¡Colabora!
0
Duck Souls
Mega Drive

Duck Souls

Maui Mallard culmina una intensa y satisfactoria trayectoria de Disney en Mega Drive, constituyendo un punto álgido en las plataformas de los 16 bits

Por Andrés JC,
0 0 0

Donald in Maui Mallard es una rara avis en la generación de los 16 bits, y por varias razones. Es el único juego de Disney basado en un personaje de animación en que éste figura como un actor de una historia diseñada exclusivamente para el videojuego, y con la intención de iniciar una franquicia: una suerte de rizar el rizo. La versión de Mega Drive sí menciona que estamos jugando con Donald en el propio título, pero en la versión de Super Nintendo su nombre es eliminado por completo ya que fue rebautizada como Maui Mallard in Cold Shadow. El mensaje es claro: no jugamos con el amigo de Mickey, sino con un detective llamado Maui Mallard. Por si esto fuera poco, la versión de Mega Drive nunca fue distribuida fuera de Europa y Brasil, otorgando al título una rareza considerable; algo que no sucede con la versión de Super Nintendo, que además se encuentra disponible actualmente en Steam.

Ambas versiones de Mega Drive y Super Nintendo comparten gran parte del contenido del juego, así como el argumento y la mayor parte de los niveles. Sin embargo, hay cambios suficientemente importantes como para considerarlos juegos diferentes, incluyendo diseño de escenarios distinto, gráficos y sonido específicos para cada sistema y el gameplay, que se siente más depurado en la consola de Sega, posiblemente por ser aquella en la que el juego se desarrolló originalmente. Sin más preámbulos, vamos a acompañar a Maui en su aventura de Mega Drive.

Maui y su misterioso alter ego

Patodesventuras

Nuestro querido amigo patoso es un reputado detective que se encuentra de vacaciones en una exótica isla tropical poblada por curiosos indígenas (también patos), pero su mala fortuna le empuja a descubrir que el ídolo Mojo sagrado de la isla ha desaparecido. Sin el ídolo Shabum Shabum "la isla hará boom boom" (transcripción literal del diálogo), así que a Maui no le queda otra que volver al oficio, sin desprenderse de su camisa hawaiana, y tratar de resolver el entuerto. Por el camino encontrará muchos peligros que se lo pondrán difícil: desde los propios lugareños que no confían en el extranjero, hasta los arriesgados confines de la isla, repleta de espíritus, volcanes y muertos vivientes. Por suerte, Maui recibirá al poco de llegar una habilidad sorprendente: convertirse en un ninja.

La isla Mojo está habitado por traviesos patos indígenas

Estamos ante una aventura de carácter bastante oscuro, acorde a su alta dificultad. En contraposición con otros títulos como Quackshot o World of Illusion, trabajos sobresalientes de Disney en la misma época, Donald in Maui Mallard se aleja ligeramente del carácter infantil, los mundos color pastel y la jugabilidad clemente. Estamos ante uno de los plataformas más exigentes del catálogo de Mega Drive, y merece la pena explicar por qué. Al contrario que en otros juegos de la época, aquí no nos encontramos muchos enemigos ni tampoco un sistema de vidas demasiado duro. Cada uno de sus 8 niveles es un recorrido que necesitaremos dominar por su exhaustivo uso de mecánicas jugables de alta precisión. En ciertas fases casi podríamos decir que tendremos que aprender a hacer un speedrun para poder superarlas, debido a su implacable estructura de plataformas, que no deja un respiro. También podremos entrar en determinadas fases de bonus cuando recopilemos todos los coleccionables, aunque conseguirlo será sin duda el logro más exigente de todo lo mencionado.

La cantidad, variedad y refinamiento de las mecánicas jugables es sin duda su punto fuerte. Maui tiene dos formas distintas: el aspecto original ataviado con camisa y gorra, equipado con una pistola que dispara insectos, y el aspecto de ninja con los ojos vendados, en la que esgrime una polivalente vara de madera para golpear cuerpo a cuerpo. Aprovechar ambas formas para superar los niveles es esencial, y más teniendo en cuenta que la variante ninja solo la podemos utilizar si disponemos del poder ying yang, que se obtiene recogiendo unos ítems especiales. Tanto la pistola como la vara no son solo armas, sino también herramientas para desplazarnos por los niveles, lo que convierte el desarrollo en un constante desafío. La pistola nos puede ayudar a propulsarnos en escenarios con baja gravedad, como por ejemplo debajo del agua, mientras que la vara nos servirá para balancearnos en unos colgadores a lo Simon Belmont, o engancharnos entre dos paredes.

Alternar entre Maui pistolero y Maui ninja será imprescindible para progresar

Es más fácil decirlo que hacerlo, claro. El timing que requiere Maui Mallard para realizar algunas acciones es extremadamente preciso, así que resulta verdaderamente complicado alcanzar algunas áreas. Esto se utiliza para añadir una capa más dificultad mediante la utilización de los passwords. En cada nivel podemos desbloquear una contraseña para poder continuar hacia el nivel siguiente, pero eso solo será posible si conseguimos una cantidad considerable de oro, un coleccionable escondido en los lugares más remotos del escenario. La cantidad de oro necesaria para ello tampoco está clara, así que afrontar cada nivel del juego es un reto bastante estimulante, teniendo que tomar a veces decisiones difíciles de si merece la pena arriesgarse para desviarse del camino principal para recoger los coleccionables, o mejor continuar sobre seguro.

Por si todo esto fuera poco, Maui Mallard comparte otra característica muy habitual con otros títulos de Disney de la época: su errático sistema de colisiones. En este caso, el efecto es negativo sobre la experiencia jugable. Golpear o ser golpeado a veces resulta muy arbitrario, en especial con algunos enemigos, que pueden infringirnos daño incluso si estamos a varios píxeles de distancia. Por suerte, este es un problema que podemos aprender a evitar, reduciendo así la frustración inicial. Del mismo modo, el juego carece de cualquier tipo de manual o tutorial, así que aprender a realizar algunas acciones requerirá de mirar el manual, e incluso de buscar por Internet, dado que resulta dicha ejecución resulta algo confusa la primera vez. Por ejemplo, el pato ninja puede realizar un sprint corriendo para pasar por superficies en llamas o evitar a enemigos que nos persiguen, pero esto no se menciona nunca en el juego ni en el manual: para ejecutarlo es necesario pulsar el botón A y dos veces hacia delante.

Y si de juegos Disney hablamos, como no podía ser de otra manera, el diseño gráfico es de lo mejor visto en los 16 bits por sus elocuentes animaciones. Como ya ocurriese con El Rey León, Aladdin o World of Illusion, el trabajo creativo detrás de Maui y los demás personajes es incontestable. Los escenarios rayan también a muy buen nivel, aunque sí mencionaremos que en este aspecto la entrega de Super Nintendo ostenta la victoria con un mayor nivel de detalle. El movimiento de todo lo visto en la pantalla, en general, es verdaderamente satisfactorio: controlar a Maui haciendo cabriolas por el aire o disparando alguno de sus cuatro diferentes proyectiles es una delicia gracias a la suavidad y genial integración del control con los gráficos. Por desgracia, aunque esto es algo externo al propio juego, la salida de vídeo no puede ser forzada a 60 hertzios en su versión europea, pues causa algunos defectos en los sprites. La banda sonora que acompaña nuestras peripecias con Maui es de notable calidad, con temas de carácter festivo y étnico. No hay duda de que el trabajo invertido en crear una atmósfera concreta se puede palpar en todo momento, y más de una melodía se nos quedará pegada en la sesera.


El camino del pato ninja es duro y está repleto de desafíos

Conclusiones

Donald in Maui Mallard es una joya oculta de Mega Drive, de la que pocos se acuerdan cuando se mencionan los grandes éxitos de la negra de Sega. Quizás no sea una aventura demasiado larga, pero cada fase es un desafío condensado de conceptos jugables únicos que nos llevará tiempo dominar y, una vez hecho, apreciaremos con rotundidad. Quizás tenga algunas imperfecciones en las colisiones, pero eso no emborrona una experiencia muy bien calculada. La franquicia que nunca llegó a prosperar, quizá por haberse lanzado en los últimos compases de los 16 bits cuando los ojos ya estaban puestos sobre los 3D, nos permite ver a través de este título que había muchas buenas ideas que vale la pena recuperar.
Análisis de Donald in Maui Mallard para MD: Duck Souls
Análisis de Donald in Maui Mallard para MD: Duck Souls
Análisis de Donald in Maui Mallard para MD: Duck Souls
Análisis de Donald in Maui Mallard para MD: Duck Souls

Alternativas
Quackshot, Rocket Knight Adventures, Castlevania: The New Generation
Cada nivel esconde un reto muy intenso y mecánicas únicas. Gran caracterización del pato Donald.
Las hitboxes son imprecisas con frecuencia. Incluso con el manual, hay controles que no se explican.
Excepcional ejercicio de diseño y experimentación con las plataformas clásicas que esconde un gran desafío.

Información del juego

Fecha de lanzamiento: 1995
Desarrollado por: Disney Interactive Studios
Para poder aportar cualquier tipo de contenido a uVeJuegos.com necesitas estar registrado y además haber iniciado sesión.

Elige lo que quieres hacer:

Administradores de Análisis: ____GEX_____, Aceskies, Doscv, elite, Keyser Soze, Mynra, NewRandomAge, Wuyashen.
×