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El crepúsculo de los dioses
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El crepúsculo de los dioses

Cargadito desde Francia, pero con clarísima inspiración japonesa, nos llega Astria Ascending, un bellísimo J-RPG en dos dimensiones que rinde homenaje a los clásicos de culto del género.

Por Sergi Bosch [@GriffithDidNW],
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En la pasada generación vimos lo que muchos creían imposible: el resurgir de un género que parecía, por su historia y su tradición, ligado a pretéritas y lejanas edades de oro. Más específicamente hablo del J-RPG por turnos, que hace unos cuantos años se había convertido en una rara avis especialmente singular; los títulos que apostaban por el esquema tradicional eran, en esencia, los bichos raros de una industria del videojuego que daba la impresión de que no podía estarse quieta, que se encontraba sumida en un vendaval de a veces innecesaria experimentación, y aterida por un anhelo incomprensible de cambio, de lavado de cara urgente. Cómo si no se explica que la legendaria franquicia de Square, Final Fantasy, haya contemplado, lenta pero inexorablemente, un trasvase cada vez más claro hacia el hack and slash, hacia un combate de ámbito menos estratégico y cada vez más cinematográfico.

La razón de fondo estaba ahí: el género estaba herido de muerte, era una fórmula simplemente agotada por desarrollos clónicos y una preocupante reiteración constante de propuestas excesivamente similares. De pronto, casi todos los desarrolladores dejaron de hacer J-RPG por turnos, y ese vacío, casi existencial, lo aprovecharon obras maestras como Persona 5 para relanzar una filosofía de diseño que se resistía a morir. El resto es evidente: el J-RPG por turnos ha vuelto por la puerta grande, y eso nos permite, a todos los usuarios, reflexionar un poco sobre lo cíclico de los videojuegos… Y del arte, claro, aunque yo, personalmente, prefiero pecar de humilde y no siempre me atrevo a reivindicar el estatus estético del medio que nos ocupa. En cualquier caso, con estas tendencias se puede entender un poco a Astria Ascending, un nuevo J-RPG con alma clásica que viene de la mano de afamados creativos y programadores de la industria. Te contamos todo lo que tienes que saber del último trabajo de Artisan Studios.



A nivel argumental, Astria Ascending parte de unas bases muy prometedoras: el título abre con una introducción de animación de alta factura, donde se nos explica, un tanto sucintamente, el “estado” del mundo en el que nos habremos de encontrar. El título plantea la coexistencia relativamente pacífica entre varias especies sintientes y los seres humanos, en una suerte de utopía armoniosa en la que las deidades han bajado de sus alturas celestiales y se han decidido, finalmente, a ayudar a los pobres mortales con sus movidas mundanas. En nuestro caso, seguiremos los pasos de la 333ª generación de ocho semidioses que, en resumidas cuentas, no vienen sino a ser una reelaboración de la figura clásica del héroe: son, en definitiva, representantes distinguidos de cada una de las razas. Eso sí, ya de entrada se perfilan los motivos luctuosos de la obra, que ya aviso que son unos cuantos: a cambio de unos poderes sobrehumanos, necesarios para defender esa concepción utópica de la civilización de la que hablábamos antes, los semidioses tienen una esperanza de vida de tres años, a contar desde el instante mismo en el que toman posesión de sus habilidades. Eso implica dos cosas: que los protagonistas encaran la recta final de sus vidas, cada uno con una entereza y una filosofía variable (muy ligada a su carácter), y que el mundo de Astria Ascending lleva ya mínimo un milenio con estas prácticas. Siempre hay claroscuros y nada es lo que parece.

Y es que hay algunos conceptos que son clave a lo largo de la aventura. Es el caso de, por ejemplo, el significado de la cooperación y de la armonía misma, que es citada hasta la extenuación por parte de determinados agentes de la historia, pero también del sacrificio y de la libertad, de manera que de fondo lo que subyace es la aceptación de nuestras diferencias y la imperfección sistemática de nuestras sociedades. Por eso, Astria Ascending a veces parece un pelín racista con los personajes de especies minoritarias; lo que se pone de manifiesto es, en otras palabras, que hay una inmensa diferencia entre hablar de armonía y vivir en ella. No quiero adelantar más aspectos de la trama, porque es una parte importantísima de la propuesta y prefiero que la descubra cada uno por sí mismo; baste con decir, en cualquier caso, que los ocho personajes están bien diferenciados psicológicamente, que responden de distinta manera a determinados estímulos, y que en el mundo de Astria Ascending muchas veces hay más de lo que se ve a priori. De igual manera, no hay tanto compañerismo entre los héroes como cabría esperar, y cada uno lleva la muerte como puede, algo que considero todo un acierto, ya que no se produce idealización alguna sobre la figura del salvador: todo cuanto acontece es, por mucho que los personajes lo escondan, muy humano.



En general, la narrativa del título está bastante bien conseguida y actúa simultáneamente en varios círculos, entre los que se encuentran los cambios de escena, las analepsis o retrospectivas, y el tiempo “presente” en el que acontece la aventura propiamente dicha; en conjunto, estos aspectos permiten que lo nuevo de Artisan Studios profundice en los motivos de sus protagonistas, así como en su pasado, con relativa frecuencia, lo que es fundamental para la satisfactoria elaboración de un hilo argumental que tiene tantísimos flecos. En efecto, es algo que ya proponía Octopath Traveler, y aunque considero que ninguno de los dos consigue resolverlo a las mil maravillas, me atrevería a decir que Astria Ascending lo hace mejor, o al menos de manera mucho más coherente. No obstante, la fórmula narrativa también tiene sus asperezas, especialmente en la excesiva profusión de términos, nombres y conceptos que el juego a veces nos suelta a primeras de cambio, o en el mero hecho de que no consigue sacudirse algunos de los grandes tópicos del género. Es una pena porque la premisa es genial pero el desenlace no termina de estar a la altura, y no estoy seguro de hasta qué punto puede calar su importante mensaje. Me temo que es un claro caso en el que la ejecución simplemente podría haber sido un poco mejor.

En lo relativo al apartado jugable, Astria Ascending tiene un funcionamiento mucho menos innovador: montado sobre un esquema de J-RPG por turnos, lo nuevo de Artisan encuentra su fuerza mecánica en los trabajos, una de las mecánicas clásicas del género, y en un complejo sistema de estadísticas y estados alterados. Lo cierto es que es bastante fácil establecer paralelismos con el reciente Bravely Default II, por ejemplo, debido a la existencia de un contador de concentración que nos permitirá potenciar las acciones de nuestros personajes. ¿Cómo funciona? Sencillo: al golpear la debilidad elemental de un enemigo, obtendremos esos puntos extra que, entre otras cosas, serán necesarios para las invocaciones y los ataques más espectaculares del título. Eso sí, a diferencia del trabajo de Claytechworks, Astria Ascending tiene ocho protagonistas bien diferenciados en sus estadísticas y trabajos, de manera que en materia combativa se siente como un producto algo más cohesionado y lógico; hay cierto grado de personalización, inferida especialmente a través de los nodos estadísticos, que nos darán a elegir que atributo potenciar en cada momento, y de las clases de apoyo, de manera que las opciones se multiplican y entra en juego la caracterización personal del grupo, pero sin que esta rebase los límites de la coherencia narrativo-estética. Además, el “lore” del juego tiene una participación activa en el sistema de clases, gracias a su fondo zodiacal, y el resultado es bastante bueno e intuitivo.



No obstante, fuera del combate no se produce esa interconexión tan clarividente y las sensaciones son un pelín más agridulce. La exploración pasa por el mero ejercicio de correr y saltar por escenarios en dos dimensiones, cuyos accidentes geográficos o marcas del terreno no plantean ningún tipo de reto a nivel mecánico. En general, es como si el juego poseyera una mecánica de saltos simplemente porque el estudio no tuvo del todo claro cómo vertebrar la navegación por el mundo, algo que se refleja claramente en un diseño de niveles que, a pesar de sus bellísimos acabados, puede tornarse un tanto caótico con una facilidad acaso inusitada. No serán pocas las veces en las que te encontrarás dando vueltas de aquí para allá, pegándote con orbes celestes (que representan combates) y saltando de pantalla en pantalla con la vana esperanza de dar con esa sala medio escondida en la que va a acontecer algo importante para la trama; esto, en cualquier caso, reverbera en un sistema de puzles excesivamente sencillo que se basa simplemente en el poder de un anillo (sí, parece una clara inspiración en la franquicia Tales of, especialmente en Symphonia) y en el uso de determinados elementos del mapa para avanzar y desbloquear habitaciones adicionales, lo que configura un apartado un tanto grisáceo. No es nada emocionante, la verdad, pero cumple con su cometido: vas a explorar, te guste o no.

Eso sí, Astria Ascending tiene contenido para dar y regalar. A una trama principal que dura, grosso modo, unas 25-35h, dependiendo de cada uno, se suman incontables misiones secundarias, en su inmensa mayoría de recadero heroico (otro de los males del género, y van ya…) y cacerías especiales que, en muchos casos, pasan por el reciclaje de zonas y mazmorras para el planteamiento de enemigos poderosos que no obedecen a cuestiones argumentales. Algo más inspirado está el J-STER, que hace las veces de enésima iteración de juego dentro del juego, y que me ha recordado bastante al Triple Triad de Final Fantasy VIII. Es bastante sencillito, se juega con fichas del bestiario del juego y, cómo no, es muy adictivo: eso sí, puede pecar de ser un tanto aleatorio, en tanto en cuanto hay una tirada inicial, para decidir quién empieza a mover fichas, y que puede tener un peso colosal en el desarrollo de la partida. No es perfecto, pero bebe de sus propias fuentes internas y reelabora una de las mejores tradicionales del J-RPG, que no es precisamente poca cosa.



Finalmente, en lo concerniente al apartado audiovisual, Astria Ascending tiene uno de los diseños artísticos más bellos de los últimos años, con esas preciosas ilustraciones hechas a mano, y una paleta de colores y uso de la luz que permiten sacar lo mejor de cada escena. Es innegable que en materias propias del puro músculo técnico no es realmente apabullante, mas sabe encontrar su calidad en su virtuosismo artístico. Hay incluso variación climatológica. A pesar de ello, es indiscutible que algunas mazmorras a veces bajan un poquito el nivel, más que nada porque no todos los decorados permiten sacarle partido a su peculiar estética. En temas sonoros, la música es muy bonita, memorable y está a la altura de las grandes bondades de su apartado visual; sin embargo, el doblaje, tanto en inglés como en japonés (hay textos en español, pero no voces) tiene sus ambivalencias y en general da la sensación de que podría y debería haber dado más de sí. Exactamente lo mismo sucede con la adaptación a ordenador, que no permite entrar en configuraciones gráficas de ningún tipo, decisión de adaptación que, a día de hoy, no tiene ningún sentido.

CONCLUSIONES

Astria Ascending es un bellísimo J-RPG que rinde culto a los clásicos históricos del género y que mira de tú a tú a sus iteraciones más contemporáneas. El hilo argumental arranca con poderosísimas razones para enganchar y, aunque creo que al final no se resuelve de la mejor manera, propone algo distinto, fresco, que se aleja de buena parte de los tópicos narrativos del medio, con esa tragedia propia de otros tiempos y con una reelaboración de la figura de los héroes que considero, cuando menos, significativa. El combate cumple sin demasiados miramientos, en parte por un sistema de clases muy ingenioso que encaja a la perfección con el trasfondo del título, y audiovisualmente es una absoluta pasada. Si te gustaron propuestas de la talla de Bravely Default II u Octopath Traveler, no te lo pienses, Astria Ascending es para ti; si no, quizás no puedas pasar por alto sus imprecisiones. Eso sí, al final perdura la sensación de que con algo más de buen hacer podría haber sido un grande.

Copia digital proporcionada por Dear Villagers.


Análisis de Astria Ascending para PC: El crepúsculo de los dioses
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El diseño artístico. La narrativa tiene un fondo trágico muy interesante. Las clases zodiacales.
El desarrollo argumental no es el mejor. La exploración en dos dimensiones es caótica.
Quizás su desenlace no esté a la altura de sus premisas y tenga sus asperezas, pero Astria Ascending es tan precioso como disfrutable.
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