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Amor en tiempos de guerra
PSOne

Amor en tiempos de guerra

Final Fantasy VIII, sin ser el mejor de la saga, logra constituirse como un juego sólido, con muchas partes positivas y unos pocos defectos.

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En 1997 apareció en PlayStation un RPG que según muchos fue uno de los principales motores para lanzar a la consola de Sony al estrellato. Final Fantasy VII, para muchos el mejor de la saga (A pesar de que muchos defienden a FFVI como el mejor, entre los que me incluyo) y una referencia a la hora de desarrollar RPGs. El juego transcurría en un mundo cyber punk con elementos medievales, donde debíamos acompañar a Cloud y sus compañeros en su lucha contra Shinra, una empresa multinacional en estado de monopolio y de neoliberalismo radical que estaba destruyendo el planeta: Vamos, Coca-Cola, Nike, McDonald's y Microsoft juntas, pero con un jefe mucho más atractivo. Pronto en esta lucha Cloud se encontraría con una amenaza mucho mayor: Sefirot, un ex-combatiente de Soldado, grupo paramilitar y escuadrón de la muerte al servicio de Shinra, con planes de hacer cosas nada bonitas que es mejor no explicar aquí por respeto a aquellos que todavía no hayan jugado al juego y tengan planes de hacerlo. Además, todos deberían saber que en una entrevista, el director del juego Hironobu Sakaguchi, declaró que "entre las líneas de Final Fantasy VII se encuentra el sentido de la vida". Yo no lo vi, pero por si acaso he comenzado una colección de canicas con la esperanza de que alguna de ellas me de poderes mágicos para hacer arder en llamas a los cobradores del frac.

Tras el éxito en ventas de este Final Fantasy- el primero que llegó a Europa- Squaresoft se puso en seguida en marcha para desarrollar la octava entrega de la saga, protagonizada por un guaperas conocido como Squall Lionheart, un joven auténticamente made in Square: pesimista, introvertido, egocéntrico, borde y con su pasado trágico a juego. Un estudiante que aspira a ser "soldado SeeD", rango conseguido gracias a los estudios ofrecidos por grandes escuelas militares llamadas "jardines". En este caso, Squall pertenece al Jardín de Balamb, un edificio inmenso de curioso diseño.

Squall no hizo caso de la educada proposición de "Dame la pasta, que te rajo"

Cid Kramer, jefe del jardín de Balamb, acosando a una profesora

Información del juego

Fecha de lanzamiento: 27 de octubre de 1999
Desarrollado por: Square

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