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Cacería a través del tiempo
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Cacería a través del tiempo

Treyarch regresa a Call of Duty con todo lo que sabe hacer bien: campaña, multijugador y oleadas de zombis para deleite de los jugadores más exigentes.

Por Juan Emilio Palomino González,
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Versión analizada Xbox Series X. Copia digital proporcionada por Activision.


Estábamos acostumbrados a que Treyarch e Infinity Ward se alternaran cada año para ofrecernos una nueva entrega de Call of Duty con cada nuevo noviembre. Ya no. Ahora, para este Black Ops Cold War de 2020, el estudio californiano cuenta con la ayuda de Raven Software, High Moon Studios, Beenox y Sledgehammer Games entre muchos otros estudios. La serie se ha convertido en un conglomerado de trabajo por divisiones y países de un tamaño realmente inabarcable. El que se haga la pregunta de en qué ha estado trabajando la gente de Activisión en los últimos dos años, le podemos decir que por lo menos el ochenta por ciento ha estado preparando la siguiente entrega de esta franquicia, la que hoy aquí analizamos.

Y en esta ocasión, se nota mucho que han repartido esfuerzos, porque el nuevo enfoque de la campaña (ahora vamos con ella) huele mucho a Raven Software, un estudio que ya nos ofreció shooters en primera persona realmente memorables (como el injustamente tratado Singularity) y que en esta ocasión se han sacado una trama de espionaje trasversal realmente digna de elogio. Por lo demás, multijugador y zombis, dos paradas obligatorias en la fórmula de siempre que llega con un amigo de la mano, Warfare. El battle royale que ya nos conquistó el año pasado se incrusta en el menú principal (recordemos que es free to play) y adapta su contenido a esta nueva entrega para que todo quede bajo el mismo ecosistema. Pero dejemos a un lado estos pormenores, cojamos el bol de palomitas que la película de espías está a punto de comenzar.



La guerra fría está que arde. Adler, un alto cargo de la CIA encargado de llevan a cabo las misiones que nunca reconocerá haber hecho el gobierno norteamericano, tiene trabajo. De hecho, tiene un trabajo que le ha perseguido toda su vida. Perseo, el activo ruso más decisivo en todos estos años está de vuelta después de llevarse trece años desaparecido. Bueno, eso de desaparecido, es relativo, digamos que no había constancia de que fuera el responsable de ninguna operación soviética. El caso es que su nombre está encima de la mesa, trama algo y el presidente Reagan ha dado luz verde a Adler para que descubra sus planes y le pare los pies. De ahí que Mason, Woods, Sims, Lazar y Park conformen una unidad secreta que va a contar con todos los recursos de la CIA para destapar esta conspiración al mundo libre y al sueño americano. Pero falta un integrante, nombre en clave Bell, que interpretará el jugador. y que quede claro que decimos "interpretar", porque esta entrega de Call of Duty dista mucho de ser como las anteriores. Primero porque a Bell le daremos un nombre, un sexo, un pasado y un perfil psicológico que definirá las ventajas que tendremos desde el inicio.

Y luego porque podremos elegir las respuestas que daremos a la hora de responder, tomar decisiones de peso como eliminar o arrestar a un terrorista y recabar pruebas que amplíen tanto Ia información como las misiones secundarias disponibles. Para muestra un botón de una misión secundaria, tendremos un disquete encriptado del que necesitamos la información, pero las claves para descifrarlo se encuentran repartidas como pruebas en otras misiones de la campaña. Se acabaron los coleccionables como tal, bienvenidas sean las pruebas con información cruzada que aportan trasfondo y profundidad al argumento. Elegiremos nuestra nueva misión en el tablón donde uniremos toda la conspiración con hilos, cada nueva prueba se colocará automáticamente en su sitio para que tengamos plena consciencia de la situación.



¿Se ha convertido Call of Duty en un juego de espías? En apariencia sí, aunque las misiones seguirán siendo un festín de carreras contra reloj y tiroteos al límite más propios de una la nueva entrega de Fast & Furious que de películas que encajarían en la trama como Red de mentiras o Juego de espías. Vietnam, Moscú, Miami... Cold War nos llevará no solo por todo el mundo, también por diferentes años rastreando los archivos de la CIA para descubrir cualquier pista posible sobre Perseo y su maquiavélico plan. Este nuevo enfoque trae nuevos aires a la franquicia, pero además mantiene las mismas sensaciones que nos deslumbraron en el primer Black Ops. Que podamos rejugar los niveles para conseguir todas las pruebas y que tengamos varios finales posibles aumentan su interés hasta convertirse en una de las mejoras campañas de la serie. Lo único que le podemos criticar es que no consigue impactar tantísimo como lo hizo Black Ops en su momento. La historia de Mason, Woods y Reznov fue inolvidable, y Cold War solamente consigue acercarse.

Pero hay más, recordemos que la oferta se complementa con el multijugador competitivo y el cooperativo basado en la carnaza muerta de los zombies. En cuanto a esta última modalidad, se mantienen los escenarios modulables que iremos abriendo conforme consigamos puntos y accionemos electricidad al resto de zonas. Como ya nos sabremos de memoria, cada baja que realicemos subirá a nuestro marcador y eso supondrá conseguir las armas que aparecen pintadas en la pared, adquirir munición, potenciadores de las máquinas expendedoras y recomponer las defensas que con cada oleada los enemigos nos echan abajo. Tendremos la oportunidad de jugar con veinte oleadas como límite, con oleadas infinitas o con la variante de recreativa con perspectiva aérea que recordemos hacía las veces de minijuego en el primer Black Ops. Curiosamente, no podremos usar bots para jugar a esta modalidad en solitario. El multijugador añade modos nuevos y matiza alguno que ya conocíamos, pero en líneas generales sigue la tónica bien conocida de hacer rachas para desbloquear las ventajas más poderosas para nuestro equipo. Se mantienen los escenarios con vehículos en algunos modos y al contrario de lo que ocurre con los zombis, aquí sí que tenemos la posibilidad de añadir bots para practicar en los escenarios.



Aunque se encuentre entre dos generaciones, Cold War se las ingenia para que creamos que estamos ante la entrega del año que viene. En las nueva plataformas hace gala de resolución 4K, tasa de 60 imágenes por segundo y Ray Tracing para que se nos salgan los ojos de las órbitas con tanta explosión y tanta adrenalina. También está presente el tan cacareado modo 120fps (si tenemos una pantalla compatible), pero en ese caso se deshabilitará el Ray Tracing para que nuestra consola no comience a echar humo después de tenerla tan pocos días en casa. Como ya es marca de la casa, cada nivel en una montaña rusa (nunca mejor dicho) de acción en el que se ha puesto especial atención en cada detalle. Acribillar Charlies desde un helicóptero, infiltrarnos en el Kremlin sin levantar sospechas o detener el despegue de un avión volando su tren de aterrizaje nos ponen dentro de una película... guionizada al máximo, pero tan espectacular que seguirá retumbando en nuestras cabezas una vez apaguenos la consola. Banda sonora de película y un doblaje profesional (en el que encontramos este año a José Coronado) ponen la guinda al apartado sonoro.

Cold War innova en la campaña sin perder su inmediatez y su espectacularidad, que con el solvente multijugador y el cooperativo de zombis conforman una propuesta tan atrayente como previsible. Lo de superarse cada año es ya imposible, primero porque ya Modern Warfare resultó superlativo, pero sobre todo porque parece que desde la propia Activision quieran darle más repercusión a Warfare que a la entrega de este año al meterlo en todos lados. Son modas, está claro, pero al igual que hemos visto tomar un nuevo rumbo a la campaña, nos gustaría ver un nuevo enfoque a los zombis y al multijugador. Ya sabemos que el año que viene sí habrá competencia con Battlefield y seguramente los nuevos sistemas empiecen a mostrar todo el potencial que atesoran. La batalla continúa, Cold War es una nueva muesca en nuestro historial bélico, un título que atesora diversión y horas de juego en sus tres vertientes... aunque sintamos que solo en una han conseguido sorprendernos gratamente (lo que no quita que las otras dos cumplan sobremanera). Esta entrega sí debería haberse llamado Black Ops 2 por calidad e innovación. Ahora que están los cines cerrados, Cold War es lo más parecido que vamos a tener de una superproducción hollywoodiense.

Redactado por Juan Emilio Palomino (Spiderfriki)
Análisis de Call of Duty: Black Ops Cold War para Xbox: Cacería a través del tiempo
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La misión de infiltración y asesinato. Un espectáculo de primer orden. Tres modos de juego enormes.
La sombra de Black Ops es muy alargada. Compartir protagonismo con Warfare le resta al multijugador.
Enorme si sumamos cada una de sus partes, pero Warfare tiene mucho tirón y la campaña, a pesar de ser brutal, no está a la altura de Black Ops.
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