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La cofradía del dolor
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La cofradía del dolor

Bienaventurados los que sufren porque ellos verán colmadas su lasciva sed de vicio... juegos.

Por Juan Emilio Palomino González,
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Versión analizada Xbox One X. Copia digital proporcionada por Team17.


Feligreses devotos y plañideras auparon al impertérrito penitente a los altares, gracias a la celebérrima canonización mediante Kickstarter, primero de los milagros que pudimos contemplar sin tener que meter la mano en las heridas del costado. Gracias a la congregación de la orden del Team17, la palabra del omnipotente fue llevada a plataformas agnósticas, hasta que la voluntad divina convirtió a todos los herejes que habían escuchado sus bienventuranzas en sacrificados devotos. El advenimiento tenía fecha después de que la profecía fuese vociferada por todo el firmamento. Dichoso el que anhela la salvación con el castigo del flagelo, porque ellos encontrarán el perdón al brotar misericordia de sus sangrantes estigmas. Pero Blasphemous es todo eso y mucho más, es la ascensión definitiva de los descarados monaguillos sevillanos de The Game Kitchen que celebraron un concilio tras su buen trabajo con The Last Door, un pixelado juego por episodios que les valió el bautismo. Ahora con Blasphemous buscan conseguir la consagración... y todos los sacramentos que hagan falta si les dejan, porque su obra ha llamado la atención de toda la comunidad religiosa que sigue la doctrina del combo, el backtracking y el pixelado barroco, lo que conocemos como la santísima trinidad jugable.

Mateo 12:31 Por eso os digo: todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres, pero la blasfemia contra el Espíritu no será perdonada. Nuestro vía crucis se ubica en los lejanos parajes de Cvstodia, tierra santa azotada por el mal de ojo conocido como "el Milagro". La hermandad del "Lamento Mudo" ha mancillado esta tierra santa con sus pecaminosas artes lascivas, dicha maldición provoca que la carne no pueda disfrutar del descanso eterno para vivir una y otra vez un tormento de muerte y resurrección. Nuestro salvador, el Penitente, tendrá la tarea de librar al mundo de esta plaga, pero sufrirá en sus propias carnes una y otra vez las caprichosas reglas del destino. Si consigue presentar sus respetos al santísimo en las zonas de oración, su alma volverá a estos lugares consagrados cuando su carne sea pasto de la desgracia, pero sufrirá dos penalidades. La primera, las huestes derrotadas bajo el filo de la justicia volverán a alzarse como reza la maldición, mientras que parte del beneficio ganado por su perseverancia ante la adversidad deberá ser recogido en el mismo lugar en el que feneció su cuerpo. Sí, los presbíteros más estudiosos habrán reconocido la escuela de las "almas oscuras" que tantísimo daño hizo en lo más profundo de nuestro pasado, una vez más, estamos ante un discípulo que mantiene encendida su llama de desazón y dolor.

Rodeado de devotos que solo buscan la redención mediante la flagelación, una historia de sangre y arrepentimiento.


Hemos encontrado salmos antiguos que adoctrinan con artes similares a las aquí expuestas, como los cultos que adoraban el vampirismo y al advenimiento de criaturas de otros planetas capaces de absorber la esencia de las máquinas. De ellos se heredan todos los rituales hasta el punto de convertirlos en costumbre dentro de nuestra mundana travesía. La forma en la que el Penitente registra su progreso por estos caminos de pesadilla son calcados a los que ya conocemos, dibujados paso a paso como continua referencia. La hoja sagrada que porta nuestro adalid gana en versatilidad conforme ajusta el alma de los impíos, pero no será la única forma en la que el Penitente trasciende a las alturas. Escondido en cofres o emparedados en muros encontraremos cuencas para nuestro rosario, reliquias antiguas y corazones del "mea culpa" entre algunas de estas bendiciones. Las oraciones las podremos realizar gracias al "fervor", la energía espiritual que aumenta en nuestro interior y que tiene un coste según la necesidad (previamente aprendida) que queremos desencadenar. Lástima que toda la preparación que necesitamos para desencadenar estas oraciones terminen por dejarnos en desventaja frente al averno, la mayoría de las veces resulta más beneficioso lo rápido y mundano que lo exótico y laborioso.

Pero aunque el Penitente tiene un amplio abanico de fruslerías para llevar a cabo su cometido, la mayor parte de su vocación se centrará en tres dogmas: el ojo por ojo, la sapiencia de ubicarse en el sitio mas adecuado y saber poner la otra mejilla justo cuando vayamos a sentir la ira del prójimo para contrarrestar su ofensa. Tres argumentos que se repetirán ad infinitum, sin importar la importancia del condenado al que hagamos frente ni cuantiosa sean los placeres terrenales adquiridos en nuestro peregrinaje. Pero si por algo se caracterizan las hordas del "Lamento Mudo", es por su ejército de deidades corrompidas en cuerpo y alma. Una decena de enormes patriarcas creados a imagen y semejanza de las heridas que supuran en nuestra alma y que coronarán la exploración de las variadas regiones que recorramos. Un carrusel de engendros que reclaman para ellos todo el protagonismo, algo que sería injusto por el detalle conseguido en la cantidad de diáconos y seres inferiores que volverán una y otra vez a hacernos frente con cada resurrección. Los paisajes no se libran de corromper nuestro cuerpo, bien con una mala caída durante un salto de Fe, bien por perecer sobre un foso lleno de estacas consagradas. Además encontraremos que muchos de los siervos de la podredumbre están agazapados en lugares estratégicos para que su impronta sea mucho más certera al estar en consonancia con el entorno. Solo la paciencia que implora la repetición y la memoria calmarán nuestros arrebatos de ira.

Los caminos del Señor son inescrutables... pero también son la mar de deprimentes.


Por mucho que uno lo intente, reconocer el “puente de los tres Calvarios” que aparece en Blasphemous con el que une Triana con el resto de la ciudad provoca una satisfacción la mar de pecaminosa. Hay muchas referencias a lo cotidiano, igual que hay mucha inspiración en la España de la Inquisición y a la enorme obra pictórica que decenas de artistas clásicos elaboraron gracias al mecenazgo de la Iglesia. Que el apadrinamiento religioso no oculte el maravilloso arte que en esta piel de toro se creó y que intenta tener tributo en estos pixelados paisajes costumbristas. Pero también hay horror y muerte en forma de abominaciones sacadas de las pesadillas inconfesables de los más devotos. Demonios impíos que acechan y se mueven con una destreza en sus animaciones tan bellas como peligrosas para nuestros intereses de redención. No solo los enemigos finales tienen el poder de abstraer nuestra atención, cada siervo del maligno tiene esa naturaleza de producir sinergia con los puntos que le dan forma. En cuanto a las melodías, creadas para llevarnos a la locura desde la tranquilidad de una canción de cuna, encontramos reminiscencias del maestro Dorantes, otro guiño que enarbola una bandera que sabe más a barrio, a localismo, que a nación. Porque no estamos ante un juego cañí, aquí no hay peinetas ni mantillas, hay guiños cofrades (¡cómo no!), homenajes arquitectónicos hispalenses y mucho respeto por la tierra desde la que escribo esta misiva.

Hechos 22:16 Y ahora, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados invocando su nombre. Esta blasfemia conceptual rondará la veintena de horas de plegarias y de castigos carnales que purgarán nuestros pecados, aliviando nuestro espíritu con la paz que deja la satisfacción de ayudar al prójimo. Claro que ese tortuoso camino no ha sido bendecido con las virtudes de la variedad, por aquello de que los enfrentamientos resultan muy intensos al basarse constantemente en la santa trinidad de castigar, esquivar y contraatacar con dolorosa penitencia. De nuevo, el maligno ha sido vencido y las buenas gentes de The Game Kitchen logran ser profetas en su tierra, también en todas las tierras a las que les permite llegar la plaga de la digitalización, gracias a su puntilloso estilo y a su recargada puesta en escena. Claro que la divinidad no ha sido posible, pero el salto de Fe ha sido considerable, nuestra alma ha trascendido a un plano superior y solo podemos esperar lo mejor de la próxima guerra santa que emprendan. Solo el omnipotente conoce el devenir de estos feligreses, pero si mantienen la esperanza como han demostrado hasta ahora, ante ellos se abrirá el reino de los cielos.
Análisis de Blasphemous para XONE: La cofradía del dolor
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La ambientación y su gótico estilo pixelado. La banda sonora. Todo un metroidvania de cuna.
Le falta para estar entre los grandes. El combate, la base se repite durante todo el juego.
El estudio afincado en Sevilla ha conseguido cumplir las altas expectativas puestas en su blasfemo retoño. Su temática y diseño lo hacen especial.
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