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Un tranvía llamado Delirio
PlayStation 4 Xbox One Mac PC

Un tranvía llamado Delirio

Un maquinista transporta una carga importante a través de la red ferroviaria, en un mundo repleto de seres infrahumanos.

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Versión analizada en Xbox One. Copia digital proporcionada por Evolve Terminal

El mundo del mañana no es como esperabas. No es un jardín de esperanzas ni la gente es feliz. Parece normal pero todo está regido por férreos controles de seguridad, burocracia y el ejército tiene que ser duro para evitar que todo se desmorone. Supuestamente deberíamos vivir tranquilos porque la "visita" es cosa del pasado, de hace 106 años concretamente, pero el mal sigue presente y los seres corruptos han regresado. En este panorama sólo una persona puede evitar el caos... un maquinista de tren.

Reconocemos que este juego nos llamó la atención cuando escribimos por primera vez de él. Mayor sorpresa fue el hecho de que a los pocos meses salió a la venta como multiplataforma simultánea. ¡Y pensar que al principio el estudio ni siquiera tenía aún nombre! No hay duda que la distribuidora indie tinybuild vio algo especial en el trabajo de Oleg Sergeyev y Andrey Rumak y que su apoyo fue crucial. Hay quien sugiere que The Final Station está "muy inspirado" en la película Rompenieves (a su vez una adaptación del cómic Le Transperceneige) pero los creadores aseguran que no la conocían. Si bien es cierto que ambas obras están ambientadas en un mundo postapocalíptico y cuyos protagonistas recorren largas distancias a bordo de un ferrocarril, no hay más semejanzas.

Desorden y muerte en la estación

Nuestro protagonista sin nombre tiene una casa en una ciudad tranquila, un trabajo, amigos y aficiones. El mundo está un poco cambiado tras sufrir una crisis mundial, pero después de todo se puede vivir con normalidad. Poco dura nuestra alegría, algo extraño está ocurriendo, se pierden las comunicaciones con otras ciudades, algunas líneas de tren están bloqueadas, hay retrasos y emergencias, los militares están nerviosos y la gente enferma. Algo malo pasa. Nuestro objetivo es transportar una carga del ejército a la otra punta del país, rescatar a los supervivientes y evitar morir.

No es difícil pillar las mecánicas jugables pero lo cierto es que al comenzar nos puede pillar desprevenidos. No hay ningún tutorial, ni dentro de la historia ni como apartado extra, no podemos ver (ni ajustar) la configuración de botones, y en lo que respecta a la venta y compra de objetos, del cuidado del tren y de los supervivientes debemos espabilar nosotros e investigar sus funciones. De hecho, la única pista que dan es cómo dar un pega-puñetazo, capaz de derribar muros agrietados y eliminar enemigos comunes. Lo que sí es cierto es que los objetos útiles, suministros, cajas que se abren, puertas y personas de interés se resaltan en blanco al acercarse a ellos, así que nos hacemos una idea de qué hacer.

Hay dos partes bien diferenciadas a la hora de jugar: las ciudades y el tren. Cuando paramos en una ciudad no sabemos con que nos encontraremos. Es decir, claro que hay un patrón: monstruos, suministros, objetos claves y supervivientes, la cuestión es su dificultad y colocación. Los escenarios engañan al principio porque a simple vista parecen pequeños y vacíos, pero eso es porque primero los vemos desde el exterior. Cuando nos adentramos por los edificios vamos descubriendo su interior y sus múltiples habitaciones. Lo mismo se aplica con los túneles subterráneos que están escondidos. Gracias al uso de la cámara podemos apreciar los distintos niveles de altura de los mapas. Sorprende lo bien aprovechado y racionado que está el espacio, minimalista y sin zonas vacías ni inútiles. Cuando abrimos una puerta no sabemos si encontraremos comida o munición, o un civil asustado o una horda de enemigos, por lo que debemos ser cautelosos e inspeccionar todo poco a poco. La mayoría de los enemigos se pueden esquivar pero a la larga acaba siendo mejor liquidarlos, ya sea para inspeccionar con más calma la zona y para movernos libremente.

El Rompenieves

Algunas ciudades son muy deprimentes

Las estaciones son importantes

¡Ese no ha pagado el parking!

Las zonas industriales tienen su encanto

Entre ciudades infectadas hay algunas que se han salvado
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