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Análisis de Dead Space Remake, el regreso de una de las mejores aventuras de terror de siempre
PC PlayStation 5 Xbox

Análisis de Dead Space Remake, el regreso de una de las mejores aventuras de terror de siempre

Tras una década de ausencia, Isaac Clarke regresa de la mano de EA Motive con un remake espectacular que mejora y amplía a un clásico del survival horror.

Por Juan B.,
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En su corto y trágico ciclo de vida, la franquicia Dead Space pudo contar una historia dramática en tres actos. El primer acto fue una historia de terror espeluznante con una ambientación que ponía los pelos de punta, mientras que el segundo añadía algo más de dinamismo sin renunciar a aquello por lo que fue vitoreado. El tercer y último acto fue un desenlace trágico que sepultó bajo una capa de nieve cualquier esperanza de ver un nuevo Dead Space en el futuro. Un alud que, dicho sea de paso, se llevó consigo a Visceral Games, el estudio de Glen Schofield que no fue capaz de recuperarse de una serie de decisiones fallidas y una serie de circunstancias externas que rodeaban al equipo. Un final trágico e inevitable, como en cualquier historia de terror. Pero qué sería de este género sin esos giros de guión inesperados, como el regreso de entre los muertos de cuatro grandes clásicos tan influyentes como Resident Evil 4, Silent Hill 2, Alone in the Dark y, por supuesto, el propio Dead Space.

Estos juegos marcarán un punto de inflexión para el género a lo largo de este 2023, y el primero de ellos, Dead Space Remake, es un punto de partida inmejorable. Es, sin dar muchos rodeos, el primer gran imprescindible de este año. El regreso de un clásico de culto que, tras casi 15 años desde su estreno original, se mantiene igual de fresco. En esencia, nos encontramos ante el mismo juego que nos dejó boquiabiertos en 2008, manteniendo su historia, sus personajes, monstruos, desarrollo de niveles y mecánicas. Sin embargo, desde EA Motive han enfatizado en respetar la obra original. Es un trabajo que va mucho más allá de modernizar los controles y hacer que se vea y se escuche mejor. El guion se ha expandido para dar cabida a personajes que no tuvieron mucho tiempo en pantalla en el original y así profundizar todavía más en su historia, se han rediseñado secciones del Ishimura para añadir nuevos puzles y habitaciones a las que no podíamos acceder en el original, e incluso enemigos totalmente nuevos y un final extendido que da pie a conjeturas. Hay muchas cosas que pueden salir mal cuando una compañía gigante como Electronic Arts decide recuperar grandes clásicos del pasado, pero lo que encontramos en Dead Space Remake es un producto que mejora, y por mucho, el producto original.



La historia, inspirada en obras como Alien, es la que ya conocemos: seguimos el rumbo del USG Ishimura, un gigantesco barco minero de la corporación CEC, el cual ha quedado incomunicado tras mandar una señal de socorro. Entonces, el CEC manda a un pequeño barco con cinco tripulantes para investigar lo que está sucediendo. Entre ellos se encuentra nuestro protagonista, el ingeniero Isaac Clarke, que, además, ha perdido el contacto con su novia Nicole Brennan, que trabajaba en un proyecto de investigación dentro del Ishimura. Este equipo logra dar con el barco minero, pero un fuerte accidente destroza su medio de transporte y no pasa mucho tiempo antes de que descubran que no solo la tripulación no está, sino que hay unas criaturas mutantes conocidas como necromorfos que pululan a sus anchas. Mientras intenta sobrevivir a las amenazas del Ishimura para dar con Nicole, Isaac descubre que hay muchos secretos que involucran a una religión y que podría ser la causante de todo este desastre.

La historia del remake no pretende reinventar la rueda o salirse de los márgenes, solo amplía un poco lo que había en el original. Entre las novedades, Isaac Clarke puede hablar (¡por fin!), participando de manera activa en las conversaciones entre el equipo que se dirige a la Ishimura o reaccionando en situaciones en las que en el original se quedaba en silencio. Ha sido Gunner Wright el encargado de dar voz a Isaac, que ya os sonará porque también le dio voz en ambas continuaciones. A más de uno le gustará saber que esto no significa que Isaac se haya vuelto un parlanchín bocazas, en EA Motive han tenido mucho cuidado de que esto no suceda. Tal vez demasiado cuidado, porque en algunos momentos sí se echa en falta una reacción por su parte, pero nada que manche la experiencia. En cambio, el transfondo de Isaac Clarke se expande, y ahora se nos da pie a conocerle un poco más y descubrir sus antecedentes familiares o de su relación con Nicole. Además, y esto tal vez sea lo más interesante, conocemos más detalles de la Iglesia de la Uniología gracias a unos archivos de Nicole, que fue la psicóloga de la madre de Isaac, por lo que ha estado en contacto directo con esta religión.



No es el único cambio que merece la pena resaltar, hay personajes que han salido ganando con esta reimaginación. Uno de ellos es Hammond, el jefe de seguridad de la Kellion. Mientras que en el original era un líder que no se preocupaba demasiado por los que estaban a su mando, en el remake vemos a un Hammond más comprometido con Aiden Chen y Hailey Johnston. No cambian los acontecimientos, sí en alguna ocasión el modo en el que ocurren los giros más importantes, pero todo lo que recordamos de la aventura de 2008 está ahí. Gracias a esta profundización de los hechos se ha podido implementar un sistema de misiones secundarias que, por lo general, se activan a medida que avanzamos en la historia o recogiendo algún coleccionable de texto o audio que nos de una pista sobre una zona de interés. Todo esto, además de profundizar en la historia y sus personajes, sirve para conseguir nuevos recursos o mejoras de equipo.

El sistema de combate de Dead Space ya se sentía muy satisfactorio, por lo que no esperábamos un lavado de cara en ese sentido, pero sí nos ha sorprendido como unos cuantos ajustes han mejorado enormemente la experiencia. A pesar de que todas las armas se han mantenido prácticamente iguales en su uso más básico, y sí, la cortadora de plasca se mantiene como una de las mejores armas del juego y una de las más icónicas de cualquier survival horror, todas ellas aportan un segundo uso que nos abre un abanico de posibilidades. Entre estos cambios está la posibilidad de llevar más de cuatro armas en el inventario, aunque sólo cuatro de ellas permanecerán activas en la rueda del atajo rápido. Ya no será necesario que las restantes se queden en el almacén, lo que abre la posibilidad de formentar la rotación del arsenal y explorar nuevas vías en batalla. Todas han recibido unos ajustes en el balance de sus estadísticas para que el disparo secundario sea más útil que nunca. Ya sea para crear un muro de llamas, utilizar minas explosivas o formar un vórtice que atraiga a los enemigos durante unos cuantos segundos. Todo nuestro arsenal es extremadamente útil, de ahí que a la munición escaseé como no ocurría en el original. En dificultad normal, que así es como hemos jugado en nuestro primer recorrido, hemos tenido la sensación de que la munición escaseaba tanto como los botiquines. A veces, es en esos momentos de presión ante la falta de recursos que debemos de utilizar el Módulo Estabilizador para congelar a los enemigos y ralentizarlos, o el Módulo Cinético para arrojar objetos del escenario, especialmente aquellos que puedan explotar, y despachar rápidamente a las criaturas.



La actualización de las armas de fuego viene acompañada de algunos ajustes similares en los elementos centrales del juego, como que ahora Isaac pueda moverse libremente por las áreas de gravedad cero (en lugar de simplemente saltar de un lado a otro, que era un engorro), que los botones de pisotear y golpear se hayan intercambiado, y un más que bienvenido rediseño al siempre molesto minijuego de disparar asteroides o la inclusión de nuevos puzzles. Hay adiciones que son ideas fantásticas para un Dead Space. En ocasiones debemos redirigir la energía de un panel a la función de otra sala, y este tipo de elecciones suelen tener consecuencias. Por ejemplo, y relativamente temprano en el desarrollo, debemos decidir si queremos apagar las luces de la zona o el soporte vital, lo que nos obliga a tomar una decisión: ¿Queremos acabar con los enemigos fácilmente pero con la tensión que acarrarea la posibilidad de quedarnos sin óxigeno? ¿O preferimos la "tranquilidad" de que no haya un tiempo límite pero a costa de ir totalmente a oscuras durante las próximas secciones?

Quien sí se ha llevado una revisión masiva ha sido la propia Ishimura, que si bien se mantiene totalmente reconocible, ahora el barco actúa como un lugar gigantesco interconectado, lo que hace posible que podamos regresar a las áreas ya exploradas en (casi) cualquier momento. Esto le ha servido a EA Motive como principal incentivo para la inclusión de unas tarjetas de seguridad que da como resultado que muchas taquillas, cajas o puertas estén cerradas desde el principio, pero que más tarde podamos regresar y abrirlas para hacernos con nuevos recursos o mejoras para nuestras armas. Esto, junto a este sistema de misiones secundarias que hemos mencionado antes, logran que la Ishimura se sienta más grande nunca. No es un estorbo completar estas tareas, ya que todas forman parte de la ruta principal y lograremos progresar sin muchos quebraderos de cabeza, por lo que el backtracking siempre es bienvenido. Y, en realidad, si no queréis volver sobre vuestros pasos, tampoco hay por qué hacerlos, aunque os perderéis algunos elementos importantes, no solo a nivel jugable, sino también en lo que respecta a la narrativa. Ahora bien, el "director de intensidad" puede provocar que moverse por la Ishimura sea tan terrorífico como el tren de la bruja.



Sin duda alguna, una de las mejores novedades para este Dead Space Remake ha sido la inclusión del Director de Intensidad, así es como han bautizado desde EA Motive a una mecánica que genera eventos aleatorios constantemente para que cada experiencia dentro del Ishimura sea única. Gracias a este añadido, el título crea a medida que avanzamos distintos eventos que pueden darse o no, en función de la aleatoriedad. Algunos de estos eventos son totalmente inofensivos y consisten en un juego de luces que nos impide seguir el camino fácilmente o con la aparición de unos sonidos extraños cerca de los conductos de ventilación que nos hacen pasar a toda prisa con la esperanza de que no salga una criatura de ahí. En otras intervienen necromorfos en situaciones de diversa índole, por lo que una vez más, no estaremos seguros incluso aunque sea la novena vez que hemos pasado por ese pasillo que ya limpiamos de criaturas. Con este Director de Intensidad, EA Motive logra que nuestra estancia en el Ishimura sea una montaña rusa de emociones a la par que desafiante.

Destaca la inclusión de un final extendido (o secreto) al que solo se puede acceder tras haber encontrado los 12 nuevos coleccionables que aparecen únicamente en el modo Nuevo Juego+, un modo inédito de esta reimaginación que, además de mantener todos los ítems en nuestro inventario al pasar de una partida a otra, aparecerán nuevas modificaciones de los necromorfos ya existentes. Son criaturas duras de pelar, nunca mejor dicho, resaltan por su piel grisacea y unos ojos de color escarlata que brillan en la oscuridad. En esencia, son los necromorfos que ya conocemos, pero con mucha más salud e inflingiendo mucho más daño. Por su parte, el nivel de dificultad Experto, otro modo inédito, está desbloqueado desde el principio y nos propone un desafío aceptando la condición de la muerte permanente a cambio de unas recompensas a la altura para el modo Nuevo Juego+. En lo que respecta a su duración, y si tenemos en cuenta los nuevos añadidos que amplían el contenido que había originalmente, lo sitúa en una media de entre 15 y 17 horas para ver todo lo que puede ofrecer este Dead Space Remake en una primera partida.

Pero tampoco vamos a decirte que Dead Space Remake sea un juego perfecto, porque no lo es. Es un juego anclado en las dinámicas que eran tendencia en 2008 (y que aún a día de hoy siguen vigentes, pero eso es otro tema), por lo que muchas situaciones se os van a hacer... previsibles. Aquello de pulsar un botón, que se enciendan las luces y aparezcan oleadas de enemigos pasa constantemente. Consigue que esos momentos pierdan tensión rápidamente, aunque por otra parte, el Director de Intensidad hace un muy buen trabajo, por lo que tampoco podemos decir que nos hayan aguado la experiencia. También nos ha dado la sensación de que volar en gravedad cero es muy confuso por lo fácil que es desorientarse, literalmente es como moverse en esa situación, por lo que el mareo está garantizado. Se podría haber solucionado con un botón que haga que Isaac vuelva a su posición natural, pero no sucede así.



Lo que no se le puede negar a Dead Space Remake es que se trata de un título next gen, de ahí su condición de título exclusivo para PlayStation 5 y Xbox Series X/S, además de para PC. Todo se ha rehecho desde cero haciendo uso del motor gráfico Frostbite y el resultado nos ha dejado sin palabras, haciendo más evidente el salto de generaciones con respecto a lo visto en 2008. Es un remake consciente de sus virtudes, y no pierde la ocasión para presumir de ello. Por ejemplo, el original no contaba con los recursos necesarios para ofrecer un digno juego de luces de una aventura de este tipo, pero en EA Motive han decidido aprovechar los avances de la tecnología para dotar a la Ishimura de una nueva átmosfera visual y, dicho sea de paso, uno de los mejores audios 3D que hemos escuchado en lo que llevamos de generación. Este Dead Space es un juego de luces constante con la intención de que nos llevemos más de un susto, que se combinan a la perfección con un increíble sistema de partículas (chispazos, gases tóxicos, humo...).

A todo esto sumadle esas pequeñas florituras que lo hacen todavía mejor, como la desaparición de cualquier pantalla de carga o, en su defecto, camufladas con ingenio en situaciones en las que nunca perdemos el control de Isaac. Un detalle que nos ha encantado es que, tras cercenar a un necromorfo y bañarnos en sus vísceras, podemos ver que las gotas de sangre caen lentamente del traje de Isaac, y sucede de manera similar cuando entramos a la nave tras un paseo por el espacio y las gotas de agua hacen lo propio. Digno de mención es ese sistema de varias capas de músculos y huesos del que están compuestos los enemigos, lo que nos lleva a posibilidades mucho más viscerales. Una de nuestras armas lanza hondonadas de energia que despellejan a los enemigos, y si usamos nuestro módulo cinético con sus cartílagos, podemos descuartizarlos fácilmente (de hecho hay un trofeo relacionado con esta acción).

Tiene sus cositas, claro. No es grave ni molesto, pero Isaac no se refleja en los espejos de los baños o habitaciones. Sí nos parece llamativa la ausencia del Modo Foto, porque hay planos que piden a gritos la inclusión de este modo para poder trastear con las opciones de iluminación y distintos filtros. Sobre el rendimiento, ninguna queja. Nosotros lo hemos jugado constantemente en el modo de imagen que nos permite jugar a 2K y una tasa de 60 imágenes por segundo. Totalmente fluido y sin ninguna rascada.



CONCLUSIÓN

Dead Space Remake no es otra cosa que el mejor punto de entrada para los que hoy se inician en un clásico atemporal del género survival horror, pero también es capaz de sorprender a quienes ya jugaron el original, evitando que sean capaces de predecir todas las sorpresas que aguardan en el UGS Ishimura. Las mejoras van más allá de una narrativa más fluida y orgánica o unos gráficos renovados, también hay una modernización evidente en forma de calidad de vida de algunos elementos que habían perdido consistencia con el salto de las generaciones. Además, es genial que desde EA Motive hayan aprovechado algunos añadidos de Dead Space 2 para incluirlos aquí, como la navegación libre en zonas de gravedad cero, y que incluso se haya rescatado lo poco positivo que tenía la tercera entrega, como es la inclusión de un sistema de misiones secundarias.

En definitiva, Dead Space Remake es una aventura de terror y suspense brillante. Todo lo que recuerdas del original y que tanto te encantó está aquí. Los chicos de EA Motive acaban de fijar un nuevo estándar para futuros remakes. Sin duda, es la versión definitiva del título de 2008, y ya queremos ver como continúa con una nueva entrega.

Jugado en PlayStation 5. Copia digital proporcionada por Electronic Arts.


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Alternativas
Resident Evil 2 Remake | Por temática, Alien: Isolation
No solo respeta su pasado, también lo mejora. El Ishimura es una maravilla bajo el Frostbite.
La ausencia del Modo Foto. Algún bug o error puntual, nada grave.
El remake de Dead Space es un sobresaliente con todas las letras que amplia y mejora a uno de los mejores juegos de terror la historia. Imprescindible
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