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Be Water, My Friend
PlayStation 4 Xbox One PC

Be Water, My Friend

El nuevo estudio Sloclap se adentra en el peculiar género de las artes marciales y el rol.

Por Juan Emilio Palomino González,
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Analizado en PlayStation 4 Pro. Copia digital proporcionada por Cosmocover.

Innovar es cada vez más complicado, sobre todo con la sobre explotación que sufre el mercado independiente. Unos intentan sorprendernos con auténticas antiguallas de puntillosos gráficos de 8 bits, mientras que otros buscan su hueco en el mercado "inspirándose" en un título de éxito al que intentan dar "un giro de tuerca" que lo haga especial. Y luego están los que fusionan. Los que fusionan lo que sea. Juegos musicales con mazmorras llenas de monstruos, rol con plataformas o crafting con sigilo. Hace unos días se estrenó Absolver, un juego al que su desarrolladores lo catalogan como "online melee action". Quizás no sea el apelativo que más se ajusta a sus características, pero los chicos de Sloclap (ex componentes de Ubisoft afincados en París) han tenido una idea muy concreta de lo que querían hacer,un juego de lucha que rompiese con todo lo visto hasta el momento.

En Absolver empezaremos con un escueto editor de personajes en el que principalmente prima elegir el sexo, el lugar de procedencia (el color de la piel) y el tipo de lucha que queremos desarrollar de las tres disponibles (cada una con un nivel de dificultad diferente asignada). Luego seremos seleccionados de entre todos nuestros compañeros para ser los portadores de la máscara, los elegidos para blablabla y así blablabla. Entre que el juego va de enigmático y el diseño gráfico apuesta por un minimalismo de lo más modernito, el argumento pasa a un segundo plano. Aquí hemos venido a dar tollinas de las de toda la vida, con la mano abierta. Pero ahí es donde el juego se desmarca por completo. Sí, veremos escenarios que parecen sacados de Rime y tendremos un personaje espigado que se mueve con soltura por ellos, pero el sistema de combate se desmarca por completo de todo lo que habíamos visto. Hasta el imperativo tutorial se queda en meras nociones de lo que nos espera.

De entrada tenemos dos botones de ataque, el básico y el alternativo. La gracia del asunto es que hay varias poses que alteran estos golpes, sobre todo el ataque alternativo que puede cambiar de una pose a otra para que nuestro combo fluya. Podemos pasar de una pose a otra cuando queramos, para que los golpes se encadenen y los alternemos con otras acciones típicas como el movimiento de esquiva o el de protección. Durante el arranque solamente rascaremos la superficie de sus posibilidades, al poco tiempo estaremos subiendo niveles (con sus correspondientes mejoras en nuestras estadísticas) y pasaremos los ratos muertos en la opción de "meditación" en la que podremos crear nuestras secuencias de combos mediante unas ¿cartas? que encadenan las acciones en las poses. Suena complicado, y lo es, pero termina por ser terriblemente satisfactorio. Lo mejor llega cuando nos enfrentamos a enemigos de enjundia, ya que deberemos haber "estudiado" nuestras técnicas, conocer las que ellos realizan para poner contrarrestarlas y aprenderlas para sumarlas a nuestro repertorio.

Sí, tenemos un sistema de lucha profundo de los que requieren horas de perfeccionamiento. Pero ¿el juego? Pues el juego nos pone en dos tesituras, un modo campaña de los de recorrer escenarios cargaditos de enemigos y el modo de combate contra otros jugadores. En el primero, podremos hacer pandilla con otros luchadores, pero entre que resulta engorroso (va por invitación y al morir se desagrega el grupo) y que podemos darle un mamporro a un compañero, la experiencia sufre levemente. Una pena porque necesitamos de estos "nuevos amigos" para superar los enfrentamientos más numerosos. Tenemos equipamiento, niveles que subir y mucho que probar para que nuestro estilo de lucha sea efectivo. En total, algo más de cuatro horas que terminan por saber a poco. Esperemos que amplíen contenido más adelante, porque esta parte está muy bien resuelta. Y luego tenemos el combate contra otros jugadores, ideal para perfeccionar nuestra técnica y pasar las horas muertas emulando a Jackie Chan y Jet Li.

El juego brilla por sus animaciones y por el sistema de lucha, todo ello respaldado por un estilo bello que no se centra en los detalles, si no en la puesta en escena. Escenarios coloridos, pero que rozan el minimalismo. Personajes grandes, pero simples como marionetas de madera de las que sirven a los estudiante de bellas artes para replicar las poses. Un juego que debería haber apostado más por el PvE (jugadores con el entorno) que por el PvP (jugador contra jugador), por lo menos para facilitar la entrada a su exigente jugabilidad. Porque esto no va de aporrear botones, va de aprender, de ajustar el timing y experimentar con nuevas acciones que nos faciliten el progreso. Puede que nuestras cadenas de golpes no sea las óptimas, pero serán con las que no sintamos cómodo al cambiar de pose en pose. Un juego que no es para todo el mundo, pero los que queden atrapados por su sistema de juego lo pasarán en grande gracias a su atrevida propuesta y su buen hacer.
Análisis de Absolver para PS4: Be Water, My Friend
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El sistema de lucha es muy bueno y exigente. El estilo gráfico es bueno.
No es un juego para todo el mundo, impera la paciencia y el aprendizaje. El modo PvE es corto.
Una idea fantástica que se queda a medio camino por resultar tan ambiciosa. Pasaremos ratos magníficos si enganchamos con su estilo tan peculiar.
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