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Salta conmigo, amigo, salta
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Salta conmigo, amigo, salta

Un metroidvania que no repite la fórmula clásica y que se arriesga a innovar y... spoiler: sale bien.

Por Keyser Soze,
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Dandara es un metroidvania en 2D que viene de la mano de The Long Hat House, un estudio brasileño del que poco conocíamos en las grandes plataformas y que traen una propuesta fresca y nueva que no se dedica a repetir el-manual-del-buen-metroidvania. Se han atrevido en que el quizás sea uno de esos proyectos de los que hacen que un estudio dé un salto cualitativo (o no) si funciona. Y esto es de agradecer, básicamente porque si hay un género que copa la escena indie hoy en día ese es éste. Su argumento es sencillo: dos reinos que se ven abocados a una guerra en un mundo a punto de colapsar y justo ante esa situación nace Dandara, la protagonista del juego que viene a ser, bueno, eso, la heroína encargada de poner las cosas en su sitio y traer el bien y la paz y en general todas las cosas buenas de la vida.

Pero ¿y por qué innova? Bien, yendo ya a la jugabilidad, que es lo que nos interesa, se pueden decir muchas cosas del título y la mayoría de ellas muy buenas. Dandara juega con la perspectiva, la gravedad y el frenetismo. Nuestra forma de avanzar por los escenarios no es una forma normal de salto y avance como nos tienen acostumbrados los metroidvania tradicionales. Para hacerlo tenemos que ir teletransportándonos de un lugar a otro en unas zonas marcadas en el suelo con ese toque blanquecino de la sal. Antes de pulsar el propio botón de dash una flecha que sale de nuestro personaje nos indicará exactamente la dirección en la que queremos hacerlo. Esta sencilla mecánica es en la que radica absolutamente todo el juego y tiene ramificaciones en toda la jugabilidad. Por ejemplo, en lo que se refiere a los puzzles tendremos que ser capaces de avanzar y explorar de forma que vayamos situando nuevas plataformas previa activación de un interruptor para poder alcanzar lugares que hasta entonces teníamos vetados. Dar rodeos para encontrar a ciertos personajes que activen según que puertas y que, de alguna manera, van abriendo mecanismos dentro del gran laberinto que es el propio mapa de Dandara.

El juego es capaz de ir añadiendo de manera natural, sin darnos la turra a base de tutoriales (minipunto para Dandara aquí), nuevos elementos que van haciendo de la complejidad y la curva de dificultad algo paulatino. Por ejemplo, de encontrar un mapa plano empezarán a aparecer elementos móviles que rotan sobre sí mismos o a los que deberemos de hacer rotar con el retroceso que causa nuestra arma al disparar. De los típicos pinchos en los que clavarnos a otros que se "complejizan" y avanzan por el propio suelo a una suerte de láseres que se abren y cierran. Todo esta retahíla de elementos que se van añadiendo poco a poco van ajustando la curva de dificultad en una pendiente que acaba, ciertamente, bastante puntiaguda.

Salto y salto y te quito de en medio porque me toca


Para sobrevivir a todo ello deberemos ir recolectando sal que es básicamente el dinero con el que podremos ir mejorando a Dandara. La sal, de morir, quedará en un fantasma nuestro en el lugar de nuestra eliminación teniendo que volver a ese lugar para recuperar toda esa sal. Una mecánica que ya no nos llama la atención pues otros metroidvanias como Hollow Knight ya incorporaban y lo hacían, sin tampoco mucho disimulo, bebiendo de los soulsborne. Ir a recogerla siempre merecerá la pena pues tampoco es un bien que se dé en exceso de la misma manera que sale a cuenta explorar el mapa al máximo buscando en cada rincón los cofres que se esconden. Estos guardan las pociones que nos permitirán irnos curando y nos convendrá tener las máximas posibles porque Dandara no es un juego fácil.

La dificultad como hemos ido dejando caer, está ajustada. El ritmo de dash al avanzar se va volviendo más frenético conforme avanza la aventura y tendremos que ir afinando la combinación de botones realizando combos de dash-disparo-dash para ir eliminando enemigos al tiempo que vamos esquivando el resto. Una secuencia que iremos mecanizando aunque no tendremos nunca un control como otros plataformas como Celeste, donde tenemos una sensación completa de control sobre el personaje. ¿Por qué? Bueno, sobre todo porque el salto dirigirlo hacia donde exactamente queremos es difícil con el Pad en la que es una de las, en este caso pequeña, pegas del título. Cabe destacar aquí y esto se agradece que en el caso de Switch se puede jugar Dandara sin ningún tipo de mando y solo a través del control táctil de la pantalla explotando todas las posibilidades de la consola. Ya en otro plano de la dificultad están los bosses que además de ser enormes sprites y ser gráficamente muy satisfactorios nos irán haciendo la vida imposible llegando a un punto de complicación en algunos casos bastante exigente pero que siempre suponen un reto que dan ganas de asumir y no frustra en ningún caso.

En el apartado técnico Dandara es una delicia absoluta. Su tono vintage casa con unas animaciones tremendamente fluidas y una dinámica de partículas en forma de píxel en saltos y explosiones así como unos efectos de luz que generan una experiencia completa que como diríamos coloquialmente, da gustito. Lo mismo ocurre con los escenarios que son muy variados teniendo la pega de que quizás, a veces, el salto entre un bioma y otro está algo forzado y resulta brusco. Sin embargo la música está muy a la altura y dotan al juego de una ambientación perfecta con tonos a medio camino entre los grandes órganos de iglesia, tonos metálicos salidos de una buena base de samples en un editor de sonido o flautas dulces como las que usábamos en el colegio. Ciencia ficción y fantasía, todo a la vez, llegan al oído a menudo mezcladas y aunque no pequemos de prestarle atención si no estuvieran ahí el juego perdería varios enteros. No es una música que solo acompañe, sino que completa.

En definitiva un gran metroidvania, que innova, que se atreve a proponer cosas nuevas y no a hacer el enésimo refrito de la mecánica clásica cambiando solo escenarios, power ups y animaciones y que por los 15 euros que cuesta nos asegura unos ratos de diversión más que bien pagados.
Análisis de Dandara para Switch: Salta conmigo, amigo, salta
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Análisis de Dandara para Switch: Salta conmigo, amigo, salta
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Alternativas
En Switch hay decenas pero sin duda los mejores son tanto Hollow Knight como Ori and the Blind Forest.
Los bosses son un reto. La innovación en términos de plataformas que plantea.
Si no encajas la propuesta al principio es difícil que te termine gustando.
Un metroidvania diferente, razonablemente largo y con una curva de dificultad bastante ajustada.
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