña principal, las posibilidades del editor, y sobre todo, el magnífico y extraño don del motor para hacer sencillo e intuitivo lo complejo y computacional son virtudes de altísimo calibre. Está claro que algunas obras de la comunidad son geniales y perfectamente capaces de mantenerte atrapado durante horas y horas, como si de un universo de minijuegos y cortometrajes se tratara; sin embargo, cuando más brilla la fórmula es cuando nos adentramos en la composición de sueños, esto es, cuando nos atrevemos a plasmar nuestras ideas en escenas. El jugador que se decida a darle una oportunidad se encontrará con un título que ofrece posibilidades y duración prácticamente ilimitadas, al tiempo que estimula la curiosidad, el ingenio y las interacciones positivas, tanto a nivel personal como en el marco de la comunidad, y ese es el verdadero sueño de Dreams: cada uno de sus usuarios conformando un todo, siempre en expansión, siempre en movimiento. Una maravillosa idea y probablemente uno de los videojuegos más innovadores y arriesgados de la historia... Uno de esos excelentes delirios que solo aparecen un par de veces por década.

Redactado por Sergi Bosch (Elite)

Análisis de Dreams para PS4: La teoría del todo
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Alternativas
Little Big Planet, Minecraft, Terraria... Títulos de construcción hay muchos, pero ninguno plantea la libertad de Dreams ni se acerca a sus resultados.
Intuitivo y accesible. Motor repleto de posibilidades. Artística y sonoramente magnífico.
El control con el DualShock puede pecar de impreciso. Requiere paciencia y buena voluntad.
Aunque presenta imprecisiones en el control, Dreams es uno de los títulos más originales y creativos de la generación. Una absoluta maravilla.

Información del juego

Dreams

PlayStation 4

Fecha de lanzamiento: 14 de febrero de 2020
Desarrollado por: Media Molecule
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