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Ritual a la luz de la luna
PlayStation 4 Xbox One PC

Ritual a la luz de la luna

No diga Metroidvania, grite Igavania, el genero que fusiona lo gótico con el backtracking vuelve por todo lo alto.

Por Juan Emilio Palomino González,
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Versión analizada Xbox One X. Copia digital proporcionada por 505 Games.


Después de cinco años de desarrollo, de una exitosa campaña de Kickstarter, de encontrar distribuidora y de pasar el título de unas plataformas a otras por quedarse algunas de ellas obsoletas se estrena Bloodstained: Ritual of the Night, el vástago (o bastardo) descendiente del inmortal Castlevania: Symphony of the Night. El juego apadrinado por el excéntrico Kōji Igarashi se estrena con la promesa de resucitar el legado dejado por Konami y continuar la senda marcada por el juego protagonizado por Alucard, esa variante inspirada en la serie Metroid de Nintendo que además de cambiar la franquicia para siempre, encontró el cenit de su nicho en las numerosas entregas para las portátiles de Nintendo. Justicia poética, podría decirse. Hasta aquí, lo que sabíamos. Ahora, con el juego disponible tanto en formato físico como en digital para las plataformas actuales (nada de Wii U o PS Vita), ya podemos contar si el retoño ha salido a la familia del padre o si por el contrario cuesta encontrarle el parecido a la criatura. Vamos a adelantar el titular: es lo más parecido que vas a encontrar a Symphony of the Night, para lo bueno y para lo malo.

La trama nos pone en la piel de Miriam, una joven lastrada durante toda su vida por los infortunios del destino. En esta realidad alternativa, antes de que la magia empezara a ser sustituida por la ciencia, los alquimistas más poderosos urdieron un oscuro plan para salirse con la suya. En esa conspiración se perdieron muchas vidas, sobre todo la de unos jóvenes que fueron sacrificados en rituales arcanos por los adoradores de lo oculto. De ese infortunio solo sobrevivieron dos jóvenes, nuestra Miriam que guardó reposo durante un coma que todavía perdura, y Gebel que sufrió enormes heridas a manos de esos indeseables. El tiempo ha pasado y esas llagas de dolor no han cicatrizado, el joven ha utilizado el poder acumulado para abrir las puertas del infierno de par en par y traerse junto a todas las criaturas del averno un enorme castillo lleno de peligros. Curiosamente, Miriam despierta al mismo tiempo que Gebel pone en marcha sus planes, por lo que emprende el noble propósito de derrotarle.

En el castillo encontraremos un estilista demonio que nos cambiará nuestro look cuando queramos.


Ambos personajes tienen la facultad de cristalizar las características de los demonios que derrotan en sus cuerpos. Conforme Miriam se enfrenta a las hordas de Gebel, parte de esa esencia maligna cristaliza en su cuerpo proporcionándole nuevas habilidades, poderes e invocaciones. No hay que ser muy listo para entrever por dónde irán los derroteros del juego. Con Miriam como absoluta protagonista, deberemos adentrarnos en las inmediaciones del lóbrego castillo mientras exploramos sus estancias y acumulamos habilidades que permitan acceder a nuevas zonas del enorme recinto. La fórmula ya la conocemos de sobra, acción en dos dimensiones, plataformeo condicionado por las habilidades acumuladas hasta ese momento y acumular nuevo equipamiento que mejore nuestras prestaciones en combate. Entre las novedades, encontramos que entre la enorme cantidad de objetos que se agolpan en nuestro inventario encontramos ingredientes para craftear nuevo equipamiento, mejorar los poderes absorbidos o hacer recetas de cocina que mejoran a su vez nuestras estadísticas la primera vez que las ingerimos.

Lo de que íbamos a estar amasando tesoros (loot) mientras abusábamos del "crafting" lo suponíamos, ambas mecánicas encajan a la perfección con la fórmula metroidvaniesca que el creador de este juego enarbola, pero a la vez encontramos pequeños añadidos que no desvirtúan en absoluto la esencia buscada. Por un lado, tendremos una "base" a la que volveremos cada vez que lo necesitemos. Ubicada casi al arranque del juego, en nuestra sede principal estarán todas las ventajas necesarias para acometer una empresa de limpieza demoniaca como dios manda. Entre ellas, punto de guardado cerquita, cómoda travesía mediante portales-espejo a lugares clave del castillo, la zona de crafteo, la de compra-venta y la de los humanos que nos proponen misiones secundarias. En realidad son encargos, entretenimientos del tipo de matar una cantidad determinada de cierto enemigo o entregar un objeto determinado como ofrenda. Estas tareas las podremos hilvanar junto al desarrollo principal y sirven principalmente para ampliar la duración del juego y obtener todos los logros/trofeos.

Por lo demás, el juego repite los patrones vistos en Castlevania: Symphony of the Night. Miriam hace gala de un amplio repertorio de movimientos (saltito hacia atrás inspirado en el de Alucard incluido), solo comparable con la facilidad de emplear todos los tipos de armas que ponemos a su alcance. Por hacer un repatee características vistas en el título de Konami encontramos las salas de guardar, las estancias intermediadas para conectar una zona con otra, aliados que podemos reclutar para que nos ayuden, estancias especiales que actúan como puzzles y mucho mucho mucho diseño gótico en la ambientación. Y los enemigos finales, por supuesto, que no se nos olviden, todo un ejército de criaturas sanguinolentas que suelen custodiar esa habilidad especial que necesitamos para continuar nuestra misión. Pero si hay un elemento clave de verdad que no admite comparaciones es el icónico mapa con estructura de casillas que se colorea de azul cada vez que descubrimos una nueva habitación, se marca en rojo las zonas donde guardar la partida y en verde las de teletransporte. Si necesitas saber si un juego es un “metroidvania” o no lo es, ya tienes el elemento clave para distinguirlo: mira el mapa.

Lo de volver a visitar zonas ya recorridas con poderes que abran nuevos caminos es marca de la casa.


Como hemos comentado, el juego se desarrolla en dos dimensiones, por mucho que las estancias ofrezcan múltiples caminos y posibilidades, pero en lo que se refiere a los gráficos, todo está realizado a base de polígonos y texturas. En este sentido, poco podemos reprochar, hay salas suntuosas llenas de detalles y con una sensación de profundidad magnífica... aunque inevitablemente se produzcan altibajos con partes que no están tan conseguidas, como las zonas acuáticas o las cuevas. Nos encanta la claridad con la que se ve el juego a 4K (en Xbox One X al menos) y cantidad de detalles que han incluido como la lluvia en el arranque en el barco o la cascada subterránea. En cuanto a la suavidad, en líneas generales fluye muy bien, pero hay tramos (en todas las versiones) que deberían ajustarse mediante una actualización, se nota mucho el petardeo. No vamos a hablar en profundidad de la versión de Nintendo Switch, solo resañar que es la peor de todas por la baja definición de los gráficos, la ausencia de efectos y los larguísimos tiempos de carga. Han prometido que lo arreglara próximamente, eso esperamos. En cuanto a la banda sonora, de notable. Por momentos, roza el sobresaliente, pero algunas de las melodías parecen demasiado inspiradas en la serie Castlevania hasta el punto de coquetear con el plagio. Las voces se pueden escoger entre inglés o japonés, y los textos en castellano han sufrido algún que otro percance que parece ya corregido gracias a los parches publicados.

Vale, no es perfecto, le falta algún que otro parche que arregle los desaguisados propios de haberse estrenado hace tan poco y hay zonas más pesadas de recorrer que provocarán cierta pereza cuando tengamos que volver a visitarlas, pero salvo esas nimiedades, el título cumple de sobra. Bloodstained: Ritual of the Night se anunció en un momento de necesidad, cuando el género se había estancado y apenas teníamos títulos de calidad que mantuvieran la llama de la esperanza prendida. Pero durante todos estos años de espera, desde estudios independientes llegaron propuestas tan interesantes como rotundas que revitalizaron la conocida fórmula del backtracking, como Hollow Knight, Ori and the Blind Forest o Dead Cells. Posiblemente no le llegue a Bloodstained: Ritual of the Night para ser mejor que estos tres excelentes juegos que acabamos de citar, pero ninguno de ellos guarda tantas similitudes con Castlevania: Symphony of the Night como la nueva obra de Igarashi. Y ya, solo por eso, ya nos tiene afines a la causa.
Análisis de Bloodstained: Ritual of the Night para XONE: Ritual a la luz de la luna
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Buen apartado técnico, fantástica banda sonora y un planteamiento jugable que engancha cosa mala.
Algunas secciones no son tan divertidas como otras. La cantidad de bugs.
Por estética, desarrollo y planteamiento es el heredero de Castlevania: Symphony of the Night, que es justamente lo que esperábamos.
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